Beato Raimundo Esteban Bou | |
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Beato Raimundo Esteban Bou Pascual, presbítero y mártir
En la localidad de La Nucía, cerca de Alicante, también en España, beato Ramón Esteban Julio Bou Pascual, presbítero y mártir, que durante la misma persecución mereció, cual discípulo fiel, ser redimido por la sangre de Cristo.
Expósito en un árbol de Polop de la Marina, provincia de Alicante, fue encontrado el 12 de octubre de 1903 y adoptado por el matrimonio Bou-Pascual en 1912. Este matrimonio vivía en Benimantell, en la misma provincia. Ingresó en el seminario conciliar de Valencia, y fue ordenado sacerdote el 22 de junio de 1930. Estuvo de coadjutor en Almusafes y fue capellán de las Religiosas de Cristo Rey de Benifaió, en Valencia, y en diciembre de 1931 fue nombrado cura regente de Planes. Eran tiempos difíciles pero él no se echó atrás en el ejercicio de su ministerio, cuidando con gran celo de la catequesis.
Llegada la revolución de julio de 1936, el día 22 fue saqueada y cerrada su parroquia y, ante el peligro evidente de seguir en Planes, se fue a Catamarruch y, poco después, a Benimantell, a casa de una tía suya. Aquí estuvo hasta que el 15 de octubre supo que los milicianos venían por él y escapó al campo. Pidió albergue en algunas casas pero le fue negado y por fin volvió a su casa, donde supo que su padre y su hermano estaban presos. Entonces decidió entregarse. En la madrugada del día 17 lo llevaron junto a las tapias del cementerio y allí lo acribillaron a balazos. Antes de morir perdonó a sus asesinos. En carta escrita días antes, había señalado que no cabe mayor honra que el martirio. Fue beatificado el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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Beata Tarsila Córdoba Belda | |
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Beata Tarsila Córdoba Belda, mártir
En Algemesí, en la región de Valencia, igualmente en España, beata Tarsila Córdoba Belda, mártir, que, siendo madre de familia, pasó a la gloria del Señor en la misma persecución.
Nacida en Sollana el 8 de mayo de 1861 y educada cristianamente, contrajo matrimonio el 3 de julio de 1884 con Vicente Girona Gozalbo, con el que tuvo tres hijos. Permitió el Señor que en su vida familiar pasara por duras pruebas: su marido enfermó de la mente y falleció tras largos años de enfermedad el 26 de marzo de 1922. Perdió también sucesivamente a sus tres hijos, incluso a una hija ya casada que dejó una niña pequeña. Pero ella lo sobrellevó todo con gran paciencia y espíritu religioso. Llevaba una vida de gran piedad, comulgaba diariamente, pertenecía a varias asociaciones de piedad, y se contaba con ella para las obras de caridad (Acción Católica, Conferencias de San Vicente), como fervorosa colaboradora de los actos parroquiales.
Encarcelada por el Comité de su pueblo a causa de su religión, confortó a sus compañeros de prisión y exhortó a todos a entregarse a la voluntad de Dios con confianza. Detenida el 10 de octubre estuvo en prisión en el exconvento de mercedarios hasta el día 17 en que fue sacada de madrugada y fusilada en la tapia del cementerio de Algemesí. Fue beatificada el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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Santa MacKillop de Melbourne | |
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Mary MacKillop, nació en Melbourne, una ciudad ubicada en el sur oriente de Australia en 1842, en el seno de una familia que había emigrado de Escocia.
En su adolescencia tuvo que trabajar para poder ayudar a sostener a su familia, hecho que enfrentó con profunda madurez y abnegación.
En un pequeño pueblo llamado Penola encontró en un colegio elemental católico donde conoció al párroco local J. E. Tenison-Woods quien desde hace tiempo soñaba con fundar una nueva orden religiosa. Con el nuevo hombre deMary of the Cross, Mary se convirtió así en el primer miembro de la entonces naciente comunidad de las Sisters of St Joseph of the Sacred Heart.
“En el vasto continente australiano, la beata Mary MacKillop no se dejó vencer por el gran desierto, ni por las inmensas distancias del interior ni por el vacío espiritual que tenían tantos de sus compañeros en la ciudad”, dijo el Papa Juan Pablo II durante su beatificación en enero de 1995 celebrada en el hipódromo de Randwick en Sydney.
Su extraordinaria obra educativa le despertó los celos de muchas personas, incluso dentro de la Iglesia, y llevaron a que el obispo de Adelaida dictara su excomunión.
Mary respondió con obediencia aunque aseguraba que esta represión era “peor que una condena a pena de muerte”. El mismo obispo reconoció su grave error con humildad y la volvió a acoger en la comunión con la Iglesia.
La futura santa murió el 8 de agosto de 1909. En el momento había 109 casas organizadas por 650 hermanas que enseñaban a 12.400 niños en 117 escuelas en Australia y Nueva Zelanda.
Hoy son más de mil religiosas que siguen viviendo su espíritu con el lema: "Nunca dejar una necesidad sin hacer algo para remediarla". Están presentes en casi toda Australia así como en Nueva Zelanda, Irlanda, Perú, Escocia y Brasil
Benedicto XVI durante su viaje a Australia, donde se celebró la Jornada Mundial de la Juventud de 2008, tuvo siempre muy en cuenta la figura de Mary MacKillop.
Poco antes, en la ceremonia de bienvenida que le concedieron las autoridades australianas en el palacio del Gobierno de Sydney, el Papa presentó a la futura santa como "una de las figuras eminentes de la historia de este país".
El Pontífice visitó su tumba donde tuvo la oportunidad de rezar y aseguró a la superiora de las hermanas de san José que "un día será canonizada, estamos esperando un milagro".
Dicho milagro fue aprobado mediante un decreto firmado el pasado 19 de diciembre. Se trata de la curación de cáncer de una mujer cuyo nombre ha preferido que se mantenga en reserva: “Es una noticia maravillosa”, dijo al enterarse de su canonización. “Estoy muy agradecida con Mary MacKillop y la influencia que ha tenido en mi vida”, aseguró.
Benedicto XVI resaltó, durante su viaje a Sydney "su perseverancia (de Mary MacKillop) frente a la adversidad, sus intervenciones para defender a cuantos eran tratados injustamente y su ejemplo concreto de santidad” los cuales “han llegado a ser fuente de inspiración para todos los australianos".
"Generaciones de australianos tienen motivos para agradecer a ella, a las Religiosas de san José del Sagrado Corazón y a otras congregaciones religiosas la red de escuelas que han fundado aquí, así como también el testimonio de la vida consagrada", dijo el Papa en uno de sus discursos.
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