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Beato Aniceto Koplinski | |
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Beatos Aniceto Koplinski y José Jankowski, presbíteros y mártires
Cerca de Cracovia, en Polonia, en el campo de concentración de Oswiecim o Auschwitz, beatos Aniceto Koplinski, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, y José Jankowski, de la Sociedad del Apostolado Católico, presbíteros y mártires, que durante la ocupación militar de su patria por gente contraria a Dios y a la fe, proclamaron su fe en Cristo hasta la muerte, el primero en la cámara de gas y el segundo asesinado por los guardias del campo.
En el tristemente famoso campo de concentración de Auschwitz murieron por la fe el día 16 de octubre de 1941 dos sacerdotes ejemplares que habían soportado con entereza la persecución con que la autoridad nazi les había oprimido y subieron aquel día juntos al reino de los cielos. Fueron también beatificados juntos, el 13 de junio de 1999 por el papa Juan Pablo II.
Uno de ellos era el religioso capuchino P. Aniceto Koplinski. Su nombre de pila era Alberto Antonio y había nacido en Debrzno, hijo de un polaco y una alemana, aquél católico, ella luterana, el 30 de julio de 1875. Tuvo una buena educación católica. Llamado familiarmente Adalberto, a los 18 años entró en la Orden capuchina, en la provincia de Renania-Westfalia. Hizo el noviciado con el nombre de fray Aniceto y pronunció los primeros votos el 24 de noviembre de 1894. Tres años más tarde hacía la profesión solemne. Fue ordenado sacerdote el 5 de agosto de 1900. Los superiores le indicaron que se ocupara pastoralmente de los polacos que había en Renania y Westfalia. Llegada la guerra mundial se le encargó atender a los prisioneros y los heridos. En 1918 fue trasladado a Varsovia, pero sin dejar de pertenecer a su provincia alemana ni de tener la ciudadanía alemana, pero logró hablar el polaco de forma suficiente como para no tener problemas en su apostolado. Se ocupó mucho de los pobres, para los que pedía asiduamente limosnas. Los vagabundos y los parados eran sus preferidos. La noche del 26 de julio de 1941 la Gestapo rodeó su convento y arrestó a 22 religiosos, entre ellos a fray Aniceto. Llevados primero a la cárcel de Pawiak en Varsovia, pasaron luego, el 4 de septiembre, al campo de concentración de Auschwitz. No pudo resistir las terribles condiciones del campo y cayó agotado, y fue llevado a la cámara de gas el mismo día. No había querido alegar su nacionalidad alemana para salvarse, y ofreció su vida por la causa de la Iglesia.
El otro era José Jankowski, que había nacido en Pomerania, en la localidad de Czyczkowy, el 17 de noviembre de 1910. Alumno de los padres palotinos, de 1924 a 1929, en este año ingresó en la congregación de la Sociedad del Apostolado Católico. Luego de hacer el noviciado en Oltarzew, pasó a Wadowice para terminar el bachillerato. El 5 de agosto de 1931 hizo la primera profesión y el 2 de agosto de 1936 se ordenó sacerdote en Suchary. Su dedicación fundamental tras ordenarse fue la catcquesis en Oltarzew y sus contornos. Estallada la II Guerra Mundial, continuó su apostolado, y fue elegido en marzo de 1941 maestro de novicios. El 16 de mayo de aquel año era arrestado y llevado a la cárcel Pawiak de Varsovia, de donde fue llevado a Auschwitz. El 16 de octubre de ese mismo año lo mataba la guardia del campo. Sacerdote humilde y celosísimo, dejó una clara estela de santidad.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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Beato Agustín Thevarparampil | |
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Beato Agustín Thevarparampil «Kunjachan», presbítero
En Ramapuram, Palai, India, beato Agustín Thevarparampil «Kunjachan», presbítero.
Agustín Thevarparampil fue un sacerdote humilde, que se entregó en favor de sus hermanos idalit marginados de la sociedad. Ejerció su ministerio en la parroquia durante 47 años. Aunque su verdadero nombre era Agustín, todos lo conocían como "Kunjachan" ("el padrecito"), porque era bajo de estatura.
Nació el 1 de abril de 1891 en Ramapuram, en la familia Thevarparampil. Era el menor de cinco hijos. Terminada la primaria, completó su formación sacerdotal en el seminario de Changacherry y en el de Puthenpally. El 17 de diciembre de 1921 recibió la ordenación sacerdotal de manos del obispo Mar Thomas Kurianacherry.
Desempeñó su ministerio un año como vicario parroquial en Ramapuram y luego, tres años, en Kadanad. Seguidamente, a causa de sus problemas de salud, volvió a su parroquia para recuperarse. Durante ese tiempo descubrió por casualidad un nuevo campo de actividad: en el retiro anual, realizado en la parroquia de Ramapuram, los predicadores reunieron cerca de cuarenta idalit -desheredados- en la iglesia y les predicaron las verdades de la fe. Al recibir esa enseñanza religiosa, se mostraron dispuestos a recibir el bautismo. "Kunjachan" decidió dedicarse al servicio de esas personas. Esa decisión lo convirtió en guía y liberador de miles de pobres de esa aldea.
Prosiguió su apostolado en favor de los idalit hasta su muerte. Como dijo san Arnold Jansen, fundador de la Sociedad del Verbo Divino, el acto primero y principal de amor al prójimo consiste en comunicarle la buena nueva de Jesucristo. "Kunjachan" se realizó en plenitud sirviendo con paciencia y compasión a los demás, especialmente a los marginados, viendo en ellos a Cristo. Durante casi cuarenta años se dedicó al progreso de sus hermanos idalit. En ese tiempo las condiciones sociales de los idalit eran dramáticas, pues se les consideraba "intocables" y se les discriminaba por su casta y el color de su piel. Todos eran analfabetos. En consecuencia, eran supersticiosos y la sociedad los obligaba a realizar trabajos manuales propios de esclavos. Todos estos factores hacían muy difícil el ministerio de "Kunjachan".
No tenía un talento o capacidad excepcional. Era un sencillo párroco. No recibió ninguna honorificencia ni ningún reconocimiento por su incansable servicio orientado a la emancipación de los pobres. Su programa diario preveía visitas a los idalit en su domicilio y en sus lugares de trabajo. Su único ayudante era un catequista. Sin embargo, logró acercar a Dios a muchas personas. No sólo tuvo que afrontar la oposición y duras críticas de los miembros de castas superiores, sino también de los cristianos tradicionales. Estos obstáculos no frenaron su celo misionero. Acercó a la Iglesia a más de cinco mil personas. Creó un vínculo muy firme con todos aquellos a quienes ayudaba. Los llamaba "hijos míos" y ellos lo llamaban "nuestro sacerdote". Los conocía a todos y los llamaba por su nombre, desde los niños hasta los ancianos...
No sólo se esforzaba por la elevación espiritual de los idalit, sino también por su emancipación social, cultural, intelectual y artística. Resistió a la oposición con calma y mansedumbre. No se desalentó cuando el gobierno negó privilegios a los idalit convertidos al cristianismo. La gracia constante de Dios le daba fuerza y valentía. La fuente de su fuerza era la oración ante el santísimo Sacramento. También fue devoto de la santísima Virgen María. Obedecía a su párroco y a su obispo con gran humildad. Murió el 16 de octubre de 1973.
Extracto de la homilía que pronunció el cardenal Vithayathil durante la ceremonia de beatificación celebrada el 30 de abril de 2006 en la ciudad india de Ramapuram.
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