jueves, 17 de diciembre de 2015

San Judicael de Bretaña - Santa Bega de Andenne - San Sturmo de Fulda - San Cristóbal de Collesano 17122015

San Judicael de Bretaña

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San Judicael, monje

En la Bretaña Menor, san Judicael, que procuró con gran esmero la concordia entre los bretones y los francos, y, tras abdicar de su realeza, se dice que vivió en el monasterio de Saint-Méen.




Santa Bega de Andenne

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Santa Bega, viuda y fundadora
En Andenne, de Brabante, santa Bega, viuda, la cual, después del asesinato de su marido, fundó el monasterio de la Bienaventurada Virgen María, bajo la Regla de san Columbano y san Benito.
Pipino de Landen, quien en algunas tradiciones aparecía como beato, fue mayordomo de palacio de tres reyes merovingios. Estuvo casado con Ida de Nivelles -tenida también popularmente por beata- y dos de sus hijas aparecen en el Martirologio Romano: santa Gertrudis de Neville y su hermana mayor, santa Bega. Gertrudis se negó a casarse y llegó a ser abadesa poco después de haber cumplido veinte años. Bega, en cambio, contrajo matrimonio con Ansegisilo, hijo de san Arnulfo de Metz, y pasó casi toda su vida en el mundo; fue la madre de Pipino de Heristal, el fundador de la dinastía Carolingia.

Después de la muerte de su esposo, santa Bega construyó el año 691, en Andenne, a orillas del Mosa, siete capillas que representaban las siete iglesias de Roma. Las capillas estaban situadas alrededor de una iglesia. La santa fundó allí mismo un convento y lo pobló con religiosas de la abadía que su hermana había gobernado en vida. Más tarde, dicho convento se convirtió en una casa de canonesas, y los canónigos regulares de Letrán conmemoran a santa Bega como miembro de su orden. También las beguinas de Bélgica la veneran como patrona. Santa Bega murió cuando era abadesa de Andenne y fue sepultada allí.

Acerca de la relación de santa Bega con los beguinatos, debe aclararse que esta institución propia de la Iglesia de Bélgica y los Países Bajos surgió en el siglo XIII, mucho después de la muerte de la santa, y que el nombre parece que puede provenir, o bien por la protección que recieron del P. Lambert le Bègue, o bien como una palabra corrupta derivada de «albigenses»; esta hipótesis es una de las más probables, ya que efectivamente las religiosas «beguinas» no fueron vistas con muy buenos ojos en su origen. En todo caso carecen de relación con santa Bega, a pesar de que la imagen que reproducimos, que está sobre el portal de entrada del beguinato de Lier, en Bélgica, dice en su pie «santa Begga, fundadora nuestra».

 Acta Sanctorum Belgii, vol. V (1789), pp. 70-125, de Ghesquiére; se trata de documentos de reducido valor histórico. Véase también Berliére, Monasticon Belge, vol. I, pp. 61-63. En línea pueden verse Biographisch-Bibliographisches Kirchenlexikon (en alemán), y Catholic Encyclopedia (en inglés). la estatua que reproducimos es de terracota, de 1777, obra del escultor belga D'Heur.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


San Sturmo de Fulda

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San Sturmo, abad
En el monasterio de Fulda, en Austrasia, san Sturmo, abad, discípulo de san Bonifacio, que evangelizó la Sajonia y, por mandato del maestro, edificó este célebre monasterio, que gobernó como primer abad.
San Sturmo nació en Baviera, de padres cristianos, fue confiado al cuidado de san Bonifacio, quien a su vez le puso bajo la dirección de san Wigberto en la abadía de Fritzslar. Ahí recibió Sturmo, a su debido tiempo, la ordenación sacerdotal. Después de evangelizar en Westfalia durante tres años, consiguió permiso de retirarse con dos compañeros a llevar una vida eremítica en el bosque de Hersfeld. Como abundaban en ese sitio los bandoleros sajones y era poco apto para la vida eremítica, san Sturmo y sus compañeros lo abandonaron pronto. San Bonifacio había encontrado más al sur un sitio para construir un monasterio desde el cual se pudiese ir a evangelizar a los sajones. San Sturmo fue en su mula a visitar la región y escogió un terreno situado en la confluencia del Greizbach y del Fulda. El año 744, fundó el monasterio de Fulda, y san Bonifacio le eligió primer abad. Era ésa la fundación favorita de san Bonifacio, quien quería que se convirtiese en el modelo de los monasterios y en un seminario sacerdotal para toda Alemania. El proyecto se realizó plenamente y se pudo constatar los progresos. San Bonifacio fue sepultado en la iglesia abacial.

Poco después de la fundación del monasterio, san Sturmo partió a Italia a familiarizarse con la regla de san Benito en Monte Cassino. Según parece, el papa san Zacarías concedió plena autonomía al monasterio de Fulda, declarándolo exento de la jurisdicción episcopal y sometiéndolo directamente a la de Roma. La abadía de Fulda siguió prosperando bajo la dirección de san Sturmo. El santo tuvo que enfrentarse a graves dificultades después del martirio de san Bonifacio, ya que el sucesor de éste en la sede de Mainz, san Lulo, veía el monasterio con ojos muy distintos de los de su predecesor. En efecto, Lulo quería que el monasterio estuviese bajo su jurisdicción. El conflicto fue largo y violento. El año 763, Pipino desterró a san Sturmo, y Lulo nombró a otro superior; pero los monjes de Fulda se negaron a aceptarle y le echaron del monasterio, diciendo que estaban dispuestos a ir a ver al rey todos juntos. Para aplacarlos, Lulo les dijo que eligiesen ellos mismos a su superior. El elegido fue un discípulo de san Sturmo. El nuevo abad partió con un grupo de monjes a la corte y consiguió que Pipino anulase la orden de destierro contra san Sturmo, quien regresó a Fulda, con gran gozo de sus monjes, dos años después de haber partido de allí.

Los esfuerzos de san Sturmo y sus monjes por convertir a los sajones no tuvieron mucho éxito. Por otra parte, las guerras punitivas y de conquista de Pipino y Carlomagno no eran el mejor método de hacer amable el cristianismo a los paganos. San Sturmo, como tantos otros misioneros anteriores y posteriores, vio su obra entorpecida por las autoridades civiles. Los sajones tenían la impresión de que el cristianismo les llegaba «a través de sus peores enemigos, quienes lo predicaban con el idioma del acero». Cuando Carlomagno partió de Paderborn a España para combatir a los moros, los sajones aprovecharon la oportunidad para levantarse y expulsar a los monjes. El monasterio de Fulda se vio amenazado. El año 779 volvió Carlomagno. San Sturmo le acompañó a las maniobras de Düren, a las que siguió el triunfo sobre los sajones. Pero el santo no vivió lo suficiente para recomenzar su obra; enfermó en Fulda y, a pesar de los esfuerzos del médico enviado por Carlomagno, murió el 17 de Diciembre del 779. El nombre de san Sturmo, a quien se llama «Apóstol de los sajones», fue llamado «santo» por el papa Inocencio II en 1139, en el Concilio de Letrán II, aunque por época no puede hablarse aun de «canonización formal», sino que el procedimiento de canonización recién está empezando. A lo que sabemos, san Sturmo fue el primer alemán que ingresó en la orden de san Benito.

 Migne, PL., vol. CV, pp. 423-444, y Monumenta Germaniae Historica, Scriptores, vol. II, pp. 366-377. Véase también el resumen biográfico de H. Timerding, en Die Christliche Frühzeit Deutschlands; zweite Gruppe (1929) ; y M. Tangl, Leben des hl. Bonifazius, der hl. Leoba und des Abtes Sturmi (1920), Introducción. La biografía de Eigilo fue traducida al inglés por C. H. Talbot, en Anglo-Saxon Missionaries in Germany (1954).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


San Cristóbal de Collesano

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San Cristóbal de Collesano, monje

En las estribaciones del monte Mercurio, en la Lucania, san Cristóbal de Collesano, monje, que junto con toda su familia trabajó para extender la vida monástica.




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