martes, 22 de marzo de 2016

San Epafrodito, santo del NT - San Pablo de Narbona, obispo y mártir (22 de marzo)

San Epafrodito, santo del NT

fecha: 22 de marzo
†: s. I
canonización: bíblico
hagiografía: Abel Della Costa

Conmemoración de san Epafrodito, al que el apóstol san Pablo llama hermano, cooperador y compañero de los combates.
Epafrodito parece haber nacido en Filipos; en todo caso parece claro, a juzgar por los nombres, que la comunidad cristiana de Filipos es de origen predominantemente gentil. Nuestro santo había ido al lugar de cautividad de Pablo a llevarle un donativo de parte de los filipenses; ¿cuál es ese lugar? es objeto de hipótesis, ya que depende de en qué momento y dónde se sitúa el origen de esta carta. habitualmente se la relacionaba con el cautiverio romano de Pablo (60-62), sin embargo la hipótesis más aceptada en la actualidad sitúa al Apóstol escribiendo, cautivo, desde Éfeso, y por lo tanto relativamente cerca de Filipos, lo que hace más verosímil el viaje de Epafrodito, y colocaría la escena hacia el año 57, en el contexto del tercer viaje misional del Apóstol.
Pablo dedica en la carta un largo párrafo para hablar de su «hermano, colaborador y compañero de armas»; cinco versículos que contrastan con lo escasísimo que solemos poseer sobre los colaboradores del Apóstol. En esa visita enviado por la comunidad Epafrodito cayó enfermo de cuidado, entonces dirá Pablo:

«[...] He juzgado necesario devolveros a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de armas, enviado por vosotros con el encargo de servirme en mi necesidad, porque os está añorando a todos vosotros y anda angustiado porque sabe que ha llegado a vosotros la noticia de su enfermedad. Es cierto que estuvo enfermo y a punto de morir. Pero Dios se compadeció de él; y no sólo de él, sino también de mí, para que no tuviese yo tristeza sobre tristeza.
Así pues, me apresuro a enviarle para que viéndole de nuevo os llenéis de alegría y yo quede aliviado en mi tristeza. Recibidle, pues, en el Señor con toda alegría, y tened en estima a los hombres como él, ya que por la obra de Cristo ha estado a punto de morir, arriesgando su vida para supliros en el servicio que no podíais prestarme vosotros mismos.» (Flp 2,25-30)
Aunque no tenemos ningún otro contexto, puede aceptarse que en el párrafo hay un poco más que un elogio, hay una cierta velada «defensa» de Epafrodito, frente a no sabemos qué -lamentablemente- acusaciones, suspicacias de la comunidad o lo que pudiera haber sido. Sabemos, sí, que la comunidad de Filipos estuvo amenazada por los sabuesos que iban tras Pablo en cada nueva fundación: los cristianos «judaizantes», que predicaban la sumisión a la Ley como condición para recibir a Cristo (Flp 3), ¿tiene esto relación con Epafrodito y su ida de la comunidad? Por supuesto, no tenemos elementos para afirmarlo con certeza, lo que está claro es que Pablo no se limita a "devolver" a Epafrodito, sino que lo devuelve con su personal aval de conformidad.
Hubo, ya a partir del siglo II y como ocurrió con casi todos los personajes mencionados en el NT, conjeturas de la tradición sobre qué ocurrió con Epafrodito; conjeturas que luego se transformaron en certezas, e incluso en afirmaciones incontestables. La más extendida decía que había llegado a ser obispo de Terracina en el Lacio, Italia, consagrado por el propio san Pedro, e incluso con ese título figuraba en la edición antigua del Martirologio Romano. Otros, siguiendo a Teodoreto, lo indicaban como obispo de la propia Filipos. El Martirologio actual ha optado -como en muchos otros casos- por la sobriedad histórica de no afirmar como ciertas las conjeturas innecesarias, y ha reconducido los datos a lo que teníamos de firme, que no son otras que las menciones del propio san Pablo.
El esquema básico de esta noticia sigue al Butler, pero no es posible hacerlo en los datos, que han quedado completamente desactualizados, no sólo por los cambios en el Martirologio, sino por el estado mismo de los estudios neotestamentarios. Un comentario equilibrado sobre el origen y situación de la Carta a los Filipenses -y por tanto sobre el personaje- puede encontrarse en Comentario Bíblico «San Jerónimo», tomo III, pág 623ss. Tambien puede consultarse el Cuaderno Bíblico n.33 de Verbo Divino, dedicado a la epístola a los Filipenses.
Abel Della Costa
accedida 967 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=961




San Pablo de Narbona, obispo y mártir

fecha: 22 de marzo
†: s. III - país: Francia
otras formas del nombre: Paul-Serge
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa

En Narbona, al sur de la Galia, en la vía Domitia, fuera de la ciudad, sepultura de san Pablo, obispo y mártir.
refieren a este santo: San Marcial de Limoges
Dos autores antiguos nos hablan de san Pablo de Narbona: Prudencio, que vivió en el siglo IV, en su poema Peristephanon (De las coronas de los mártires), y san Gregorio de Tours, del siglo VI, en su Historia Francorum (Historia de los Francos). Prudencio hace un repaso de los santos que dieron brillo a algunas ciudades (Barcelona, Calahorra, etc.) y entre ellas incluye el de Pablo como lustre de la ciudad de Narbona. Pero puesto que el Peristephanon trata acerca de mártires, sería un testimonio de que Pablo de Narbona murió por la fe; aunque cabe aclarar que Prudencio no dice explícitamente que fue mártir, sino que su obra trata de ello. La tradición iconográfica lo ha vestido de rojo, como a un mártir, aunque el Martirologio Hieronimyanum lo inscribe como «confesor», lo que solía indicar que sufrió por la fe sin llegar a ser mártir.
Gregorio de Tours cuenta algo más: por lo pronto es clara la época en que se ubica el santo, mediados del siglo III, y pertenecería a un grupo de siete varones ilustres que fue enviado desde Roma para evangelizar la Galia. Es, por tanto, obispo misionero, y el primero de la sede de Narbona. Los demás fueron, los mártires y fundadores san Saturnino de Toulouse y san Dionisio de París, y los también fundadores de sedes galas, san Trófimo de Arlessan Marcial de Limogessan Gaciano de Tours y San Austremonio de Auvernia.
Con el paso de los siglos, las sedes episcopales, que eran también entidades políticas, competían entre sí por la primacía en la región. Uno de los puntos en esta competencia era quién podía presentar un origen más antiguo o ilustre: si había sido evangelizada por un apóstol de Jesús, si por un discípulo mencionado en los evangelios o en los Hechos, etc. En muchos casos se forzaban las identificaciones para llevar uno o dos siglos más atrás la fundación: para los historiadores de los siglos IX y X, el siglo III, que fue la gran evangelización de la Galia, parecía demasiado cercano, demasiado tardío para fundamentar las expectativas del obispo del lugar. Surgen así en esos siglos las leyendas que identifican a uno u otro fundador con uno u otro personaje prominente del NT. En muchos casos se apela a identificar al primer obispo de la sede con uno de los 72 anónimos discípulos enviados por Jesús, en otros, como en el caso de san Pablo de Narbona, se encuentra en el NT un personaje mencionado con su nombre, candidato, por tanto, a darle al obispo de Narbona el prestigio de la antiguedad. Se trata del procónsul Pablo-Sergio, del que Hech 13,7 dice que era un hombre prudente, y que llamó a Pablo y Bernabé, deseoso de escuchar la palabra de Dios.
La legendaria identificación entre Paulo-Sergio y san Pablo de Narbona parece que se la debemos al hagiógrafo Adón, del siglo IX; al menos es en su martirologio donde por primera vez aparece. Inventada pero de gran éxito: aun hasta hoy, aunque ya se ha reconocido desde hace siglos que no hay ninguna razón para considerar que san Pablo de Narbona es anterior al siglo III, en el culto narbonense se le sigue llamando Saint Paul-Serge.
La fecha del 22 de marzo surge de la inscripción en el Martirologio Hieronymianum. En la colegiata de San Pablo, en Narbona, se excavó un cementerio de las primeras épocas del cristianismo en la ciudad, que es muy probable que contenga la tumba del santo. Hay una «Actas» de san Pablo que pretenden narrar hechos de su vida, pero son tardías, y traen más confusión que soluciones. 
Ver Duchesne, Fastes Episcopaux, I, pág. 302-3; Acta Sanctorum, marzo III, pág. 371ss. reproduce toda la docuemntación, incluyendo las actas legendarias; Prudencio, Peristephanon IV, estrofa 9; Gregorio de Tours, Hist. Franc. I,30. Vale la pena la interesante galería iconográfica de la Colegiata de San Pablo, con un resumen (en francés) de las tradiciones narbonenses acerca de san Pablo (St. Paul-Serge).

Abel Della Costa
accedida 1108 veces
ingreso o última modificación relevante: 21-3-2013
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=962

No hay comentarios:

Publicar un comentario