San José Oriol, presbítero
fecha: 23 de marzo
n.: 1650 - †: 1702 - país: España
canonización: B: Pío VII 21 sep 1806 - C: Pío X 20 may 1909
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: 1650 - †: 1702 - país: España
canonización: B: Pío VII 21 sep 1806 - C: Pío X 20 may 1909
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Barcelona, en España, san José Oriol,
presbítero, que con su mortificación corporal, su cultivo de la pobreza y su
continua oración mantuvo una constante unión con Dios, que le enriqueció con
dones celestiales.

José Oriol nació en Barcelona y pasó casi
toda su vida en esa ciudad. Como su padre murió cuando él aún estaba en la
cuna, su madre contrajo segundas nupcias con un zapatero, que amó a su pequeño
hijastro como si hubiera sido su propio hijo. Pronto llegó José a ser un niño
del coro en la iglesia de Santa María del Mar y los clérigos, advirtiendo que
pasaba horas en oración ante el Santísimo Sacramento, le enseñaron a leer y a
escribir, adivinando en él una vocación de sacerdote. Posteriormente, lo
habilitaron para que siguiera los cursos universitarios. A la muerte de su
segundo marido, la madre de José se vio sumida en gran penuria y el niño fue a
vivir con su nodriza, que le tenía tierno afecto. La vida del joven como
estudiante fue sumamente ejemplar. Después de haber recibido el doctorado y
haber sido elevado a la dignidad sacerdotal, José aceptó la ocupación de tutor
de una familia acomodada para poder sostener a su madre. Aquí también se
conquistó todos los corazones y fue considerado como santo, pero él no se hacía
ilusiones acerca de si mismo, porque Dios le había dado a conocer cuán lejos
estaba de la perfección. A consecuencia de esa revelación, hizo voto de
perpetua abstinencia y vivió por el resto de sus días a pan y agua. Aumentó
también sus penitencias corporales y usaba unas ropas tan andrajosas, que a
menudo era insultado en las calles de Barcelona.
Sin tener ya la obligación de sostener a
su madre, que murió en 1686, José emprendió el camino a Roma para venerar las
tumbas de los Apóstoles e hizo el viaje a pie. En la Ciudad Eterna, el papa
Inocencio XI le concedió un beneficio eclesiástico en su nativa Barcelona, y,
como sacerdote al cuidado de las almas, continuó viviendo en la más completa
abnegación propia. La paqueña habitación que rentó en la azotea de una casa, no
contenía sino un crucifijo, una mesa, un banco y unos pocos libros; era todo lo
que él necesitaba. Los ingresos de su curato fueron destinados al alivio de los
pobres, ya en limosnas para los vivos, ya en misas para los muertos. No era
necesaria una cama para el que nunca durmió por más de dos o tres horas cada
noche. San José tenía el don de la dirección espiritual y todo el tiempo libre
de que disponía lo pasaba en el confesionario. En cierta ocasión, fue acusado
de exceso de severidad y de señalar penitencias que eran nocivas a la salud.
Sus censores lograron hacer llegar las críticas a oídos del obispo, quien lo
suspendió, pero la prohibición no duró mucho. El prelado murió poco después y
su sucesor restituyó a José todas sus facultades. El celo universal que
desarrolló durante todo su ministerio, incluía los extremos más opuestos. Era
afecto a la enseñanza de los niños. Tenía también gran influencia entre los
soldados, a quienes se ganaba con su caballerosidad y simpatía. Es ciertamente
extraño que, en medio de esta agitada vida, san José hubiera repentinamente
sentido el ardiente deseo del martirio y decidiese partir inmediatamente a Roma
para ponerse a la disposición de la Congregación de la Propagación de la Fe. En
vano trató la gente de Barcelona de impedir que los abandonara; inútilmente le
insistieron dos prudentes sacerdotes a que usara más tiempo para reflexionar;
su decisión estaba tomada y su propósito era inalterable. Partió para Italia,
pero en Marsella cayó enfermo y la Santísima Virgen, en una visión, le dijo que
su intención se había aceptado, pero que la voluntad de Dios era que debía
regresar a Barcelona y pasar el resto de su vida al cuidado de los enfermos.
Su regreso fue aclamado con grandes
demostraciones de júbilo. La fama de su maravilloso poder de curación, se
extendió por doquier y los enfermos llegaban de distantes lugares para ser
curados de sus males. Sus milagros se sucedieron uno tras otro y, en cierta
ocasión, el confesor del santo le prohibió realizar tales curaciones en la
Iglesia, a causa de los disturbios que se ocasionaban. De hecho, el santo
siempre buscó apartar de sí la atención y atribuía las curaciones al tribunal
de la penitencia, pero poderes como el suyo no podían mantenerse ocultos. Como
muchos otros obradores de milagros, también poseyó el don de profecía y entre
otras de sus predicciones, vaticinó la hora de su propia muerte. Después de
recibir los últimos sacramentos y de pedir que se recitara en voz alta el
«Stabat Mater», murió el 23 de marzo de 1702, a la edad de 53 años. Enormes
multitudes se reunieron alrededor del féretro del santo y, en el día de su
sepelio, se hizo necesario cerrar las puertas de la Catedral antes de proceder
a su sepultura. Sus pocas pertenencias fueron ansiosamente buscadas como
reliquias y el tributo de la veneración popular no hizo sino aumentar con el
transcurso de los años. San José Oriol fue canonizado en 1909.
La bula de canonización, Acta Apostolicae
Sedis, vol. I (1909), pp. 605-622, de extensión casi sin precedente, da un
completo resumen de su carrera. La principal biografía publicada, es la de J .
Ballester de Claramunt, Vida de San José Oriol, presbítero (1909) : pero hay
otras, escritas tanto en español como en catalán por M. E. Anzizu y por Masden y
una en italiano, por Salotti.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=978
Beata Anunciata Cocchetti, virgen
fecha: 23 de marzo
n.: 1800 - †: 1882 - país: Italia
canonización: B: Juan Pablo II 21 abr 1991
hagiografía: Abel Della Costa
n.: 1800 - †: 1882 - país: Italia
canonización: B: Juan Pablo II 21 abr 1991
hagiografía: Abel Della Costa
En el pueblo de Cemmo, en la región de
Lombardía, en Italia, beata Anunciata Cocchetti, virgen, que con fortaleza y
humildad dirigió el Instituto de Hermanas de Santa Dorotea, recién fundado.

Nació en Rovato (Brescia) el 9 de mayo de
1800; a los siete años quedó huérfana de ambos padres, por lo que quedó al
cuidado de su abuela paterna, que la formó en la piedad. Los sacerdotes de la
parroquia de su ciudad -en especial el padre Lucas dei Conti Passi- fueron sus
directores espirituales y guías en el crecimiento.
A los 17 años Anunciata abrió en su propia
casa una escuela para niñas pobres, y a los 22 se diplomó de maestra. Es por
aquella época que conoce a santa Magdalena
de Canossa y se propone abrir una casa «canosiana» en la
zona de Brescia, pero el intento no fructifica, y Anunciata ve que está llamada
a otro camino paralelo.
Dos años más tarde muere su abuela, y
Anunciata queda a cargo de su tío Carlos (que era ya tutor de algunos hermanos
de ella), de ideales más políticos y "modernos", que proyecta para la
joven maestra un casamiento de buena posición en Milán. Pero la beata no
renunció a su vocación religiosa, que cada día veía más clara y firmemente.
Adquiere experiencias en Milán, pero los planes de su tío no se realizan, y
siguiendo la guía del padre Lucas, se traslada seis años más tarde a un muy
pequeño pueblo, Cemmo in Valcamonica, donde se hace cargo de una escuela
abierta por una señora noble, Erminia Panzerini, desde 1821, pero que hasta el
momento no había conseguido arraigar: se trata de la «Obra de Santa Dorotea».
Anunciata colabora fielmente con la fundadora y lleva adelante la obra,
ampliando las iniciativas de estudio y asistencia a los jóvenes.
Sin embargo no es aun religiosa. Recién
cuando muere la Sra. Panzeri, en 1842, Anunciata se traslada a Venecia, e
ingresa como religiosa de las Hermanas Doroteas fundadas por el P. Lucas. En
ese mismo año retornó a Cemmo, y al año siguiente emitió los votos perpetuos.
Prácticamente puede decirse que es la religiosa fundadora del Instituto. Su
tarea espiritual al frente del mismo se desarrollará aun por cuarenta años más.
Cada domingo recorría los pueblos vecinos,
afianzando a las colaboradoras de la Obra, y contribuyendo al desarrollo de la
vida parroquial en cada uno de ellos. En 1853 establece un noviciado propio en
Cemmo y comienza a difundirse fuera de Italia.
Murio a los 82 años, el 23 de marzo de
1882, y desde 1951 su cuerpo reposa en la casa madre de la Congregación, en
Cemmo. Fue beatificada en 1991.
Aunque no es traducción literal, este
artículo sigue los lineamientos y datos del de Antonio Borrelli en Santi e beati;
ver también el sitio de la Congregación.
Abel Della Costa
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El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
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