martes, 22 de marzo de 2016

Santa Catalina de Génova - San Deogratias (22 de marzo)

Santa Catalina de Génova

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Catalina nació en Génova  en la primavera de 1447, de la noble familia Fieschi.
Muy joven fue desposada con  julio Adorno (13-1-1463); matrimonio no por amor, sino provocado por el  oportunismo político al que fue sometida. Los primeros años fueron  tristes y desolados, por el carácter difícil del esposo. Catalina logró  superar la crisis, después de la visión de Cristo derramando sangre  (22-3-1473). Desde entonces se dedicó mas aun al ejercicio de la  caridad.
Las  oraciones, los sacrificios y el ejemplo de Santa Catalina dieron  provocaron la conversión de su esposo. A los treinta años (1478) se  retiró con el marido a vivir en el hospital civil de Parnmatone  poniéndose a tiempo completo al servicio de los enfermos de los cuales  vino a ser una humilde enfermera y sucesivamente, administradora y  rectora (1489).

Fue dotada por Dios de excepcionales gracias y es  contada entre las mas grandes místicas.

De su experiencia  personal de purificación nació su brillante "Tratado del  Purgatorio". Determinante fue su influjo en la vida eclesial de  su tiempo, con elMovimiento del Divino Amor - por  ella inspirado, sobre la espiritualidad moderna a través de la Escuela  Francesa de los siglos XVI - XVII que sintió mucha admiración por ella.  Murió consumida por el fuego devorante del amor al alba del 15 de  Septiembre de 1510.
Fue canonizada en 1737 por el Papa Clemente XII. Pío XII, en  1943, la proclamó "Patrona de los Hospitales Italianos".







Oremos

Oh gloriosa Santa Catalina, digna  hija del pobrecillo de Asís, que te emulaste en la piedad por la Pasión  de Jesús y en el ardor de la caridad, tanto que llegaste a hacer de tu  vida un continuo acto de amor por Dios y por el prójimo, vuelve a  nosotros tu mirada.
Haz que en nuestros corazones se encienda por  lo menos una chispa de tu ardiente amor, que arrancándonos de los lazos  del pecado, nos una siempre más al Señor.
Sé todavía hoy la  suave consoladora de los enfermos, obteniéndoles con la salud del  cuerpo, la paz y la alegría del alma.
Extiende también tu oración  sobre las almas del Purgatorio, a fin de que, cuanto antes puedan gozar  la plena posesión de Dios.
Libéranos de las desgracias, aleja de  nosotros todo peligro y obténnos la gracia de merecer, practicando la  virtud, la gloria del Paraíso. Amen.



Calendario de Fiestas Marianas: Nuestra Señora de Citeaux, Francia (1098), construida por San Roberto




San Deogratias

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Confesor († 456)  Con el rey de los vándalos Genserico - hijo ilegítimo de Godegiselo- al frente, los bárbaros pasan Hispania y llegan hasta África. Son arrianos y frecuentemente calificados como gente cruel, dura, inclemente y devastadora.   A ruegos del emperador Valentiniano III permitió Genserico que fuera mandado a aquellos cristianos romanos un obispo; se llamaba Deogracias y recibió la consagración en el año 453. Un hombre probo, limpio, sabio y santo.
Roma era un fruto sumamente apetecido para los bárbaros. Genserico le puso sitio con su ejército y la toma en el año 455. Cada rincón de la Ciudad Santa muestra en los catorce días de saqueo las consecuencias de la invasión bárbara; se ven incendios y hay destrucción por todas partes.    El obispo Deogracias realiza una labor humanitaria de primer orden -que es obra de misericordia- en esta coyuntura de emergencia.
Vende los vasos sagrados de oro y plata que están al servicio del altar para rescatar a los cautivos pagando su precio; habilita los templos de san Fausto y san Severo para que sirvan de hospital, asilo y residencia donde se pueda prestar un socorro inmediato a los enfermos y a los más débiles; él mismo no se dispensa de atender personalmente a los que están cerca con el peso de la cruz a sus espaldas dándoles el apoyo y consuelo que necesitan. Reza y hace; es lo que manda la caridad.   En Cartago se palpa lo evidente.
Todos miran en Deogracias a un adelantado de los derechos humanos que aún no se habían inventado. Lo hizo tan bien al susurro de la caridad que los envidiosos aún quisieron quitarlo de en medio sin que el buen Dios les diera esa oportunidad porque se lo llevó antes, justo en el año 456.





Oremos  

Señor Dios todopoderoso, que nos has revelado que el amor a Dios y al prójimo es el compendio de toda tu ley, haz que, imitando la caridad de San Deogratias seamos contados un día entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

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