martes, 22 de marzo de 2016

Santa Lea, viuda - San Bienvenido Scotivoli, religioso y obispo (22 de marzo)


                                        Santa Lea, viuda

fecha: 22 de marzo
†: c. 383 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati

Conmemoración de santa Lea, viuda romana, cuyas virtudes y cuya muerte recibieron las alabanzas de san Jerónimo.
refieren a este santo: San Jerónimo
En la segunda mitad del siglo IV, los cristianos de Roma resultaban ser muy numerosos. Incluso hay algunos de más: porque en medio de los sinceros creyentes, se infiltran también los intrigantes y codiciosos de siempre, que deslucen a la Iglesia. «Con estos alrededor, volverse santo resulta riesgoso», así se desahoga san Jerónimo (347-420), que como buen dálmata fogoso, exagera un poco. Pero de hecho habla de cosas vistas durante su estancia en la Urbe, en el contacto con los grupos cristianos, a cuyos peligros de contagio espiritual opone su fe, profundizada en el estudio y predicada con el ejemplo. En este tiempo Roma ha sido sustituida por Milán como capital de hecho, y es muy poco frecuentada por los emperadores, siempre en guerra en los confines del Imperio.
En ese tiempo vive Lea, a la que solamente conocemos gracias a san Jerónimo. Le habla sobre ella en una carta a la gentilsanta Marcela, animadora del cristianismo integralmente vivido, que ha dado vida a una comunidad femenina de tipo casi monástico en su residencia del Aventino. También Lea es de familia noble: quedó viuda a joven edad, y parece que debía volver a casarse con un personaje ilustre, Vezzio Agorio Pretextato, llamado a asumir la dignidad de cónsul. Pero en lugar de eso ingresa en la comunidad de Marcela, donde se estudian las Escrituras y se reza en comunidad, viviendo en castidad y pobreza. Con esta opción, Lea da vuelta de cabeza a los modos y costumbres de su vida para, como diríamos nosotros, dar un «mensaje fuerte». San Jerónimo escribirá sobre ella: «Maestra de perfección para las otras, más con el ejemplo que con la palabra, fue de una humildad sincera y profunda que, después de haber tenido mucha servidumbre a sus órdenes, se consideró a sí misma como una sierva».
Marcela tiene en ella una confianza total, tanto que le encarga formar a las jóvenes en la vida de fe y en la práctica de la caridad solitaria y silenciosa. Seria difícil, escribe san Jerónimo, reconocer en ella a la aristócrata de otro tiempo, ahora que ha «mudado los delicados vestidos por la ruda túnica», y come como comen los pobres a los que socorre. Ése es su estilo, bajo el signo de la reserva; obrar en silencio, enseñar con los hechos. Hace tan poco ruido que no se sabe de ella más nada, e ignoraríamos incluso su existencia si san Jerónimo no la hubiese recordado en esta carta, cuando ella ya había muerto, y había sido sepultada en Ostia. Era posiblemente el año 383.
Traducido para ETF, con escasos cambios, de un artículo de Domenico Agasso en Famiglia Cristiana. Ver Acta Sanctorum, marzo, III, 383-384, donde se reproduce en latín el fragmento de la carta XXIV de san Jerónimo a santa Marcela donde el santo hace el elogio de Lea; también se encontrará en castellano en el Epistolario de san Jerónimo, edición BAC, tomo I, con el número 23, pág 261 en la edición bilingüe de 1993.
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=965




San Bienvenido Scotivoli, religioso y obispo

fecha: 22 de marzo
n.: 1188 - †: 1282 - país: Italia
canonización: 
C: Martín IV 1284
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.

En Osimo, en el Piceno, san Bienvenido Scotivoli, obispo, que, elegido por el papa Urbano IV para esta sede, promovió la paz entre los ciudadanos y, según el espíritu de los Hermanos Menores, quiso morir sobre tierra desnuda.
Benvenuto Scotívoli nació en Ancona en 1188; estudió derecho en Bolonia bajo la guía de san Silvestre Guzzolini (canónigo de Osimo y después fundador de los monjes Silvestrinos). Benvenuto fue nombrado capellán pontificio, y luego arcediano de Ancona. El 1 de agosto de 1263 fue nombrado administrador de la diócesis de Osimo, que había sido unida a la Numana por Gregorio IX en castigo por su adhesión al partido de Federico II. Restablecida la sede el 13 de marzo de 1264 Urbano IV le confió su gobierno a Benvenuto  que en 1267 fue también encargado por Clemente IV del gobierno de la Marca de Ancona. En este período ordenó sacerdote a san Nicolás de Tolentino. Fue devotísimo de San Francisco, acogió en su diócesis a los Hermanos Menores y pidió pertenecer a la primera Orden. Vistió con fervor el hábito y se empeñó en vivir el espíritu seráfico.
Benvenuto fue un gran reformador. Por una disposición del 15 de enero de 1270 prohibió al monasterio de San Florencio de Pescivalle, del cual era administrador, enajenar los bienes. En un sínodo habido el 7 de febrero de 1273 prohibió la venta de las propiedades eclesiásticas y en 1274 puso en marcha las reforma del capítulo de la catedral y defendió los derechos de la diócesis sobre la ciudad de Cingoli.
En su ministerio episcopal siempre tuvo como única meta promover la gloria de Dios, despreciar las riquezas y las cosas del mundo, trabajar intensamente por el bien de su alma y de las almas confiadas a sus cuidados. En su actuación sabía unir la fortaleza y la suavidad de los modales, para el triunfo de la justicia y de la paz en el vínculo del amor. Fue un verdadero y buen pastor de su rebaño y vigilante custodio de las leyes de Dios y de la Iglesia. Celoso en la predicación evangélica y en la instrucción catequística, muchas veces visitó la diócesis, celebró un sínodo diocesano en el cual dictó sabias normas para promover la disciplina eclesiástica. Promovió la cultura y la formación de los nuevos levitas, que preparaba para el sacerdocio, con palabra inspirada, con el buen ejemplo, y con su vida santa.
Benvenuto murió el 22 de marzo de 1282, a los 94 años de edad. Fue sepultado en la iglesia catedral de Osimo en un noble mausoleo, por disposición del clero y el pueblo. Sobre su sepulcro tuvieron lugar gracias y milagros. El papa Martín IV aprobó su culto como santo en 1284.
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=966

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