Santa Lea, viuda
fecha: 22 de marzo
†: c. 383 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
†: c. 383 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
Conmemoración de santa Lea, viuda
romana, cuyas virtudes y cuya muerte recibieron las alabanzas de san Jerónimo.
refieren a este santo: San Jerónimo

En la segunda mitad del siglo IV, los
cristianos de Roma resultaban ser muy numerosos. Incluso hay algunos de más:
porque en medio de los sinceros creyentes, se infiltran también los intrigantes
y codiciosos de siempre, que deslucen a la Iglesia. «Con estos alrededor,
volverse santo resulta riesgoso», así se desahoga san Jerónimo (347-420), que
como buen dálmata fogoso, exagera un poco. Pero de hecho habla de cosas vistas
durante su estancia en la Urbe, en el contacto con los grupos cristianos, a
cuyos peligros de contagio espiritual opone su fe, profundizada en el estudio y
predicada con el ejemplo. En este tiempo Roma ha sido sustituida por Milán como
capital de hecho, y es muy poco frecuentada por los emperadores, siempre en
guerra en los confines del Imperio.
En ese tiempo vive Lea, a la que solamente
conocemos gracias a san Jerónimo. Le habla sobre ella en una carta a la gentilsanta Marcela,
animadora del cristianismo integralmente vivido, que ha dado vida a una
comunidad femenina de tipo casi monástico en su residencia del Aventino.
También Lea es de familia noble: quedó viuda a joven edad, y parece que debía
volver a casarse con un personaje ilustre, Vezzio Agorio Pretextato, llamado a
asumir la dignidad de cónsul. Pero en lugar de eso ingresa en la comunidad de
Marcela, donde se estudian las Escrituras y se reza en comunidad, viviendo en
castidad y pobreza. Con esta opción, Lea da vuelta de cabeza a los modos y
costumbres de su vida para, como diríamos nosotros, dar un «mensaje fuerte».
San Jerónimo escribirá sobre ella: «Maestra de perfección para las otras, más
con el ejemplo que con la palabra, fue de una humildad sincera y profunda que,
después de haber tenido mucha servidumbre a sus órdenes, se consideró a sí
misma como una sierva».
Marcela tiene en ella una confianza total,
tanto que le encarga formar a las jóvenes en la vida de fe y en la práctica de
la caridad solitaria y silenciosa. Seria difícil, escribe san Jerónimo,
reconocer en ella a la aristócrata de otro tiempo, ahora que ha «mudado los
delicados vestidos por la ruda túnica», y come como comen los pobres a los que
socorre. Ése es su estilo, bajo el signo de la reserva; obrar en silencio,
enseñar con los hechos. Hace tan poco ruido que no se sabe de ella más nada, e
ignoraríamos incluso su existencia si san Jerónimo no la hubiese recordado en
esta carta, cuando ella ya había muerto, y había sido sepultada en Ostia. Era
posiblemente el año 383.
Traducido para ETF, con escasos cambios,
de un artículo de Domenico Agasso en Famiglia Cristiana. Ver Acta Sanctorum,
marzo, III, 383-384, donde se reproduce en latín el fragmento de la carta XXIV
de san Jerónimo a santa Marcela donde el santo hace el elogio de Lea; también
se encontrará en castellano en el Epistolario de san Jerónimo, edición BAC,
tomo I, con el número 23, pág 261 en la edición bilingüe de 1993.
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=965
San Bienvenido Scotivoli, religioso y obispo
fecha: 22 de marzo
n.: 1188 - †: 1282 - país: Italia
canonización: C: Martín IV 1284
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
n.: 1188 - †: 1282 - país: Italia
canonización: C: Martín IV 1284
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
En Osimo, en el Piceno, san Bienvenido
Scotivoli, obispo, que, elegido por el papa Urbano IV para esta sede, promovió
la paz entre los ciudadanos y, según el espíritu de los Hermanos Menores, quiso
morir sobre tierra desnuda.

Benvenuto Scotívoli nació en Ancona en
1188; estudió derecho en Bolonia bajo la guía de san Silvestre
Guzzolini (canónigo de Osimo y después fundador de los
monjes Silvestrinos). Benvenuto fue nombrado capellán pontificio, y
luego arcediano de Ancona. El 1 de agosto de 1263 fue nombrado administrador de
la diócesis de Osimo, que había sido unida a la Numana por Gregorio IX en
castigo por su adhesión al partido de Federico II. Restablecida la sede el 13
de marzo de 1264 Urbano IV le confió su gobierno a Benvenuto que en
1267 fue también encargado por Clemente IV del gobierno de la Marca de Ancona.
En este período ordenó sacerdote a san Nicolás de
Tolentino. Fue devotísimo de San Francisco, acogió en su
diócesis a los Hermanos Menores y pidió pertenecer a la primera Orden. Vistió
con fervor el hábito y se empeñó en vivir el espíritu seráfico.
Benvenuto fue un gran reformador. Por una
disposición del 15 de enero de 1270 prohibió al monasterio de San Florencio de
Pescivalle, del cual era administrador, enajenar los bienes. En un sínodo
habido el 7 de febrero de 1273 prohibió la venta de las propiedades
eclesiásticas y en 1274 puso en marcha las reforma del capítulo de la catedral
y defendió los derechos de la diócesis sobre la ciudad de Cingoli.
En su ministerio episcopal siempre tuvo
como única meta promover la gloria de Dios, despreciar las riquezas y las cosas
del mundo, trabajar intensamente por el bien de su alma y de las almas
confiadas a sus cuidados. En su actuación sabía unir la fortaleza y la suavidad
de los modales, para el triunfo de la justicia y de la paz en el vínculo del
amor. Fue un verdadero y buen pastor de su rebaño y vigilante custodio de las
leyes de Dios y de la Iglesia. Celoso en la predicación evangélica y en la
instrucción catequística, muchas veces visitó la diócesis, celebró un sínodo
diocesano en el cual dictó sabias normas para promover la disciplina
eclesiástica. Promovió la cultura y la formación de los nuevos levitas, que
preparaba para el sacerdocio, con palabra inspirada, con el buen ejemplo, y con
su vida santa.
Benvenuto murió el 22 de marzo de 1282, a
los 94 años de edad. Fue sepultado en la iglesia catedral de Osimo en un noble
mausoleo, por disposición del clero y el pueblo. Sobre su sepulcro tuvieron
lugar gracias y milagros. El papa Martín IV aprobó su culto como santo en 1284.
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El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
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