Beato César de Bus, presbítero y fundador
fecha: 15 de abril
n.: 1544 - †: 1607 - país: Francia
otras formas del nombre: César de Hus
canonización: B: Pablo VI 27 abr 1975
hagiografía: Santi e Beati
n.: 1544 - †: 1607 - país: Francia
otras formas del nombre: César de Hus
canonización: B: Pablo VI 27 abr 1975
hagiografía: Santi e Beati
En Aviñón, en el territorio de Provenza,
beato César de Bus, presbítero, que, habiéndose convertido de la vida mundana,
se entregó por entero a la predicación y a la catequesis, y fundó la
Congregación de Padres de la Doctrina Cristiana, para que se diese gloria a
Dios con la instrucción de los fieles.

El beato César nació el 3 de febrero de
1544 en Cavaillon, un pueblecito de la Provenza, de una familia emigrada a
Francia desde Italia. Había pasado su juventud entre los oficiales del ejército
de Carlos III, después en la corte real, y el ambiente desvinculó el alma del
joven oficial de toda práctica religiosa y de todo sentimiento evangélico. La
conversión llegó en 1575, después de un laborioso camino, marcado por la
oración y la penitencia de dos humildes personas: Antonieta Revillande y Luis
Guyot. La búsqueda de un director espiritual, primero el jesuita Padre Piquet,
y después el obispo de Cavillon, reavivó en él la fe recibida de su madre, y lo
llevó, después de cuatro años, al sacerdocio. El encargo recibido del obispo
fue la predicación a la gente más pobre económica y culturalmente. De los
tugurios a las catedrales para predicar a la gente y restaurar la fe y las
costumbres. En 1592 se viene a formar en torno a él -padre, legislador y
moderador- una familia de apóstoles y luego de hermanas: nace así la
congregación masculina y la femenina de la Doctrina Cristiana. Son célebres sus
textos catequísticos que comentan el Catecismo del Concilio de Trento, y que
será publicado después con el nombre de Catecismo de San Pío V, en los cuales
comentarios De Bus trata los argumentos teológicos primarios vistos bajo el
ángulo más eficaz, según la edad y la posición del catequizando: la mayor edad,
la media y la pequeña. Después de diez años de ministerio sacerdotal sufrió la
ceguera total. Murió en Avignón el 15 de abril de 1607; su causa de
beatificación fue abierta después de cuatro años y culminó con la elevación a
los altares por parte de SS Pablo VI el 27 de abril de 1975.
Así lo describía el Santo Padre el día de
la beatificación en el mensaje a la gente congregada en la Plaza de a Basílica
Vaticana para el Regina Coeli:
«Hoy es día de fiesta para la Igleia. Hemos proclamado, como sabéis, la beatificación de César de Bus, de un hombre de mundo, de un hombre de armas, de un hombre de letras, que, "nel mezzo del cammin di nostra vita", se hace sacerdote y se da entero, con algunos compañeros -llamados después Los Doctrinarios- a la enseñanza del catecismo a los niños y al pueblo...»
«Hoy es día de fiesta para la Igleia. Hemos proclamado, como sabéis, la beatificación de César de Bus, de un hombre de mundo, de un hombre de armas, de un hombre de letras, que, "nel mezzo del cammin di nostra vita", se hace sacerdote y se da entero, con algunos compañeros -llamados después Los Doctrinarios- a la enseñanza del catecismo a los niños y al pueblo...»
Un elemento que destaca en la vida de este
beato es el camino de conversión y de penitencia que regeneró su vida. También
él, como Milleret,
es un hombre que ha sabido transmitir con un método propio los valores de la fe
en una época no fácil, el post concilio tridentino, y también él es un hombre
empeñado en las cuestiones sociales y de la educación.
Recordemos del beato su actividad
apostólica «entre las familias campesinas, en caseríos abandonados, donde la
miseria era reina, enfermero voluntario en unos hospitales que en aquella época
estaban en un estado lamentable, impregnados del olor persistente de los
enfermos, recogía cada tarde a los campesinos para orar en una capilla rústica,
fuera de las puertas de la ciudad, a Santa María de la Piedad».
Traducido para ETF de un artículo de Don
Marco Grenci. Puede leerse (en italiano) la locución
completa de SS Pablo VI en el Regina Coeli que cita este
artículo.
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1243
San José Damián de Veuster, religioso presbítero
fecha: 15 de abril
n.: 1840 - †: 1889 - país: U.S.A.
canonización: B: Juan Pablo II 14 jun 1995 - C: Benedicto XVI 11 oct 2009
hagiografía: Alfa y Omega
n.: 1840 - †: 1889 - país: U.S.A.
canonización: B: Juan Pablo II 14 jun 1995 - C: Benedicto XVI 11 oct 2009
hagiografía: Alfa y Omega
En Kalawao, en la isla de Molokay, en
Oceanía, san José Damián de Veuster, presbítero de la Congregación de
Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y María, que, entregado a la
asistencia de los leprosos, terminó él mismo contagiado de esta enfermedad.
patronazgo: Patrono de los que trabajan entre
los enfermos de lepra.
refieren a este santo: Santa Mariana
Cope de Molokai

El Beato Damián de Molokai, apóstol de los
leprosos, es universalmente conocido como monumento del amor, de servicio y de
fe. Su ejemplo es una llamada al compromiso y al apostolado en el sacerdocio y
en la vida consagrada, así como una fuente de inspiración para quienes sienten
la llamada a servir a excluidos y olvidados.
El padre Damián fue considerado un héroe
de la caridad. Mahatma Ghandi afirmó que «el mundo de la política y del
periodismo cuenta con pocos héroes comparables a Damián de Molokai. Vale la pena
reflexionar sobre la fuente de semejante heroísmo». También la Madre Teresa, en
una carta dirigida a Juan Pablo II, dijo: «Como sabe, nos encontramos
trabajando entre millares de leprosos, y para poder continuar este hermoso
trabajo de amor por la curación de los enfermos, tenemos necesidad de un santo
que nos guíe y nos proteja. El padre Damián podría ser ese santo».
Damián nació en 1840 en Tremelo, cerca de
Lovaina (Bélgica), en una familia campesina pero acomodada. Ingresó en la
Congregación de los Sagrados Corazones en 1859 y partió hacia Hawai, donde fue
ordenado sacerdote en 1864. Unos años más tarde, en 1873, llegó a la
isla-leprosería de Molokai. Allí compartió, durante 16 años, su vida, trabajo,
angustias, alegrías e incluso su enfermedad con los enfermos. El 15 de abril de
1889 murió leproso entre los leprosos de Molokai, lugar en el que se había
aislado voluntariamente como signo del amor de Dios hacia ellos. Según su
obispo, el padre Damián había sido enviado tras solicitarlo él mismo, y sólo para
una estancia de pocas semanas. Damián lo entendió de manera distinta, porque
irse de allí supondría dejar a aquellas almas sin sacerdote. Era un camino sin
retorno que estaba dispuesto a recorrer hasta el final.
Había en la isla cerca de 800 leprosos,
deportados por el Gobierno hawaiano a esta suerte de prisión natural. Vivían en
medio de una gran desesperación, a causa de esa enfermedad horrible, sin
curación posible, rota toda relación afectiva con sus seres queridos, viéndose
despreciados y con ausencia de instalaciones colectivas. El corazón de Damián
se enterneció al ver esta miseria, y se unió a estos seres sufrientes y
marginados para prestarles asistencia. Desde su llegada se unió a ellos como
uno más: Nosotros, los leprosos, decía.
El padre Damián, poco antes de su muerte
en Molokai (1889) construyó casas, un orfanato, una iglesia y un hospital.
Pasaba la mayor parte de su jornada visitándolos, condenándose a respirar en
cada casa el aire viciado, dando a cada uno la palabra apropiada y
administrando los sacramentos. «Es verdad que verlos resulta repulsivo -decía-,
pero son almas rescatadas al precio de la sangre del Salvador. También Él, en
su misericordia, consoló a los leprosos. Si yo no los puedo curar, poseo los
medios para consolarlos. Confío en que muchos, purificados de la lepra del alma
por los sacramentos, serán un día dignos del cielo. La alegría y el contento
que me regalan los Sagrados Corazones hacen que me sienta el misionero más
feliz del mundo».
Llevaba 13 años entre los leprosos cuando
empezó a sentir los síntomas de la enfermedad. Al conocer su infección,
escribió al Superior General de su Orden y le dijo: «¡Bendito sea Dios! No me
compadezca, estoy plenamente resignado». En otra carta afirmaba: «Pronto estaré
completamente desfigurado, pero sigo tranquilo, resignado y feliz en medio de
mi pueblo. Dios sabe muy bien lo que es mejor para mi santificación, y a menudo
repito de todo corazón: ¡Que se haga tu voluntad!»
Y reconocía que, «sin el Santísimo
Sacramento, una situación como la mía no se podría aguantar. Pero como tengo a
nuestro Señor cerca, siempre estoy alegre y contento, trabajando con entusiasmo
por la felicidad de mis queridos leprosos».
Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 4
de junio de 1995 y canonizado por SS Benedicto XVI el 11 de octubre de 2009 en
Plaza de San Pedro.
Hagiografía firmada por Tomás Martínez
Pérez, SS. CC., que tomamos de Alfa y Omega
fuente: Alfa y Omega
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