Beato Ubaldo Adimari, religioso presbítero
fecha: 9 de abril
n.: 1245 - †: 1315 - país: Italia
otras formas del nombre: Ubaldo da Borgo San Sepolcro, Ubaldo de Florencia
canonización: Conf. Culto: Pío VII 3 abr 1821
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: 1245 - †: 1315 - país: Italia
otras formas del nombre: Ubaldo da Borgo San Sepolcro, Ubaldo de Florencia
canonización: Conf. Culto: Pío VII 3 abr 1821
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En el monte Senario, en la Toscana,
beato Ubaldo Adimari, presbítero de la Orden de Siervos de María, que pasó de
la milicia terrestre al servicio de María, por obra de san Felipe Benizi.

En 1276, uno de los más importantes jefes
del partido gibelino de Florencia era el joven Ubaldo Adimari. Rico, favorecido
por la naturaleza y de familia muy distinguida. Ubaldo había llevado hasta los
treinta años una vida turbulenta y disipada. Pero un día, al oír un sermón de san Felipe
Benizi, se sintió movido a penitencia y, en uno de esos
arranques de las naturalezas generosas, prometió no volver a llevar armas en
toda su vida. San Felipe Benizi le recibió en la Orden de los Servitas. Ubaldo
se dedicó a hacer penitencia por sus pecados, para vencer su carácter orgulloso
y altivo. Con los años llegó a ser tan bondadoso que, en cuanto salía al jardín
del monasterio de Monte Senario, los pájaros iban a posarse sobre su cabeza,
sus hombros y sus manos. Poseía también el don de milagros. Se cuenta que una
vez, al llegar su turno de sacar agua de la fuente para la comida de los
monjes, se le rompió el único cántaro que llevaba; Ubaldo transportó entonces
el agua en su propio hábito y el líquido alcanzó para satisfacer la sed de
todos los monjes.
San Felipe quería mucho a su piadoso
discípulo; durante varios años se hizo acompañar por él en sus viajes y le
nombró su confesor. Cuando san Felipe enfermó, en Todi, Ubaldo tuvo el
presentimiento sobrenatural de que se aproximaba la muerte de su maestro y se
apresuró a ir a verle. San Felipe pidió «su libro», y los presentes le dieron
la Biblia, el Breviario y el rosario; pero Ubaldo, que le conocía mejor, le
alargó el crucifijo, en el que el santo había aprendido toda su sabiduría. San
Felipe fijó sus ojos en Cristo hasta que la muerte se los cerró. Ubaldo le
sobrevivió treinta años, en Monte Senario. El culto del beato Ubaldo fue
confirmado en 1821.
Ver Gianni-Garbi, Annales Ordinis Servorum B.V.M., vol. I, pp. 228-229;
Speirr, Lebensbilder aus dem Servitenorden, pp. 437 ss. La mayoría de las vidas de San Felipe
Benizi, por ejemplo la de P. Soulier, hablan también de Ubaldo.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1171
Beato Tomás de Tolentino, presbítero y mártir
fecha: 9 de abril
n.: 1250/60 - †: 1321 - país: India
canonización: Conf. Culto: León XIII 23 jul 1894
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
n.: 1250/60 - †: 1321 - país: India
canonización: Conf. Culto: León XIII 23 jul 1894
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
En Tana, en la India occidental, beato
Tomás de Tolentino, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir,
que habiendo viajado hasta el imperio chino para anunciar el Evangelio, al
dirigirse después hacia el territorio de los tártaros y de los hindúes coronó
su misión con un glorioso martirio.

Tomás de Tolentino y tres compañeros
también franciscanos: el sacerdote Jaime de Padua, el clérigo fray Pedro de
Siena y el religioso Fray Demetrio de Tillis, de origen georgiano o armenio,
conocedor de lenguas asiáticas, murieron mártires en India. Sólo el culto de
Tomás fue confirmado por León XIII.
Nacido en 1271 en Tolentino, Tomás entró a
la Orden de los Hermanos Menores en 1285 y forma parte de los espirituales de
las Marcas, seguidores de Ángel Clareno. En 1290 parte como misionero a través
de Grecia y llega a Armenia, donde los franciscanos alcanzan la amistad del rey
Aitón II, que en 1291 envía a Tomás como su legado al Papa Nicolás IV, al rey
de Francia y al rey de Inglaterra para solicitar ayuda contra los sarracenos.
En 1296 por segunda vez vuelve a Italia para defender a los espirituales
clarenianos ante el Ministro General Juan de Morrovalle y la «communitas de la
Orden».
En 1307 lo encontramos de nuevo en Europa
como enviado especial de Juan de Montecorvino, el célebre misionero franciscano
y primer Arzobispo de Pekín, para pedir ayuda y especialmente personal para la
misión de China. En esta ocasión Tomás se entrevistó con Clemente V en Poitiers,
y obtuvo de él muchas ayudas. En los años 1308-1320 ejerció el apostolado en
China, junto al gran misionero Juan de Montecorvino. Hacia finales de 1320 lo
encontramos en Ormuz, en el Golfo Pérsico; con los tres compañeros los hermanos
Jaime, Pedro y Demetrio, llega al actual Bombay. Desembarcan en la isla
Salsetta, en la ciudad de Tana, donde los acogen algunos cristianos
nestorianos. Hospedados en una familia fueron identificados por los mahometanos
de la ciudad y conducidos ante el Cadi (Juez), al cual explica la doctrina
cristiana, no sin atacar la doctrina musulmana, el Corán y a Mahoma. Esta fue
la acusación causa de su condena y del martirio. Cuatro sicarios los arrestan
nuevamente y los decapitan, comenzando por Tomás, mientras Fray Pedro, por el
momento, escapa a la muerte, pero alcanzado más tarde, es decapitado también.
El martirio de los tres primeros tuvo lugar el 9 de abril y el de Pedro el 11
de abril de 1321, siempre en Tana.
El sacrificio de estos heroicos mártires
está documentado en las relaciones privadas y sobre todo por la del Beato
Odorico de Pordenone, misionero y viajero contemporáneo en China. En 1326 llegó
a Tana, transportó por el mar los cuerpos de los mártires, no sin gravísimos
peligros, a Zaiton, en China y describió su martirio. La cabeza del Beato Tomás
fue enviada a Tolentino, su patria, donde el glorioso mártir y conciudadano fue
venerado con culto público, confirmado, como ya se señaló, por León XIII el 23
de julio de 1894.
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
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referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1172
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