San Barsanufio, eremita
fecha: 11 de abril
†: 540 - país: Palestina (ANP)
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
†: 540 - país: Palestina (ANP)
canonización: pre-congregación
hagiografía: Santi e Beati
Cerca de Gaza, en Palestina, san
Barsanufio, anacoreta, el cual, de origen egipcio, dotado de gracias de
contemplación, fue también eximio por la integridad de su vida.

Nacido hacia la mitad del siglo V en
Egipto, ingresó en un monasterio de Gaza, donde vivió en perfecta soledad,
tratando solamente con un monje que le hacía de secretario. Fue un gran
contemplativo y gozó de dones sobrenaturales. La fama de su santidad hizo que
lo buscaran muchos solitarios, con los cuales mantuvo relación epistolar. Entre
ellos estuvo Juan, llamado «el profeta», abad del monasterio de Merosala y
maestro del famoso Doroteo. La correspondencia de san Barsanufio, compuesta por
cerca de 800 cartas, es importante para la historia de la espiritualidad. En
ellas se tratan cuestiones precisas y breves, resueltas con aforismos
(apotegmas) que fueron luego utilizados como preceptos monásticos. La
insistencia principal de esos textos está en la fidelidad a la tradición, y en
la discresión de consejos adaptados a alas reales necesidades humanas, lejos de
todo exceso. Tuvieron un gran influjo en los monasterios orentales, mientras
que permanecieron desconocidas para Occidente.
Barsanufio murió a avanzada edad, hacia el
540, y su imagen se encuentra reproducida en al iglesia de Santa Sofía, en
Constantinopla, junto con la de san Antonio, Efrén, y otros santos. Es
festejado por los orientales el 6 de febrero. Sus reliquias fueron
transportadas por un monje palestinense a Oria, e, Italia, hacia el 850, y
colocadas por el obispo Teodosio en la antigua basílica junto a las puertas d
ela ciudad; por ese motivo la diócesis de Oria lo festeja como patrono.
Destruida al basílica por los sarracenos, por mucho tiempo se perdió el
recuerdo, pero fueron más tarde reencontradas -se dice que siguiendo una
visión- por el sacerdote Marcos, y trasladadas a la catedral, donde están hasta
hoy.
Traducido para ETF de un artículo de
Agostino Amore, en Enciclopedia dei santi.
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?ids=1190
San Isaac, monje
fecha: 11 de abril
†: c. 550 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: c. 550 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Spoleto, población de Umbría, san
Isaac, monje, oriundo de las regiones de Siria y fundador del monasterio de
Monteluco, cuyas virtudes fueron recordadas por el papa san Gregorio Magno.

En las faldas del Monte Luco, que los
paganos consideraban como sagrado, hay una multitud de cuevas en las que
vivieron muchos anacoretas cristianos en la Edad Media. Uno de los más famosos
fue san Isaac. San Eleuterio, el amigo de san Gregorio, que le conoció bien,
habla de este santo ermitaño en sus «Diálogos». Isaac era de origen sirio.
Durante la persecución monofisita se había trasladado a Italia. Al llegar a
Espoleto, entró en una iglesia, en la que permaneció tres días y tres noches,
absorto en oración. Uno de los guardianes, creyendo que se trataba de un
ladrón, le llamó hipócrita, le golpeó y le echó fuera de la iglesia. En castigo
de ello, el demonio se posesionó del guardián y no le soltó hasta que san Isaac
se tendió sobre el cuerpo de su atacante. «Isaac me echa fuera», gritó el mal
espíritu, y en esa forma reveló a los habitantes de Espoleto la identidad del
extranjero. Los vecinos, persuadidos de que tenían entre ellos a un santo, le
ofrecieron regalos y se mostraron prontos a construirle un convento; pero san
Isaac se negó a aceptar los regalos y se retiró a una cueva del Monte Luco. Al
cabo de varios años, se le apareció la Madre de Dios y le ordenó que reuniese
algunos discípulos; en esa forma el santo empezó a dirigir una «laura», aunque
nunca fundó un monasterio propiamente dicho. Sus discípulos le incitaron varias
veces a recibir los regalos de los fieles, pero san Isaac les respondía
siempre: «Un monje que desea los bienes de este mundo no es un verdadero
monje». El siervo de Dios poseía el don de profecía y el de obrar milagros.
Todo lo que sabemos sobre Isaac se basa en
el tercer libro de los Diálogos de san Gregorio. Ver también Acta Sanctorum,
abril, vol. II. La imagen muestra el sarcófago de san Isaac, en la cripta del
santo; se trata en realidad de una réplica del original -que se encuentra en el
museo de Spoleto-, a la que en 1999 se trasladaron las reliquias del santo.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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