San Fulberto de Chartres, obispo
fecha: 10 de abril
n.: c. 960 - †: 1029 - país: Francia
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 960 - †: 1029 - país: Francia
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Chartres, en Francia, san Fulberto,
obispo, cuya doctrina nutrió a muchos, y con munificencia e ingenio comenzó la
edificación de la iglesia catedral y promovió la devoción a la Virgen María,
Reina de Misericordia.

El mismo san Fulberto afirmaba que había
nacido de padres humildes, pero lo único que sabemos de sus primeros años es
que nació en Italia y pasó allí su infancia. Después fue a estudiar a Reims,
donde debió distinguirse mucho, ya que el célebre Gerberto, que enseñaba allí
matemáticas y filosofía, le mandó llamar en cuanto subió a la cátedra de San
Pedro con el nombre de Silvestre II. A la muerte del Pontífice, Fulberto volvió
a Francia. El obispo Odón, de Chartres, le concedió una canonjía y le nombró
canciller de su diócesis. También le confió la dirección de las escuelas de la
diócesis de Chartres, de las que san Fulberto hizo pronto uno de los centros
educacionales más importantes de Francia, a las que acudían estudiantes de
Alemania, Italia e Inglaterra. Las gentes consideraban a Fulberto como la
reencarnación de Sócrates y Platón, por su extraordinaria inteligencia. El
santo se opuso firmemente a las tendencias racionalistas de la época, pero por
lo menos uno de sus discípulos, el célebre Berengario, cayó en la herejía.
Fulberto fue elegido para suceder al obispo de Chartres, Rogelio. Lleno de
humildad, escribió a san Odilón de Cluny que temblaba ante la idea de tener que
guiar a otros en el camino de la santidad, en el que él había tropezado con
tanta frecuencia; a pesar de ello, tuvo que aceptar el cargo.
La influencia de Fulberto era inmensa. Sin
dejar de dirigir las escuelas, se convirtió en el consejero nato de los jefes
espirituales y temporales de Francia. El santo se creyó hasta su muerte inepto
para desempeñar el alto cargo que ocupaba; se llamaba a sí mismo «el pequeño
obispo de una gran Iglesia». Los asuntos administrativos no le impedían cumplir
con sus deberes pastorales; predicaba regularmente en su catedral y luchó mucho
por propagar la instrucción en su jurisdicción. La catedral de Chartres se
incendió, poco después de la consagración de Fulberto, quien la reconstruyó con
tal magnificencia que, hasta la fecha, es una de las glorias de la cristiandad.
En esa obra le ayudaron los más diferentes personajes; entre otros, el rey
Canuto de Inglaterra contribuyó con una generosa suma. San Fulberto profesaba
especial devoción a la Santísima Virgen, en cuyo honor compuso varios himnos.
Cuando se inauguró la hermosa catedral, el santo determinó que se celebrase en
ella y en toda su diócesis, la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, que se
había introducido recientemente. Como tantas otras grandes figuras en la
historia de la Iglesia de aquel siglo, se opuso abiertamente a la simonía y a
la práctica de conceder beneficios eclesiásticos a los laicos. San Fulberto
murió el 10 de abril de 1029, después de casi veintidós años de episcopado. Sus
escritos incluyen cierto número de cartas, un corto penitencial, nueve
sermones, una colección de los pasajes de la Biblia que se refieren a la
Santísima Trinidad, a la Encarnación, a la Eucaristía, y algunos himnos y
prosas.
No existe ninguna biografía antigua de san
Fulberto; pero sus cartas y las crónicas de la época contienen muchos
materiales biográficos. Ver en particular A. Clerval, Les Ecoles de Chartres au
moyen age (1895), pp. 30-102, y el artículo del mismo autor en Dictionnaire de
Théologie Catholique, vol. VI (1920), cc. 964-967. Cf. también Pfister, De
Fulberti Carnotensis ep. vita et operibus (1885) . El himno de San Fulberto
«Chorus novae Hierusalem» forma parte del Breviario Saro y de la Liturgia de
las Horas latina, instaurada por el Concilio Vaticano II, para el tiempo
pascual. Las obras del santo se hallan en Migne, PL., vol. cm.' En J. de
Ghe]linck, Le Mouvement Théologique du Xlle. Siécle (1914), pp. 31-38, se
encontrarán algunas observaciones importantes.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 938 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1180
Beato Antonio Neyrot, presbítero y mártir
fecha: 10 de abril
n.: c. 1423 - †: 1460 - país: África Septentrional
canonización: Conf. Culto: Clemente XIII 22 feb 1767
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 1423 - †: 1460 - país: África Septentrional
canonización: Conf. Culto: Clemente XIII 22 feb 1767
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Túnez, en el norte de África, beato
Antonio Neyrot, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, capturado
por los piratas v conducido a África, allí apostató de la fe, pero con la ayuda
de la gracia divina, el día de Jueves Santo de la Cena del Señor retomó
públicamente el hábito religioso, y a causa de esta decisión fue apedreado
hasta morir.

Antonio Neyrot nació en Rívoli del Piamonte.
Ingresó en eI convento dominicano de San Marcos en Florencia, del que san Antonino era
superior. Después de hacer su profesión religiosa, fue enviado a una de las
casas de la orden en Sicilia. Los piratas se apoderaron de la nave, entre
Nápoles y Sicilia, y el beato fue vendido como esclavo en Túnez. Logró
finalmente que le libertasen, pero cayó en una esclavitud todavía peor, pues el
estudio del Corán le hizo perder la fe y abrazar la religión de Mahoma. Algunos
meses después, comprendió súbitamente su error, gracias, según se cuenta, a una
aparición de san Antonino. Lleno de contrición, repudió a su esposa, hizo
penitencia y volvió a rezar diariamente el oficio divino. Más tarde, vestido
con su hábito de fraile, se presentó ante el gobernador de Túnez y, en
presencia de una gran multitud, abjuró de la herejía y proclamó que el
cristianismo era la única religión verdadera. Las razones, las promesas y las
amenazas no le hicieron mella alguna. Entonces el juez le condenó a muerte. El
beato fue apedreado y descuartizado por la espada; murió arrodillado en
oración, con las manos levantadas al cielo. Su cadáver fue quemado; unos
mercaderes genoveses llevaron a Italia las pocas reliquias que pudieron
recoger. El culto al Beato Antonio fue aprobado en 1767.
En Acta Sanctorum, agosto, vol. IV, hay
dos relatos del martirio del beato Antonio. En Analecta Bollandiana, vol. XXIV
(1905), pp. 357-374, se encontrará una fuente todavía más valiosa: se trata de
una carta que Pedro Ranzano, provincial de los dominicos de Sicilia, escribió
en 1461 al Papa Pío II. Ver también Procter, Dominican Saints, pp. 87.90.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 770 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1181
No hay comentarios:
Publicar un comentario