San Marón, mártir
fecha: 15 de abril
†: s. inc. - país: Italia
otras formas del nombre: Mauro
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
†: s. inc. - país: Italia
otras formas del nombre: Mauro
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En el Monte Áureo, en el Piceno, en
Italia, san Marón, mártir.

De san
Marón, mártir (que no debe confundirse con el más famoso eremita del siglo V
venerado especialmente por los maronitas) apenas puede trazarse algún perfil.
Su nombre aparece junto con los de Eutiques y Victorino en las «Actas» de Nereo
y Aquileo, y por tanto su martirio se sitúa tradicionalmente en el reinado de
Trajano (anterior al 117). Sin embargo esas actas son plenamente reconocidas
como espurias, y por tanto la identificación resulta sin base (ver artículo
sobre los santos Nereo y
Aquileo).
Quedamos entonces reducidos a lo más
elemental: el testimonio de un culto antiguo en la ciudad del Piceno de la que
es patrono, Civitanova Marche, en el centro de Italia, sobre el Adriático. Se
erige allí un templo dedicado al santo, que muestra trazas arqueológicas que se
remontan al siglo IV, con lo que es posible que la tradición oral que relaciona
el templo con el lugar del martirio del santo sea en lo sustancial correcta. No
así con la época, ya que situar ese martirio a fines del siglo I solo dependía
de la tradición de las actas inauténticas.
El culto en la ciudad mencionada y en
otras de la región permanece vivo, y su fiesta se celebra localmente el 18 de
agosto, aunque hay también otras fechas en los calendarios locales, testigos
seguramente de las diversas traslaciones de reliquias. No sabemos cómo fue su
martirio, las estampas y representaciones dependen, desde luego, de las
mencionadas actas.
Ver Acta Sanctorum, abril II, 370, y la
bibliografía citada en los santos Nereo y Aquileo. En 2009 se publicó en Italia
el estudio póstumo del P. Umberto Picciafuoco, titulado «San Marone
Vescovo di Tripoli di Siria “Primo Apostolo e Martire del Piceno” (97 - 98 d.
C.)», donde sostiene los postulados del título, y discute las diversas
cuestiones hagiográficas, pero al tiempo de redactar esta breve hagiografía no
he podido acceder a un ejemplar para seguir la argumentación.
Abel Della Costa
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ingreso o última modificación relevante: 15-4-2013
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1239
San Abundio, laico
fecha: 15 de abril
†: c. 564 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
†: c. 564 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
En Roma, en la basílica de San Pedro,
conmemoración de san Abundio, que, como narra el papa san Gregorio Magno, fue
humilde y fiel mansionario de esta iglesia.
"Hace no mucho tiempo, según cuentan
nuestros mayores, hubo un cuidador en la iglesia de San Pedro, llamado Abundio,
hombre serio y de gran humildad, que servía al Dios Omnipotente con tal
fidelidad, que el bienaventurado apóstol san Pedro, por medio de un signo, dejó
de manifiesto la estima que tenía por este hombre. Había una joven que
frecuentaba la Iglesia, y que estaba lastimosamente paralítica, por lo que
andaba arrastrándose sobre sus manos, y tan débil, que apenas podía separar un
poco el cuerpo del suelo. Por largo tiempo había rogado a san Pedro que la
sanara de su enfermedad, y una noche tuvo una visión del santo, que le habló
así: «Ve a Abundio el mansionario, y pídeselo, que él restablecerá tu salud.»
"La joven no dudó de la veracidad de
la visión, el problema es que no conocía a Abundio, así que se desplazó arriba
y abajo de la iglesia, arrastrándose y preguntando quién era el hombre. De
repente se encontró con él mismo, a quien dijo: «te ruego padre que me digas
quién es Abundio el guardia». A lo que él respondió: «Soy yo». La joven le dijo:
«Nuestro pastor y patrono, el bienaventurado san Pedro apóstol, me ha enviado a
ti para que me ayudes en mi enfermedad.» «Si él te ha enviado», respondió
Abundio, «entonces levántate», y tomándola de la mano la hizo parar sobre sus
pies. Y desde aquella hora todas las partes de su cuerpo enfermo sanaron, y se
pusieron robustos, y no quedaron rastros del mal.
"Pero si yo contara detalladamente
todos los milagros que se conoce que ha hecho en esa iglesia, no quedaría
espacio para hablar de todos los hombres santos que han sido famosos en los
diversos lugares de Italia."
Con estas palabras transmite san Gregorio
Magno en sus Diálogos el recuerdo de la figura de este santo; no obstante, no
parece que haya un culto antiguo de este guardia del templo o «mansionario»,
incorporado recién en la revisión actual del Martirologio Romano.
Ver san Gregorio el Grande, Diálogos, III,
cap. 25, traducido directamente del latín para este santoral, ya que no parece
haber edición castellana completa de esta obra de san Gregorio.
Abel Della Costa
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=1240
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