domingo, 19 de junio de 2016

San Metodio de Olimpo, obispo y mártir - San Juan de Matera, abad (20 de junio)

San Metodio de Olimpo, obispo y mártir

fecha: 20 de junio
fecha en el calendario anterior: 18 de septiembre
†: c. 312 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: El Testigo Fiel

Conmemoración de san Metodio, obispo de Olimpo y mártir, que escribió diversas obras en estilo conciso y elegante, y hacia el final de la persecución desencadenada bajo Diocleciano, fue coronado por el martirio.
San Jerónimo declara que Metodio fue, primero obispo de Olimpo, en Licia, y después, en la sede de Tiro, y afirma que recibió la corona del martirio en la ciudad griega de Khalkis, al finalizar la última persecución. Estas declaraciones fueron la base con las que se incluyó en el Martirologio Romano, aunque en la actualidad se cree que no fue nunca obispo de Tiro, y sólo se menciona la sede de Olimpo. A veces, sobre todo entre los escritores griegos, se lo llama Obispo de Pátara.
Sin embargo, todo lo que se sabe de él se refiere más a sus escritos que a su vida, ya que lamentablemente no lo menciona la Historia Eclesiástica de Eusebio. San Jerónimo lo llama el «muy elocuente Metodio», y el Martirologio actual habla de su «estilo conciso y elegante». Sin embargo, no todos son de la misma opinión; Butler, por ejemplo, se refiere a su obra más conocida, el Symposium, como de «estilo difuso, hinchado y plagado de epítetos»...
Lo cierto es que, más allá de esta cuestión que afecta más a la expresión que al contenido, su obra fue de gran importancia en su época, e influyó decisivamente, al punto en que la iglesia de Oriente lo tiene incluido entre los Padres de la Iglesia. En un principio parece que adhirió a algunas teorías de Orígenes, pero al tiempo rechazó las ideas espiritualistas y que podían tender al gnosticismo del gran escritor alejandrino, y escribió tratados para refutar la preexistencia del alma y la no identidad entre el cuerpo "material" y el cuerpo "espiritual", dos ideas muy arraigadas en el origenismo. También refutó a Porfirio, el neoplatónico, filosofía que rivalizaba en espiritualidad con el cristianismo; sin embargo sus tratados contra Porfirio no han llegado hasta nosotros, sino sólo las menciones de san Jerónimo.
De sus obras se conservan, una íntegramente en griego, la más conocida, el «Symposium» o «Banquete de las diez vírgenes», y las demás en una edición en eslavo, y algunos fragmentos griegos y armenios. Como lector e imitador de Platón, escribe -muy habitual en su época- en forma de diálogo, y en particular en el Symposium imita el banquete platónico: una matrona le relata al pesonaje Eubulo (el propio Metodio) los diez discursos en alabanza de la virginidad que realizaron diez vírgenes en el curso de un banquete. La obra concluye con un himno en 24 versos recitado por santa Tecla, con estribillo de las vírgenes, que es uno de los himnos orientales más antiguos que se conservan, en alabanza de la sagrada virginidad:

Tecla: En lo alto de los cielos, ¡oh vírgenes!, se deja oír el sonido de una voz que despierta a los muertos; debemos apresurarnos, dice, a ir todas hacia el oriente al encuentro del Esposo, revestidas de nuestras blancas túnicas y con las lámparas en la mano. Despertaos y avanzad antes de que el Rey franquee la puerta.
    Todas: A ti consagro mi pureza, ¡oh divino Esposo!, y voy a tu encuentro con la lámpara brillante en mi mano.

Tecla: He desechado la felicidad de los mortales, tan lamentable; los placeres de una vida voluptuosa y el amor profano; a tus brazos, que dan la vida, me acojo buscando protección, en espera de contemplar, ¡oh Cristo bienaventurado!, tu eternal belleza.
    Todas: A ti consagro mi pureza, ¡oh divino Esposo!, y voy a tu encuentro con la lámpara brillante en mi mano.

Tecla: He abandonado los tálamos y palacios de bodas terrenas por ti, ¡oh divino Maestro!, resplandeciente cual el oro; a ti me acerco con mis vestiduras inmaculadas, para ser la primera en entrar contigo en la felicidad completa de la cámara nupcial.
    Todas: A ti consagro mi pureza...

Tecla: Después de haber escapado, ¡oh Cristo bienaventurado!, a los engaños del dragón y sus artificiosas seducciones, sufrí el ardor de las llamas y las acometidas mortíferas de bestias feroces, confiada en que vendrías a ayudarme.
    Todas: A ti consagro mi pureza...

Tecla: Olvidé mi patria arrastrada por el encanto ardiente de tu gracia, ¡oh Verbo divino!; olvidé los coros de las vírgenes compañeras de mi edad y el fausto de mi madre y de mi raza, porque tú mismo, tú, ¡oh Cristo!, eres todo para mí.
    Todas: A ti consagro mi pureza...

Tecla: Salve, ¡oh Cristo, dador de la vida, luz sin ocaso! ¡Oye nuestras aclamaciones! Es el coro de las vírgenes quien te las dirige, ¡oh flor sin tacha, gozo, prudencia, sabiduría, oh Verbo de Dios!
    Todas: A ti consagro mi pureza...

Tecla: Abre las puertas, ¡oh reina!, la de la rica veste; admítenos en la cámara nupcial. ¡Esposa inmaculada, vencedora, egregia, que te mueves entre aromas! Engalanadas con vestiduras semejantes, henos aquí vástagos tuyos, sentadas junto a Cristo para celebrar tus venturosas nupcias.
    Todas: A ti consagro mi pureza...
La presente noticia recoge los datos del Butler-Guinea, 18 sept, y de la Patrología de Quasten, vol 1: De esta última se reproduce el himno, que el autor remite al volumen «Las vírgenes cristianas de la Iglesia primitiva. Estudio histórico y antología patrística», BAC, pág 1081s.
El Testigo Fiel
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2078




San Juan de Matera, abad

fecha: 20 de junio
n.: c. 1070 - †: 1139 - país: Italia
otras formas del nombre: Juan Scalcione
canonización: culto local
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En el monasterio de San Jacobo de Foggia, en la Apulia, san Juan de Matera, abad, insigne por su austeridad y su predicación al pueblo, que instituyó la Congregación de Pulsano en la región del Gárgano, bajo la Regla de san Benito.
refieren a este santo: San Guillermo de Vercelli
El fundador de la congregación benedictina en Pulsano, nació en Matera, una ciudad de la región de Basilicata, que formaba parte del reino de Nápoles. Cuando era todavía un niño, Juan soñaba con vivir como un ermitaño y, tan pronto como llegó a la mayoría de edad, decidió realizar su sueño: abandonó la casa paterna y viajó hasta una isla, frente a Taranto, donde había un monasterio al que ingresó en calidad de pastor de los rebaños de los monjes. Su carácter adusto, su retraimiento que le impedía unirse a los hermanos en cualquiera de sus diversiones o paseos, le valieron la antipatía y aun la hostilidad de los demás, hasta el grado de verse obligado a abandonar el monasterio y la isla para refugiarse en Calabria y luego en Sicilia. Poco tiempo después, en procura de realizar lo que él consideraba como un llamado divino, regresó a Italia y se quedó en Ginosa durante dos años y medio sin pronunciar una sola palabra y sin revelar su presencia a sus padres que, como consecuencia de las guerras, se habían refugiado en las vecindades de Ginosa. Por aquel entonces tuvo una visión de san Pedro, quien le pidió que reconstruyese una iglesia arruinada que llevaba su nombre y se encontraba a unos tres kilómetros de la ciudad. Gracias a la tenacidad de sus esfuerzos y a la ayuda de algunos compañeros, pudo llevar a cabo con éxito la tarea. Pero entonces se le acusó de haber descubierto un tesoro oculto en la vieja iglesia y de haberse apropiado de él. Los acusadores lo llevaron ante el gobernador de la provincia, quien no quiso creer en su inocencia y le mandó a la cárcel.
A poco de estar en la prisión, escapó en una forma que nadie podía explicarse, por lo que se dijo que había sido liberado por un ángel. Llegó hasta Cápua y tuvo que seguir su camino, porque los pobladores no le permitieron quedarse. En la soledad de la noche, oyó de nuevo la voz interior que le instaba a regresar a su comarca natal y así lo hizo. De nuevo en la Basilicata, consiguió ingresar en la comunidad religiosa de San Guillermo de Vercelli, en Monte Laceno. Ahí permaneció Juan hasta que un incendio destruyó las viviendas de los monjes; la mayoría se trasladó a la abadía de Monte Cagno, pero Juan se fue a Bari, donde comenzó a predicar con maravillosos resultados. Su éxito fue tan grande, que suscitó la envidia y, de nuevo, sus enemigos trataron de combatirlo con acusaciones falsas: aquella vez se le acusó de hereje. Sin embargo, se defendió brillantemente en los tribunales y, a fin de cuentas, salió libre de culpa y cargo entre las aclamaciones triunfales del pueblo. Después regresó a Ginosa, donde sus antiguos discípulos le dispensaron una calurosa bienvenida y, en la iglesia reconstruida de San Pedro, predicó una misión que rindió abundantes frutos. Sus constantes viajes estaban a punto de terminar: siempre dirigido por la misteriosa voz interior, se encaminó al Monte Gargano y, en Pulsano, a poco más de diez kilómetros del sitio bendecido por la aparición de san Miguel Arcángel, se dedicó a construir un monasterio. Desde todas partes acudieron los discípulos a ayudarle y, una vez terminado el edificio, albergó a sesenta monjes que tuvieron por superior a Juan hasta su muerte. Venerado por todos en razón de su ciencia, sus milagros, sus profecías y sus virtudes, pasó a mejor vida el 20 de junio de 1139. Posteriormente, otras casas de religión se afiliaron a la suya y, en una época, la congregación de Monte Pulsano formó parte de la gran familia Benedictina; pero desde hace mucho tiempo desapareció.
Existe una biografía en latín y con abundancia de detalles, que fue escrita antes de que finalizara el siglo XII. Se encuentra impresa en el Acta Sanctorum, junio, vol. V. El relato en verso, del que los bolandistas extrajeron algunas líneas, puede leerse completo en la Chroniche de Monte Vergine (1640), pp. 520-527, de G. Giordano. En fechas recientes se publicó otra biografía escrita por M. Morelli (1930). Ver Analecta Bollandiana, vol. LVII (1939), pp. 174-176.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2080

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