Beatas Rita Dolores del Corazón de Jesús Pujalte y Sánchez, y Francisca del
Corazón de Jesús Aldea Araujo, vírgenes y mártires
fecha: 20 de julio
†: 1936 - país: España
canonización: B: Juan Pablo II 10 may 1998
hagiografía: Congregación
†: 1936 - país: España
canonización: B: Juan Pablo II 10 may 1998
hagiografía: Congregación
En Madrid, en España, beatas Rita
Dolores del Corazón de Jesús Pujalte y Sánchez, y Francisca del Sagrado Corazón
de Jesús Aldea Araujo, vírgenes del Instituto de Hermanas de la Caridad del
Sagrado Corazón de Jesús y mártires, las cuales, durante la guerra, fueron
hechas prisioneras en la capilla del colegio por los enemigos de la Iglesia y
fusiladas poco después, cuando las trasladaban a otro lugar.
oración:
Señor Dios nuestro, que otorgaste la
gracia del martirio a tus siervas Rita Dolores y Francisca, quienes, por su fe
y por el testimonio de su caridad, siguieron a Cristo hasta la entrega total de
sus vidas, te pedimos que, animados por su ejemplo, seamos fieles a nuestra fe
y ayudemos a otros a acogerla y a vivirla.
Concédenos, por su intercesión, el favor
que ahora te suplicamos.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu
Santo. Amén

La beata Rita Dolores Pujalte Sánchez
nació en Aspe (Alicante) el 18 de febrero de 1853, en el seno de una familia
cristiana y acomodada. Sus años de infancia y adolescencia estuvieron marcados
por una fuerte religiosidad, que la llevaron a comprometerse en la catequesis y
obras de caridad. En 1888 ingresó en el Instituto de Hermanas de la Caridad del
Sagrado Corazón de Jesús, fundado en 1877 por Madre Isabel Larrañaga. Hizo su
profesión religiosa el 21 de junio de 1890 y, a su debido tiempo, emitió sus
votos perpetuos. Tenía, al momento del martirio, 83 años.
La beata Francisca Aldea Araujo nació en
Somolinos (Guadalajara) el 17 de diciembre de 1881, en una familia sencilla y
cristiana. Siendo niña aún, quedó huérfana, y fue acogida en el Colegio de
Santa Susana, de Madrid, dirigido por las Hermanas de la Caridad del Sagrado
Corazón de Jesús. Como religiosa ingresó en el Instituto el 8 de diciembre de
1899. Fue su Maestra de Novicias la Madre Rita Dolores Pujalte. Posteriormente,
la cuidó y acompañó, cuando estaba enferma y casi ciega, hasta el martirio.
Las dos habían pasado parte de su vida en
el Colegio de Santa Susana. Juntas salieron de él para recorrer un camino que
las convertiría en testigos de su fe. El Colegio estaba enclavado en el Barrio
de las Ventas, entonces una de las zonas suburbanas de Madrid. Fue uno de los
primeros abiertos por Madre Isabel Larrañaga, en 1889. Este Colegio funcionaba
como Curia General, y acogía, además de a las religiosas, a niñas pobres y
huérfanas. Aunque la situación era extremadamente peligrosa, en medio de un
ambiente general de crispación, la Comunidad optó por permanecer en el Colegio
para atender a las niñas.
La Madre Rita Dolores había sido invitada
en reiteradas ocasiones a dejar el Colegio y buscar un lugar más seguro, pero,
según su lógica, perdía más que ganaba, y rehusó siempre. La Madre Francisca,
movida por su caridad, se comprometió a no abandonarla, siendo consciente del
riesgo que asumía. El 20 de julio de 1936 el Colegio fue asaltado y tiroteado.
Las Madres Rita Dolores y Francisca, en cuanto tuvieron noticias de que la
llegada de los milicianos era inminente, se dirigieron a la Capilla para
prepararse al martirio. Prodigaron con generosidad el perdón anticipado para
sus verdugos, y se dispusieron a la muerte, que presentían segura, poniendo el
presente y el futuro en las manos providentes del Padre. «Echémonos en sus
brazos y que sea su santísima voluntad», dijo Madre Dolores.
En la portería, momentos antes de salir,
recitaron el Credo en presencia de los milicianos, quienes más tarde, fingiendo
ayudarlas, porque su intención era darles muerte, las acompañaron hasta un piso
cercano de una familia conocida. Allí rezaron el rosario y dieron gracias a
Dios por la posibilidad que habían tenido para prepararse al martirio ya tan
cercano. Hacia el mediodía fueron conducidas violentamente al interior de una
furgoneta. Ellas no opusieron resistencia; al contrario, esperaron sin desmayo
la muerte. El 20 de julio de 1936, hacia las tres y media de la tarde, fueron
fusiladas en la carretera de Barajas. Su fama de martirio se divulgó muy pronto.
Testigos presenciales se maravillaron de
la serenidad de sus rostros y del perfume que desprendían sus restos mortales.
Por todas partes dejaron una estela de santidad y sencillez. Fueron coherentes
hasta el final en el camino elegido para hacer el bien en servicio y entrega a
los hombres y mujeres de su tiempo. Ellas nos enseñan a descubrir más
profundamente la vida como regalo y como tarea, en clave de entrega y servicio,
con el talante de Jesús de Nazaret, en el empeño por construir un mundo más
humano y más fraterno.
fuente: Congregación
accedida 1126 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2483
No hay comentarios:
Publicar un comentario