martes, 21 de abril de 2015

EL VUELO DEL QUETZAL 67 - 69 (CINCO ACTITUDES "HISTÓRICAS" PARA CRISTIANOS EN CENTROAMÉRICA ).(Pedro Casaldáliga)

CINCO ACTITUDES "HISTÓRICAS" PARA CRISTIANOS EN CENTROAMÉRICA

1.- Ni mejores ni peores que otros
Una primera actitud recomendable para nosotros los cristianos centroamericanos me parece que puede ser ésta: considerar que no somos más ni menos que otros, ni mejores ni peores que otros, y que no somos los únicos. Hay incluso hermanos con otro tipo de explicitaciones que son posiblemente mejores que nosotros. Quizá no hablan del Reino, ni siquiera de Cristo, mucho menos de la Iglesia, pero están viviendo esta coyuntura, este desafío, y están cargando esta cruz centroamericana, y están dando su propia vida. No somos pues los únicos, ni somos en principio mejores o peores que otros. Adoptar conscientemente esta actitud me parece muy importante, porque a veces los cristianos, pecamos por carta de más o por carta de menos, o por complejo de superioridad o por complejo de inferioridad. Y eso no es cristiano.

2.- Estamos en continuidad
Nosotros no estamos empezando la historia: ni como Centroamérica ni como América Latina, evidentemente; ni como revolución ni como Iglesia, ni como Iglesia popular. Nosotros no estamos empezando la historia. La historia ya viene de atrás, ya viene de largo.
Recuerden ese canto que dice: "ya vienen los mártires, los profetas, los héroes, los poetas, ya vienen los segadores, ya vienen, ya vuelven...". Hace tiempo que están ahí. Van por delante de nosotros. Estamos celebrando, por ejemplo, los aniversarios de la masacre de Panzas, de la revolución de Nicaragua, de Mons. Romero... Los aniversarios están ahí. Porque estamos en continuidad. Yo creo que eso nos da incluso una fuerza, una esperanza incontenibles. Ya hay mucho trabajo hecho. Hay bastante camino abierto. Hace tiempo que el Reino está viniendo...
En continuidad pues. Lo cual nos obliga a ser discretos, analistas incluso, observadores, tácticos... No vayamos a creer que entramos ahí ahora nosotros "descubriendo América", o "descubriendo Centroamérica", o descubriendo la teología de la liberación, o las comunidades eclesiales de base, o la Iglesia Popular, o la Revolución.
Dicen que, a veces, los cristianos, cuando quieren colaborar con no cristianos, en trabajos así más o menos emergentes o más revolucionarios, en vez de entender con simplicidad -también con coraje- lo que ellos pueden aportar de específico y hasta de nuevo, a veces caen en el pecado de creer que sólo ellos empiezan ahora finalmente a aportar. No, pues. Sintámonos más bien en continuidad, humildemente, verazmente.

3.- En emergencia
Debemos destacar la actitud de emergencia que vivimos aquí en Centroamérica. Aquí concretamente, en Centroamérica, las cosas no se pueden dejar así, para el año próximo, o para dentro de seis meses. Aquí las cosas deben ser hechas "ayer", porque mañana ya es tarde.
Y cuando vivimos momentos de emergencia hay que aplicar la palabra de Jesús: "dejen que los muertos entierren a sus muertos, no vuelvan la vista atrás". Si has puesto la mano en el arado no vuelvas ahora a tu casa a ver cómo pones en orden la herencia de la familia, o no esperes a ver si la congregación acaba de resolver el problema o si acaba de decidir o no acaba de decidir, ni vamos a ponernos a esperar a ver qué dice la Conferencia Episcopal que se va a reunir dentro de quince meses... Porque hay cosas que realmente deben ser resueltas ya. Es, en su forma y en su medida, la urgencia del evangelio, la inminencia del Reino que sopla en el viento...

4.- Abiertos, para acompañar la soledad
Nos va a acorralar la soledad. Si estamos en la frontera, en el desierto, en el exilio o en el destierro, nos vamos a sentir siempre un poco aislados, en soledad. La frontera es solitaria y en el desierto también, y es solitario el exilio, y el destierro. Una espiritualidad y una pastoral -o una Iglesia, dicho más globalmente- que están en la frontera, en el exilio, en el desierto... son una Iglesia, una pastoral o un cristiano que necesariamente han de vivir en soledad. Por este motivo, y porque vivimos en emergencia y a veces hemos de tomar decisiones precipitadas, debemos estar muy abiertos al Espíritu. Solo que el Espíritu, Dios, nunca habla directamente, sino siempre a través de mediaciones.
(Tengo un poemilla por aquí que dice en síntesis: "entre Tu y Yo, siempre un puente". Siempre. Eso es normal, es natural, es de fe. Es de fe: a partir de la propia Encarnación, a partir de la revelación... Toda la historia de Israel es una gran mediación histórica para los demás pueblos. Dios tuvo que hacerse hombre para que pudiéramos entendernos con él y lo entendiéramos. La creación misma es ya la gran primera mediación de Dios... Es cierto que Dios se comunica directamente con cada ser humano, por supuesto, pero se comunica a través de las mediaciones. Incluso los mejores maestros del Espíritu, los más tradicionales, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, insisten: "hay que tener cuidado con...". San Ignacio advierte: "cuidado, hagan el discernimiento de los espíritus, porque es muy fácil pensar que es el Espíritu el que sopla, y a veces es un mal fuelle, y no el Espíritu... Distingamos).
Entonces, en medio del asedio de la soledad de la frontera, del desierto, del exilio, del destierro, superémosla, acompañémosla con la compañía del Espíritu. Permanezcamos siempre abiertos al Espíritu, abiertos para ello a todas sus posibles mediaciones: abiertos a la historia, abiertos al pueblo, abiertos a la Iglesia, abiertos a los hermanos en la comunidad , a las necesidades, a las coyunturas, a la hora y al tiempo, al lugar o el topos, y en ese sentido, claro, abiertos a Centroamérica y a América Latina.

5.- En el hoy de Dios
Los cristianos deberíamos ser hombres y mujeres del hoy de Dios. Deberíamos vivir el hoy con intensidad, con mucha más insistencia, con más densidad, con más libertad también, con más pasión. Porque sólo viviendo a fondo el hoy podemos agradecer el ayer, celebrarlo, asumirlo, y sólo viviendo el hoy podemos proyectar, posibilitar, lanzar el mañana.
Todos nos hemos hecho alguna vez esta crítica -que vale también para la Iglesia a nivel más oficial-: el hecho de no vivir el hoy intensa, agradecida y hasta apasionadamente, nos lleva fácilmente a aquellas famosas prudencias de "vamos a ver, esperemos, quién sabe, visto todo, según lo que suceda...".
Ninguna revolución se hace mañana. Las revoluciones se hacen hoy. Lo cual no quiere decir que no deba hacer una táctica y una estrategia. Quiero decir que si la revolución es siempre algo emergencial, o urgente, es evidente que no permitirá excesivas esperas. Repito: no niego de ningún modo la táctica, la estrategia, ni siquiera la prudencia bien entendida. Pero me parece que debiéramos tener una preocupación mucho mayor por estar abiertos al hoy de Dios.
En todo caso, no sabemos, por ejemplo, qué pasará mañana, si Esquipulas quedará o no quedará, por ejemplo, ni cómo van a reaccionar los poderes de este mundo, la iglesia jerárquica, la revolución misma... ¿triunfará realmente?, ¿podrán estrangularla económicamente?, ¿la querrán estrangular demócrata-cristianamente?... Pero, en todo caso, yo pienso: "lo bailado nadie nos lo quita". Lo que ya sucedió. Yo creo que un "hoy", vivido con mucha fe, con una fe apasionada, con toda intensidad, con sinceridad total... siempre es irreversible. Vivido está. Y está vivo.
Vivamos pues el hoy. Ustedes saben que algunos psicólogos, exagerando quizá un poco, dicen que aproximadamente un 70 o un 90 por ciento de nuestros malestares psíquicos y fisiológicos (las malas digestiones, las presiones de vientre, etc.) están provocados por ansiedades que nos provienen del pasado o que anticipamos del futuro. Freud también habló de lo mucho que cargamos de angustias, de ansiedades, de preocupaciones, del pasado y del futuro... Pues liberémonos un poco y vivamos más el hoy.
Me parece que en la espiritualidad de la liberación éste es también un buen consejo. Vivamos el hoy de Dios, el hoy del pueblo, el hoy de la historia de la salvación de un modo más comprometido y más agradecido, de un modo más radical y apasionado, para acoger así, celebrar y agradecer el ayer, y para crear y esperar el mañana.



EL ANALFABETO POLITICO

El peor analfabeto
es el analfabeto político.
El no oye, no habla
ni participa en los acontecimientos políticos.

No sabe que el costo de la vida,
el precio de los frijoles, del pescado,
de la harina, del alquiler, del calzado
y de las medicinas
dependen de las decisiones políticas.

El analfabeto político es tan animal
que se enorgullece e hincha el pecho
al decir que odia la política.

No sabe el imbécil que
de su ignorancia política proviene
la prostituta, el menor abandonado,
el asaltador, y el peor de todos los bandidos,
que es el político y aprovechado,
embaucador y corrompido,
lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

                                                   Bertold Brecht

No hay comentarios:

Publicar un comentario