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QUETZAL DE FUEGO
Y LIBERTAD
CENTROAMERICA NUESTRA
Como un volcán en ti,
la paz de la
Justicia.
Bandera de los Pobres,
como un viento
de luchas,
la libertad, en ti.
¡Centroamérica
nuestra,
toda en dolor de
parto,
futura como el Reino,
diaria como el llanto!
Maíz de tierra y
sangre, madura, la Esperanza,
Amor en cada piedra,
tatuada de Historia.
Tortilla compartida,
la Pascua verdadera.
¡Eje del Mundo Nuevo,
Centroamérica nuestra!
Calladla, eruditos,
fariseos.
Dejadla en paz, los
grandes, invasores.
Veladla, de rodillas,
los pequeños.
(Dios la tenga en sus
manos, día y noche,
como un pájaro en
vuelo).
Que nadie aborte el
sueño que late en la montaña.
Que nadie apague el
fuego que dora de Promesa
las lonas del exilio.
¡Que nadie vista el
día
desnudamente
nuestro
que nace de la
noche en Centroamérica!
YO SOY CENTROAMERICANO
Yo soy Centroamericano
porque encajé el
corazón,
como una brasa de
iras,
en mitad del
Continente;
porque me entró
Centroamérica
en mitad del corazón
-entre la vida y la
fe,
contra el silencio y
la muerte-
como una herencia de
sangre,
como un quetzal de
esperanzas.
¡Novia, hija, madre,
mía,
Centroamérica soñada!
CANTO DEL TIEMPO MAYA
Sopla el viento consignas
por las duras almenas,
y las piedras palpitan, como
senos preñados;
revestidos de carne
combatiente.
El tiempo es Tiempo Maya.
Con verde terquedad,
al sol de todos,
yergue el maíz paterno
sus millones de antorchas.
Entre el poder y el miedo,
transitorios,
muchos brazos custodian la
insurrecta alborada.
Indígenas, no más,
sin credenciales,
allá en los campamentos -las
tiendas del desierto-
los refugiados en su propia
tierra
esperan regresar:
-Regresaremos
cuando en Guatemala
la democracia
ceda
lugar
a la Justicia;
cuando sea cristiana
la Verdad
y no el nombre
Yo vuelco en garzas blancas
sobre el campo, reseco y
conculcado,
mis presagios profetas.
Cae la tarde como un desafío
de incitantes penumbras
delante de los montes
que se las saben todas.
Dolor y furia y canto
desbordados,
el Agua Azul viene de Historia
adentro,
y sube de la entera tierra
maya,
como un cuenco hervoroso de
promesas,
la sangre de los mártires.
El tiempo es Tiempo Maya.
-¡Seremos otra vez un Pueblo libre,
la nueva Guatemala!
Con almendrados ojos
veremos nuevamente la
hermosura.
Veremos los quetzales
caseramente nuestros.
Cruzaremos los cerros,
prohibidos, hermanos,
en continua oleada de paz y
fértil canto.
Cerraremos la herida de la
impuesta frontera.
Barreremos, por fin, del
calendario
tantos "días
nefastos".
Sabias, manos capaces
de darle al mundo opaco
luces de artesanía,
tejeremos la vida de colores,
trenzaremos la Historia de
sorpresas diarias,
trabajadas en paz y con
Justicia
por el telar del Pueblo.
El tiempo es Tiempo Maya.
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