martes, 13 de octubre de 2015

San Comgano de Escocia - San Simberto de Augsburgo - San Geraldo de Aurillac 13102015

San Comgano de Escocia

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San Comgano, abad
En la isla de lona, en Escocia, sepultura de san Comgano, abad, que llegó a esta región procedente de Hibernia, junto con su hermana santa Kentigerna, los hijos de ésta y algunos misioneros.
La tradición presenta a Comgan como un príncipe irlandés, una de las muchas flores de santidad nacidas en esta isla, pero cuyo recuerdo sobresale apenas de la niebla de la historia. Sucedió a su padre Kelly en el gobierno de la provincia de Leinster, hasta que fue atacado por los príncipes vecinos. Derrotado y herido en la batalla, sólo pudo escapar a Escocia, llevando en su exilio a su hermana y su sobrino, futuro abad de San Fillian.

Una vez en Lochalsh, frente a la Isla de Skye, Comgan construyó un monasterio, del que se convirtió en abad, donde llevó una vida ejemplar durante varios años por el espíritu de austeridad y penitencia que lo distinguía. Los siete hombres que le habían seguido se convirtieron así en los primeros monjes. A su muerte su sobrino enterró su cuerpo en la isla de Iona, donde dedicó una iglesia a su memoria. Éste fue sólo el primero de muchos otros edificios religiosos que llevan su nombre en toda Escocia, presentando diversas formas: Cowan, Coan y Congan. Incluso los nombres de Kilcongen y Kilchoan podrían relacionarse con el culto del santo abad, aun hoy venerado.
fuente: Santi e Beati


San Simberto de Augsburgo

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En Augsburgo, de Baviera, en Germania, san Simberto, obispo, que antes fue abad de Mürbach.





San Geraldo de Aurillac, laico
En Saint-Cierges, en la región de Auvernia, en la Galia, san Geraldo, que, siendo conde de Aurillac, fue un ejemplo para los demás príncipes por haber vivido como monje con hábito secular, procurando el bien de las regiones que tenía encomendadas.
Geraldo nació en el seno de una noble familia el año 855. Una larga enfermedad le retuvo lejos del mundanal ruido mucho tiempo y, durante ese retiro forzado, adquirió el santo un gran amor por el estudio, la oración y la meditación, de tal suerte que después no encontró ya gusto alguno en la vida del mundo. A la muerte de sus padres, heredó el título de conde de Aurillac. Inmediatamente repartió entre los pobres la mayor parte de sus riquezas y empezó a vestirse en forma muy modesta, como correspondía a la vida austera y frugal que llevaba. Se levantaba todos los días a las dos de la mañana, aun cuando estuviese de viaje. Inmediatamente rezaba el oficio divino y después asistía a la misa. Dividía la jornada en forma muy estricta, de acuerdo con una distribución determinada, en la que la oración y la lectura espiritual ocupaban una buena parte.

San Geraldo hizo una peregrinación a Roma y al regreso erigió en Aurillac una iglesia consagrada a San Pedro y una abadía que pobló con monjes del monasterio de Vabres, en el sitio en que su padre había construido, anteriormente, una iglesia en honor de San Clemente. El santo pensó algún tiempo en tomar el hábito, pero el obispo de Cahors, san Gausberto, le aconsejó que se abstuviese, ya que en el mundo podía hacer más por el bien de sus vasallos y de sus vecinos.

El santo quedó ciego siete años antes de su muerte, ocurrida en Cézenac de Quercy el año 909. Fue sepultado en la abadía de Aurillac. San Geraldo fue contemporáneo de otro gran laico, el rey Alfredo de Inglaterra; más afortunado que el monarca anglosajón, san Geraldo tuvo por biógrafo, según parece, a san Odón de Cluny.

 Acta Sanctorum (oct., vol. VI) es una de las semblanzas más frescas y atractivas que nos quedan del período en que vivió. La cuestión del autor de la biografía del santo y la de las dos recensiones que existen, ha sido tratada en forma convincente por A. Poncelet, en Analecta Bollandiana, vol. XIV (1895), pp. 88-107.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


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