Dentro del Gobierno, el Congreso y el Senado hay una amplia representación de terratenientes
Asesinatos de indígenas brasileños, un número demasiado alto y que no parece que vaya a parar
Siete muertos en los últimos tres meses por la defensa de las tierras tradicionales
Redacción, 03 de diciembre de 2016 a las 22:15
Los poderes públicos del país se niegan a respetar los principios constitucionales en lo que respecta a la demarcación y protección de las tierras indígenas



(Luis Miguel Modino, corresponsal de RD en Brasil).- La lista de víctimas como consecuencia de la violencia contra los indígenas brasileños sólo aumenta. Es preocupante ver como el número de asesinatos crece sin que sean tomadas las medidas necesarias que reviertan una situación cada vez más dramática para quienes poco cuentan en una sociedad que les ignora y desprecia.
Este último fin de semana ha sido asesinado Luiz Viana Lima, indígena Tupinambá que vivía en la aldea Serra do Padeiro, en el sur del estado de Bahia, donde es cacique Babau Tupinambá, víctima de una persecución implacable por parte del Estado brasileño,que le ha llevado, según ha declarado en diversas ocasiones, a temer por su propia vida.
Se une el indígena tupinambá a los seis asesinados entre los Tenetehar/Guajara,del estado de Marañón, que vivían en las aldeas Bacurizinho, Cana Brava y Morro Branco, en los últimos noventa días. La causa de estos asesinatos es la defensa de sus tierras tradicionales.
Como ejemplo de esta violencia sin límites podemos citar como una de las prácticas habituales de estas muertes en serie entre los indígenas del estado de Marañón el hecho de que los cadáveres aparezcan con diferentes partes del cuerpo mutiladas, lo que pone de manifiesto la sangre fría de los asesinos.
Desde el CIMI, Consejo Indigenista Misionero, por sus siglas en portugués, que acaba de presentar el Relatorio de Violencia Contra los Pueblos Indígenas en 2015, su presidente, el Arzobispo de Porto Velho, Monseñor Roque Paloschi, ha señalado, como recoge la página web de la entidad, su sentimiento de indignación ante la continúa repetición de prácticas criminales, que van desde amenazas a asesinatos, sin que se hayan tomado medidas al respecto.
En opinión del Arzobispo brasileño, los poderes públicos del país se niegan a respetar los principios constitucionales en lo que respecta a la demarcación y protección de las tierras indígenas. No se puede ignorar el hecho de que dentro del gobierno, así como en el Congreso y el Senado, hay una amplia presencia y representación de los terratenientes de toda la nación.
Desde ahí, el presidente del CIMI no duda en preguntarse hasta cuándo el organismo tendrá que continuar presentando estos relatorios, que quieren ser un instrumento de denuncia que provoque la toma de medidas que acaben con la violencia y hagan llegar a una realidad justa, en la que sean respetados los derechos humanos.

A las denuncias desde la Iglesia Católica Brasileña se une una reciente Resolución del Parlamento Europeo en la que la semana pasada cobraba de las autoridades brasileñas mayor protección a los pueblos indígenas, especialmente a los Guarani y Kaiowá,probablemente el pueblo indígena brasileño más masacrado en los últimos años.
Los euro parlamentarios quieren presionar tanto a las empresas, que no respetan las tierras indígenas, como al propio gobierno brasileño, que promueve Propuestas de Enmienda Constitucionales que aparentemente van a perjudicar, y mucho, a los moradores originarios y sus territorios.
La unión de los poderes económico y político contra los pueblos indígenas nos hace vislumbrar un futuro no muy halagüeño para uno de los colectivos que sufre mayor exclusión en Brasil y, lo que es peor, nos lleva a desconfiar que el final de su persecución y asesinato pueda estar próximo.
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