jueves, 13 de agosto de 2015

Disturbios por motivos religiosos en Papúa provocan ataques a iglesias en otros lugares 12082015

Disturbios por motivos religiosos en Papúa provocan ataques a iglesias en otros lugares

Indonesia es la nación islámica más poblada del mundo, pero la isla de Papúa es de mayoría cristiana.
Las tensiones entre musulmanes y cristianos han estallado en Indonesia - la nación islámica más poblada del mundo - después de un motín que se produjo el mes pasado en la isla de Papúa, de mayoría cristiana (aprox. 70%).
Los periódicos nacionales informaron de que al reunirse musulmanes de la región de Tolikara para celebrar el final del Ramadán el 17 de julio, un grupo de jóvenes cristianos lanzó piedras contra ellos y prendió fuego a algunos quioscos cercanos. También se dijo que los cristianos habían prohibido a los musulmanes que rezaran durante los días previos.
La Iglesia Evangélica de Indonesia (GIDI), a la que pertenecen los jóvenes cristianos, pinta un cuadro diferente de cómo se desarrollaron los incidentes. (GIDI se fundó en 1963 y cuenta con más de un millón de miembros y 2.000 iglesias en Indonesia.)
"Nunca [prohibimos] a las congregaciones musulmanas que rezaran", escribió Dorman Wandikmo, presidente del Comité de Trabajo de GIDI, en una carta abierta. "Nosotros [sólo] enviamos una notificación a la comisaría local de policía acerca de un evento especial de la iglesia, con dos semanas de antelación [ya que coincidía con la festividad de Eid al-Fitr], recomendando [que] ni la iglesia ni la mezquita utilizaran altavoces para evitar molestarse mutuamente."
Según Wandikmo, la policía y el ejército no llegaron a circular la notificación. Entonces, cuando un grupo de jóvenes cristianos se acercó a los musulmanes para pedirles que bajaran el volumen de sus altavoces, dice que la policía lo tomó como una señal de confrontación y abrió fuego contra los cristianos, matando a un chico de 15 años e hiriendo a otros 12 jóvenes.
Las tensiones escalaron rápidamente, lo que llevó a los cristianos enojados a prender fuego a un quiosco. Las llamas se propagaron con rapidez y se quemó una “musholla” cercana (sala de oración para los musulmanes).
En su declaración, la policía afirmó que sólo abrieron fuego después de disparar algunos tiros de advertencia hacia los jóvenes quienes – según dijo la policía - se negaron a retirarse e incluso comenzaron a tirar piedras contra la musholla.
Sin embargo, un representante de la ONG cristiana Open Doors International, que trabaja para apoyar a los cristianos que están siendo presionados por motivo de su fe, cuestionó la legitimidad de la declaración de la policía.
“Las fuerzas armadas de Papúa son conocidas desde hace tiempo por sus atrocidades y violaciones de los derechos humanos contra la gente indígena,” dijo el representante, quien no quiso ser nombrado.
Ataques contra iglesias
La noticia del incidente de Tolikara se extendió rápidamente por toda Indonesia y causó una serie de ataques de represalia contra los cristianos y las iglesias.
"El tiroteo y la quema causaron [la] impresión de que la iglesia era hostil a los musulmanes", explicó Natalius Pigai, el Comisionado de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
En Solo, Java Central, los “Combatientes Musulmanes de Surakarta” se enfrentaron a una iglesia de GIDI el 18 de julio para exigir su cierre. Dos días después, dos casas de oración en Yogyakarta y Purworejo fueron incendiadas.
El 22 de julio, el ministro de Asuntos Políticos, Legales y de Seguridad, Tedjo Edhy Purdijatno, exigió que se reforzaran las medidas de seguridad en todo el país para proteger a las iglesias.
Sin embargo, al parecer el mensaje tuvo poco efecto. En primer lugar, dos iglesias de Java Central fueron obligadas a cerrar. Luego, el 25 de julio, los miembros de otra iglesia de la capital Yakarta, demolieron su propia iglesia, después de que el gobierno local dijera que la iglesia no había sido debidamente registrada y por tanto era ilegal. (Muchas iglesias han sido cerradas en Indonesia por no haber conseguido los permisos pertinentes. Estos son especialmente difíciles de obtener en las regiones de mayoría musulmana del país.) Se les dijo a los miembros de la iglesia que podrían destruirla ellos mismos, o si no el gobierno lo haría por ellos.
Ese mismo día, dos miembros de la congregación GIDI fueron nombrados como sospechosos en el caso de Papúa. (La prensa local se ha referido a ellos sólo por sus iniciales, HK y JW, para proteger sus identidades.) Ambos fueron acusados de instigar un motín y de participar en actos de vandalismo. El gobierno también está investigando a más de 30 agentes de policía implicados en el incidente, así como a Dorman Wandikmo de GIDI.
"Cualquier institución religiosa que prohíba a otros orar y celebrar un culto, y que incluso [sea culpable de] cometer actos de violencia, está violando la Constitución", dijo Lukman Saifuddin, el ministro de Asuntos Religiosos, en un comunicado de prensa refiriéndose a GIDI. "Los que se han identificado como infractores deben ser legalmente procesados."
Sin embargo, Jayadi Damanik, coordinador de la mesa para “Libertad de Religión y Creencia” en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, afirma que en Indonesia a menudo se abusa de la aplicación de ley para enfrentar a grupos minoritarios.
"Los agentes del orden público aplican a menudo la pena máxima a las minorías, pero al mismo tiempo no castigan a los infractores [de la mayoría]", dijo en el Día Internacional de la Tolerancia, en noviembre de 2014.
Los musulmanes de Indonesia representan el 88% de la población, los cristianos alrededor del 10%. Indonesia ocupa el puesto nº 47 del ranking “World Watch List” de 2015 publicado por Open Doors International, y sufrió un conflicto religioso sangriento al principio de la primera década del siglo XI, que causó la muerte de unas 7.000 personas y obligó a huir a más de 30.000.
FuenteWWM
TraductorWWM

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