jueves, 13 de agosto de 2015

San Vigberto de Fritzlar - Beato Guillermo Freeman - Beato Marcos de Aviano Cristofori - Beato Pedro Gabilhaud 13082015


San Vigberto de Fritzlar

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San Vigberto, abad y presbítero
En Fritzlar, en Hesse, de Austrasia, san Vigberto, presbítero y abad, a quien san Bonifacio encomendó el cuidado del monasterio del lugar.
Vigberto era originario de Inglaterra. Despreciando el mundo desde su juventud, abrazó la vida religiosa, y san Bonifacio le convidó a compartir con él los trabajos de la evangelización de Germanía y le nombró abad del monasterio de Fritzlar (a unos cinco kilómetros de Cassel). Uno de los discípulos que tuvo allí fue san Sturmo. Más tarde, Vigberto fue enviado a Ohrdruf de Turingia, donde fundó varios monasterios y dio gran ejemplo de observancia monástica.

Cuando tenía que viajar, no dirigía a nadie la palabra en el camino y regresaba a su monasterio tan pronto como podía. Su biógrafo alaba mucho las virtudes y milagros de san Vigberto, pero nos habla poco de su vida. Antes de su muerte, San Bonifacio le dio permiso de volver a Fritzlar, donde podía prepararse más apaciblemente para el fin. El santo no mitigó sus penitencias ni siquiera durante la última enfermedad. Murió hacia el año 738. El año 780, san Lulo transladó su cuerpo al monasterio de Hersfeld. No hay que confundir a este Vigberto con el discípulo de san Egberto del mismo nombre, que fue a evangelizar a los frisios a fines del siglo VII.

Servatus Lupus escribió una biografía de san Vigberto unos cien años después de la muerte de éste, insistiendo principalmente en los elementos milagrosos; puede verse en Mabillon, en Acta Sanctorum, y en Monumenta Germaniae Historica, Scriptores, vol. xv, pp. 37-43. Véase también H. Timerding, Die christliche Friihzeit Deutschalands, Zweite Gruppe (1929).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


Beato Guillermo Freeman

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Beato Guillermo Freeman, presbítero y mártir
En Warwick, en Inglaterra, beato Guillermo Freeman, presbítero y mártir, que, condenado a muerte durante el reinado de Isabel I tan sólo por el hecho de ser sacerdote, ante el patíbulo entonó el himno Te Deum y, con ánimo decidido, afrontó el suplicio del martirio.
William Freeman nació en Manthorp, cerca de York, hacia 1558. Sus padres habían sido recusantes (es decir que se habían opuesto a una Iglesia nacional), sin embargo por cierto tiempo William se conformó en apariencia a la religión del país. Educado en el Magdalen College, de Oxford, recibió su Bachiller en Artes en 1581; luego recidió por cinco años en Londres, donde fue testigo del martirio de Edward Stransham en 1586. Fuertemente impresionado por este ejemplo, dejó Inglaterra y fue ordenado sacerdote en Reims en 1587. Retornó en 1589 y trabajó por seis años en los límites de Warwickshire, y en su interesante vida, muchas personas que se mencionan tuvieron relación o fueron amigos de Shakespeare.

En enero de 1895, una comisión especial fue enviada a Stratford-on-Avon para buscar la casa de la Sra. Heaths, donde se hallaba escondido haciéndose pasar por tutor de su hijo. William fue arrestado, y encarcelado por siete meses en Drison. Él negó su sacerdocio, pero se negó también a todas las amigables ayudas que le ofrecían para escapar, no desenado perder su oportunidad de martirio. Debido a la traición de un compañero de cárcel, William Gregory, fue finalmente sentenciado como sacerdote, y a pesar de su protesta de lealtad, sufrió la muerte como traidor en Warwick el 13 de agosto de 1595. Fue beatificado por el papa Pío XI el 15 de diciembre de 1929.

Traducido para ETF, con escasos cambios, de un artículo de John Hungerford Pollen (1909).
fuente: Catholic Encyclopedia


Beato Marcos de Aviano Cristofori

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Beato Marcos de Aviano Cristofori, religioso presbítero
En Viena, en Austria, beato Marcos de Aviano (Carlos Domingo) Cristofori, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, el cual, sapiente predicador de la palabra de Dios, se interesó admirablemente por los pobres y enfermos, solicitando a los poderosos de todo el mundo que antepusieran la fe y la paz a cualquier otra empresa o interés.
Nació en Aviano el 17 de noviembre de 1631 en el seno de una familia acomodada. Fue bautizado ese mismo día con el nombre de Carlo Domenico. Juntamente con sus diez hermanos, recibió en su pueblo natal una buena formación espiritual y cultural, que se perfeccionó en los años 1643-1647 en el colegio de los jesuitas de Gorizia. Allí amplió su cultura clásica y científica e intensificó su vida de piedad, participando en las congregaciones marianas. El clima épico de guerra que se libraba por entonces entre la República de Venecia y el Imperio turco influyó decisivamente en la vida del joven Carlo. Impulsado por el deseo de dar su vida por la defensa de la fe, abandonó el colegio de Gorizia y se dirigió a Capodistria. Allí, agobiado por el hambre y las fatigas del viaje, llamó a la puerta del convento de los capuchinos. El superior, además de darle comida y alojamiento, le aconsejó que volviera cuanto antes a la casa de sus padres.

Durante la breve permanencia con los capuchinos de Capodistria, iluminado por la gracia, descubrió que podía realizar de modo diferente su vocación al apostolado y al martirio. Así, decidió abrazar la austera vida capuchina. En septiembre de 1648 entró en el noviciado de Conegliano y el 21 de noviembre de 1649 emitió la profesión religiosa con el nombre de Marco de Aviano. Después de los estudios de filosofía y teología, el 18 de septiembre de 1655 fue ordenado sacerdote en Chioggia.

Destacó por su intensa oración y por su fidelidad a la vida común, vivida en la humildad y el ocultamiento, y animada por el celo y la observancia de las reglas y constituciones de la Orden. Desde el año 1664, en el que obtuvo el «carné de predicación», dedicó todas sus energías al apostolado de la palabra por toda Italia, principalmente en los tiempos fuertes de Cuaresma y Adviento. También desempeñó cargos de gobierno: en 1672 fue elegido superior del convento de Belluno, y en 1674 fue nombrado director de la fraternidad de Oderzo.

El 8 de septiembre de 1676, fue enviado a predicar al monasterio de San Prosdócimo, en Padua. Allí, por su oración y su bendición, se curó instantáneamente la monja Vincenza Francesconi, que desde hacía trece años yacía enferma en cama. También en Venecia, un mes después, se verificaron acontecimientos extraordinarios parecidos, de forma que comenzó a difundirse por doquier su fama de santidad y cobró más crédito su predicación.

Sin turbarse por ello, prosiguió con sencillez su apostolado de la palabra. En especial, exhortaba a sus oyentes a incrementar su vida de fe y su vivencia cristiana, a arrepentirse de sus pecados y hacer penitencia. La noticia de sus milagros y curaciones extraordinarias hizo que fuera cada vez más requerida su presencia, especialmente por reyes y soberanos. En sus últimos veinte años de vida tuvo que realizar, por obediencia a sus superiores de la Orden o a la Santa Sede, fatigosos viajes apostólicos por toda Europa.

Mantuvo una relación especial con el emperador Leopoldo I de Austria, a cuya corte tuvo que dirigirse catorce veces, sobre todo en los meses de verano. Participó activamente en la cruzada anti-turca en calidad de legado pontificio y de misionero apostólico. Contribuyó de manera decisiva a la liberación de Viena del asedio turco, el 12 de septiembre de 1683. De 1683 a 1689 tomó parte en las campañas militares de defensa y liberación de Buda, el 2 de septiembre de 1686, y de Belgrado, el 6 de septiembre de 1688. Favorecía la armonía dentro del ejército imperial, exhortaba a todos a una auténtica conducta cristiana y asistía espiritualmente a los soldados. En los años siguientes realizó una gran actividad para restablecer la paz en Europa, sobre todo entre Francia y el Imperio, y para promover la unidad de las potencias católicas con vistas a la defensa de la fe, siempre amenazada por los turcos.

En mayo de 1699 emprendió su último viaje hacia la capital del Imperio. Su salud, ya frágil, se deterioró cada vez más, hasta el punto de que tuvo que interrumpir toda actividad. El 2 de agosto recibió en el convento la visita de la familia imperial y, a continuación, la de los más ilustres personajes de Viena. Diez días después, el nuncio apostólico le llevó personalmente la bendición apostólica del Papa Inocencio XII. Recibió los últimos sacramentos y renovó su profesión religiosa. Murió el 13 de agosto de 1699, apretando entre sus manos el crucifijo, asistido por sus augustos amigos el emperador Leopoldo y la emperatriz Eleonora. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 27 de abril de 2003.
fuente: Vaticano

Beato Pedro Gabilhaud

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Beato Pedro Gabilhaud, presbítero y mártir
En el brazo de mar que se extiende frente a la costa de Rochefort, en Francia, beato Pedro Gabilhaud, presbítero y mártir, que, por su condición de sacerdote, durante la Revolución Francesa fue encarcelado en una nave convertida en prisión, donde murió consumido por el hambre y la enfermedad.
Debió de nacer el 26 de julio de 1747, o poco antes, porque ésa es la fecha en que fue bautizado en la parroquia de Pont- Saint-Martin. No se conocen datos de sus estudios ni la fecha de su ordenación sacerdotal, constando que desde 1775 era párroco de Saint-Christophe, Creuse, diócesis entonces de Limoges. En ella estaba cuando llegó la Revolución. Primero prestó el juramento constitucional pero luego rectificó y retractó el juramento en cuanto supo que el mismo estaba condenado por el papa Pío VI. Fue a la municipalidad e hizo registrar su retractación, lo que motivó ser denunciado oficialmente el 4 de abril de 1791. El 22 de mayo publicó además un mandamiento del legítimo obispo de Limoges y por ello fue obligado a comparecer ante el tribunal del distrito. Tuvo entonces que huir de su parroquia, y se retiró con su familia al pueblo de La Sennelerie. Pero el departamento de la Creuse lo inscribió en la lista de los no juramentados que debían ser deportados.

El 23 de septiembre de 1792 un certificado médico lo señalaba como enfermo de reumatismo y gota, pero él se sometió a la ley de expulsión y se puso en camino hacia España. Pero no pudo llegar pues fue arrestado en Bayona. Prestó el juramento de libertad-igualdad y se le aseguró que no iba a ser molestado y con una carta de la municipalidad de Bayona volvió a Limoges, donde lo arrestan de nuevo y lo encierran en La Regle. Tras un año de detención, es considerado apto para ser deportado y el 29 de marzo de 1794 parte con el segundo convoy hacia Rochefort, donde ya está registrado el 13 de abril. Embarcado en Les Deux Associés, dio a sus compañeros el ejemplo de una gran piedad y paciencia y murió el 13 de agosto de 1794 luego de recibir la absolución sacramental. Fue beatificado el 1 de octubre de 1995 por el papa Juan Pablo II.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003




 
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