San Rainerio, peregrino
fecha: 17 de junio
n.: c. 1100 - †: 1160 - país: Italia
otras formas del nombre: Raniero
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 1100 - †: 1160 - país: Italia
otras formas del nombre: Raniero
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Pisa, en la Toscana, san Rainerio o
Raniero, pobre y peregrino por Cristo.
patronazgo: patrono de la ciudad de Pisa y de
ermitaños y peregrinos.

Las reliquias del santo patrono principal
de Pisa se hallan depositadas en la capilla de san Rainerio, en el extremo sur
del cruce de la catedral. Entre los famosos frescos que adornan los muros del
antiguo camposanto, hay ocho escenas de la vida y milagros del santo. Poco
después de su muerte, escribió su biografía el canónigo Benincasa, un amigo
personal que se consideraba su discípulo. Rainerio, descendiente de una
acaudalada familia de Pisa, desperdició los primeros años de su juventud en
frivolidades y disipaciones. Sin embargo, a través de la influencia de una tía
o una prima suya, entró en relaciones con Alberto Leccapecore, un religioso del
monasterio de San Vito, quien le hizo comprender el error en que vivía. Tan
apasionado fue el arrepentimiento por su existencia de pecados, que se negaba a
probar bocado y lloraba sin cesar, lo que divertía a sus antiguos amigos de
juerga y angustiaba a sus padres, quienes llegaron a creer que se había vuelto
loco. Al cabo de un período de tres días de continuo llanto, no brotaron más
lágrimas de sus ojos: estaba ciego. Su madre estuvo al borde de la
desesperación; pero Dios, que ya había iluminado el alma de Rainerio, le
devolvió también la luz a sus ojos.
Poco tiempo después de aquel suceso,
emprendió un viaje de negocios a Palestina y, al visitar los Santos Lugares y
seguir los pasos de Nuestro Señor, se santificó su espíritu. Se hallaba en
Tierra Santa cuando tuvo una extraña visión: se contempló a sí mismo, con la
bolsa de cuero adornada con bordados y piedras finas en que guardaba el dinero;
pero la bolsa no contenía monedas, sino trozos humeantes de pez y azufre que,
de pronto, se encendieron; Rainerio no podía extinguir las llamas hasta que
vertió sobre ellas un poco de agua de un vaso que, súbitamente, apareció en su
mano. El significado de aquella visión lo explicó una voz misteriosa que decía:
«La bolsa es tu cuerpo; el pez, el azufre y el fuego, son los deseos
desordenados que sólo esa agua puede extinguir y limpiar». Rainerio había
purgado hasta entonces, con su arrepentimiento y sus lágrimas, las culpas de su
vida pasada, pero desde aquel momento, multiplicó sus penitencias y
austeridades y, como un medio de mortificarse, emprendió el viaje de regreso a
pie, descalzo y sin otro sustento que el de las limosnas. El cielo le premió al
otorgarle el poder de obrar milagros. Se dice que en el camino al Monte Tabor
domesticó a las fieras al hacer la señal de la cruz, y que multiplicó el pan
que una buena mujer distribuía entre los pobres.
Al regresar a Pisa, permaneció algún
tiempo con los canónigos de Santa María. A pesar de que nunca llegó a recibir
las órdenes sacerdotales, decidió llevar la vida del claustro e ingresó primero
en la abadía de San Andrés y luego en el monasterio de San Vito, donde murió en
el año de 1160. Debido a que algunas veces predicó, se supuso que debió ser
sacerdote, pero el hecho es muy dudoso y nunca ha llegado a comprobarse. Su
gran reputación se debe principalmente a las muchas curaciones maravillosas que
realizó durante su vida y después de su muerte. Debido a que acostumbraba
salpicar con agua bendita a los enfermos que sanaba, se le dio el sobrenombre
de «De Aqua». El cardenal Baronio inscribió a este santo en el Martirologio
Romano.
La extensa biografía de Rainerio,
complementada con la lista de los milagros que se le atribuyeron antes y
después de su muerte, parece haber sido compuesta por un contemporáneo. Se la
encontrará impresa en el Acta Sanctorum, junio, vol. IV. La devoción popular
por san Rainerio en Pisa se comprueba por el número muy considerable de libros
sobre él que se editaron e imprimieron en esa ciudad. Véase a G. M.
Sanminiatelli en Vita di S. Ranieri, publicada por primera vez en 1704 y
seguida por otras ediciones; G. Sainati, Vita di S. Ranieri Scacceri (1890).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2053
Santa Teresa de Portugal, monja
fecha: 17 de junio
n.: c. 1178 - †: 1250 - país: Portugal
canonización: B: Clemente XI 13 dic 1705
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 1178 - †: 1250 - país: Portugal
canonización: B: Clemente XI 13 dic 1705
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
En Lorvâo, en Portugal, santa Teresa,
reina de León y madre de tres hijos, que, después de la muerte de su esposo,
abrazó la vida regular en un monasterio fundado por ella misma, bajo la
disciplina cisterciense.
refieren a este santo: Beata Sancha

El rey Sancho I de Portugal tenía tres
hijas: Teresa, Sancha y Mafalda,
todas las cuales alcanzaron los honores de la Iglesia. Teresa, la mayor, casó
con su primo Alfonso IX, rey de León, con quien tuvo varios hijos; sin embargo,
al cabo de algunos años, el matrimonio se declaró inválido, puesto que marido y
mujer eran consanguíneos y se habían unido sin una previa dispensa de la
Iglesia. Teresa amaba a su marido y se negaba a dejarlo, pero a fin de cuentas
y tras muchas discusiones, convinieron en separarse de común acuerdo. Al
regresar a Portugal, Teresa descubrió en Lorvâo, donde tenía propiedades, un
monasterio de benedictinos con muy escasos monjes, quienes, por negligencia,
habían dejado de observar sus reglas. En consecuencia, Teresa hizo retirar a
los frailes y puso en su lugar a una comunidad de monjas de la regla del
Císter. Teresa reparó y amplió el edificio para acomodar a 300 monjas y
reconstruyó la iglesia.
A pesar de que se quedó en el convento y
tomaba parte activa en la vida de las religiosas, no hizo profesión para tener
la libertad de administrar la casa y de ir y venir cuando quisiera. Al
enterarse de la muerte de su hermana Sancha, Teresa acudió al monasterio de
Celias, el que había fundado Sancha, por la noche y sin anunciarse, para
llevarse sigilosamente el cadáver de su hermana, que yacía dentro del féretro
en el coro de la iglesia, y sepultarlo en Lorvâo. La última de las apariciones
de Teresa en público, ocurrió dos o tres años más tarde. Salió de su retiro a
ruegos de Berengaria, la viuda del rey Alfonso IX, el que había estado casado,
primero, con Teresa, a fin de que ésta buscase la manera de arreglar las
disputas entre sus respectivos hijos, sobre la sucesión al trono de León.
Gracias a la mediación de Teresa, se llegó a un acuerdo equitativo y se
restableció la paz en la familia. Al partir, declaró que ya estaba cumplida su
tarea en este mundo y que ya nunca volvería a salir del convento.
Posiblemente fue por entonces cuando se
decidió a tomar el velo. Vivió hasta el año de 1250 y, a su muerte, fue
sepultada junto a la beata Sancha. El culto fue aprobado en 1705. Aunque
formalmente sólo ha sido beatificada, se la encuentra indistintamente nombrada
como beata o como santa, e incluso el Martirologio Romano actual la llama
"santa", si bien acompaña el título con el asterisco que indica que
se trata de un beato.
La biografía de Santa Teresa de Portugal,
escrita por Francisco Macedo, no obstante que data del siglo diecisiete,
contiene materiales auténticos, especialmente los que se recogieron con vistas
al proceso de canonización. Esta biografía se reprodujo en Acta Sanctorum,
junio, vol. IV y los bolandistas le agregaron algunos documentos, tomados
también del proceso de canonización, así como los relatos de algunos milagros
atribuidos a la intercesión de Teresa. También Henríquez cuenta su historia
detalladamente, en su libro Lilia Cistercii (1633), vol. II, pp. 131-144. El
Portugal glorioso e ilustrado de J. P. Bayao (1727), narra la historia de las
tres hijas del rey Sancho.
Notas de ETF: antes de la última reforma del Martirologio, en esta misma fecha se celebraban, juntas, a Teresa y a Sancha (que fueron beatificadas juntas), por ese motivo hemos debido separar las biografías que en Butler se hallaban unidas. De todos modos el hagiógrafo dedicaba más material a Teresa que a Sancha. En el Martirologio actual se sitúa la muerte de Teresa en Ourem, no en Lorvâo; sin embargo, en la gran mayoría de biografías se indica esta última, y el monasterio fundado/restaurado por ella queda ciertamente allí. En el cuadro, las beatas Teresa, sancha y Mafalda, por André Gonçalves, 1735.
Notas de ETF: antes de la última reforma del Martirologio, en esta misma fecha se celebraban, juntas, a Teresa y a Sancha (que fueron beatificadas juntas), por ese motivo hemos debido separar las biografías que en Butler se hallaban unidas. De todos modos el hagiógrafo dedicaba más material a Teresa que a Sancha. En el Martirologio actual se sitúa la muerte de Teresa en Ourem, no en Lorvâo; sin embargo, en la gran mayoría de biografías se indica esta última, y el monasterio fundado/restaurado por ella queda ciertamente allí. En el cuadro, las beatas Teresa, sancha y Mafalda, por André Gonçalves, 1735.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
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