viernes, 17 de junio de 2016

San Rainerio, peregrino - Santa Teresa de Portugal, monja (17 de junio)

San Rainerio, peregrino

fecha: 17 de junio
n.: c. 1100 - †: 1160 - país: Italia
otras formas del nombre: Raniero
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Pisa, en la Toscana, san Rainerio o Raniero, pobre y peregrino por Cristo.
patronazgo: patrono de la ciudad de Pisa y de ermitaños y peregrinos.
Las reliquias del santo patrono principal de Pisa se hallan depositadas en la capilla de san Rainerio, en el extremo sur del cruce de la catedral. Entre los famosos frescos que adornan los muros del antiguo camposanto, hay ocho escenas de la vida y milagros del santo. Poco después de su muerte, escribió su biografía el canónigo Benincasa, un amigo personal que se consideraba su discípulo. Rainerio, descendiente de una acaudalada familia de Pisa, desperdició los primeros años de su juventud en frivolidades y disipaciones. Sin embargo, a través de la influencia de una tía o una prima suya, entró en relaciones con Alberto Leccapecore, un religioso del monasterio de San Vito, quien le hizo comprender el error en que vivía. Tan apasionado fue el arrepentimiento por su existencia de pecados, que se negaba a probar bocado y lloraba sin cesar, lo que divertía a sus antiguos amigos de juerga y angustiaba a sus padres, quienes llegaron a creer que se había vuelto loco. Al cabo de un período de tres días de continuo llanto, no brotaron más lágrimas de sus ojos: estaba ciego. Su madre estuvo al borde de la desesperación; pero Dios, que ya había iluminado el alma de Rainerio, le devolvió también la luz a sus ojos.
Poco tiempo después de aquel suceso, emprendió un viaje de negocios a Palestina y, al visitar los Santos Lugares y seguir los pasos de Nuestro Señor, se santificó su espíritu. Se hallaba en Tierra Santa cuando tuvo una extraña visión: se contempló a sí mismo, con la bolsa de cuero adornada con bordados y piedras finas en que guardaba el dinero; pero la bolsa no contenía monedas, sino trozos humeantes de pez y azufre que, de pronto, se encendieron; Rainerio no podía extinguir las llamas hasta que vertió sobre ellas un poco de agua de un vaso que, súbitamente, apareció en su mano. El significado de aquella visión lo explicó una voz misteriosa que decía: «La bolsa es tu cuerpo; el pez, el azufre y el fuego, son los deseos desordenados que sólo esa agua puede extinguir y limpiar». Rainerio había purgado hasta entonces, con su arrepentimiento y sus lágrimas, las culpas de su vida pasada, pero desde aquel momento, multiplicó sus penitencias y austeridades y, como un medio de mortificarse, emprendió el viaje de regreso a pie, descalzo y sin otro sustento que el de las limosnas. El cielo le premió al otorgarle el poder de obrar milagros. Se dice que en el camino al Monte Tabor domesticó a las fieras al hacer la señal de la cruz, y que multiplicó el pan que una buena mujer distribuía entre los pobres.
Al regresar a Pisa, permaneció algún tiempo con los canónigos de Santa María. A pesar de que nunca llegó a recibir las órdenes sacerdotales, decidió llevar la vida del claustro e ingresó primero en la abadía de San Andrés y luego en el monasterio de San Vito, donde murió en el año de 1160. Debido a que algunas veces predicó, se supuso que debió ser sacerdote, pero el hecho es muy dudoso y nunca ha llegado a comprobarse. Su gran reputación se debe principalmente a las muchas curaciones maravillosas que realizó durante su vida y después de su muerte. Debido a que acostumbraba salpicar con agua bendita a los enfermos que sanaba, se le dio el sobrenombre de «De Aqua». El cardenal Baronio inscribió a este santo en el Martirologio Romano.
La extensa biografía de Rainerio, complementada con la lista de los milagros que se le atribuyeron antes y después de su muerte, parece haber sido compuesta por un contemporáneo. Se la encontrará impresa en el Acta Sanctorum, junio, vol. IV. La devoción popular por san Rainerio en Pisa se comprueba por el número muy considerable de libros sobre él que se editaron e imprimieron en esa ciudad. Véase a G. M. Sanminiatelli en Vita di S. Ranieri, publicada por primera vez en 1704 y seguida por otras ediciones; G. Sainati, Vita di S. Ranieri Scacceri (1890).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2053




Santa Teresa de Portugal, monja

fecha: 17 de junio
n.: c. 1178 - †: 1250 - país: Portugal
canonización: 
B: Clemente XI 13 dic 1705
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

En Lorvâo, en Portugal, santa Teresa, reina de León y madre de tres hijos, que, después de la muerte de su esposo, abrazó la vida regular en un monasterio fundado por ella misma, bajo la disciplina cisterciense.
refieren a este santo: Beata Sancha
El rey Sancho I de Portugal tenía tres hijas: Teresa, Sancha y Mafalda, todas las cuales alcanzaron los honores de la Iglesia. Teresa, la mayor, casó con su primo Alfonso IX, rey de León, con quien tuvo varios hijos; sin embargo, al cabo de algunos años, el matrimonio se declaró inválido, puesto que marido y mujer eran consanguíneos y se habían unido sin una previa dispensa de la Iglesia. Teresa amaba a su marido y se negaba a dejarlo, pero a fin de cuentas y tras muchas discusiones, convinieron en separarse de común acuerdo. Al regresar a Portugal, Teresa descubrió en Lorvâo, donde tenía propiedades, un monasterio de benedictinos con muy escasos monjes, quienes, por negligencia, habían dejado de observar sus reglas. En consecuencia, Teresa hizo retirar a los frailes y puso en su lugar a una comunidad de monjas de la regla del Císter. Teresa reparó y amplió el edificio para acomodar a 300 monjas y reconstruyó la iglesia.
A pesar de que se quedó en el convento y tomaba parte activa en la vida de las religiosas, no hizo profesión para tener la libertad de administrar la casa y de ir y venir cuando quisiera. Al enterarse de la muerte de su hermana Sancha, Teresa acudió al monasterio de Celias, el que había fundado Sancha, por la noche y sin anunciarse, para llevarse sigilosamente el cadáver de su hermana, que yacía dentro del féretro en el coro de la iglesia, y sepultarlo en Lorvâo. La última de las apariciones de Teresa en público, ocurrió dos o tres años más tarde. Salió de su retiro a ruegos de Berengaria, la viuda del rey Alfonso IX, el que había estado casado, primero, con Teresa, a fin de que ésta buscase la manera de arreglar las disputas entre sus respectivos hijos, sobre la sucesión al trono de León. Gracias a la mediación de Teresa, se llegó a un acuerdo equitativo y se restableció la paz en la familia. Al partir, declaró que ya estaba cumplida su tarea en este mundo y que ya nunca volvería a salir del convento.
Posiblemente fue por entonces cuando se decidió a tomar el velo. Vivió hasta el año de 1250 y, a su muerte, fue sepultada junto a la beata Sancha. El culto fue aprobado en 1705. Aunque formalmente sólo ha sido beatificada, se la encuentra indistintamente nombrada como beata o como santa, e incluso el Martirologio Romano actual la llama "santa", si bien acompaña el título con el asterisco que indica que se trata de un beato.
La biografía de Santa Teresa de Portugal, escrita por Francisco Macedo, no obstante que data del siglo diecisiete, contiene materiales auténticos, especialmente los que se recogieron con vistas al proceso de canonización. Esta biografía se reprodujo en Acta Sanctorum, junio, vol. IV y los bolandistas le agregaron algunos documentos, tomados también del proceso de canonización, así como los relatos de algunos milagros atribuidos a la intercesión de Teresa. También Henríquez cuenta su historia detalladamente, en su libro Lilia Cistercii (1633), vol. II, pp. 131-144. El Portugal glorioso e ilustrado de J. P. Bayao (1727), narra la historia de las tres hijas del rey Sancho.
Notas de ETF: antes de la última reforma del Martirologio, en esta misma fecha se celebraban, juntas, a Teresa y a Sancha (que fueron beatificadas juntas), por ese motivo hemos debido separar las biografías que en Butler se hallaban unidas. De todos modos el hagiógrafo dedicaba más material a Teresa que a Sancha. En el Martirologio actual se sitúa la muerte de Teresa en Ourem, no en Lorvâo; sin embargo, en la gran mayoría de biografías se indica esta última, y el monasterio fundado/restaurado por ella queda ciertamente allí. En el cuadro, las beatas Teresa, sancha y Mafalda, por André Gonçalves, 1735.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=2054

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