El Beato Leonid Fedorov, el ecsarco de la Rusa Iglesia Católica Oriental
Había sido condenado a 10 años en Solovki (la medida superior), pero estuvo allí entre los años 1923-1929. Después había sido exiliado cerca de Arjanguelsk, murió en el exilio en el año 1934. Le beatificó en 2001 el Papa Juan Pablo II.
Unos extractos de las reflexiones del Padre Leonid Fedorov:
* “El procurador comunista me acusó en formar a un frente unido de los católicos y ortodoxos
para luchar contra el comunismo. En esto consistía mi culpa principal (en ruso se nota una cierta ironía)”
* EL Padre Leonid hacia la liturgia cada día en el campo de concentración: “Todos somos la victima sacrificada por la separación de las Iglesias y debemos llevar nuestra cruz con la paciencia y humildad. Somos el abono, la tierra, esta semilla muerta para la renovación espiritual”
* “Recordad que somos los únicos católicos orientales que ahora rezamos por la Rusia. Una liturgia al día es nuestro deber”
* Recuerdos del Padre Leonid sobre su juventud y su vocación monacal: “La idea del celibato y del monacato yo ya tenía casi en 14 años, cuando había leído por primera vez las Sagradas Escrituras. Sobre todo me impresionaron “El Libro de Job”, “Eclesiastés” y “La Sabiduría de Salomón”. La impresión de estos libros era increíble: todo el brillo del mundo, sus tentaciones, los objetivos mundanos e ideales me parecían como un papel pintado en el árbol de Navidad, como una ardilla que corre en su rueda. Eso era una verdadera “vanidad de las vanidades”. Me llenó una angustia
profunda que llegaba hasta la desesperación absoluta. Yo tengo una mente atenta y penetrante como para la gente, tanto y para los acontecimientos y veían a veces a las oscuras esquinas de la conciencia humana, adonde no llega ninguna luz. Los más felices no lo veían y “el conocimiento aumentaba al luto”. Este luto me llevo hacia el monacato. Yo no quería rechazar al mundo pecaminoso. No. Sino simplemente quería apartarme de algo mezquino y aburrido, e intentar buscar lo que es verdadero y eterno”
* Padre Leonid sobre el Semanario “Leonianum” en Ananiacerca de Roma: “Los años de estudios eran como una revelación para mí. La vida disciplinada, con su horario, una actividad intelectual organizada y lógica, los amigos alegres y abiertos, tan lejanos de cualquier duda ateísta, incluso todo este pueblo, tan cristiano, embebido en el cristianismo, tan sabio, vivo me dio una energía para mi futura misión. Yo empecé a amar al pueblo y al pueblo ruso también. En mi alma surgió la necesidad de hacer algo para este pueblo mío, pobre y humillado”.