Desarrollo
A un discípulo que se lamentaba de sus
limitaciones le dijo el maestro: Naturalmente que eres limitado. Pero ¿no has
caído en la cuenta de que hoy puedes hacer cosas que hace quince años te
habrían sido imposibles? ¿Qué es lo que ha cambiado?.
Han cambiado mis talentos.
No. Has cambiado tú.
¿Y no es lo mismo?
No. Tú eres lo que tú piensas que
eres. Cuando cambia tu forma de pensar, cambias tú.
Distancia
El propietario del parque de
atracciones hablaba de la ironía que suponía el hecho de que, mientras los
niños lo pasaban en grande en su parque, él solía estar, por lo general,
deprimido.
¿Qué preferirías: ser un propietario
de parque o divertirte?, le pregunto el Maestro.
Ambas cosas respondió.
Ambas cosas respondió.
El Maestro no dijo una palabra más.
Cuando, más tarde, le preguntaron a
este respecto, el Maestro se limitó a citar las palabras que un vagabundo le
había dirigido a un rico terrateniente: Tú posee la propiedad. Otros disfrutan
del paisaje.
Oposición
A un individuo dotado de auténtico
espíritu emprendedor, pero al que desalentaban las frecuentes críticas que se
le hacían, le dijo el Maestro: Escucha las palabras del crítico, que te
revelarán lo que tus amigos tratan de ocultarte.
Y añadió: Pero no te dejes abrumar por lo que el
crítico diga.
Nunca se ha erigido una estatua en
homenaje a un crítico. Las estatuas son para los criticados.
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