viernes, 20 de febrero de 2015

Exhibición - Superioridad - Alegría ¿Quién puede hacer que amanezca? Anthony de Mello

Exhibición

Cuando uno de los discípulos anunció su propósito de enseñar a otros la Verdad, el Maestro le propuso una prueba: Pronuncia un discurso en mi presencia para que yo pueda juzgar si estas preparado.


El discurso fue realmente inspirado, y al acabar se acercó un mendigo al orador, que se puso en pie y regaló su capa al mendigo para edificación de la asamblea.

Más tarde le dijo el Maestro: Tus palabras estuvieron llenas de unción, hijo mío, pero aún no estás preparado.

¿Por qué?, preguntó desilusionado el discípulo.

Por dos razones: porque no has dado al mendigo la oportunidad de expresar sus necesidades y porque no has superado el deseo de impresionar a los demás con tu virtud.

Superioridad

Un discípulo oriental que se sentía orgulloso de lo que él consideraba que era espiritualidad de Oriente, fue al Maestro y le dijo: ¿A qué se debe el que Occidente disfrute del progreso material y Oriente posea la espiritualidad?.

Se debe, respondió lacónicamente el Maestro, a que, cuando, al comienzo de los tiempos, llegó el momento de repartir las provisiones para este mundo, a Occidente le tocó elegir primero.

Alegría

De acuerdo con su doctrina de que nada debía ser tomado demasiado en serio, ni siquiera sus propias enseñanzas, al Maestro le gustaba contar la siguiente anécdota acerca de sí mismo:

Mi primer discípulo era tan débil que los ejercicios acabaron con su vida. Mi segundo discípulo se volvió loco por el fervor con que practicaba los ejercicios que yo le enseñaba. Mi tercer discípulo vio cómo se le embota el entendimiento por el exceso de contemplación.

Pero el cuarto discípulo consiguió conservar la cordura.

¿Y cómo lo logró?, solía preguntar alguien invariablemente.

Posiblemente porque fue el único que se negó a realizar los ejercicios. Y una unánime carcajada solía acoger las palabras del Maestro.


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