Beato Gabriel Ferretti

Beato Gabriel Ferretti, religioso presbítero
En Ancona, del Piceno, en Italia, beato Gabriel Ferretti, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que brilló por su solicitud con los niños y enfermos, así como por su obediencia y la observancia de la Regla.
Gabriel Ferretti nació en Ancona hacia el año 1385, hijo de los condes Liberotto y Alvisa Sacchetti. A los 18 años contra la voluntad de sus padres tomó el hábito de los hermanos Menores en el convento anconitano de San Francisco ad Alto, donde se consagró totalmente a Dios emitiendo los votos de pobreza, castidad y obediencia.
En el silencio de su eremitorio, todo concentrado en Dios en el ejercicio de la vida religiosa profundizó en el estudio de las ciencias teológicas. Ordenado sacerdote se dedicó al apostolado entre pobres y enfermos y pronto fue considerado el Padre de Ancona.
Las virtudes y dotes de Gabriel llamaron la atención de los superiores, que en 1425 lo eligieron guardián del convento de San Francesco ad Alto. No sólo restauró y engrandeció el convento, sino que se distinguió en la heroica asistencia a los apestados en los años 1425 y 1427. Los Hermanos Menores de la Provincia Seráfica de las Marcas, reunidos en capítulo, en 1434 lo eligieron Ministro Provincial. Contribuyó eficazmente a propagar la fiel observancia de la regla franciscana en las Marcas. El Pontífice Eugenio IV le concedió amplias facultades para abrir nuevos conventos, como en Santa María de las Gracias en San Severino Marcas, San Nicolás en Ascoli Piceno y la Anunciación en Osimo. Además, a pesar de las múltiples y pesadas ocupaciones, continuó interesándose por el convento de San Francisco ad Alto y sus conciudadanos de Ancona.
En 1438, por sugerencia de su íntimo amigo San Jaime de la Marca, fue llamado por el Ministro general Padre Guillermo de Casale a predicar en Bosnia, donde ya anunciaban la divina palabra el mismo San Jaime de la Marca y otros religiosos. El consejo comunal de Ancona, temiendo verse privado de la amorosa asistencia de su santo fraile, suplicó que se le volviera a dejar en Ancona, petición que fue acogida. Así el Beato Gabriel permaneció en las Marcas continuando su asistencia a los pobres y enfermos de su ciudad.
Alma eminentemente mariana, tenía una tierna devoción a la Sma. Virgen y difundió ampliamente la corona franciscana de las siete alegrías de la Bienaventurada Virgen María. La Virgen recompensó el amor filial de su siervo con apariciones y dulces coloquios. También Dios mismo quiso premiar las virtudes de su siervo con el don de la profecía y de los prodigios. Una sobrina suya de nombre Casandra, imposibilitada para caminar, se dirigió a su santo tío. Este oró, luego trazó un signo de la cruz sobre la articulación afectada y la enferma quedó curada.
Gabriel terminó su virtuosa y laboriosa existencia a los 71 años en el convento de Ancona el 12 de noviembre de 1456, asistido por San Jaime de la Marca, quien en el funeral exaltó las virtudes del santo cohermano. Fue beatificado por SS Benedicto XIV en 1753.
fuente: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
Beato Luis Morbioli | |
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Beato Luis Morbioli, penitente
En Bolonia, de la Emilia, beato Luis Morbioli, el cual, convertido al Señor, dejando la senda de los vicios hizo penitencia y eligió una vida austerísima, y con su palabra y ejemplo recobró a sus conciudadanos para la vida de piedad.
La memoria del beato Luigi Morbioli sólo se conserva en Bolonia, donde vivió y murió en el siglo XV. No se sabe con exactitud ni el lugar de su sepultura, ya que parece que el cuerpo del beato se encuentra en una pared de la catedral de San Pedro en Bolonia, pero sin que se haya encontrado en obras de restauración.
Luigi Morbioli vivía en la ciudad de Bentivoglio en una de las época más esplendorosas de la historia de Bolonia. Su vida se distingue por haberse movido entre dos extremos opuestos: por un lado el estruendo de la vida desordenada, por el otro la vida de gran penitencia. Jugador, seductor, bebedor, iracundo y de violento carácter. Con estas características estamos pintando un pequeño burgués de Bolonia, de profesión incierta, pero de vida disipada. Salvo que un día, Luis Morbioli va a Venecia por un negocio personal, y allí enferma gravemente. Queda internado y al cuidado de los Canónigos Regulares de San Salvador. Cuando el boloñés sana, se tendrá la sorpresa de ver que su recuperación fue doble: en cuerpo y alma, en físico y carácter.
Vuelve a Bolonia vestido con una túnica marrón, que luego cambia a blanco (por lo que fue considerado, pero sin fundamento, como un terciario carmelita). Comienza a mendigar en las calles de Bolonia, no para sí mismo sino para los más pobres. Su barba crece hirsuta, y su cabello desarreglado. No tiene casa, ni cama. Duerme en las aceras, junto a las puertas: en invierno, lívido de frío, en verano, tostado por el calor. Para viajar cabalga en un asno lleno de magullones, y lleva con él una gran cruz. Dondequiera que llega, la gente hace un círculo a su alrededor, en principio por la curiosidad o el ridículo, pero luego atraídos y admirados por su palabra, que llama a la penitencia y a la continencia. Quien lo conocía antes, va para convencerse de los cambios; quien no lo conocía, no puede imaginar cuánto ha sido la transformación. Pero todos encuentra en este penitente una fuerza espiritual, una especie de shock, como un destello de luz.
Tiene poco más de cincuenta años, pero sabe que tiene que morir pronto, y anuncia el día de su muerte: en noviembre de 1485. Pero la muerte no borra la memoria del extraordinario penitente, y esa memoria, si no directamente el culto de Luis Morbioli, sobreviven mucho tiempo en Bolonia, aunque mientras tanto se pierdan, en alguna pared de la catedral, los restos del beato.
fuente: Santi e Beati
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Beato Gracias de Cátaro

Beato Gracias de Cátaro, religioso
En Murano, cerca de Venecia, beato Gracias de Cátaro, religioso de la Orden de San Agustín, que, en tiempo de enorme escasez, mientras conducía una barca en busca de alimentos, movido por la predicación del beato Simón de Camerino pidió el hábito religioso y llevó una vida piadosísima.
Según la tradición, Gracián era originario de Cattaro (Kotor), en Dalmacia. Hasta los treinta años se dedicó al comercio marítimo. Un día, entró en una iglesia de Venecia y quedó muy impresionado por el sermón del fraile de San Agustín Simón de Camerino. Gracián determinó ingresar en dicha orden y fue aceptado como hermano lego en el convento de Monte Ortono, en las cercanías de Padua. Sus superiores le dedicaron a trabajar en el huerto. Pronto se ganó el beato el respeto y la veneración de toda la comunidad. Cuando fue trasladado al convento de San Cristóbal de Venecia, apareció una luz misteriosa sobre su celda. Dios obró varios milagros por su intercesión. El hermano Gracián tomó parte en los trabajos de restauración de la iglesia. Aunque ese verano fue particularmente seco, no faltó jamás agua en la cisterna; el mar penetró en una ocasión hasta el estanque y, sin embargo, el agua no se hizo salobre. A los setenta y un años, Gracián cayó gravemente enfermo y apenas pudo levantarse del lecho para recibir de rodillas los últimos sacramentos. Murió el 9 de noviembre de 1508. Su culto fue confirmado en 1889.
Véase Acta Sanctorum, nov., vol. IV, pp. 297-304. Las biografías más antiguas (S. Lazzarini, en italiano, 1643; Eliseus Polonus, en latín, 1677) datan de más de un siglo después de la muerte del beato. Según parece, todas las biografías se basan en el mismo documento.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Beato Jorge Napper | |
Beato Jorge Napper, presbítero y mártir
En Oxford, en Inglaterra, beato Jorge Napper, presbítero y mártir, que tanto en su ministerio clandestino como en la cárcel trabajó con empeño por ganar personas para Cristo y la Iglesia, y bajo el reinado de Jacobo I mereció la corona del martirio por su condición de sacerdote.
En la cárcel de Oxford, un compañero de prisión escribió el relato del martirio de Jorge Napper. El beato Jorge nació en 1550, en la casa señorial de Holywell, en Oxford. Su madre era sobrina del cardenal Guillermo Peto. El joven ingresó a los quince años en el Colegio de Corpus Christi. Tres años más tarde, fue expulsado por haberse negado a prestar el juramento de fidelidad. A fines de 1580, fue arrestado y estuvo prisionero nueve años, hasta que reconoció la supremacía regia. Arrepentido de su debilidad, Jorge ingresó en el Colegio Inglés de Douai, donde, en 1596, recibió la ordenación sacerdotal. En 1603, fue enviado a la misión de Inglaterra y durante siete años trabajó en el distrito de Oxford. El 19 de julio de 1610, fue arrestado al amanecer, en los campos de Kirtlington. El beato llevaba consigo una píxide con dos hostias consagradas y un relicario. Por increíble que parezca, los perseguidores no descubrieron esos objetos, pero encontraron en cambio el breviario y el depósito de los santos óleos, con lo que bastó para que el beato fuese condenado por el tribunal.
Sus amigos obtuvieron que se suspendiese la ejecución. Sin duda que el P. Jorge habría sido puesto en libertad, si no hubiese asistido a un criminal condenado que murió en el patíbulo confesando que era católico. «El pueblo se enfureció. Los pastores protestantes acusaron al sacerdote, organizaron una manifestación, exigieron justicia y se dirigieron a Abingdon para quejarse ante los jueces». El alcalde y el canciller de la Universidad interrogaron al P. Napper, quien confesó que había reconciliado con la Iglesia al criminal y se mostró dispuesto «a hacer otro tanto por sus señorías». El beato fue indultado por segunda vez, pero, a pesar de que se le dio a leer el tratado del archipreste Blackwell, en el que éste calificaba de «impío, herético y condenable» el poder que se atribuía al papa de deponer a los soberanos, se negó a prestar juramento de fidelidad en esa forma. Fue ejecutado en Oxford el 9 de noviembre. Antes de morir, oró públicamente por el rey Jacobo I.
En Challoner, Memoires of Missionary Priests, pp. 307-317, hay una noticia biográfica bastante completa; está basada en la carta de un compañero de prisión del beato, que es muy detallada. Véase también Stapleton, Oxfordshire Missions; y sobre todo Bede Camm. Forgotten Shrines, pp. 149-182.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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