Beato Andrés Gallerani, fundador
fecha: 19 de marzo
†: 1251 - país: Italia
otras formas del nombre: Andrés de Siena
canonización: Conf. Culto: Pío VI 13 may 1798
hagiografía: Santi e Beati
†: 1251 - país: Italia
otras formas del nombre: Andrés de Siena
canonización: Conf. Culto: Pío VI 13 may 1798
hagiografía: Santi e Beati
En Siena, de la Toscana, beato Andrés
Gallerani, que visitó y consoló con esmerada solicitud a enfermos y afligidos,
y congregó a los Hermanos de la Misericordia para que, como laicos sin votos,
atendiesen a pobres y a enfermos.
Personajes como el de Fray Cristóforo, el
capuchino en «Los novios» de Manzoni, se han repetido durante siglos, como el
beato Andrés Gallerani de Siena, que de hecho fue anterior en el tiempo al
personaje de Manzoni, pero sobre todo, realmente existió.

Andrés era de la noble familia sienesa de
los Gallerani, nació precisamente en Siena en el siglo XIII, y de joven, por
razones que se desconocen, mató a un hombre; la justicia de los gibelinos
sieneses lo condenó al destierro. No sé sabe cuándo, pero apenas pudo volver a
Siena, tal vez arrepentido de su impulsivo delito, se dedicó plenamente al
servicio de los enfermos y necesitados. Disponiendo de propiedad y bienes de
valor, los destinó a la fundación, o quizás refundación, de un hospital
público, llamado «De la Misericordia»; reunió a su alrededor un grupo de
conciudadanos que, siguiendo su ejemplo, se dedicaban a obras de caridad y
asistencia, y al mismo tiempo llevaban una vida de pobreza.
Fueron llamados «Hermanos de la
Misericordia», pero en realidad no fue una orden religiosa, sino una
organización benéfica, donde cada miembro individualmente escogía una vida
espiritual según sus propios deseos.
Esta forma de organizarse era
característica de los terciarios franciscanos y dominicos, o de los
«Humillados» (Umiliati); después de la muerte del beato Andrés, la Tercera
Orden de los Umiliati, asociación laica parcialmente transformada en
orden religiosa en 1201 y suprimida en 1571, tuvo en Siena más presencia que
otras, por lo que se ha dicho que Gallerani perteneció a esa orden.
Ya en vida tuvo fama de santidad,
reputación que aumentó considerablemente después de su muerte, ocurrida el 19
de marzo de 1251 en Siena; tanto que el obispo de la ciudad, Bandini, en 1274
concedió una indulgencia especial a aquellos que visitaran su tumba, colocada
en la Iglesia de los Predicadores, el lunes santo. Luego por disposición del
papa san Pío V (1504-1572), esta indulgencia se trasladó al lunes después de
Pascua, y aún está en vigor. En Siena, surgió también una especial asociación
que lleva su nombre, que unía como miembros a los nobles de la ciudad. Su culto
fue confirmado el 13 de mayo de 1798 por el papa Pío VI. Su fiesta se celebra
en Siena el 20 de junio.
Traducido para ETF de un artículo de
Antonio Borrelli.
fuente: Santi e Beati
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=927
Beato Juan de Parma, religioso presbítero
fecha: 19 de marzo
fecha en el calendario anterior: 20 de marzo
n.: c. 1208 - †: 1289 - país: Italia
canonización: Conf. Culto: Pío VI 1777
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
fecha en el calendario anterior: 20 de marzo
n.: c. 1208 - †: 1289 - país: Italia
canonización: Conf. Culto: Pío VI 1777
hagiografía: «Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
En Camerino, del Piceno, en Italia,
beato Juan de Parma Buralli, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, a
quien el papa Inocencio IV envió como legado a los griegos, para restaurar su
comunión con los latinos.

Juan Burali nació en Parma en 1208.
Poseyendo particulares dotes intelectuales, por consejo de un tío sacerdote,
capellán del hospicio de San Lázaro, emprendió los estudios con gran provecho.
Muy joven obtuvo el doctorado en filosofía y fue encargado de la enseñanza de
la lógica en su nativa Parma. Pero más que la sabiduría humana, lo atrajo el
espíritu evangélico de la regla de San Francisco de Asís. En 1233, a los
veinticinco años de edad, entró en la Orden de los Hermanos Menores, mientras
era ministro general fray Elías. Después de la profesión los superiores, dada
su cultura, lo enviaron a París para perfeccionar sus estudios; allí fue
ordenado sacerdote. Comenzó una intensa actividad apostólica; se distinguió en
la predicación por el contenido doctrinal, la forma agradable de la exposición,
por el bello timbre de su voz, que estimulaba a escucharlo. Conocía bien la
música y cantaba magníficamente. El mismo Papa lo llamó para escuchar su
predicación.
Los superiores lo encargaron de la
enseñanza de la teología en los estudios de la Orden de Bolonia, Nápoles y
finalmente en París, donde comentó la Biblia y las Sentencias. En el Capítulo
general de la Orden en Lyon en 1247, Juan, de cuarenta años, fue elegido
Ministro General y fue el sexto después de San Francisco, desempeñó este oficio
por diez años. No era tarea fácil pues dentro de la Orden bullían disensiones
sobre la pobreza y el método de vida de los Hermanos. Quiso tomar contacto con
todas las comunidades dispersas en los países europeos: se sometió a continuos
y fatigosos desplazamientos a pie. Se presentó a todos no como superior sino
como siervo, dando ejemplo de gran humildad, de suma prudencia y de austeridad.
En 1240 en Inglaterra se entrevistó con el rey Enrique III, en el mismo año
visitó en Francia a san Luis IX, de partida para la cruzada. Inocencio IV lo
envió a Costantinopla como ángel de paz para tratar sobre la reunificación con
el patriarca Manuel II. No obtuvo ningún resultado, pero la personalidad del
legado fue objeto de estima y admiración por parte de los griegos mismos, por
su vida ejemplar y su cultura. Vuelto a Occidente, regresó a París, logró
calmar los espíritus con sus pacientes modales, para la readmisión de los
religiosos en la enseñanza en la universidad, contra las consignas de Guillermo
de Sant Amore.
Dentro de la Orden chocaban dos
tendencias: la de los celantes espirituales por un retorno rígido a la pobreza
y la de los conventuales por una interpretación más benigna. En el capítulo
general del 2 de febrero de 1257 Juan presentó su dimisión y fue sustituido por
san Buenaventura. Se retiró por treinta años al eremitorio de Greccio donde
vivió en gran austeridad y contemplación. Juan XXI y Nicolás III le propusieron
el cardenalato, pero él lo rehusó humildemente. El Papa le encomendó una nueva
misión de conciliación a Grecia, pero durante el viaje enfermó y murió el 19 de
marzo de 1289 en Camerino, donde fue sepultado en la iglesia de San Francisco.
Sus huesos fueron trasladados a la catedral en 1873, y fueron meta de
peregrinaciones. Aprobó su culto Pío VI el 1 de marzo de 1777.
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El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
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