Diálogo con Jesús
Señor mío, por tu
sacrificio de amor, ahora me siento una persona valiosa y llena de vida, como
la niña de tus ojos a la nunca olvidas y que vas acariciando mi vida con el
susurro de tu aliento y despertando mi corazón hacia... Tu mano poderosa es la
que siempre me sostiene en medio de las tribulaciones, por eso, nunca dejaré de
darte gracias ni de alabarte por el apego amoroso que sientes por mí. Borra de
mi vida toda amargura y todo pesar, hazme comprender que nada ni nadie puede
oponerse al plan de felicidad que tienes preparado para mí, los míos y con los
todos los que he entablado un vínculo fraterno. Tú no te mudas, Tú rostro jamás
se aparta, escuchas siempre mis súplicas. Sé que estás conmigo en este momento
derramando tu paz a mi alma, demostrando que no me abandonas cuando acudo a tu
presencia poderosa. Amén
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