Diálogo con Jesús
Señor mío, por tu
sacrificio de amor, ahora me siento una persona valiosa y llena de vida, como
la niña de tus ojos a la que nunca olvidas y que vas acariciando mi vida con el
susurro de tu aliento, vas despertando mi corazón hacia tu divino encuentro. Tu
mano poderosa es la que siempre me sostiene en medio de las tribulaciones, por
eso, nunca dejaré de darte gracias ni de alabarte por el apego amoroso que
sientes por mí. Borra de mi vida toda amargura y todo pesar, hazme comprender
que nada ni nadie puede oponerse al plan de felicidad que tienes preparado para
mí, los míos y con los todos los que he entablado un vínculo fraterno. Tú no te
mudas, Tú rostro jamás se aparta, escuchas siempre mis súplicas. Sé que estás
conmigo en este momento derramando tu paz a mi alma, demostrando que no me
abandonas cuando acudo a tu presencia poderosa. Amén
No hay comentarios:
Publicar un comentario