miércoles, 27 de mayo de 2026

Santos del día 27 de mayo

                                                       Santos del día 27 de mayo


  San Agustín de Canterbury, monje y obispo (2 coms.) - Memoria litúrgica   
San Agustín, obispo de Canterbury, en Inglaterra, el cual, habiendo sido enviado junto con otros monjes por el papa san Gregorio Magno para predicar la palabra de Dios a los anglos, fue acogido de buen grado por el rey Etelberto de Kent. Imitando la vida apostólica de la primitiva Iglesia, convirtió al mismo rey y a muchos otros a la fe cristiana, y estableció algunas sedes episcopales en esa tierra. Falleció el día veintiséis de mayo. († 604/605)

En Silistra, en Mesia Inferior, san Julio, mártir, que, ya veterano y licenciado de la milicia, en época de persecución de los oficiales fue apresado y entregado al gobernador Máximo, ante el cual despreció a los ídolos y confesó hasta el fin el nombre de Cristo, por lo que le condenaron a muerte. († c. 302)
En la vía Nomentana, en el miliario décimosexto desde la ciudad de Roma, san Restituto, mártir. († c. s. IV)
En Orange, de la Provenza, san Eutropio, obispo. († c. 475)
En Wurzburgo, de Franconia, en Alemania, san Bruno, obispo, que reconstruyó la iglesia catedral, reformó el clero y explicó al pueblo las Sagradas Escrituras. († 1045)
En el monasterio de Montsalvy, en Auvernia, de Aquitania, san Gausberto, presbítero y eremita, gracias a cuya labor, aquel lugar, antes invadido por el bosque, se convirtió en un hospicio para la acogida de peregrinos. († 1079)
En la población de Dryburne, junto a Durham, en Inglaterra, beatos Edmundo Duke, Ricardo Hill, Juan Hogg y Ricardo Holiday, presbíteros y mártires, todos los cuales, después de realizar su formación en el Colegio de los Ingleses de Reims, al regresar a su patria fueron condenados a muerte y ahorcados en tiempo de la reina Isabel I, solo por el hecho de ser sacerdotes. († 1590)
En Seúl, ciudad de Corea, santas mártires Bárbara Kim, viuda, y Bárbara Yi, virgen de quince años de edad, que, encarceladas a un mismo tiempo por su fe en Cristo, murieron a causa de la peste. († 1839)
En el lugar de Nakiwubo, en Uganda, san Atanasio Bazzekuketta, mártir, uno de los pajes de la casa real, que, recién bautizado, mientras era conducido al lugar del suplicio con algunos otros compañeros por su fe en Cristo, rogó a los verdugos que le matasen allí mismo, y culminó el martirio abatido a golpes. († 1886)
En la aldea de Lubawo, también en Uganda, san Gonzaga Gonza, mártir, sirviente del rey, que, mientras era conducido a la hoguera aherrojado con grilletes, fue traspasado con lanzas por los verdugos. († 1886)
En Ventanielles, Asturias, beato Sixto Alonso Hevia, seminarista y mártir, apuñalado en la persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1937)
En Sant'Andrea Ioni, Pcia. de Catanzaro, Italia, beata María Antonia Samà, laica, que con sencillez y eficacia se convirtió para todos en modelo de vida cristiana. († 1953)

Mes de mayo Día 27: ¡Un sólo instante y una María! (Oración y reflexión).

   DOS IDEAS PREVIAS


Se trata de que hagas oración cada día. Todos los días puedes empezar el rato de oración con la "oración inicial para cada día"; después leyendo con atención el "texto de cada día", a continuación hablas con Dios y con María; por último, terminas rezando la "oración final".

1. PROHIBIDO CORRER: Es corto; no tengas prisa en acabar. No es leer y ya está. Dale tiempo a que Ella te hable.

2 LO QUE NO ESTÁ ESCRITO ¿Sabes qué es lo mejor de este texto? Lo que no está escrito y tú le digas; la conversación que tú, personalmente, tengas con María.

 

ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:

"NO TIENEN VINO": presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.

"HACED LO QUE ÉL OS DIGA": dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente.

"HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR": que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.

Día 27: ¡Un sólo instante y una María!

En cierta ocasión, cuando estaban rezando por un chaval endemoniado, ocurrió lo siguiente, según cuenta un testigo presencial: que "el demonio multiplicaba sus gritos con más fuerza y confusión, diciendo: "¿Por qué he de salir?", entonces, una religiosa allí presente exclamó con fervor: "¡Santa Madre de Dios, rogad por nosotros! ¡María, Madre de Jesús, venid en ayuda nuestra!". Al oír estas palabras, el espíritu infernal redobló sus horribles alaridos: "¡María! ¡María! ¡Para mí no hay María! No pronunciéis ese nombre, que me hace estremecer. ¡Si hubiese una María para mí, como la hay para vosotros, yo no sería un demonio! Pero para mí no hay María." Todos los presentes lloraban. Repitió el demonio: "¡Si yo tuviese un solo instante de los muchos que vosotros perdéis! ¡Un sólo instante y una María y yo no sería un demonio!."

¡Qué fuerte! Satanás es un ángel que se separó de Dios; y dice que si tuviera a María no sería demonio. Esto es, porque no contó con Ella ha caído tan bajo. Con qué alegría puedo gritar, en momentos de bajón, de dificultad, de vacas flacas: ¡Tengo a María! Eso es lo importante; lo demás cambia.

Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Después termina con la oración final.

ORACIÓN FINAL PARA CADA DÍA

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén

lunes, 25 de mayo de 2026

Santos del día 26 de mayo

                                                  Santos del día 26 de mayo


  San Felipe Neri, presbítero y fundador (8 coms.) - Memoria litúrgica   
Memoria de san Felipe Neri, presbítero, que, consagrándose a la labor de salvar a los jóvenes del maligno, fundó el Oratorio en Roma, en el cual se practicaban constantemente las lecturas espirituales, el canto y las obras de caridad. Resplandeció por el amor al prójimo, la sencillez evangélica, su espíritu de alegría, el sumo celo y el servicio ferviente a Dios. († 1595)

También en Roma, san Eleuterio, papa, a quien los famosos mártires de Lyon, en aquel tiempo prisioneros, escribieron una célebre carta sobre el mantenimiento de la paz en la Iglesia. († 189)
También en Roma, en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria Nueva, san Simetrio, mártir. († s. inc.)
En Todi, de la Umbría, santa Felicísima, mártir. († c. s. III/IV)
En el territorio de Auxerre, en la Galia, martirio de san Prisco y sus compañeros. († s. inc.)
En Canterbury, en Inglaterra, sepultura de san Agustín, obispo, cuya memoria se celebra mañana. († 604/605)
En el territorio de Lyon, en la Galia, martirio de san Desiderio, obispo de Vienne, que primero fue enviado al exilio por la reina Brunequilda, a la que había recriminado sus relaciones incestuosas y otras depravaciones, y más tarde coronado con el martirio por lapidación, por mandato de la misma reina. († c. 606)
En el monasterio de Saint-Papoul, en la Galia, san Berengario, monje. († 1093)
En Vence, de la Provenza, san Lamberto, obispo, antes monje de Lérins, que cuidó de los necesitados y fue amante de la pobreza. († 1154)
En Siena, de la Toscana, beato Francisco Patrizi, presbítero de la Orden de los Siervos de María, que con admirable celo se entregó a la predicación, a la dirección espiritual y al ministerio de la penitencia. († 1328)
En Pistoya, de la Toscana, beato Andrés Franchi, obispo, quien, después de la peste negra, como prior de la Orden de Predicadores reformó la vida regular en los conventos de esta región, y aprobó en su ciudad las cofradías de penitentes para favorecer la paz y la misericordia. († 1401)
En Quito, en Ecuador, santa Mariana de Jesús de Paredes, virgen, que en la Tercera Orden Regular de San Francisco consagró su vida a Cristo, empleando sus energías en ayudar a los indígenas pobres y a los negros. († 1645)
En Fuzhou, en la provincia china de Fujián, san Pedro Sans i Jordá, obispo de la Orden de Predicadores y mártir, el cual, detenido junto con otros sacerdotes y llevado preso hasta el tribunal a través de un largo recorrido, se arrodilló en el lugar del suplicio y, terminada su oración, ofreció de buen grado su cuello al hacha. († 1747)
En Seúl, ciudad de Corea, san José Chang Song-jib, mártir, farmacéutico de oficio, que, arrestado por haberse convertido al cristianismo, fue llevado a la cárcel, donde murió sometido a atroces tormentos. († 1839)
En la ciudad de Dong Hoi, en Annam, santos mártires Juan Doan Trinh Hoan, presbítero, y Mateo Nguyen Van Phuong, padre de familia y catequista. Este último hospedaba a su compañero sacerdote, y ambos fueron a la vez torturados y decapitados cruelmente por su fe, en tiempo del emperador Tu Duc. († 1861)
En París, Francia, beato Mathieu-Henri Planchat, sacerdote profeso de los religiosos de San Vicente de Paúl, y cuatro compañeros, sacerdotes profesos de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María, todos ellos mártires en los días de la Comuna de París.
Son sus nombres: Mathieu-Henri Planchat, Armand Radigue (Ladislas), Jules Tuffier (Polycarpe), Jean-Marie Rouchouze (Marcellin) y Jean-Pierre-Eugène Tardieu (Frézal) († 1871)
En el lugar de Munyonyo, en Uganda, san Andrés Kaggwa, mártir, jefe de los timbaleros del rey Mwanga y familiar suyo, que, apenas convertido a Cristo, enseñó la doctrina del Evangelio a los paganos y a los catecúmenos, por lo cual fue cruelmente asesinado. († 1886)
En la aldea de Ttaka Jiunge, también en Uganda, san Ponciano Ngondwe, mártir, que, ministro del rey, recibió el bautismo cuando arreciaba la persecución y, encarcelado de inmediato, pereció traspasado con una lanza por el verdugo mientras era conducido al lugar del suplicio. († 1886)