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jueves, 29 de noviembre de 2018

«Armas no tengo, pero si quiere le doy un rosario»: las 3 veces que encañonaron al padre Marvin 29112018

Un misionero entre las guerrillas armadas y niños soldados de Uganda

«Armas no tengo, pero si quiere le doy un rosario»: las 3 veces que encañonaron al padre Marvin

El padre Marvin, un costarricense en la Uganda de inicios del siglo XXI, en plena guerra con los rebeldes del LRA y sus niños soldado
El padre Marvin, un costarricense en la Uganda de inicios del siglo XXI, en plena guerra con los rebeldes del LRA y sus niños soldado
“No tengo un arma de fuego, no la necesito. Si me pide un rosario, se lo doy, pero si me pide un arma, yo eso no lo tengo ni lo uso”. Con esa frase salió con vida el padre Marvin Fuentes Murillo de un encuentro con hombres armados en Uganda, donde estuvo como misionero diez años, de 1997 a 2007.
Natural de la región de Alajuela (Costa Rica) ha cumplido hace poco 25 años como misionero comboniano, la orden fundada por San Daniel Comboni en 1867 para evangelizar África y otros pueblos "de color". Ha contado su historia de vocación, fe y servicio misionero, con 3 ocasiones que recuerda como muy cercanas a la muerte, siempre apuntado por fusiles y ametralladoras, y lo publica la costarricense LaTeja.cr. Lo reproducimos a continuación.
Tres veces frente a las ametralladoras en África
Nació en San Rafael de Ojo de Agua y como a la mayoría de carajillos ticos, le encantaba el fútbol. Recuerda muy bien cuando untaba de mantequilla un melcochón de pan y después lo ponía al horno para la familia. Tiene 11 hermanos, él es el sexto.
Una adolescencia desencaminada
Fue en la juventud cuando se convirtió en la “oveja negra”. Era de trasnochar, de no estudiar y de darles dolores de cabeza a sus papás. Fue como a los 17 años cuando se encaminó un poco, según dice, pero antes llevaba una vida "desordenada”. Era tan desordenado que había abandonado el colegio (lo sacó después de noche) y regularmente se pasaba de tragos. Era terco como una mula, tenía mala conducta.
Fue cuando trabajaba en la empresa Pipasa que una compañera lo invitó a una Jornada de Vida Cristiana y fue un jefe al que considera “instrumento de Dios” quien le daba consejos y además le hablaba muy bien de su papá. “Yo dije ‘si mi papá tiene tan buena imagen, yo tengo que cambiar’”. Fue cuando se enfocó en eso, en encarrilarse.
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Con los combonianos... y hacia África
Cuando ya había enderezado el camino conoció a los combonianos por medio de una revista, Esquila Misional, que es de esa orden religiosa y fue cuando dijo: “voy a comprometerme”.
Le entró una gran energía y se puso a estudiar, hizo las convivencias en Sagrada Familia, donde los combonianos tienen su seminario, y ahí empezó a escribir su nueva historia.
“Tenía ganas, estaba joven, hice tres años de estudios en Costa Rica. De veinticuatro que iniciamos el proceso solo nos ordenamos tres sacerdotes con los misioneros combonianos. Estaba muy entusiasmado y eso hizo que pudiera vencer los obstáculos, dejar el país, entrar en otra cultura, primero en México, luego estuve cinco años en Kenia, donde estudié inglés y teología”, explica.
En Costa Rica se ordenó sacerdote el 24 de julio de 1993. Su lema sacerdotal es “sé bien en quién puse mi confianza, estoy convencido de que Dios es poderoso y que me guardará hasta aquel día lo que deposite en sus manos”. Estas palabras fueron proféticas.
Uganda: guerra y niños soldados adoctrinados para matar
En 1997 le correspondió ir a Uganda, donde se topó con la guerra interna, matanza de niños inocentes, con el sufrimiento de miles e incluso con el ataque a la Casa Misión, donde se encontraba y fue amenazado de muerte. No recuerda bien las fechas de cada ataque, pero sí que los dos primeros fueron entre el 2000 y el 2001, el tercero como tres años después.
El padre relata: “Había un grupo (llamado primero el Movimiento del Espíritu Santo y luego la Resistencia del Señor) que secuestraba niños y a los que intentaban huir los torturaban y mataban delante de otros niños. Según ellos quieren cambiar el sistema a través de los diez mandamientos, suena extraño, pero así lo dicen. El grupo intimidaba a los niños, les hacía lavado de cerebro y cuando eran entrenados para usar armas hasta regresaban a sus propias aldeas a cometer crímenes”, explicó.
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Dice que para ellos era muy doloroso ver aquello, pero nunca abandonaron a la gente. Recuerda cómo un compañero que iba a dar misa lo emboscaron cuando iba en carro a punta de ametralladora. Luego, con una bazuka volvieron a emprenderla contra el sacerdote moribundo y como si fuera poco, le prendieron fuego al carro. “No sabemos si fueron los rebeldes o el ejército. Perdimos cuatro misioneros en diez años, eran máquinas asesinas”.
‘Dios mío, si me das las palabras, podemos salir vivos’
El primer ataque a la misión ocurrió una madrugada de 2 a.m. a 5 a.m. Tres horas de sentir la muerte encima, pero el cura jamás dejó de rezar el rosario. “No eran unos cuantos ladrones los que nos atacaron, era un grupo de 250 a 300 personas que entraron a la fuerza, rompieron puertas y ventanas. Un padre mexicano y yo nos escondimos en el baño.
Mientras iban robándose todo nos amenazaban con matarnos y nos insultaban. Comencé a negociar con ellos, no solo por mi vida sino por la del otro padre. Yo pensaba ‘Dios mío, si me das las palabras justas podemos salir vivos de esto’. Sin embargo, pensé que era mi última noche porque yo sabía de lo que es capaz esta gente”, recordó.
Y tuvo las palabras exactas. Alcanzó a salir y comenzó a negociar. “Eran como leones rugientes, con una tremenda agresividad, violencia y odio”, relata. Esa fue la primera vez que se topó cara a cara con la muerte. Al final las personas violentas se fueron y les dijeron que se quedaran en la misión.
El padre mexicano y el tico empezaron a dormir en la iglesia, bajo las bancas, con una cobija. Durmieron así como dos semanas, pero había zancudos que transmiten la malaria y entonces dejaron de hacerlo. Además, sintieron que ya los atacantes habían jalado del todo, pero estaban equivocados.
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"Me rodearon y me apuntaron con ametralladoras"
El segundo ataque lo llevó a cabo un grupo de hombres armados y listos para matar. “Yo ya tenía un poquito más de valor, ya los había enfrentado. Era el mismo grupo, aunque otras personas. Ese ataque se dio entre las once de la noche y la una de la mañana.
“Eran más o menos unas 35 personas. Pero cuando ellos son pocos en número se vuelven más agresivos, porque también son humanos y sienten miedo.
“Comencé a hablarles y ellos me amenazaban con que si no abría me mataban y les dije ‘yo les abro’. Mientras les mencionaba mis movimientos, les abrí y me fui para la sala, invadieron todo, me rodearon y me apuntaron con ametralladoras. Me dijeron ‘póngase de rodillas’ y yo no lo hice y me senté en el sillón, entonces me ordenaron que me pusiera de pie. Me puse de pie y me pidieron quitarme la camisa.
“Yo les pregunté ‘¿por qué me piden quitarme la camisa?, son las doce de la noche, no entiendo’. El que me amenazó haló el gatillo de la ametralladora y me la puso en el pecho y con palabras muy groseras me gritó ‘usted blanco’ y otras palabras peores. ‘Si no hace lo que le digo, se cae sobre sus rodillas’”.
El cura obedeció y se quitó la camisa. "La sostuve en la mano y entonces comenzaron a registrarme, preguntaron dónde tenía las armas. Les dije ‘no tengo un arma de fuego y no la necesito. Si me pide un rosario se lo doy, pero si me pide un arma, yo eso no lo tengo ni lo uso’”.
Al escuchar esa frase y verle el rosario que llevó desde Alajuela los hombres se tranquilizaron, entendieron que él no estaba armado y le quitaron la ametralladora del pecho, pero saquearon la casa.
Los religiosos tenían poco de haber ido a comprar comida, porque en el primer atentado los limpiaron y lo único que había era macarrones, arroz, frijoles y algunos huevos. Arrasaron otra vez con todo. El padre creyó que al llevarse la comida se irían inmediatamente como la vez anterior, pero el asunto fue diferente.
“Nos pidieron ir al patio porque querían una radio de comunicación que yo tenía. No quería dárselas y comenzaron a golpear al otro padre. Les dije que se las daba. Se las di y la prendí para que vieran que funcionaba y dieron la orden de irse. Nos dijeron ‘quédense aquí’ y les dije ‘¿les puedo hacer una pregunta?: ¿ustedes van a regresar?, porque si regresan yo me quedo esperando, pero si no nos quedamos a descansar un poco’". La respuesta fue que no se movieran. “Nos quedamos en la sala y pasamos ahí toda la madrugada”, recuerda el cura.
"Nos golpearon y amenazaron. Pero, como me dijo una señora en Palmares, ‘padre, a usted no le tocaba todavía’. Estoy convencido que Dios estuvo presente”.
"Se mataron ahí, bien cerca de nosotros"
Para el tercer ataque, el cura estaba reunido con miembros de la comunidad. “Ese día, a eso de las cinco de la tarde, estábamos en la otra misión en una reunión con catequistas cuandollegaron diciendo que un grupo de rebeldes estaba atacando el centro del pueblo”. La misión estaba como a quinientos metros.
“Ya estaban ahí y con una cocinera y algunas otras personas, nos metimos en la iglesia. Otros se fueron a esconder lejos. Escuchamos las ametralladoras, hubo lucha de soldados con rebeldes y se mataron ahí, bien cerca de nosotros.
"Como a las ocho de la noche me dice una señora 'padre, el pueblo está en llamas’ y me fijé por la ventana. Se veía el horizonte, como el sol al final de la madrugada. A uno de los grupos que estaba disparando lo escuchamos pasar cerca de la iglesia, pero gracias a Dios a las iglesias no se meten. Tienen como un tabú o miedo de entrar y pasaron alrededor.
"Nos quedamos toda la noche. A las diez y media de la noche dejaron de sonar las ametralladoras. Al otro día, como a las cinco de la mañana, salí y no había un alma hasta cuando vi una persona en una calle y la gente se comenzó a arrimar.
"Donde estábamos teníamos un galerón de reuniones, resulta que le prendieron fuego y fuimos a apagarlo. Después nos fuimos al centro, donde había varias personas, vimos a un niño con una bala en el estómago, algunas señoras heridas, rebeldes y soldados muertos.Lo que hice fue recoger el carro, me llevé a los que estaban heridos al hospital, eran como siete y tres murieron en el hospital”, detalla el tico.
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El padre Marvin, hoy, se prepara en Roma para seguir con la misión 
Perseverancia, enfermedad... "valió la pena"
Varias veces los superiores le dijeron al costarricense que se fuera, que lo andaban buscando para matarlo. “Yo dije no, no me voy, Dios me tiene aquí. La gente se sentía acompañada por nosotros. Pude quedarme hasta el final con ellos, pero esto lo hizo Dios. He vivido veinticinco años mi sacerdocio, he encontrado apoyo y lo que le digo a la gente es que no es fácil, pero si yo pude, ¿por qué otros no? He vivido la misericordia y el perdón de Dios”, dice el padre Marvin, quien ahora tiene 56 años.
Al padre también le dio malaria, en ocasiones hasta dos veces al año. “Valió la pena, aunque marcó mi vida de una manera muy extrema, pero valió la pena, me vine con la satisfacción de que cumplí hasta el final”.
En 25 años de sacerdocio, explica, vivió y vive la experiencia del amor de Dios. “Estamos llamados a ser como decía Comboni, un cenáculo de apóstoles y le agradezco a Dios porque han sido muchos momentos hermosos, poder vivir en comunidad, sentir el apoyo de la gente, el apoyo de los demás padres”. Actualmente está preparándose en Roma, hasta que termine sus estudios le indicarán cuál será su nuevo destino. Posiblemente tenga que regresar a África.

jueves, 4 de octubre de 2018

Rescata «niños soldado» y va en su búsqueda hasta los poblados de las milicias: así lleva casi 8.000 (04102018)

«Si me llega el martirio, que me pille haciendo el bien», afirma el padre Arsene Masumbuko

Rescata «niños soldado» y va en su búsqueda hasta los poblados de las milicias: así lleva casi 8.000

Niños soldados ya rescatados por el padre Arsene, y con la ayuda recibida por parte de la ong española Rescate
Niños soldados ya rescatados por el padre Arsene, y con la ayuda recibida por parte de la ong española Rescate
Congo ha sido y es uno de los grandes conflictos olvidados. Millones de personas han muerto en las guerras que han asolado este enorme país africano, y en que la violencia se ha intensificado en los últimos años. Una parte importante de este recrudecimiento se debe al coltán, un mineral imprescindible para la fabricación de teléfonos de última generación. Y el 80% de las reservas mundiales de este preciado material se encuentra precisamente en Congo.
Es conocido como un “mineral de sangre” porque está dejando en su camino miles de muertos. Numerosos grupos armados se financian con la extracción ilegal de coltán y con este dinero compran las armas con las que están causando el terror en el país.
Como pasa en buena parte de estos conflictos, los niños son las principales víctimas. En el caso del Congo, estos pequeños sufren tanto el conflicto armado como la explotación indiscriminada por el coltán. Miles de ellos han sido arrancados de sus familias y convertidos en niños soldado. Otros muchos son además esclavizados y mueren en las minas.
Devolver la infancia robada
Esta es la situación a la que lleva años enfrentándose el padre Arsene Masumbuko, sacerdote congoleño que jugándose la vida en repetidas ocasiones ha rescatado a casi 8.000 niños soldado, niñas utilizadas como esclavas sexuales y ahora también pequeños procedentes de las minas de coltán. Debido a su enorme labor social y espiritual es querido por el pueblo y respetado por estos grupos armados.
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El padre Arsene ha estado en España para conseguir ayuda para sus proyectos en Congo
Gracias a la ayuda internacional, gran parte procedente de España a través de la ONG Rescate, este sacerdote ha logrado crear de la nada hospitales que han salvado ya la vida de numerosas mujeres jóvenes y sus bebés reduciendo la mortalidad materna casi a cero, colegios y dispensarios. Aunque su gran obra ha sido el empeño de rescatar y devolver su infancia a los niños soldado, pudiéndolos reinsertar en la sociedad tras un duro proceso de lavado de cerebro por parte de los grupos armados.
Su profunda y curiosa relación con España
En una entrevista con Religión en Libertad, este sacerdote que habla perfectamente castellano tras haber logrado su doctorado en España cuenta que desde que era niño tenía claro que quería dedicar su vida a ayudar a los demás. Pero la vida religiosa no era una opción para él.
De hecho, aspiraba a ser médico e incluso tenía ya preparada la solicitud para la universidad. “Yo estaba en Goma, y vivía con los Padres Blancos en una casa que tenían para los estudiantes que veníamos del interior del país. Viviendo con ellos era monaguillo. Ahí vi algo, pero mi plan seguía siendo ser médico. Pero al final estando con los misioneros, rezando con ellos y yendo a sus retiros surgió en mí la vocación. En mi zona no había sacerdotes locales y me pregunté por qué no hacerlo. Así fue como dejé todos los planes de la universidad y me fui al Seminario”, cuenta.
Dios le tenía reservada una grata sorpresa puesto que Arsene fue ordenado sacerdote por el Papa San Juan Pablo II en 1990 en su visita a la vecina Ruanda. Antes de ser sacerdote ya tenía esa inquietud por mejorar las condiciones de su pueblo, sueño que pudo cumplir tras su estancia en España.
En España preparó un proyecto para construir un hospital en Congo, pero le faltaba conseguir el dinero. Una religiosa le presentó al entonces alcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano, y más tarde en un funeral conoció a la que era ministra Esperanza Aguirre. Tras ir de despacho en despacho durante un tiempo, finalmente consiguió que a través de la ONG Rescate le financiaran el proyecto del hospital. Este fue el primero de los muchos que ha podido desarrollar en Congo gracias a esta ayuda española.
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Nombrado administrador de Cáritas en su diócesis conoció todavía mejor el drama generado con los niños soldado. Las milicias llegaban a los pueblos y se llevaban a los niños y las niñas, unos para que mataran y otras para que sirvieran como esclavas de todo tipo.
Desde que se decidió a enfrentarse de lleno a este problema su éxito ha sido tremendo. “Hay que tener coraje, voluntad y empatía. Hay que saber cómo sufren, entrar en su sufrimiento para así poder ayudarles. No me gusta cruzar los brazos, por eso cuando llegue con el proyecto del hospital, después hicimos otro centro, escuelas, y nos encargamos de las víctimas”.
Hasta la ONU le ha pedido ayuda
A partir de ese momento el nombre de Arsene Masumbuko empezó a ser conocido en la zona, también por los líderes de las milicias armadas, que querían saber quien era aquel “Abbé Arsene”.
Jugándose la vida en numerosas ocasiones se iba a los propios poblados en los que estaban estos grupos armados para negociar cara a cara con ellos. Les pedía que le devolviera a los niños, o que soltasen algún rehén. Incluso iba como pacificador para que perdonasen a los miembros de otro grupo y no hubiera más derramamiento de sangre.
El padre Arsene logró un gran éxito en todas estas gestiones. Su fama seguía aumentando y su influencia era cada vez mayor. Tanto que la propia ONU le pidió ayuda para que lograse el rescate de un piloto indio que había sido secuestrado. En dos horas logró que uno de los jefes de las milicias más duros y violentos le entregase a este cautivo.
Casi 8.000 niños rescatados
Desde 2004 ha podido focalizar mejor el rescate de estos niños soldados a través de una serie de centros en el que los menores están un tiempo hasta que logran volver a integrarlos en la sociedad. La ayuda española proveniente de Rescate les da los medios para poder volver a la sociedad para que no vuelvan a la calle o a estos grupos armados. En total, ha rescatado a 7.861 niños.
Masumbuko cuenta las situaciones de extrema dureza que viven estos niños. “La niña cuando vuelve de la selva, con 14 o 15 años, la han violado repetidas veces, algunas están embarazadas. La familia no las recoge bien, tampoco la sociedad. Hay que atenderlas”, cuenta.
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Miles de niños son utilizados por grupos armados en las minas de coltán
"¡El jefe me dijo que matara y he matado!"
Sobre los niños soldado, explica que muchos vuelven habiendo matado. “Los drogan, y además los niños son más peligrosos. A los mayores puedes explicarles cosas, a los niños si les mandan matar, matan. O si le dicen que haga tal cosa a una niña, lo hacen. Muchos niños me dicen: ‘el jefe me dijo que matara y he matado’”.
El lavado de cerebro es total aunque este sacerdote asegura que logran recuperarse, pero reconoce que “no es nada fácil sacar todo esto de sus cabezas, son niños que han matado, que han abusado de otra niña. No es fácil, hay que llevarlos con mucha sensibilidad y mucho cuidado”. Al final bastantes de los que han sido rescatados logran estudiar y conseguir un trabajo. Son niños que realmente han nacido de nuevo.
Pese a las vidas que ha salvado afirma no ser un héroe. “Intento hacer lo que hizo Jesús: estar cerca de los que sufren, de los que viven la injusticia. Jesús siempre se puso de lado de los sufrientes. Es el Evangelio en estado puro, es hacer de Buen Samaritano”, afirma.
"Si me llega el martirio que me pille haciendo el bien"
No puede quedarse de brazos cruzados ante tantos sufrimientos. Arsene tiene claro que “la Iglesia tiene que evangelizar, dar a conocer a Dios, pero no es un Dios extraterrestre, es un Dios vivo, y hay que estar ahí con la gente para que puedan vivir y conocerle”.
El sufrimiento y el tremendo dolor que ha presenciado tampoco le han hecho tambalear su fe. “Al contrario, –agrega- esto refuerza mi fe. No hay otro remedio, es la fe. Sin ella no puedo hacer nada”. Hay muchas personas que hacen el bien pero el cristiano va más allá y Arsene habla de las Bienaventuranzas. Se trata por tanto de esta vida, pero también de la vida eterna.
“Con la fe lo veo todo de otra manera, viendo más allá de que lo que estoy haciendo. Esto me impulsa a hacer más cosas, hasta la muerte incluso. No quiero ser mártir, pero si llega que llegue. Eso sí, que me pille haciendo el bien”, sentencia este religioso congoleño.

sábado, 4 de febrero de 2017

El ISIS amputa las manos a dos niños en Mosul por negarse a ejecutar a civiles frente a sus familias 04022017

El ISIS amputa las manos a dos niños en Mosul por negarse a ejecutar a civiles frente a sus familias

(ADI).- Miembros de la organización yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) amputaron este jueves las manos a dos menores por negarse a ejecutar a dos civiles frente a sus familias en la localidad iraquí de Mosul. Los pequeños tenían diez y doce años, según informaron fuentes oficiales.
Los fanáticos formaron en los campamentos del barrio de Nables a un grupo de niños originarios de su principal bastión en el país, para luchar contra el avance de las tropas iraquíes en la zona occidental de la ciudad. Dos de los más jóvenes se negaron a llevar a cabo las macabras peticiones de sus jefes. Por ese motivo, fueron severamente escarmentados.
Las amputaciones públicas son una pena común bajo el régimen asesino del ISIS, pero este castigo brutal normalmente está reservado para las personas acusadas de robo.
Esta noticia se conoció apenas un día después de que el grupo terrorista ejecutara a cinco civiles en la localidad de Hawiya tras acusarles de espionaje y de colaboración con las autoridades.
El Ejército de Irak lanzó una ofensiva en octubre para intentar liberar la ciudad controlada por la organización de corte islamista radical desde verano de 2014.
A finales de enero, las fuerzas gubernamentales anunciaron la toma de todos los barrios de Mosul ubicados al este del río Tigris, si bien los yihadistas siguen controlando la zona occidental de la urbe.
(Fuente: Agencias)

miércoles, 24 de agosto de 2016

La infancia violada que siembra terror 23082016

La infancia violada que siembra terror

Un niño de 12 años con una cintura explosiva fue desarmado por la policía de los peshmerga en Kurdistán
Kirkuk, mapa google
Kirkuk, Mapa Google
(ZENIT – Roma).- Un niño de 12 años que debajo de la camiseta de Messi cargaba una cintura explosiva fue bloqueado por los policías peshmerga, cuando iba a cumplir –no se sabe con cuanta conciencia– un atentado suicida haciéndose estallar.
Sucedió el pasado domingo por la tarde en Kirkuk, la capital del Kurdistán iraquí, y el atentado fue evitado gracias a la intervención de las fuerzas armadas autónomas de la región. Lo indica este martes el diario vaticano L’Osservatore Romano, titulando el artículo ‘La infancia violada que siembra terror’,
En un video puesto en internet se ve cuando el niño asustado llora y grita, mientras los policías lo liberan del explosivo y se lo llevan. También hay otro reciente caso análogo: el del atentado suicida durante una boda en Gaziantep,  Turquía, por cuyas víctimas el papa Francisco rezó después del ángelus de este domingo pasado. Según algunos testigos habría sido un niño de 12 años quien se hizo estallar.
El de Kirkuk es solamente el más reciente de una serie de episodios en el cual la infancia ha sido violada para sembrar muerte y destrucción. Según algunos análisis, el Califato Islámico habría adiestrado más de 1.300 niños para “misiones de combate”. También en Nigeria los terroristas de Boko Haram han obligado con frecuencia a menores a cumplir atentados terroristas.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Daesh recluta a menores para sus atentados suicidas en Afganistán 07112015

Daesh recluta a menores para sus atentados suicidas en Afganistán

Niños suicidasEl grupo terrorista, en plena expansión en el país, cuenta con niños dispuestos a convertirse en ‘mártires’
Madrid, 05 de noviembre de 2015 (ZENIT.org) Redacción | 273 hits
El autodenominado Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe) en Afganistán está reclutando a niños para utilizarlos en ataques suicidas, así como para combatir a las fuerzas que se oponen a su presencia en el país.
Unos 70 terroristas han viajado a Afganistán desde los bastiones de la banda takfirí, y ahora estos elementos forman el núcleo duro de los actos terroristas en el país, según un informe del Equipo de Supervisión de Al Qaeda de la Organización de las Naciones Unidas.
Los miembros de Daesh que operan en la zona están afiliados al llamado Califato de Khorasan, término creado por Al Qaeda para referirse al Este del mundo musulmán, que engloba los territorios de Pakistán, Afganistán e Irán y que a día de hoy se ha convertido en una plataforma para agrupar a los yihadistas en la región afiliados al líder del grupo terrorista en Siria e Irak, Abu Bakr al-Baghdadi.
Hace meses que los combatientes del Califato de Khorasan mantienen una guerra abierta con los talibán para conseguir la supremacía y afianzarse en las provincias afganas donde las fuerzas de seguridad de Kabul han perdido el control, especialmente en Kunar, Faryab, los distritos exteriores de Nangarhar y en Badakhshan, al noreste del país.
La cadena Al Yazira ha mostrado el pasado 1 de noviembre las imágenes de un miembro de Daesh entrenando a varios menores en el uso de rifles de asalto AK-47 y pistolas. Además, ha difundido las declaraciones de dos de sus milicianos de 13 y 17 años que afirman no tener miedo a dar su vida por la causa, y señalan que han sido entrenados por militantes extranjeros establecidos en la provincia para convertirse en ‘mártires’ a través de ataques suicidas.
El número de grupos e individuos que están declarando abiertamente lealtad a Daesh sigue creciendo en varias provincias de Afganistán. Las campañas de reclutamiento al este, muy provechosas en la provincia de Nangarhar, y al noreste están comenzando a dar sus frutos, según reconocen los analistas consultados.
En este sentido, se está dibujando un escenario cada vez más preocupante. La Administración del presidente afgano, Ashraf Ghani, y las fuerzas de seguridad tendrán que enfrentarse a dos nuevos grupos insurgentes. Por un lado, al Estado Islámico, y por otro, al nuevo grupo talibán, el Consejo Superior del Emirato Islámico, que este lunes ha anunciado su escisión del Emirato Islámico de Afganistán con sede en la provincia paquistaní de Baluchistán.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Estado Islámico ejecuta a 12 niños soldados que intentaron escapar en Irak 05112015

Estado Islámico ejecuta a 12 niños soldados que intentaron escapar en Irak

Niños isisROMA, 02 Nov. 15 / 11:39 am (ACI/EWTN Noticias).- El grupo extremista musulmán Estado Islámico (ISIS) ejecutó recientemente a una docena de niños que intentaron escapar de un campo de entrenamiento militar en Irak, informó un político de la región del Kurdistán Iraquí.
En declaraciones a la agencia Rudaw, Saeed Mamuzini, portavoz del Partido Demócrata del Kurdistán (KDP), señaló que “según informes almenos 12 niños han sido asesinados por los radicales del Estado Islámico”.
“Los niños estaban recibiendo entrenamiento en el campamento militar Ashti en Mosul (Irak) y fueron capturados tratando de escapar”, indicó Mamuzini.
El político kurdo indicó además que “las edades de los niños ejecutados es de entre 12 y 16 años” y detalló que son principalmente árabes de Mosul.
El entrenamiento de niños como soldados de guerra es una práctica condenada por la Organización de Naciones Unidas (ONU). A pesar de esta prohibición, ISIS ha difundido videos de campamentos de entrenamiento militar con menores en Irak.

jueves, 23 de julio de 2015

"Campamentos yihadistas" para niños soldados en el Congo 23072015


"Campamentos yihadistas" para niños soldados en el Congo

Obispos de la zona denuncian que 1.500 menores estudian el Corán a punta de rifle

El islamismo radical se aprovecha de los países más pobres para expandirse como un virus, con el África subsahariana como caldo de cultivo. En el este de la República Democrática del Congo, donde han muerto más de cinco millones de personas en más de 15 años de guerra, la asociación Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), junto con obispos de la provincia de Bukavu denuncian la existencia de campos de entrenamiento yihadistas para 1.500 niños, «educados» en la religión islamista.
«Ataviados con uniforme de camuflaje, niños de entre 9 a 15 años, muchos de ellos huérfanos o arrebatados de familias destrozadas por la guerra y la consecuente pobreza, ejecutan maniobras militares vigilados por milicias islamistas de la zona», escribe la AIN. Además, según un informe de los obispos de la provincia de Bukavu, en el este del país, «en la cordillera Ruwenzori, se cuentan tres bases de adiestramiento para yihadistas, Canada, Parking Kaza Roho y Medina, ubicado este a 70 kilómetros de Beni, donde murieron 480 personas en el último año».
«Estamos muy preocupados por estos niños, ya que los han captado en la calle con la promesa de sacarlos de la pobreza, asegurándoles incluso que irían a estudiar a Alemania, Canadá u Oriente Próximo», señala a ABC la vicedirectora de Comunicación de AIN, María Lozano. Añade que han visto hasta 60 niñas con burkas, preparadas para casarse con milicianos islamistas.

«Cascos azules permisivos»

Lozano señala a las milicias islamistas de Alianza de Fuerzas Democráticas (ADF) como los encargados de vigilar a los niños en los tres campos. Asegura que este problema está creciendo debido a la «permisividad» de las fuerzas de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas en Congo: «Omiten cualquier actuación contra estos campos». En la actualidad, se estima que la base operativa de la ADF este grupo surgido en la década de los 90 consta de entre 800 y 1.200 miembros, en una «organización estrictamente controlada», que subsiste de la tala ilegal, la extracción de oro, así como de la extorsión en las localidades de Butembo, Beni y Oicha.
Un informe del panel de expertos de la Misión de la ONU en Congo (Monusco) destacaba la ausencia de conexiones del ADF con otros grupos terroristas. «Luchan por el acceso y control de los territorios. Lo que sí es cierto es que son musulmanes», asegura a ABC un trabajador humanitario de la zona.
El aumento de la violencia y las represalias contra la población por parte del ADF han servido al gubernamental Partido del Pueblo para la Reconstrucción y la Democracia y sus aliados del Burec para ganar terreno político. Este es el caso de las denuncias contra Mbusa Nyamwisi, líder del opositor RCD/K-ML, a quien se acusa de usar susconexiones con la milicia tutsi M23 en su apoyo al ADF. Bertrand Bisimwa, representante del ala política del grupo M23 ha negado dichas conexiones.

lunes, 20 de julio de 2015

Entrenamiento terrorista a los nueve años de edad en África Central 20072015



20/07/2015 - Entrenamiento terrorista a los nueve años de edad en África Central

 

Los informes revelan la existencia de campos de entrenamiento islamistas para niños en la República Democrática del Congo

AIN.- En África Central se han descubierto campos de entrenamiento yihadistas para casi 1.500 niños de nueve años de edad, según informes a los que ha tenido acceso una importante organización benéfica católica que trabaja en la región.

Fuentes cercanas a Ayuda a la Iglesia Necesitada, que no pueden ser nombradas por motivos de seguridad, han afirmado que en la República Democrática del Congo están captando a niños pobres en la calle para llevarlos a remotos campamentos donde las milicias islamistas los embrutecen y adoctrinan. 

Según estas fuentes, se ha visto a niños varones en al menos tres campamentos ubicados en la cordillera Ruwenzori (República Democrática del Congo oriental), ataviados con uniforme de camuflaje y realizando ejercicios militares bajo la supervisión de soldados armados. Según nuestra información, se avistaron en los campos hasta 60 niñas con burkas a las que preparaban para casarse con milicianos islámicos.

Ante esta información, María Lozano, vicedirectora de Comunicación de AIN, ha dicho: “Hemos tenido acceso a varios documentos que muestran la naturaleza de estos campos. En ellos hay imágenes que muestran cómo soldados portando rifles supervisan a niños de edades comprendidas entre los nueve y los quince años vestidos de uniforme, que realizan ejercicios militares. Las fotos que hemos podido ver son alarmantes”. Uno de estos campos de entrenamiento se encuentra en Medina, en la región en la que casi 500 personas han sido masacradas en una serie de matanzas ocurridas desde octubre de 2014 hasta hoy.

La Sra. Lozano ha señalado: “Estamos muy preocupados por estos niños, pues los han captado en la calle con la promesa de sacarlos de la pobreza. Algunos de ellos son huérfanos, pero otros han abandonado a sus familias porque los reclutadores los han engañado diciéndoles que podrán estudiar en Oriente Próximo, Europa o Canadá. Según la información de la que disponemos, a las niñas las obligan a contraer matrimonios en los que son tratadas como esclavas sexuales”.

Las fuentes de AIN asocian el repentino surgimiento de estos campos yihadistas con las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU, pues sospechan que estas últimas son cómplices y que están intencionadamente omitiendo cualquier actuación contra dichos campos. Según afirman, algunos miembros de la Misión de la Organización de Naciones Unidas para la estabilización de la RDC son musulmanes fundamentalistas paquistaníes que, en su tiempo libre, erigen madrazas y trabajan en la construcción de mezquitas. Los contactos de AIN aseguran que se han erigido mezquitas en zonas donde prácticamente no viven musulmanes.

La Sra. Lozano ha asegurado: “La gente no se siente protegida por los soldados de la ONU. Según la información que nos llega, parece que están apoyando los campos yihadistas o que, al menos, no están actuando contra el adoctrinamiento de niños ni contra el trato brutal contra los pequeños”. Según la publicación Journal of International Organisations Studies de 2014, el 63% de las mezquitas de la región de Medina (28 de 44) de la RDC fueron erigidas entre 2005 y 2012. Los informes muestran que, en pocos años, el número de musulmanes en la RDC oriental ha aumentado del uno al 10%.

Los Obispos católicos de la provincia eclesiástica de Bukavu (RDC oriental) publicaron en mayo de este año una carta abierta dirigida al presidente del país, a la ONU y a los líderes internacionales en la que denunciaban el auge del fundamentalismo yihadista en una región tradicionalmente dominada por el Cristianismo, y donde, hasta hace poco, había muy pocos musulmanes.

A este respecto, la Sra. Lozano ha concluido: “Hace ya un mes que la Conferencia Episcopal envió su apremiante llamamiento al presidente de la República Democrática del Congo y a la comunidad internacional, pero nadie ha reaccionado”.

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