Mostrando entradas con la etiqueta Cuaresma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuaresma. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de marzo de 2020

Meditación del coronavirus, por Chus Villarroel, dominico de 85 años: «Me echaron de correos», dice 12032020

Meditación del coronavirus, por Chus Villarroel, dominico de 85 años: «Me echaron de correos», dice

TAGS:
Chus Villarroel, veterano predicador de 85 años, dice que esta Cuaresma es distinta... y da gracias a Dios
Chus Villarroel, veterano predicador de 85 años, dice que esta Cuaresma es distinta... y da gracias a Dios
El padre dominico Chus Villarroel es uno de los predicadores más populares en la Renovación Carismática. Siempre llena sus prédicas de ejemplos y vivencias personales, y en los últimos años muchas de estas vivencias han estado relacionadas con sus enfermedades y el reconocimiento de la vulnerabilidad. Así ha escrito, por ejemplo, Reflexiones desde el cáncer , unas meditaciones desde la enfermedad y el hospital, pero que elevan el alma a Dios, y sin que falte su peculiar humor.
Ahora, con la expansión del coronavirus, Chus Villarroel cuenta su experiencia: "Esta tarde fui a correos a enviar unos paquetes y la chica del mostrador me dijo sin conocerme: “¿Qué hace usted por aquí? ¿No se da cuenta de que pertenece a un grupo de riesgo en el que se está cebando el virus?"  Me echaron de correos y cualquier día me ponen un cordón sanitario".  
El dominico añade: "He leído que el paradigma de los difuntos de este virus es un hombre de 85 años con patologías previas, o sea, yo. Solo le faltó decir a ese hombre que nos habla por televisión con carraspera, mi nombre. ¿Dónde huiré? ¿Dónde me esconderé?" 

Pero como Villarroel es dominico y predicador, y en Cuaresma toca predicar temas de Cuaresma, la situación le lleva a profundizar en aquello de "eres polvo y en polvo te convertirás". Ya no es pura palabrería, dice. 
Meditación del Coronavirus 
por Chus Villarroel, OP

Este año la Cuaresma ha encontrado un aliado inesperado que la hace más real que en otras ocasiones. La comenzamos diciendo aquello de: “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”. Esto, para la mayoría ha sido pura palabrería a la que no se le ha prestado ni un minuto de atención. Empezando por mí, ya que nunca profundicé en la frase más allá de un fugaz ribete metafísico. No era algo real. En mis 84 cuaresmas no lo ha sido
chus_villarroel_predica
Este año, sin embargo, es algo más real. Esta tarde fui a correos a enviar unos paquetes y la chica del mostrador me dijo sin conocerme: “¿Qué hace usted por aquí? ¿No se da cuenta de que pertenece a un grupo de riesgo en el que se está cebando el virus? Estos paquetes u otros iguales ya los mandará usted más tarde”. 
De repente, me sentí fuera del mundo: yo tengo claro que soy un paciente de riesgo y que me puedo infectar o trasmitir a otros el virus que no tengo, o eso creo yo. Lo mío es estar en casa. Aquella muchacha me excluía de la sociedad. No fue cruel porque, al final, más suavemente me dijo: “Perdone que le hable así es que, al verle a usted, me ha recordado a mi padre. He reñido a mi padre que es bastante testarudo, no a usted. De todas formas, me dijo sonriendo, también vale para usted lo que he dicho”.
He sido toda mi vida profesor de Historia de la Filosofía actual. Me he dedicado a enseñar a los llamados maestros de la sospecha entre ellos Nietzsche. Este tal es el creador del superhombre. “Dios ha muerto”, es su frase más viral y mediática. “El hombre, de aquí en adelante, sigue profetizando Nietzsche, mediante la razón, la ciencia y el progreso tiene en sus manos la llave del futuro. ¿Qué vimos al levantar el telón? Nada, Dios no existe, Dios ha muerto. Todo era mentira. La última corneja gritó en medio de las ruinas: Viva el superhombre”. 
Siglo y medio más tarde a mí me echan de correos porque todos los superhombres estamos asustados por un bichito que no es un ser en sí sino sólo un parásito. Claro que tiene un aquél muy malo. Los coronavirus no son ni siquiera células, son agentes infecciosos que necesitan un organismo vivo para multiplicarse. Pero son capaces de infectar a todo organismo vivo: animales, plantas, hongos, bacterias, protozoos, ¡hasta se han encontrado parasitando a otros virus! 
Ahora entiendo por qué me echan de correos. El coronavirus me persigue como un loco para parasitarme. 
Lo cierto es que esta es una cuaresma distinta. Yo soy un creyente, con lo que todo lo que dijo Nietzsche me trae al pairo. Tengo muy claro que la historia la lleva El de Arriba. Es más, lo tengo bien experimentado en mi vida. 
No obstante, tengo que agradecerle al bichito de marras que nos haga un poco más real el bla bla bla cuaresmal de otros años. No tengo miedo aunque percibo cierto tembleque y prevención. Esta mañana hice la prueba: me arrodillé como pude y oré desde dentro: “Señor, soy polvo y en polvo me convertiré”. 
¿Sabes? Lo sentí más real que otras veces. 
He leído que el paradigma de los difuntos de este virus es un hombre de 85 años con patologías previas, o sea, yo. Solo le falto decir a ese hombre que nos habla por televisión con carraspera, mi nombre. ¿Dónde huiré? ¿Dónde me esconderé? En este mundo ya no hallo amparo. Me echaron de correos y cualquier día me ponen un cordón sanitario. “Señor, gracias por esta cuaresma tan original. Sólo en ti tengo mi esperanza. Gracias por la resurrección de tu hijo Jesucristo.

Chus Villarroel OP
Chus Villarroel ha publicado numerosas predicaciones aquí en YouTube

lunes, 18 de marzo de 2019

¿Qué hacer para no equivocarse en esta Cuaresma? El Papa ofrece varios consejos durante su homilía 18032019

¿Qué hacer para no equivocarse en esta Cuaresma? El Papa ofrece varios consejos durante su homilía


El Papa recordó la importancia de no juzgar ni condenar a los demás
El Papa recordó la importancia de no juzgar ni condenar a los demás
Este lunes el Papa Francisco celebró misa en la casa Santa Marta y durante su homilía habló del perdón y de la importancia de no juzgar a los demás, especialmente en esta Cuaresma.
El Evangelio de San Lucas de este lunes el Papa destacó cómo Jesús indicó la importancia de ser compasivos. “Para no equivocarse”, dijo Francisco, lo más importante es imitar a Dios.
Según recoge Aciprensa, el Santo Padre añadió que en el Evangelio Jesús exhorta a no juzgar, a no condenar y a perdonar. Por ello, afirmó que sobre todo el juzgar “es un mal hábito” del cual es importante abstenerse, sobre todo en este tiempo de Cuaresma.
“Es un hábito que se mete en nuestras vidas incluso sin que nos demos cuenta”, indicó. De este modo, Francisco exhortó a pensar “cuantas veces al día juzgamos” y a examinar nuestros comentarios porque “no debemos juzgar”.
Además, animó “perdonar, aunque sea ‘tan difícil’, porque nuestras acciones le dan a Dios la medida de cómo debe hacer con nosotros”. Y es que la generosidad –agregó el Papa- permite renunciar al chismorreo en el cual “juzgamos continuamente, condenamos continuamente y difícilmente perdonamos”.
El Señor nos enseña: ‘Den’. ‘Den y te será dado’. No sean ‘bolsillos cerrados’; sean ​​generosos al dar a los pobres, y también a quienes necesitan muchas cosas: dar consejos, dar sonrisas a las personas, sonreír. Siempre den, den”, añadió.
“El Señor será generoso: nosotros damos uno y Él nos dará cien de todo lo que damos. Y esta es la actitud que blinda para no juzgar, no condenar y perdonar”, explicó el Papa. Por último, el Santo Padre destacó la importancia de la limosna, “pero no solo la limosna material, sino también la limosna espiritual; perder el tiempo con alguien necesitado, visitar a una persona enferma, sonreír”.

viernes, 15 de marzo de 2019

Concluyen los ejercicios: El Papa agradece al P. Gianni hacerles entrar “como hizo el Verbo, en lo humano” 15032019


Gesto de agradecimiento del Papa al predicador de los ejercicios © Vatican Media
Gesto De Agradecimiento Del Papa Al Predicador De Los Ejercicios © Vatican Media

Concluyen los ejercicios: El Papa agradece al P. Gianni hacerles entrar “como hizo el Verbo, en lo humano”

En la Casa del Divino Maestro, Ariccia

(ZENIT – 15 marzo 2019).- Francisco ha agradecido de manera especial al abad Bernardo Francesco Maria Gianni, predicador en los Ejercicios Espirituales en Ariccia, su trabajo para hacerles entrar, “como hizo el Verbo, en lo humano”; “y entender que Dios siempre se hace presente en lo humano”.
Han sido unas palabras cercanas y de gratitud las que ha dirigido el Pontífice al religioso olivetano, de la abadía de San Miniato al Monte, esta mañana, viernes, 15 de marzo de 2019, al concluir el retiro de Cuaresma de la Curia Romana en la Casa del Divino Maestro, en Ariccia.
En “lo humano” es en lo que el abad, según el Santo Padre ha profundizado estos días, algo que les ha “ayudado” estos días, ha reconocido el Papa a su hermano Bernardo. “Lo hizo la primera vez en la encarnación del Verbo, total, pero también está presente en las huellas que deja en lo humano. Igual a la encarnación del Verbo, -indivisa et inconfusa-, está ahí. Y nuestro trabajo es tal vez proseguir…”, ha señalado.
Asimismo, le ha dado las gracias por haber hablado de la “memoria”: “esta dimensión ‘deuteronómica’ que olvidamos; de habernos hablado de esperanza, de trabajo, de paciencia, como indicándonos el camino para tener esa ‘memoria del futuro’ que siempre nos hace avanzar”.
El Santo Padre ha mencionado el documento conciliar Gaudium et spes, “quizás el documento que ha encontrado más resistencia, incluso hoy en día”, ha comentado. Dirigiéndose al olivetano, le ha dicho: “En algún momento te vi de esta manera: como con la valentía de los Padres conciliares cuando firmaron ese documento”.
Bromeando, el Santo Padre ha reconocido que se rió cuando el religioso contó que “alguien, leyendo los títulos de las meditaciones, tal vez no entendía lo que ha hecho la Curia: tal vez han alquilado una guía turística que los llevase a conocer Florencia y a sus poetas…”, y ha admitido que estuvo un “un poco desorientado” en la primera meditación, pero luego entendió el mensaje. “Gracias” le ha reiterado Francisco.
Así, el Papa se ha despedido de él pidiéndole que rece por los participantes en el retiro: “Somos todos pecadores, todos nosotros, pero queremos seguir adelante así, sirviendo al Señor”.
Con el agradecimiento, Francisco le ha enviado también saludos a los monjes de la abadía de San Miniato al Monte de su parte y de la de todos los presentes en la Casa del Divino Maestro estos días.

Retiro de Cuaresma: “Estrechemos la mano”, la misión de contribuir a una auténtica fraternidad 14032019


Retiro de Cuaresma para la Curia Romana, 14 marzo 2019 © Vatican Media
Retiro De Cuaresma Para La Curia Romana, 14 Marzo 2019 © Vatican Media

Retiro de Cuaresma: “Estrechemos la mano”, la misión de contribuir a una auténtica fraternidad

Llamada a tomar “en serio” la palabra “comunidad”

(ZENIT – 14 marzo 2019).- El Abad de San Miniato al Monte en Florencia ha propuesto este jueves, 14 de marzo de 2019, 2 temas para las meditaciones en el retiro de Cuaresma que realizan el Papa Francisco y los sacerdotes de la Curia en la Casa del Divino Maestro de Ariccia: “Estrechemos la mano” y “La noche se llenó de estrellas”, informa Vatican News en español.
Deteniéndose en el verso final de una poesía de Mario Luzi, el predicador dijo: “Estamos aquí por esto”: “Estrechemos la mano, en las explanadas de la paz, en el signo de San Miniato”. De este modo, el Abad Gianni anticipó su reflexión sobre la fraternidad, inspirada en la imagen de “las banderas de la paz” que el reconocido poeta italiano recuerda que fueron desplegadas en los muros de Florencia, en la época del político católico Giorgio La Pira.
El religioso llamó a los consagrados a tomar “en serio” la palabra “comunidad”, a la vez que insistió en el papel y la misión de la Iglesia por su “posibilidad de contribuir en este mundo a la construcción de una auténtica fraternidad, solidaria, inspirada en un amor fuerte y duradero”, como el que nos enseñó Jesús.
Banderas de paz y amistad
El padre Bernardo Francesco Maria Gianni propuso reflexionar en la meditación del miércoles, 13 de marzo, por la tarde sobre el sentido de la acogida que debe partir de una auténtica fraternidad. “Sus banderas de paz y amistad” es el nombre de la predicación que el benedictino olivetano pronunció el miércoles para el Papa y los cardenales y sacerdotes de la Curia, el día del 6º aniversario de la elección de Francisco.
El religioso benedictino propuso en sus meditaciones algunos conceptos extraídos del Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz de este año como punto de partida para el cuarto día de Ejercicios Espirituales para el Santo Padre y la Curia Romana en preparación a la Pascua.
La política es para la paz, señaló el abad italiano, si se expresa “en el reconocimiento de los carismas y de las capacidades de cada persona”. Puesto que “cuando el ejercicio del poder político tiene como único objetivo salvaguardar los intereses de ciertos individuos privilegiados, el futuro se ve comprometido y los jóvenes pueden verse tentados por la desconfianza porque están condenados a permanecer al margen de la sociedad”.
Regreso al Señor
El padre benedictino olivetano Bernardo Francesco Maria Gianni, afirmó que el misterio de tiempo cuaresmal se trata de “un regreso al Señor”, “una comunión redescubierta con Él después de demasiada dispersión”, recoge el medio de información vaticano.
De ahí que a su juicio el horizonte “verdaderamente pascual” para la conversión cuaresmal sólo puede ser “la imagen de la primitiva comunidad apostólica” y, más aún, “la experiencia de compartir plenamente vivida con Cristo por parte de los Doce” Apóstoles. Y esto – destacó – vale “para toda comunidad religiosa”, “para cada célula eclesial” y “para la propia Curia Romana”, llamada a “una especie de vida fraterna” en torno a “la figura, el Magisterio, la fidelidad y la lealtad al Papa”.
Última meditación 
Mañana, viernes 15 de marzo de 2109, día que concluirá el retiro, será “La ciudad en la montaña” la última meditación del padre Gianni, después de lo cual el Santo Padre regresará a la Ciudad del Vaticano. Allí, el Predicador de la Casa Pontificia, el Padre Raniero Cantalamessa ofrecerá en la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólica su primera predicación de Cuaresma.

jueves, 14 de marzo de 2019

Pidan y se les dará (Meditación para hoy) 14032019

Pidan y se les dará
Forjemos nuestra alma a través de la oración, sacrificio y purificación interior. 


Por: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net 



La insistencia con la que Nuestro Señor pide que nos acerquemos a la oración para que se nos dé; que nosotros lleguemos a Él para encontrarlo, es una insistencia que requiere del corazón humano, una grandísima fortaleza interior, una gran tenacidad. Esa tenacidad para que pidamos y se nos dé, se ve muchas veces probada por las circunstancias, por las situaciones en las que nos encontramos.

Jesús habla de que pidan y se les dará, pero no nos dice si será pronto o tarde, cuando se nos dará. No nos dice si vamos a encontrar al primer momento en que empezamos a buscar o va a ser una búsqueda larga. No nos dice si la espera va a ser corta o se va a dilatar mucho. Simplemente nos dice que toquemos, que pidamos, que busquemos con la certeza de que vamos a recibir, vamos a encontrar y de que se nos va a abrir. Tener esta certeza, requiere en el alma una gran fortaleza interior, una gran firmeza interior. Una firmeza que Dios N. S. va probando, que poco a poco Él va viendo si es auténtica, si es verdadera.

Sin embargo, esto no es solamente una obra de Dios. Es importante el hecho de que Dios quiera que nosotros construyamos esta firmeza interior, pero también a nosotros nos toca actuar. Es obrar de Dios y obra nuestra. La Cuaresma es un período especialmente señalado para indicar esta obra nuestra en la obra de Dios. La obra nuestra en la tenacidad, en la constancia hasta conseguir que Dios N. S. nos abra, nos dé y nos encuentre.

¿Qué hay que hacer para esto? La Cuaresma nos habla de una penitencia que hay que realizar, de una oración en la que tenemos que insistir y de una generosidad particular, en la que tenemos nosotros, poco a poco que ir trabajando.

Para ello es necesaria una muy seria penitencia interior. Una penitencia que no se quede simplemente en el hecho de que no comamos carne o que ayunemos algunos días. Es una penitencia que va mucho más allá de los detalles, de los sacrificios concretos exteriores. Es una penitencia que tiene que abarcar toda nuestra vida, toda nuestra personalidad, porque precisamente es la penitencia la que forja el alma, la que construye el alma. No son las concesiones las que van a hacer de nuestra alma un alma aceptable a Dios, va a ser la penitencia la que va a hacer de nuestra alma, un alma entregada a Dios.

Hemos escuchado en el Libro de Esther, una oración que hace esta mujer a Dios, en la más total de las obscuridades, sabiendo que lo que va a hacer, es jugarse el todo por el todo, porque Esther, va a presentarse ante el rey sin su permiso, y esto estaba penado con la muerte en la corte de los persas. En el fondo, Ester lo que lleva a cabo es una auténtica penitencia del alma, una purificación de su espíritu, de su corazón para ser capaz de enfrentarse a una prueba en la que sabe que está jugándose todo.

¿Cómo es esta penitencia interior? Es una penitencia que tiene que acabar todas nuestras dimensiones, toda nuestra persona, nuestros pensamientos, nuestra inteligencia, nuestros afectos, nuestra voluntad, nuestra libertad. ¿Hasta qué punto nos hemos planteado alguna vez la autentica penitencia del alma, la auténtica exigencia interior de ir probando nuestra alma, para ver si está lista a resistir las pruebas para se fieles a Dios? Cuando llamemos y nadie nos abra; cuando pidamos y nadie nos dé; cuando busquemos y nadie nos permita encontrarlo.

Es un tema que en la Cuaresma se hace particularmente presente, pero que no solamente tendría que ser un tema cuaresmal; tendría que ser un tema de toda nuestra vida. La penitencia del alma, la purificación interior de nuestros sentimientos, de nuestra voluntad de nuestra inteligencia, de nuestros afectos, de nuestra libertad para ponerla totalmente de cara a Dios N. S. La base de la penitencia del alma, es la confianza absoluta en Dios N. S. No se basa simplemente en los actos que nosotros realizamos, de sacrificio o de renuncia interior, se realiza sobre todo, apoyada en la confianza en Dios N. S.

"Si ustedes a pesar de ser malos saben dar cosas buenas a sus hijos, con cuánta mayor razón, el Padre que está en los cielos dará cosas buenas a quiénes se las pidan". La pregunta que tenemos que hacer es si estamos reconociendo las cosas que Dios nos da como cosas buenas; si tenemos nuestra alma dispuesta a aceptar todo lo que Dios pone en nuestra vida como buenas o por el contrario, somos nosotros los que discernimos si esto es bueno o esto es malo, no dependiendo de Dios, sino dependiendo de nosotros mismos: de cómo nosotros lo recibimos; de cómo a nosotros nos afecta.

¿Qué sucede cuando Dios nos da un pan, un pescado? La parábola de Cristo habla de un padre bueno, dice: "Ningún padre, cuando su hijo le pide un pescado, le da una serpiente y ningún padre cuando su hijo le pide pan le da una piedra". ¿No sentiríamos alguna vez nosotros que Dios nos da piedras antes que pan? ¿O serpientes en vez de pescado? ¿No podríamos dudar nosotros a veces, de lo que Dios nos da o de lo que Dios no nos está dando? Y aquí esta de nuevo la exigencia ineludible de la penitencia interior: "Crea en mi, Señor un corazón puro". Es decir, crea en mi, Señor, un corazón que me permita captar que Tú no me estas dando ni piedras, ni serpientes, sino pan y pescado, que lo que Tú me das es siempre bueno; que lo que Tu me ofreces, es siempre algo para realizarme en mi existencia. Esto tengo que aprenderlo a ver y únicamente se logra a base de la penitencia interior. No hay otro camino.

Que esta Cuaresma nos permita introducirnos un poco en este camino, en búsqueda interior del encuentro con Cristo; en esfuerzo interior por encontrarnos con el Señor, conscientes de que no hay otro camino sino es el de aprender a hacer de nuestra alma, un alma que busca, sabiendo que va a encontrar. Un alma que toca, sabiendo que le van a abrir.

Forjemos nuestra alma a través de la oración, del sacrificio y de la purificación interior, para encontrar siempre, en todo lo que Dios nos da, al Padre Bueno que da cosas buenas a quienes se las piden.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Ejercicios espirituales. Abad Gianni: Cultivemos utopías sanas 12032019


2019.03.10 Inizio Esercizi Spirituali



Ejercicios espirituales. Abad Gianni: Cultivemos utopías sanas

“El presente de la infamia, la sangre, la indiferencia” y “¿Recuerdas?”. Son los temas escogidos para las meditaciones, matutina y vespertina, de este martes por el Abad Bernardo Francesco Maria Gianni, que este año predica los Ejercicios Espirituales para el Papa y la Curia Romana en preparación a la Pascua en la Casa del Divino Maestro de Ariccia

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano
“Estamos aquí para reavivar las brasas con nuestro aliento”, es el título de la predicación de ayer por la tarde, en el ámbito de este retiro que cada día comienza con la celebración de la Santa Misa y concluye con las Vísperas y la Adoración Eucarística.
El Abad Bernardo Francesco Maria Gianni está proponiendo en sus meditaciones conceptos entretejidos con citas y llamadas como suave soplo a las brasas de la esperanza y de la confianza. Aludiendo a la famosa figura del político italiano católico Giorgio La Pira, incansable constructor de la paz, y al poder evocador de la poesía de uno de los poetas italianos más prestigiosos del Siglo XX, Mario Luzi, sin olvidar el pensamiento del sacerdote, escritor y académico italiano muy conocido por el mismo Papa Francisco, Romano Guardini, el predicador orientó sus reflexiones hacia una mirada evangélica sobre las ciudades, a fin de que se conviertan en “lugares ardientes de amor, de paz y de justicia”.

Reavivar el fuego para contemplarlo con esperanza

Es lo que Mario Luzi nos hace cantar. La ciudad que fue el sueño de Giorgio La Pira, es una ciudad en la que reavivar el fuego, para que la humanidad vuelva a contemplarlo con renovada esperanza, reconociéndolo, como a menudo tratamos de decir, como “un lugar por donde pasa el Señor, un lugar visitado por el Señor”.
El benedictino olivetano, Abad de San Miniato al Monte en Florencia, recordó asimismo a los presentes en este retiro de Cuaresma que el fuego del amor de Jesús también está confiado como “testimonio” a la “custodia” y a la “pasión” de cada uno. Y este tiempo de conversión nos permite reavivar el fuego que se ha vuelto menos ardiente “a causa de la resignación, la costumbre y la tibieza”, que justamente reprochan algunas páginas importantes del mismo Apocalipsis.
Es verdad. Nos lo recuerda la Carta a los Romanos, capítulo once, versículo veinte: los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Pero, ¿cómo podemos eximirnos de la búsqueda apasionada de ese combustible necesario para mantener encendida, ardiente y en crecimiento la llama de la vocación que hemos recibido?

La presunción de no tener necesidad de nada

El Abad Gianni advirtió asimismo ante la presunción de no tener “necesidad de nada”, con la que – afirmó – “nos consideramos verdaderamente dispensados de tener que tomar en serio y cuidar este inmenso don que el Señor nos ha dado”, “con una vida de oración, de escucha de su Palabra, alimentándonos con la santa y divina Eucaristía, viviendo una fraternidad radical que brota de la escucha de la Palabra y de la conformación con la lógica eucarística con la que la vida divina se hace camino en nosotros”. Y “se abre paso de verdad” – insistió –  “místicamente, con la fuerza del Espíritu Santo”.
Un aliento que es la fuerza del Espíritu Santo, que se digna pasar a través de nosotros, que se digna transfigurar nuestras debilidades y nuestras fragilidades, haciéndolas capaces de levantar de nuevo la llama de los deseos ardientes.

La sinfonía de las estaciones

Recordando nuevamente las palabras del “profeta de la esperanza”, Giorgio La Pira, el monje afirmó que un hombre puede “nacer cuando es viejo”. Y explicó que esto sucede “si nos sentimos necesitados de la necesidad y deseosos del deseo”, y no cuando participamos realmente “en este acontecimiento pascual de un auténtico renacimiento desde arriba”.
Se trata pues de redescubrir que nuestra interioridad tiene una sinfonía, tiene una polifonía en el espíritu mucho más rica y articulada que la que el tiempo mecánico de nuestros relojes nos parece sugerirnos. San Pablo, en su Segunda Carta a los Corintios, usa palabras de extraordinaria fuerza evocativa y de gran verdad espiritual y antropológica: “Por eso no nos desanimamos, pero incluso si nuestro hombre exterior va deshaciéndose, el interior se renueva día a día”.

Resistir a las cenizas del mundo
Por lo tanto, no debemos rendirnos “a las cenizas dentro y fuera de nosotros” – dijo el predicador –  porque esta “segunda creación puede realizarse en todo hombre, a través de cada palabra, a través de cada acontecimiento”. Y añadió textualmente:
Una perspectiva que me parece que devuelva a la condición humana una dignidad que no es trivialmente agradable en una “autorreferencialidad” pecaminosa, sino que, por el contrario, la impulsa a una – repito – inquietud que genere la Pascua por doquier y de cualquier manera, en una perspectiva en la que hemos optado por contemplar en el espacio de la convivencia ciudadana, porque advertimos que, sobre todo allí, se anida la gran tentación de reconocerse sólo como cenizas inertes, fruto de una combustión que ha hecho estallar las esperanzas y los sueños y especialmente – permítanme decirlo – de las nuevas generaciones.
De aquí la importancia – prosiguió diciendo el Abad – de no perseguir “resultados inmediatos que produzcan un beneficio político fácil, rápido y efímero”, sino acciones capaces de generar “nuevos dinamismos en la sociedad”, capaces de dar pleno desarrollo al ser humano.

La posibilidad de un nuevo comienzo

Ciertamente la vida es “hábito, como una constricción, como un reloj” – añadió el predicador – pero siempre está “el momento de la decisión”: y ésta es la “fuerza del inicio”, la “fuerza de la novedad” que “nace del espíritu, del corazón”. En la elección toma sustancia la libertad del hombre, que debería plasmarse siguiendo el ejemplo de Cristo, en lugar de “escuchar a las personas desilusionadas e infelices”, a “quienes cínicamente recomiendan no cultivar esperanzas en la vida”, a “quien apaga todo entusiasmo al nacer diciendo que ninguna empresa vale el sacrificio de toda una vida”.
No escuchemos a los “viejos” de corazón que sofocan la euforia juvenil. Vayamos a los ancianos que tienen ojos brillantes de esperanza. En cambio, cultivemos utopías sanas. Dios nos quiere capaces de soñar como Él y con Él mientras caminamos muy atentos a la realidad. Sueño, fuego, llama. Soñar con un mundo diferente. Y si un sueño se apaga, volver a soñarlo de nuevo, tomando con esperanza el recuerdo de los orígenes, aquellas brasas que quizás después de una vida no tan buena, están escondidas bajo las cenizas de nuestro primer encuentro con Jesús.
Los temas de mañana, miércoles 13 de marzo – en que se recordará el VI aniversario de la elección del Santo Padre Francisco a la Cátedra de Pedro – serán: “Los deseos ardientes” y “Sus banderas de paz y amistad”.

Ejercicios espirituales. Abad Gianni: mostramos la belleza de la memoria 13032019


Pope Francis Spiritual Exercises


Ejercicios espirituales. Abad Gianni: mostramos la belleza de la memoria

En el VI aniversario de su Pontificado el Papa y la Curia Romana prosiguen sus Ejercicios Espirituales en preparación a la Pascua. “Los deseos ardientes” y “Sus banderas de paz y amistad” son los temas propuestos para este miércoles por el Abad Bernardo Francesco Maria Gianni
María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

También hoy, en el día en que en que la Iglesia celebra el sexto aniversario de la elección del Papa, Francisco prosigue realizando los Ejercicios Espirituales en preparación a la Pascua junto a la Curia Romana, en la Casa del Divino Maestro de la localidad de Ariccia, donde permanecerá hasta el viernes. Por esta razón durante esta semana se han suspendido todas las audiencias pontificias, incluida la general de este miércoles.
En ese apacible lugar, situado a 300 metros sobre el nivel del mar, enmarcado por el lago de Albano, el aire fresco y una profunda quietud, los días transcurren marcados por la Misa matutina, la oración, Laudes y Vísperas, la Adoración Eucarística y la catequesis del Abad benedictino de San Miniato al Monte.

Además, hay momentos de encuentro y convivencia como el almuerzo o la cena, pero son el silencio y la meditación – en este tiempo de Cuaresma – los protagonistas de estas horas. Así, mientras más allá del cerco de la Casa del Divino Maestro siguen llegando mensajes de buenos deseos de los jefes de Estado y de Gobierno, de las autoridades civiles y eclesiásticas y de los sencillos fieles, para celebrar que el 13 de marzo de 2013 que hizo de Jorge Mario Bergoglio, el primer Papa latinoamericano de la historia, Francisco continúa su retiro, en espera de reanudar sus compromisos públicos, el próximo viernes y, de modo especial el domingo 17 de marzo en que rezará el Ángelus con los fieles que se darán cita en la Plaza de San Pedro.

Mientras tanto en estos días, con el rosario y la Biblia en la mano, el Pontífice está acostumbrado a ocupar su lugar, siempre en medio de los bancos y nunca en primera fila, como documentan nuestras cámaras, para escuchar como sus hermanos, las valiosas ideas del monje benedictino que está llevando a cabo sus meditaciones sobre el tema general de: "La ciudad de los deseos ardientes". Para la Pascua miradas y gestos en la vida del mundo".
“ Le pedimos al Señor que sea para usted luz, apoyo y consuelo en su tarea de confirmar a sus hermanos en la fe, que sea el fundamento de la unidad y que muestre a todos el camino que conduce al cielo ”


El saludo del Cardenal Giovanni Battista Re

Y esta mañana, antes de la celebración de la Santa Misa, el Cardenal Giovanni Battista Re deseó lo mejor al Santo Padre en el aniversario de su elección.
Santísimo Padre, hoy es su sexto aniversario de la elección como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Mientras hablo en nombre de todos los presentes, quisiera decirle, Santidad, que nos alegramos, estamos llenos de alegría al poder celebrar esta Misa matutina junto a usted, presidida por usted. Y también me gustaría decirle que le pedimos al Señor que sea para usted luz, apoyo y consuelo en su tarea de confirmar a sus hermanos en la fe, que sea el fundamento de la unidad y que muestre a todos el camino que conduce al cielo. Bendíganos, Santo Padre, y sepa que estamos verdaderamente cerca de usted con gran afecto y con sincera devoción”.
“Los deseos ardientes” y “Sus banderas de paz y amistad”. Son los temas escogidos para las meditaciones, matutina y vespertina, de este miércoles por el Abad Bernardo Francesco Maria Gianni, que este año predica los Ejercicios Espirituales para el Papa y la Curia Romana.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Miércoles de Ceniza: “La Cuaresma es una llamada a detenerse”, un “despertador para el alma” 06032019

El Papa se impone la ceniza de Cuaresma © Vatican Media
El Papa Se Impone La Ceniza De Cuaresma © Vatican Media

Miércoles de Ceniza: “La Cuaresma es una llamada a detenerse”, un “despertador para el alma”

Homilía del Papa, inicio de la Cuaresma
(ZENIT – 6 marzo 2019).- “La Cuaresma es una llamada a detenerse, a ir a lo esencial, a ayunar de aquello que es superfluo y nos distrae. Es un despertador para el alma”, es el llamamiento del Papa Francisco este Miércoles de Ceniza, 6 de marzo de 2019.
Para dar comienzo al Tiempo de Cuaresma, el Papa ha celebrado las Estaciones romanas, un antiguo rito romano. Ha rezado durante unos minutos, a las 16:30 horas, en la Iglesia de San Anselmo en el Monte Aventino, acompañado por varios cardenales, arzobispos y obispos, monjes benedictinos de San Anselmo y padres dominicos de Santa Sabina.
A continuación, se ha dirigido en procesión a la Basílica de Santa Sabina, donde ha celebrado la Misa de Cenizas.
Cenizas
“Para encontrar de nuevo la ruta, hoy se nos ofrece un signo: ceniza en la cabeza. Es un signo que nos hace pensar en lo que tenemos en la mente”.
Así, el Santo Padre ha recordado que la ligera capa de ceniza que recibiremos es para decirnos, con delicadeza y sinceridad: de tantas cosas que tienes en la mente, detrás de las que corres y te preocupas cada día, nada quedará. “Por mucho que te afanes, no te llevarás ninguna riqueza de la vida. Las realidades terrenales se desvanecen, como el polvo en el viento”, asegura.
Tres etapas
En este viaje de regreso a lo esencial, que es la Cuaresma, el Evangelio propone tres etapas, que el Señor nos pide de recorrer sin hipocresía, sin engaños: la limosna, la oración, el ayuno, ha recordado el Papa.
¿Para qué sirven? La limosna, la oración y el ayuno “nos devuelven a las tres únicas realidades que no pasan. La oración nos une de nuevo con Dios; la caridad con el prójimo; el ayuno con nosotros mismos”.
Adherirse a algo
“Nuestro corazón necesita adherirse a algo”, ha explicado. “Pero si solo se adhiere a las cosas terrenales, se convierte antes o después en esclavo de ellas: las cosas que están a nuestro servicio acaban convirtiéndose en cosas a las que servir. La apariencia exterior, el dinero, la carrera, los pasatiempos: si vivimos para ellos, se convertirán en ídolos que nos utilizarán, sirenas que nos encantarán y luego nos enviarán a la deriva”.
“Si el corazón se adhiere a lo que no pasa, nos encontramos a nosotros mismos y seremos libres. La Cuaresma es un tiempo de gracia para liberar el corazón de las vanidades. Es hora de recuperarnos de las adicciones que nos seducen. Es hora de fijar la mirada en lo que permanece”, reitera Francisco.
Sigue la homilía del Papa Francisco, pronunciada este Miércoles de Ceniza, 6 de marzo de 2019.
***
Homilía del Papa Francisco
«Tocad la trompeta, proclamad un ayuno santo» (Jl2,15), dice el profeta en la primera lectura. La Cuaresma se abre con un sonido estridente, el de una trompeta que no acaricia los oídos, sino que anuncia un ayuno. Es un sonido fuerte, que quiere ralentizar nuestra vida que siempre va a toda prisa, pero a menudo no sabe hacia dónde. Es una llamada a detenerse, a ir a lo esencial, a ayunar de aquello que es superfluo y nos distrae. Es un despertador para el alma.
El sonido de este despertador está acompañado por el mensaje que el Señor transmite a través de la boca del profeta, un mensaje breve y apremiante: «Convertíos a mí» (v. 12). Convertíos. Si tenemos que regresar, significa que nos hemos ido por otra parte. La Cuaresma es el tiempo para redescubrir la ruta de la vida. Porque en el camino de la vida, como en todo viaje, lo que realmente importa es no perder de vista la meta. Sin embargo, cuando estás de viaje, si lo que te interesa es mirar el paisaje o pararte a comer, no vas muy lejos. Cada uno de nosotros puede preguntarse: ¿en el camino de la vida, busco la ruta? ¿O me conformo con vivir el día, pensando solo en sentirme bien, en resolver algún problema y en divertirme un poco? ¿Cuál es la ruta? ¿Tal vez la búsqueda de la salud, que muchos dicen que es hoy lo más importante, pero que pasará tarde o temprano? ¿Quizás los bienes y el bienestar? Sin embargo no estamos en el mundo para esto. Convertíos a mí, dice el Señor. A mí. El Señor es la meta de nuestro peregrinaje en el mundo. La ruta se traza en relación a él.
Para encontrar de nuevo la ruta, hoy se nos ofrece un signo: ceniza en la cabeza. Es un signo que nos hace pensar en lo que tenemos en la mente. Nuestros pensamientos persiguen a menudo cosas transitorias, que van y vienen. La ligera capa de ceniza que recibiremos es para decirnos, con delicadeza y sinceridad: de tantas cosas que tienes en la mente, detrás de las que corres y te preocupas cada día, nada quedará. Por mucho que te afanes, no te llevarás ninguna riqueza de la vida. Las realidades terrenales se desvanecen, como el polvo en el viento. Los bienes son pasajeros, el poder pasa, el éxito termina. La cultura de la apariencia, hoy dominante, que nos lleva a vivir por las cosas que pasan, es un gran engaño. Porque es como una llamarada: una vez terminada, quedan solo las cenizas. La Cuaresma es el momento para liberarnos de la ilusión de vivir persiguiendo el polvo. La Cuaresma es volver a descubrir que estamos hechos para el fuego que siempre arde, no para las cenizas que se apagan de inmediato; por Dios, no por el mundo; por la eternidad del cielo, no por el engaño de la tierra; por la libertad de los hijos, no por la esclavitud de las cosas. Podemos preguntarnos hoy: ¿De qué parte estoy? ¿Vivo para el fuego o para la ceniza?
En este viaje de regreso a lo esencial, que es la Cuaresma, el Evangelio propone tres etapas, que el Señor nos pide de recorrer sin hipocresía, sin engaños: la limosna, la oración, el ayuno. ¿Para qué sirven? La limosna, la oración y el ayuno nos devuelven a las tres únicas realidades que no pasan. La oración nos une de nuevo con Dios; la caridad con el prójimo; el ayuno con nosotros mismos. Dios, los hermanos, mi vida: estas son las realidades que no acaban en la nada, y en las que debemos invertir. Ahí es hacia donde nos invita a mirar la Cuaresma: hacia lo Alto, con la oración, que nos libra de una vida horizontal y plana, en la que encontramos tiempo para el yo, pero olvidamos a Dios. Y después hacia el otro, con caridad, que nos libra de la vanidad del tener, del pensar que las cosas son buenas si lo son para mí. Finalmente, nos invita a mirar dentro de nosotros mismos con el ayuno, que nos libra del apego a las cosas, de la mundanidad que anestesia el corazón. Oración, caridad, ayuno: tres inversiones para un tesoro que no se acaba.
Jesús dijo: «Donde está tu tesoro, allí está tu corazón» (Mt6,21). Nuestro corazón siempre apunta en alguna dirección: es como una brújula en busca de orientación. Podemos incluso compararlo con un imán: necesita adherirse a algo. Pero si solo se adhiere a las cosas terrenales, se convierte antes o después en esclavo de ellas: las cosas que están a nuestro servicio acaban convirtiéndose en cosas a las que servir. La apariencia exterior, el dinero, la carrera, los pasatiempos: si vivimos para ellos, se convertirán en ídolos que nos utilizarán, sirenas que nos encantarán y luego nos enviarán a la deriva. En cambio, si el corazón se adhiere a lo que no pasa, nos encontramos a nosotros mismos y seremos libres. La Cuaresma es un tiempo de gracia para liberar el corazón de las vanidades. Es hora de recuperarnos de las adicciones que nos seducen. Es hora de fijar la mirada en lo que permanece.
¿Dónde podemos fijar nuestra mirada a lo largo del camino de la Cuaresma? En el crucifijo. Jesús en la cruz es la brújula de la vida, que nos orienta al cielo. La pobreza del madero, el silencio del Señor, su desprendimiento por amor nos muestran la necesidad de una vida más sencilla, libre de tantas preocupaciones por las cosas. Jesús desde la cruz nos enseña la renuncia llena de valentía. Pues nunca avanzaremos si estamos cargados de pesos que estorban. Necesitamos liberarnos de los tentáculos del consumismo y de las trampas del egoísmo, de querer cada vez más, de no estar nunca satisfechos, del corazón cerrado a las necesidades de los pobres. Jesús, que arde con amor en el leño de la cruz, nos llama a una vida encendida en su fuego, que no se pierde en las cenizas del mundo; una vida que arde de caridad y no se apaga en la mediocridad. ¿Es difícil vivir como él nos pide? Sí, pero lleva a la meta. La Cuaresma nos lo muestra. Comienza con la ceniza, pero al final nos lleva al fuego de la noche de Pascua; a descubrir que, en el sepulcro, la carne de Jesús no se convierte en ceniza, sino que resucita gloriosamente. También se aplica a nosotros, que somos polvo: si regresamos al Señor con nuestra fragilidad, si tomamos el camino del amor, abrazaremos la vida que no conoce ocaso. Y viviremos en la alegría.