sábado, 31 de diciembre de 2016

Oración de agradecimiento y perdón para despedir el año que termina 31122016

Oración de agradecimiento y perdón para despedir el año que termina

 
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Gracias Señor, por haber llegado al final de este año creyendo, confiando y amándote. Fueron muchas veces las que animaste mi fe

 
Al mirar hacia atrás durante el año pasado, ¿has visto todas aquellas situaciones desesperantes de las cuales saliste victorioso? ¿Aquellas que necesitaron ser enmendadas, malos hábitos y actitudes de los cuales te desprendiste? ¿Te sientes agradecido por este año que terminó tanto de las cosas buenas como aquellas no tan buenas?
Si quieres seguir adelante, empezar de nuevo, y experimentar un año de alegría, fe y victoria, entonces primero agradece a Dios por todos los momentos vividos durante este año que termina.
Tal vez la siguiente oración, puede guiarte en este proceso de agradecimiento

Oración de agradecimiento por el año que termina

Gracias Señor...
Por haber llegado al final de este año creyendo, confiando y amándote.
Fueron muchas veces las que animaste mi fe, las que corriste a mi encuentro.
Siempre sentí el calor de tu mano, aún en plena oscuridad.
Gracias, también, por esa otra fe que he conservado.
Gracias por las ayudas, la compañía y la alegría que me han brindado las personas.
Gracias por tantos ojos como me miraron con ternura.
Gracias por tantas manos como se adelantaron a estrechar la mía.
Gracias por tantos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron.
Gracias por tantos oídos que me escucharon.
Gracias, Señor, por tanto como he recibido, que no fueron méritos míos, sino dones tuyos...
Gracias por el mérito que me estimuló.
Por la salud que me sostuvo, por el trabajo que desempeñé y por el descanso de que disfruté.
Gracias Señor, por aquel fracaso y aquella desilusión.

Oración de perdón por las faltas de omisión

Señor, te pido perdón:
Por la palabra que callé.
Por esa mano que no tendí.
Por la sonrisa que escatimé.
Por el saludo que negué.
Por la mirada que desvié.
Por la disculpa que no pedí.
Por esos oídos que no presté.
Por ese gozo que no compartí.
Por tanta lágrima que no enjugué.
Por esa verdad que omití.
Por tantas veces, Señor,
como me marché de Ti o como no te abrí.
Ayúdame, Señor, quiero comenzar con fuerza
este nuevo año de mi vida.
Amén
 

El propósito de año nuevo que todo católico debería cumplir

El propósito de año nuevo que todo católico debería cumplir

 
proposito que todo catolico debe tener y cumplir
 

A la luz de la misericordia que Cristo nos ha mostrado, podemos hacer el propósito de Año Nuevo que todo católico debe hacer

 
Con la convocación del Papa Francisco, de haber tenido un “Año Jubilar Especial de la Misericordia”, los católicos de todo el mundo estamos siendo llamados a demostrar el significado de esta altísima virtud cristiana: La Misericordia.
Y si tú, como la mayoría de nosotros, estás dispuesto a adoptar un propósito de año nuevo “que vergonzosamente suele ser rápidamente abandonado”, entonces este es el propósito de año nuevo perfecto para ti: tener misericordia.

Tener Misericordia.

Decir que los cristianos deben ser conocidos por su misericordia es, supongo, de lo más obvio. La misericordia, según el Papa Francisco, es "el corazón palpitante del Evangelio" porque está escrita en todas partes del mismo.
Lo mismo sucede con las Epístolas, las cartas de los apóstoles, e incluso, aparece en alguna medida en el Antiguo Testamento, enraizada entre los actos escandalosamente vengativos, por supuesto.
De acuerdo con lo anterior, podría decirse que los cristianos somos realmente conocidos por nuestra misericordia, pero sutilmente, es una exageración extrema. Suena algo forzado. Suena algo así como el final de un chiste malo contado con agrado.

¿Realmente los cristianos se caracterizan por mostrar misericordia?

¡Eso es como decir que los rusos son conocidos por su abstinencia nacional hacia el alcohol! ¿Captas lo que quiero decir?
Imaginar que cristianos como tú o yo somos personas misericordiosas puede requerir un esfuerzo muy grande, lo cual nos hace reflexionar en este Año Especial de la Misericordia, sobre lo que realmente implica ser misericordiosos.
En su declaración del Año Jubilar, el Santo Padre pronunció algunas frases conmovedoras como ésta,
¡Que el bálsamo de la misericordia llegue a todos, a los creyentes y a los distantes, como una señal de que el Reino de Dios ya está presente en medio de nosotros!"
Y, citando a Santo Tomás de Aquino:
Es propio de Dios el ejercer la misericordia y manifestar su omnipotencia particularmente de esta manera"
Y, en otra oportunidad, dijo:
La misericordia de Dios es la entrega amorosa para cada uno de nosotros. Él se siente responsable; es decir, que Él desea nuestro bienestar y quiere vernos felices, llenos de alegría y de paz. Este es el camino del amor misericordioso que los cristianos también debemos recorrer. Así como el Padre ama, también lo hacen sus hijos. Del mismo modo en que es misericordioso, así estamos llamados a ser misericordiosos el uno con el otro."
Al igual que Dios es misericordioso, dice Papa Francisco, igual debemos ser nosotros. Estamos aquí en la tierra para ser un signo de la misericordia de Dios. Un signo miserable y tangible de su omnipotencia.

¿En serio? Porque esto suena difícil.

Es duro vivir nuestra vida cristiana de una manera más tangible; resulta más fácil pagar la cuota semanal de visitar la Palabra cada domingo.
Pero Dios exige más, sabemos esto, y el Santo Padre tiene la intención de reunirnos a nosotros los católicos responsables. Como Vicario de Cristo, él realiza un importante rol donde nos recuerda que debemos siempre avanzar por el camino que nos lleva a la grandeza. Genial, ¿no?
Así que estamos llamados a mostrar misericordia. Pero no lo hacemos. Ni siquiera en las pequeñas cosas.
Estamos llamados a mostrar misericordia a nuestros vecinos cuyas aceras solo cruzo en mi recorrido con el bebé en el cochecito, o cuando llevo a pasear al perro, pero no le ayudo a quitar la basura que el viento trajo hace dos días.
Estamos llamados a mostrar misericordia al gran caballero que se me adelanta en la fila, aunque hayamos estado formados desde hace media hora mi bebé y yo para pagar las provisiones de la cena de Nochebuena.
Estamos llamados a mostrar misericordia a la cajera cuya destreza en capturar los códigos deja algo que desear, también hacia la mesera que derrama, no solo una sino las dos bebidas calientes que pedí, y hasta con el sacerdote que canta muy desentonado durante la celebración.
Y, quizás lo más difícil de todo, estamos llamados a mostrar misericordia hacia nosotros mismos.
Aquí es donde debemos comenzar: "por la viga en nuestro propio ojo, y luego la astilla en nuestros vecinos"
Como cristianos debería ser evidente que estamos marcados por la misericordia, pero no es así. No somos, por desgracia, la gente con misericordia que hemos estado hablando.
No estamos, por desgracia, practicando la misericordia sin reservas a la que estamos llamados a tener. La verdad es que ni siquiera estamos cerca. Pero podemos empezar a movernos en esa dirección.
La víspera de Año Nuevo, a la luz de la misericordia que Cristo nos ha mostrado, y en el espíritu del Jubileo, podemos hacer el propósito de Año Nuevo que todo católico debe hacer: ¡Tener misericordia!
Y sí, al igual que la dieta que ha comenzado cada año durante una década, podría no durar. Pero tal vez, en un intento y con oración, este año podríamos lograrlo.
Tal vez, si todos trabajamos juntos, podremos reunir una manifestación tangible de la misericordia. Tal vez podamos empezar a cambiar nuestra reputación de Cristianos. Quizás...
Vale la pena intentarlo
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Adaptación y traducción al español por Rafael Ruiz, para PildorasdeFe.net, de artículo publicado originalmente en: Patheos, autor: K. Albert Little

San Silvestre. Construyó la Basílica de San Pedro en el Vaticano (31 de diciembre)

San Silvestre. Construyó la Basílica de San Pedro en el Vaticano

 
  san silvestre papa construyo basilica de san pedro y letran
 

Al Papa San Silvestre le correspondió el honor de bautizar a Constantino, el primer emperador que se hizo cristiano

 

Fiesta: 31 de Diciembre

Martirologio Romano: San Silvestre I, papa, que piadosamente rigió la Iglesia durante muchos años, período en el cual el emperador Constantino Augusto construyó basílicas venerables, y el Concilio de Nicea aclamó a Cristo como Hijo de Dios. En este día su cuerpo fue enterrado en Roma, en el cementerio de Priscila.
Fue San Silvestre quien construyó la Basílica de San Pedro en el Vaticano

Biografía de San Silvestre

Este Pontífice se ha hecho famoso porque le correspondió gobernar a la Iglesia Católica en la época en la que se acabaron las persecuciones y el emperador Constantino decretó plena libertad para practicar en todas partes la religión de Jesucristo.
A San Silvestre le regaló Constantino el palacio de Letrán en Roma, y desde entonces estuvo allí la residencia de los Pontífices.
También tuvo este Pontífice la suerte de poder construir (con ayuda del gobierno y de los fieles) la antigua Basílica de San Pedro en el Vaticano, y la primera Basílica de Letrán.
Durante su Pontificado se reunió el Concilio de Nicea (año 325), en el cual los obispos de todo el mundo declararon que quien no crea que Jesucristo es Dios, no puede pertenecer a nuestra santa religión, y compusieron el Credo que rezamos los católicos.
Dicen que a San Silvestre le correspondió el honor de bautizar a Constantino, el primer emperador que se hizo cristiano (todos los anteriores habían sido paganos).
El Pontificado de San Silvestre duró 20 años y transcurrió todo en medio de gran tranquilidad y completa libertad para la Iglesia.

Su muerte

San Silvestre muere el 31 de diciembre del año 337. Fue sepultado en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria, en una basílica donde estaba enterrado el papa San Marcelo, y que desde entonces se llamó de San Silvestre. Por el año 1890 se creyó identificar sus ruinas en el transcurso de unas excavaciones, y por fin lo logra en 1907 el arqueólogo Marucchi.
Una Iglesia fue reconstruída sobre los antiguos cimientos y fue inaugurada el 31 de diciembre del mismo año
"En la eternidad, las condecoraciones no serán para los que tuvieron una vida sin problemas, sino para quienes supieron luchar contra las dificultades" (San Francisco de Sales)
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Oración de Sanación 31122016

Oración de Sanación

Señor mío, Tú eres el Alfa y Omega, el principio de la vida y del amor. Tu Poder y tu Amor existen desde el comienzo mismo de todo y te nos has manifestado a largo de nuestro camino de vida.
Tú, permaneces cerca de mí con tu Palabra sanadora, Tú me guías y me conduces aun cuando transito por lugares oscuros, perdido y sin rumbo.
Tú nunca me abandonas, intervienes en mi vida en cada una de mis situaciones y con tu luz y tu verdad me iluminas los caminos.
Yo sé que Tú me quieres alegre y en paz en todo momento, alegre cuando te sirvo, cuando oro, cuando trabajo, cuando doy y recibo y hasta cuando sufro, porque Tú eres la verdadera alegría, la fuente de paz, la fuente del amor y de toda bendición.
No permitas que me separe de esta alegría, dejándome dominar por mis pasiones, por el orgullo, por la ambición de poder, por la envidia amarga que deja vacíos en el alma.
Quiero que mi corazón se rebose de Ti, de tu Palabra poderosa, que da luz, vida y salvación.
Que venga ya a desbordarme con su paz y aleje todas las tinieblas de mí. A Ti, Señor, Luz de luz, eterna verdad, sabiduría celestial, sea el Honor y la Gloria por siempre y para siempre. Amén.

Propósito para hoy

Ayudaré hoy a algún indigente. Le mostraré la alegría que el Señor me ha dado y compartiré un desayuno con él.

Frase de reflexión:

"El consumismo nos impulsa a desechar. Pero la comida que se tira a la basura es el alimento que se roba al pobre, al que pasa hambre". (Papa Francisco)


Diálogo introductorio con Jesús 31122016


Diálogo introductorio con Jesús
Dios de amor, te bendigo y alabo en este día porque gracias a la acción poderosa de tu Espíritu Santo, me haces una persona fuerte y llena de esperanza. Tú eres quien me sostiene y me impulsa a salir adelante en medio de las pruebas. Gracias por todas las oportunidades que me das para vivir porque en ellas encuentro la manera de hacerte presente y dar a otros la oportunidad de encontrarte y que toques su corazón. Te confío ahora mis proyectos de vida, son tuyos, dame la inteligencia necesaria para saber administrarlos y darte lo mejores frutos para tu felicidad y la mía. Amén

Un año nuevo está por comenzar... (Meditación para hoy) 31122016

Un año nuevo está por comenzar...
Reflexiones Adviento y Navidad

¿Qué pasó con aquellos deseos que brotaron en nuestro corazón al terminar de oír las doce campanadas y nos hicieron decir: 


Por: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net 



El sábado sonarán las campanas en el reloj...

Las 12. Las 12 de la noche.

Parece que los meses del año que termina, con sus días y sus horas se columpian en cada una de ellas... Doce meses, doce campanadas. El año se va. El año 2016 se acaba. Se esfuman los doce meses como en un conjuro de tiempo y eternidad. Los tuvimos en nuestras manos paro ya no volverán.

Fueron instantes nuestros, únicos e irrepetibles, vividos dentro de nuestro libre albedrío, hora tras hora y ahora se van, perdiéndose en la noche última del año. La noche vieja.

El poeta dice:

El indivisible tiempo
lo hemos dividido en años
y así decimos que pasa
cuando nosotros pasamos. 


Así es, decimos que el tiempo se va cuando somos nosotros los que nos vamos. Decimos que el tiempo corre, que el tiempo vuela, pero los que corremos, los que volamos sobre el tiempo somos nosotros. El tiempo siempre está, el tiempo ni tiene tiempo, ni es joven ni viejo, nosotros si.

Las 12. Noche Vieja. Un año nuevo está por comenzar.

Las 12 horas del 31 de diciembre de 2016... ¿Qué hicimos con estos trescientos sesenta y cinco días? ¿Qué dijimos, qué pensamos una noche como esta pero del año pasado? ¡Cuántos planes, cuántas promesas, cuántos propósitos! ¿Somos los mismos de aquella noche de otras muchas noches o sentimos que fuimos limando las aristas de nuestro carácter, rellenando "baches" en los que caíamos una y otra vez, quitando obstáculos, que quizá amábamos pero que nos hacían tropezar en nuestro plan de ser mejores como seres humanos en nuestra plenitud y dignidad? ¿Qué pasó con aquellos deseos vehementes que brotaron en nuestro corazón al terminar de oír las doce campanadas y nos hicieron decir: "¡Ahora sí, este año nuevo sí!

Poco a poco se nos fueron aminorando las fuerzas, el entusiasmo, y llegó esa desgana o indiferencia por las cosas. La bruma de la rutina nos envolvió en sus días grises y nos heló el corazón y el coraje.

O no fue así... y sentimos que sí ha habido un cambio positivo. Que el sol del amor nos arropa y podemos repartir el calor que hay en nuestra alma a los demás. Que estamos en pie de lucha, que las 12 campanadas resuenan en nuestro corazón como el tañer de las campanas de la ermita invitándonos a orar.

Que cada campanada se un:
Perdón y gracias, Dios mío, me estás regalando otro año para crecer en la fe y en el amor a Ti y a los demás. El tiempo pasado está en Tus manos , el que comienza en las mías, pero quiero que Tu me acompañes a vivirlo!.

Y con el año que se va y el nuevo que comienza, en esta Noche Vieja, la más vieja del año, recordamos al poeta que nos dice:

Un año más, no mires con desvelo
la carrera veloz del tiempo alado
que un año más en la virtud pasado
un paso es más que te aproxima al cielo.


Y siguiendo con los versos terminaremos esta pequeña reflexión con uno que una noche como esta me inspiro:

Esta noche es "noche-vieja"
y yo hago un alto en mi camino,
sentada bajo la luna
abro mi alforja y la miro.
¿Qué es lo que tengo en ella?
Oro y plata:-Te lo cambio
por la sonrisa de un niño.

Quiero caminar descalza
por lo prados con rocío
quiero soltar mis amarras
y extender libre mis alas
y sentir mi poderío.

Poderío y libertad
olvidando el claro-oscuro
de ambiciones que esclavizan
tan pesadas como un yugo.

Esta noche es "noche vieja"
tengo el alma transparente,
cuando llegue el año nuevo
que me encuentre en la vereda
como quién vuelve a nacer,
sin sandalias ,sin alforja,
con la piel limpia de luna
las estrellas en mi pelo
y cantando el "aleluya".

Esta noche es noche vieja,
y yo tengo el alma nueva...
¡quién lo pudiera creer!


 
Preguntas o comentarios al autor    Ma. Esther de Ariño

Y habitó entre nosotros.(Evangelio meditado) 31122016

Y habitó entre nosotros.
uan 1, 1-18, VII día de la Octava de Navidad, Ciclo A.


Por: H. Iván Yoed González Aréchiga LC | Fuente: mission 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Con sencillez de niño quiero venir a Ti. Me pongo en tus manos, parasimplemente orar, hablar a tu corazón, escucharte, mi Jesús, mi Dios.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Juan 1, 1-18
En el principio ya existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Ya en el principio él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron.Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz.
Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por Él y, sin embargo, el mundo no lo conoció.
Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios.
Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracía y de verdad.
Juan el Bautista dio testimonio de Él, clamando: "A éste me refería cuando dije: 'E1 que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo'".
De su plenitud hemosrecibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
No hay nada que cause más desazón a la naturaleza, que aquello que no cumple el fin para el que existe. De toda cosa que existe en el mundo, y que no alcanza su realización, puede decirse con mucho dolor, que falló en su existir. Así, una planta que no realiza fotosíntesis, falla de alguna manera en su existencia. Un animal que no perpetúa su especie, falla de alguna manera en su existencia. Un instrumento que no desempeña su función, falla de alguna manera en su existencia.
Por otro lado, todo aquello que alcanza su fin, aquello para lo cual existe, enriquece verdaderamente la creación. Así, la planta nutre el suelo, el animal continúa su especie, el instrumento sirve a una función mecánica. Cada uno se realiza según lo que es.
Ante esta realidad aparentemente tan banal, surge una pregunta existencial en el ser humano, ¿qué debo yo hacer para alcanzar mi realización?Delante de este misterio me asalta la duda, de si soy siquiera capaz de realizarme. Ahora bien, si existo es porque tengo un fin, por tanto puedo realizarme verdaderamente. La pregunta es entonces descubrir el cómo, para lo cual primero debo descubrir quién soy.
¿Quién soy yo? Incógnita de cuya solución depende toda mi vida. Por un lado encuentro en mí aspectos en común con las demás especies: las plantas, los animales; pero por otro me descubro superior a todas ellas. Me encuentro dotado de intelecto y voluntad, con los que puedo razonar y obrar con libertad y por los cuales tiendo hacia a la verdad y al bien. Descubro en mí una identidad distinta a la de toda otra creatura de este mundo: soy persona.
En el resguardo más profundo de mi ser, encuentro siempre en mí un deseo de trascender, de ser feliz hasta la eternidad. Y me pregunto si habré de conocer un día el nombre de este bien, de esta verdad, de esta belleza. Me viene entonces revelada una gran luz,
 «y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros».
«Hay otros que caminan pero no saben dónde van: son errantes en la vida cristiana, vagabundos. Su vida es un dar vueltas, por aquí y por allá, y, así, pierden la belleza de acercarse a Jesús en la vida de Jesús. Pierden el camino porque dan muchas vueltas, y muchas veces este dar vueltas, dar vueltas errantes, los conduce a una vida sin salida: dar demasiadas vueltas se convierte en un laberinto y luego no saben cómo salir. Así, al final, pierden la llamada de Jesús, no tienen brújula para salir y dan vueltas, dan vueltas, buscan.»
(Homilía de S.S. Francisco, 3 de mayo de 2016, en santa Marta).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Un propósito, un compromiso, una actitud, para este nuevo año que comienza.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Te Deum Laudamus - Accion de Gracias 31122016

Te Deum Laudamus - Accion de Gracias



Himno de alabanza
A ti Dios, primeras palabras del cántico es uno de los primeros himnos cristianos, tradicional de acción de gracias.

Suele ser entonado en momentos de celebración. El himno es utilizado por la Iglesia Católica Romana, en el Oficio de las Lecturas encuadrado en la Liturgia de las Horas. También se suele entonar en las Misas celebradas en ocasiones especiales como en las ceremonias de canonización, la ordenación de presbíteros, etc. Los Cardenales lo entonan tras la elección de un Papa.

Compuesto originalmente en latín, el nombre se debe a que así empieza su primer verso. Se suele denominar también como "Himno Ambrosiano", pues se atribuye a San Ambrosio de Milán, aunque una leyenda indica que lo compusieron en común, inspirados por el Espíritu Santo, San Agustín de Hipona y San Ambrosio. Cuando, en el año 387, San Agustín recibió el Bautismo de manos de San Ambrosio -sigue diciendo la leyenda-, Ambrosio entonó este himno y Agustín iba respondiendo a sus versos.


A Ti, oh Dios, te alabamos,
a Ti, Señor, te reconocemos.
A Ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.

Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A Ti te ensalza
el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.

A Ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra,
te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana
sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el Reino de los Cielos.
Tú sentado a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día
has de venir como juez.

Te rogamos, pues,
que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la Gloria eterna
nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.

Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros,
como lo esperamos de Tí.

En Tí, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.

https://www.youtube.com/watch?v=d2NUq76U6WA

EVANGELIO DEL DÍA («Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros») San León Magno 31122016

EVANGELIO DEL DÍA

"¿Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68


sábado 31 Diciembre 2016

7o día de la Octava de Navidad


Fiesta de la Iglesia: Te Deum Laudamus - Accion de Gracias
Santo(s) del día : Santa Catalina Labouré

Santo(s) del día

Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría el Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora.
Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros. Pero debía ponerse de manifiesto que no todos son de los nuestros.
Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento.
Les he escrito, no porque ustedes ignoren la verdad, sino porque la conocen, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Salmo 96(95),1-2.11-12.13.
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.




Evangelio según San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo".
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.



Leer el comentario del Evangelio por :

San León Magno (¿-c. 461), papa y doctor de la Iglesia
1er sermón para la Natividad del Señor; PL 59,190
«Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros»

Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador: alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida. Nadie tiene por qué sentirse alejado de la participación de semejante gozo, a todos es común la razón para el júbilo: porque nuestro Señor, destructor del pecado y de la muerte..., ha venido para liberarnos a todos. Que se alegre el santo, puesto que se acerca a la victoria. Alégrese el pecador, puesto que se le invita al perdón. Anímese el gentil, ya que se le llama a la vida. Pues, al cumplirse la plenitud de los tiempos, establecidos por los inescrutables y supremos designios divinos, asumió la naturaleza del género humano para reconciliarla con su Creador...

El Verbo, la Palabra de Dios, que es Dios, Hijo de Dios, «que estaba junto a Dios en el principio, por quien se hizo todo y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho», se hizo hombre para liberar al hombre de una muerte eterna. Se abajó hasta tomar nuestra pobre condición sin que disminuyera su majestad. Permaneciendo el que era y asumiendo lo que no era, unió nuestra condición de esclavos a su condición de ser igual a Dios Padre... La majestad se revistió de humildad, la fuerza de debilidad, la eternidad de mortalidad: verdadero Dios y verdadero hombre, en la unidad de un solo Señor «el único mediador entre Dios y los hombres» (1Tm 2,5)...

Demos, pues, gracias a Dios, hermanos muy amados, a Dios Padre, por su Hijo, en el Espíritu Santo. Porque en su gran misericordia y amor hacia nosotros, se compadeció de nosotros. En Cristo nos ha devuelto la vida, queriendo que en él seamos una nueva creación, una nueva obra de sus manos (Ef 2,4-5; 2C 5,17)... Reconoce, cristiano, tu dignidad.