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jueves, 23 de noviembre de 2023

Li Yanli, cristiana casi deportada a China, tras un mes en una sala en Barajas, ya sale a la calle 23112023

 

Li Yanli, cristiana casi deportada a China, tras un mes en una sala en Barajas, ya sale a la calle

La actriz Li Yanli en una escena de su musical más famoso
Li Yanli es una actriz que protagoniza películas y musicales cristianos y lleva 9 años huyendo de China

P.J.G.

Li Yan Li, la actriz china perseguida por su Gobierno por ser cristiana, que llevaba un mes en una sala del aeropuerto de Barajas en Madrid, podrá quedarse en España ahora que el Ministerio de Interior ha admitido a trámite su solicitud de asilo, tramitada por la Fundación Española de Abogados Cristianos.

Yan Li, de 29 años, consiguió evitar ser deportada de España a China, primero lesionándose para ganar tiempo y luego con la ayuda de Abogados Cristianos, gabinete que logró frenar in extremis su expulsión con unas medidas cautelarísimas que fueron admitidas por el Juzgado de Instrucción nº43 de Madrid.

Además, Abogados Cristianos entregó en el Ministerio de Interior más de 60.000 firmas recogidas a través de una campaña en su página web para visibilizar su caso y el de los cristianos perseguidos en China.

Ahora el Ministerio de Interior admite su solicitud de asilo, y ya en la tarde del 22 de noviembre la joven China pudo dejar el aeropuerto, donde pasó más de un mes.

"La salvamos in extremis, la bajamos del avión"

Polonia Castellanos, presidenta de Abogados Cristianos, se alegra: "Hemos conseguido salvar a una mujer que está perseguida por el régimen comunista chino por el único hecho de ser cristiana. Sorprende el doble rasero de nuestro gobierno dependiendo con unos extranjeros y otros. La salvamos in extremis, consiguiendo mediante auto judicial que la bajaran del avión minutos antes de despegar. El Ministerio de Interior había ordenado ya su deportación".

En un vídeo que ha difundido cuando llevaba ya un mes en la Sala de Asilo de Madrid Barajas, Yanli explica que llegó junto con otros compañeros "que fueron deportados a China y que a día de hoy están desaparecidos. Pude quedarme en España porque antes de subir al avión me herí de gravedad. Lo hice porque volver a mi país significa muerte segura".

Familia vigilada, amenazada con torturas

Explica también que salió de China en 2014 y que no ha vuelto desde entonces. "Mi familia que está allí vive vigilada y amenazada, no pueden salir de China. La policía utiliza a mis padres para convencerme de que vuelva. Hasta hay una recompensa economica para quien me entregue. Si vuelvo seré perseguida, encarcelada y torturada como otros compañeros. Por eso he solicitado asilo político y protección internacional en España".

El portal sobre persecución a cristianos chinos Bitter Winter analizaba así el caso de Li Yanli.

Una actriz de películas y musicales cristianos

Yian Li es bastante conocida por realizar películas sencillas de temática cristiana. Pertenece a una iglesia protestante china llamada Iglesia de Dios Todopoderoso (de teología controvertida incluso para otros protestantes), que está ilegalizada y perseguida sistemáticamente en China.

Yian Li es especialmente conocida por el musical cristiano Historia de Xiaozhen, sobre una joven que busca la felicidad en la gran ciudad y no la encuentra en el materialismo, sino en Dios.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Arroz con arena: sacerdote chino lamenta presencia sacrílega de obispos ilegítimos 17122016

Arroz con arena: sacerdote chino lamenta presencia sacrílega de obispos ilegítimos
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17 de Diciembre de 2016 / 0 Comentarios
 
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Beijing (Sábado, 17-12-2016, Gaudium Press) La reciente participación de un obispo ilegítimo y excomulgado en dos ordenaciones episcopales válidas en China ha sido un hecho doloroso que ha motivado una fuerte controversia al interior de la Iglesia. A la voz del Card. Joseph Zen (ver noticia anterior), Obispo emérito de Hong Kong, se sumó el sacerdote bloguero chino P. Peter, quien en un artículo publicado por la agencia AsiaNews describió el sentimiento de los creyentes con una expresión local: arroz mezclado con arena.

ORDENACIÓN EPISCOPAL CHENGDU CHINA GAUDIUM PRESS.jpeg
La policía escolta el ingreso de los prelados a la ordenación episcopal del Obispo de Chengdu con el fin de permitir el ingreso de un obispo ilegítimo a pesar del rechazo de los católicos locales. Foto: AsiaNews.
"La primera vez que oí la expresión "arroz mezclado con arena" fue a mi padre espiritual, el P. Yan Wenda", recordó el presbítero, quien se refirió a la recepción de una muy necesitada edición del Nuevo Testamento en la que se descubrió una nota herética en contra de la primacía de Pedro. El texto tuvo que ser distribuido a falta de otros recursos y se tuvo que editar una fe de erratas para alertar a los fieles del contenido inoculado. "Somos mendigos", se lamentó entonces el P. Yan. "Sabemos que se trata de arroz mezclado con arena. Pero tenemos que tragarlo igual, de lo contrario, nos morimos de hambre".
Esta tristeza de los católicos es el sentimiento dominante ante la noticia de las ordenaciones episcopales. "Como parte de la santa fe católica, la participación de obispos ilegítimos a una ordenación episcopal legítima es un grave profanación", recordó el sacerdote, quien se lamentó que la afrenta llega a ser costumbre en el país, al punto de que parte de los creyentes ya no se escandalizan o incluso agradecen los hechos por las concesiones estatales en otros aspectos.
La cultura china conserva muchos rasgos de la forma de gobierno del Imperio, y la antigua costumbre de aceptar las disposiciones de las autoridades sin objetar en conciencia permite que los críticos sean rechazados públicamente. La visión cristiana, en la cual todos los seres humanos tienen dignidad y los creyentes son conscientes de su identidad como hijos de Dios otorga una libertad que es vista con desconfianza. "Delante del 'arroz mezclado con arena', por lo menos puedo susurrar que 'no puedo tragarlo'", expresó el P. Peter. "¿También debo ser condenado por esta frase?".
Con información de AsiaNews.


Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/84201#ixzz4TKLieKrn
Se autoriza su publicación desde que cite la fuente. 

jueves, 15 de diciembre de 2016

Al otro lado de la Gran Muralla: retos del cristianismo en China, análisis de un misionólogo chino 15122016

¿Cómo llevar a Cristo a este país, con un quinto de la población mundial?

Al otro lado de la Gran Muralla: retos del cristianismo en China, análisis de un misionólogo chino

Al otro lado de la Gran Muralla: retos del cristianismo en China, análisis de un misionólogo chino
El futuro de la Iglesia en China dependerá de la capacidad de los laicos de organizarse y evangelizar

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15 diciembre 2016
¿Qué pasará con el cristianismo en China? No es una cuestión menor para la Iglesia ni para el devenir de la humanidad. El país tiene 1.300 millones de habitantes, uno de cada cinco habitantes del planeta es chino. Sin embargo, la inmensa mayoría de los chinos no ha hablado jamás con un católico ni sabe apenas nada de Jesucristo.

Kin Sheung Chiaretto Yan, de 58 años,  es un converso al catolicismo que vive en Shanghai y es doctor en Misionología por la Universidad Gregoriana de Roma. Colabora con el Instituto Universitario Sophia en Roma, del movimiento de los Focolares y acaba de publicar en la editorial Ciudad Nueva su libro Al otro lado de la Gran Muralla, 350 páginas ágiles que reflexionan sobre el pasado, presente y posible futuro del cristianismo en China.



“El primer obispo católico chino fue ordenado en 1685 pero los siguientes tuvieron que esperar a 241 años más tarde, cuando se consagró a un grupo de seis obispos en 1926, y luego alguno más en los años cuarenta”, recuerda. Después llegó el comunismo. Se impidió –aún no se permite- la presencia de órdenes religiosas "extranjeras", y la difusión de literatura católica fuera de los templos. Entre 1966 y 1979 la religión estuvo directamente prohibida y los templos cerrados o eran destruidos. Docenas de obispos han pasado décadas enteras en cárceles y campos de trabajos y hay varios que continúan desaparecidos o detenidos.

Cifras para un país inabarcable
Hoy el enorme país asiático prueba distintas fórmulas y niveles de tolerancia o control. Si se suman las cifras del clero oficial y el clandestino, se calcula que hay en el país un centenar de obispos, 3.400 sacerdotes, 5.400 religiosas y 630 seminaristas en diez seminarios mayores. Es una gota de agua en una nación gigantesca.

¿Y cuántos fieles católicos hay, entre clandestinos y oficiales? En un artículo de 2014 el jesuita Michael Kelly escribía, con ironía: “Eran 12 millones en 1980, 12 millones en 1990, 12 millones en el 2000 y, sorpresa, sorpresa, 12 millones en 2010. Ninguna religión da cifras reales en China. Eso sólo atraería atención del Gobierno y persecución”.



Una ruta no confrontacional
Kin Sheung –que, no lo olvidemos, escribe desde Shanghai- marca una hoja de ruta a la vez optimista y no confrontacional. Por un lado, anima a que la Iglesia clandestina y la oficial se traten con “buena fe” y a que piensen y hablen bien una de la otra: una tiene una función profética, la otra sacramental, ambas deberían complementarse.

Kin Sheung cree que la prensa occidental no ayuda al hablar de “persecución” y alimenta las reticencias del Gobierno chino, que siempre habla del cristianismo como una religión extranjera y trata de relacionarlo con la denostada época colonial.

Kin Sheung asegura en un par de ocasiones que no tiene sentido comparar la situación del cristianismo en China con su situación bajo los regímenes comunistas de Europa Oriental y la URSS, aunque no explica por qué no. Esta comparación la hace con cierta frecuencia el cardenal Zen, obispo emérito de Hong Kong.

El autor cree que las autoridades tienen dos obsesiones (u objetivos). La primera es la doctrina de “una sola China”, es decir, que el Vaticano reconozca que la isla de Taiwán debería formar parte de China. Admitir esto desde la diplomacia vaticana, señala Kin Sheung, no cambiaría la vida de nadie en la práctica, y en cambio ayudaría a la evangelización en el continente. Taiwán siempre será un puente hacia China, como pedía Juan Pablo II.

La segunda obsesión es la de que la política china la definirán los chinos (más en concreto el Partido Comunista, pero con su infinidad de entes tecnócratas interpuestos) y no entidades extranjeras. Por eso, el Vaticano debería buscar fórmulas mixtas creativas para que los obispos designados cuenten con el aval vaticano tanto como con el estatal. Eso, piensa, bastará para mejorar el trato con el Estado y facilitar la evangelización de esta quinta parte de la humanidad. En China recuerdan que Estados Unidos necesitó 102 años para llegar a un acuerdo con el Vaticano sobre los nombramientos de obispos.



Centrarse en evangelizar... y formar bien católicos
El autor anima a la Iglesia a no enfrascarse en debates sobre la forma de gobierno en China, las libertades o la democracia. Cree que la Iglesia ha de centrarse en su función básica: anunciar el Evangelio –es un primer anuncio a paganos, una misión ad gentes- y construir comunidades cristianas vivas.

Aunque las obras de caridad o sociales ayudan a evangelizar con un testimonio vivo y cercano, en el entorno burocrático del país, y dada la debilidad de la Iglesia local, no deberían ser prioritarios. El Estado no va a dejar que se hagan escuelas católicas, apenas permitirá algunas ONGs, orfanatos para bebés enfermos, algún dispensario rural, etc... Es mejor centrarse en evangelizar y formar bien a los católicos en doctrina, moral, espiritualidad y vida comunitaria.


Kin Sheung Yan, autor del libro,
es doctor en Misionología por la Gregoriana
y vive en Shanghai


Kin Sheung cree que las verdaderas dificultades para evangelizar china son internas y sociales. Por un lado, mucho clero está poco formado, y muchos laicos son de entornos rurales, se aferran a una religiosidad de oraciones repetidas y rituales, con poco conocimiento de la Biblia, poco sentido de pueblo de Dios y sin capacidad de evangelizar fuera de su entorno. A las religiosas, que son muchas y tienen bastante margen de maniobra, se les debería formar más y mejor y capacitar para diversas tareas de liderazgo y animación.

Además, el materialismo consumista está golpeando con fuerza en China.  Ya se nota en las vocaciones. Dos de los mayores seminarios, el de Sheshan y el de Zhongnan, que tenían unos 180 y 140 seminaristas respectivamente hacia el año 2000, hoy tienen menos de 70 y de 40. “En términos generales, las vocaciones se han reducido a la mitad”, en menos de dos décadas.

Un país más permeable de lo que parece
Kin Sheung insiste en que China debe encontrar su propio camino social y político, que no será el de Occidente y que no puede compararse con el de Occidente. El país es muy grande y mucho más permeable de lo que puede parecer, con espacio a propuestas creativas.

Decenas de miles de taiwaneses van y vienen de su isla a la China continental y hacen negocios o estudios o son simples turistas. Cientos de miles de chinos viajan a Europa y a otros países a estudiar y comerciar. En un país tan grande se están experimentando distintas formas de gobierno local y de participación popular.

A nivel académico, hay en el país ejércitos enteros de sociólogos y politólogos cuya única función es observar el mundo y observar China y reflexionar sobre cómo obtener la mejor síntesis. En este entorno muy amplio, la Iglesia tiene también espacios para crecer y hacerse presente. La clave, insiste el autor, está en pasar de una iglesia pasiva, de laicos acostumbrados a replegarse en lo devocional, a convertirse ahora en una Iglesia activa, evangelizadora, cada vez mejor formada y más dinámica.

Al otro lado de la Gran Muralla, retos y perspectivas del cristianismo en China, es un libro de lectura ágil, visión amplia de la situación, con un buen resumen de la historia del cristianismo en China, sus fallos y aciertos, y sus diferencias con Occidente, y con una serie de recomendaciones misioneras y evangelizadoras que, como mínimo, hacen pensar y animan a ir más allá de la pasividad, no solo para anunciar el Evangelio en Oriente, sino también para hacerlo en nuestros entornos occidentales.

(Puede adquirirse Al otro lado de la Gran Muralla directamente aquí en Ciudad Nueva)
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domingo, 7 de agosto de 2016

Prohíben mitra y báculo en el funeral del obispo de Mindong, ¡y los fieles se los hacen con flores! 06082016

Prohíben mitra y báculo en el funeral del obispo de Mindong, ¡y los fieles se los hacen con flores!

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6 agosto 2016
Prohíben mitra y báculo en el funeral del obispo de Mindong, ¡y los fieles se los hacen con flores!
El cadáver del obispo Huang, de Mindong, con su báculo y mitra hechos con flores

Vincent Huang Shoucheng, obispo de la diócesis china de Mindong, murió el 30 de julio a los 93 años dejando una comunidad cristiana vivísima y un gran ejemplo como pastor fiel a Roma.

De sus 60 años como sacerdote, pasó 35 en prisión, campos de trabajo o arresto domiciliario.

De los 90.000 católicos de su diócesis, más de 80.000 pertenecen a la Iglesia clandestina, no reconocida por las autoridades comunistas, con 45 sacerdotes, más de 200 monjas, más de 300 laicos consagrados y cientos de catequistas, según datos de la agencia AsiaNews.

Por el contrario, la jerarquía paralela controlada por las autoridades comunistas, con el obispo oficialista Zhan Silu, apenas cuenta con algunas parroquias y una docena de sacerdotes.



 A modo de venganza, al morir el obispo Vincent Huang Shoucheng, las autoridades prohibieron que en el funeral se exhibiesen sus símbolos episcopales, que no reconocían: se prohibió que se le velara con la mitra y el báculo. Solo permitieron que visitiese su cruz pectoral y su anillo.

Pero sí dieron permiso para que se le honrase con flores... y entonces fue cuando los fieles colocaron las flores formando una mitra y un báculo de adornos florales. 

Aunque la Policía limitaba mucho los accesos, miles de fieles consiguieron llega a la Catedral local para despedirse de su pastor: unos 3.000 dentro del templo, y otros 10.000 fuera.



Los observadores comparan este funeral con el del pasado obispo, en 2005, monseñor Xie Shiguang.

Hace 11 años, tomar fotografías era imposible. Hoy, con la abundancia telefófonos móviles lo imposible era prohibirlas. En aquel año se prohibió hacer una procesión funeral. Esta vez se ha permitido un cortejo de 20 vehículos.



Al obispo Huang le sucede Vincent Guo Xijin, de 58 años de edad, que tampoco cuenta con el reconocimiento estatal como obispo y que ya ha estado en prisión en tres oportunidades.