Mostrando entradas con la etiqueta Triduo de Santa Bárbara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Triduo de Santa Bárbara. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de diciembre de 2014

Del himno "Santa Barbara bendita" que le cantan a su patrona los mineros (Triduo de Santa Barbara) 06122014

Del himno "Santa Bárbara bendita" que le cantan a su patrona los mineros




             Después de estudiar antier en profundidad la figura histórica de la santa (pinche aquí para conocerla), y ayer mismo su condición de patrona de la Artillería española (pinche aquí si le interesa el tema), cerramos hoy el triduo que le hemos dedicado estos días con el patronazgo que ejerce también sobre los mineros, lo que vamos a hacer a través del maravilloso himno que a su “Santa Bárbara bendita” le compusieron un día los aguerridos gladiadores de las piedras. Una canción sumamente sencilla, con la estructura sencilla de las canciones populares, llamada en realidad “En el pozo María Luisa”, aunque casi todos la conozcamos mejor precisamente así, como “Santa Bárbara Bendita”.


 
 


            Muchos creen que se trata de un canto más o menos revolucionario de la época de la República, y hasta lo situarían en los días airados y furiosos de la Revolución de Asturias del año 1934. Y es que efectivamente, tiene esa “sonoridad”, si me permiten Vds. la palabra. Lo cierto, sin embargo, es que es bien posterior, y nace, se inspira y hace referencia a la explosión de grisú que se registró en la mina que se llama precisamente pozo María Luisa, situada en Langreo, en Asturias, un malhadado 14 de junio del año 1949, la cual se llevó la vida de diecisiete mineros. No era la primera ni habría de ser, por desgracia, la última, en la castigada Asturias de las minas. El 14 de agosto de 1967, un siniestro en el pozo Santo Tomás en el valle de Turón le cuesta la vida a once mineros; en 1973, otra explosión de gas grisú causa la muerte a seis en el pozo Mariquita en Santa Marina; y en 1995, otros catorce pierden la vida en una nueva explosión de gas grisú, esta vez en el pozo San Nicolás, en Mieres.

            La música aúna unos pocos acordes, muy pocos en realidad, pero afortunados: bellísimos y sencillos a la vez, capaces de inspirar sin aspavientos la rabia y el dolor, la ira y la sorpresa, el rechazo y la resignación, en una suerte de salmodia repetitiva que cala los huesos al que la canta y al que la escucha.

            En cuanto a la letra, su protagonista es un minero que relata a Maruxina, su mujer, el accidente que se ha llevado la vida de sus compañeros y casi le cuesta a él mismo la suya, para terminar invocando precisamente a Santa Bárbara, a la que se llama “bendita” y “patrona de los mineros”.

            Y debió de ser compuesta en el mismo momento del accidente, unas horas después apenas, pues como tendrá Vd. ocasión de escuchar si lo desea, se habla de sólo cuatro mineros muertos, cuando el balance final arrojó un saldo fatal de diecisiete.

             Actualmente es frecuente escuchar el precioso himno en todo tipo de fiestas, homenajes y hasta actos oficiales. No han faltado, desde luego, los intentos de secuestrar sus maravillosos acordes para estas y aquellas siglas. Y aunque ha sido muy versionado, la versión de referencia sigue siendo la del Coro Minero de Turón. Así que con ella y deseándoles como todos los días que también hoy hagan Vds. mucho bien y no reciban menos, me despido hasta mañana, en que por aquí andaremos de nuevo.


            ©L.A.
            Si desea suscribirse a esta columna y recibirla en su correo cada día, o bien ponerse en contacto con su autor, puede hacerlo en encuerpoyalma@movistar.es. En Twitter  @LuisAntequeraB



Otros artículos del autor relacionados con el tema
(puede hacer click sobre ellos si desea leerlos)

Triduo de Santa Bárbara: hoy, la patrona de los Artilleros
Triduo de Santa Bárbara: hoy, biografía de la santa
Mi homenaje a la Academia de Artillería, primera escuela militar del mundo, fundada hace 250 años
Del Santo Lauro, santo de las lauras españolas, en el día de su festividad
De Santo Tomás Moro: una breve reseña histórica con ocasión de su festividad
De Santa Lucía de Siracusa, patrona de los ciegos, en el día de su festividad


viernes, 5 de diciembre de 2014

Triduo de Santa Bárbara: hoy, la patrona de los Artilleros 05122014

Triduo de Santa Bárbara: hoy, la patrona de los Artilleros




            Después de conocer ayer todo lo relativo a la biografía de la santa y las fuentes que aluden a su persona (pinche aquí si le interesa el tema), hoy, segundo día del triduo que le dedicamos, trataremos de su estrechísima relación con el arma de artillería, a la que sin duda llega a través de ese rayo fulminante tan allegado a su tradición y del que también hablamos ayer.

            Las alusiones en el ámbito militar a la santa Bárbara que conocimos ayer son muy tempranas, y nos retrotraen al año 1248 en el que el entonces infante Alfonso, futuro Alfonso X El Sabio, conquista el castillo del monte Benacatil y lo bautiza castillo de Santa Bárbara, precisamente por hacerlo un día de Santa Bárbara. Pero por aquel entonces, no tienen los ejércitos, ni mucho menos, un arma de artillería que pueda invocar a la joven santa como su patrona.

            Probablemente el primer documento que se hace eco de la vinculación de los artilleros españoles a la santa degollada por su propio padre, data de 1522 y dice lo siguiente:

            “Yo, Don Juan de Acuña, Alcaide del Castillo de Burgos por S.M. digo: que vos Gerónimo Ximénez Denciso, Tenedor de los bastimientos de dicho castillo por S.M. distes por mi mando al Capitán Terramond por S.M. el día de Santa Bárbara para tirar la fiesta de los artilleros, ques aquel día su fiesta, dos barriles de pólvora para tirar ciertos [disparos] de los [cañones] gruesos y los morteros de aquel día, que pesarían diez arrobas; la cual pólvora está a cargo del Mayordomo de la Artillería, Francisco de Xerez; y por ques verdad que lo dio en dicho día a cuatro de diciembre de mil quinientos vente y dos, lo firmo en mi nombre Don Juan de Acuña” (Archivo de Simancas, Guerra, Mar y Tierra, legajo 3º, folio 92, año 1522. Tomado del Memorial de Artillería de 1884).

 
 
       El tratado español sobre artillería “La platica manuale de artigleria” de Luis Collado de Lebrija, primer tratado del mundo sobre las técnicas de artillería, publicado en italiano en 1586, y en castellano seis años más tarde, explica la advocación a Santa Bárbara en dos enteros capítulos.

            Del 16 de mayo de 1764 data el “Reglamento del nuevo pie en que Su Majestad manda se establezca el Real Cuerpo de Artillería”, que incluye la fundación de un Real Colegio de Artillería, fecha de referencia en la historia de la artillería española, a la que ya tuvimos ocasión de referirnos el día que se cumplió precisamente la efemérides del 250 aniversario (pinche aquí para conocer mejor el tema)

            Aunque hoy en desuso en detrimento del Himno de Artillería compuesto en 1914 por el entonces alumno de la Academia de Artillería, el Alf. Juan Anguita Vega, autor de la letra, y el Tte. Juan Mas del Rivero, autor de la música, en 1877 el compositor Antonio Oller y Fontanet escribió un Himno a Santa Bárbara para el arma de Artillería. Puede Vd. oírlo aquí, y ésta es su letra:
 
Al morir el valiente Artillero
defendiendo tenaz el cañón
dale ¡oh Virgen! sublime y piadosa
siempre amparo, consuelo y perdón.

Tú que aplacas la fiera borrasca
y del trueno el horrísono son
en tu solio bordado de estrellas
de tus hijos escucha la voz.

Y si un día Patrona te hicimos
del valiente artillero español
fue al pensar en tu gloria que brilla
más radiante y pura que el sol.
 
            Santa Bárbara no es sólo patrona de los artilleros españoles, lo es también de los de muchos otros países, así como de muchos gremios profesionales, como por ejemplo, los mineros, los ingenieros de minas, los fabricantes de explosivos y armas de fuego, así como de la marina italiana y los bomberos franceses o italianos.

            Se invoca también a la santa nicomediana como garante de la recepción de los últimos sacramentos en la hora de la muerte, lo que está relacionado con leyendas medievales diversas en las cuales auxilia a cautivos que van a morir sin haber recibido los últimos sacramentos. Y por supuesto, es la santa de la que todos nos acordamos cuando se produce una tormenta.

            Y sin más sino felicitar tanto a las bárbaras como a mi muy querido arma de artillería, incrustado en la cual pasé un maravilloso año de mi vida, les deseo una vez más que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos. Mañana terminamos con este particular triduo que dedicamos a la simpar Santa Bárbara.



            ©L.A.
            Si desea suscribirse a esta columna y recibirla en su correo cada día, o bien ponerse en contacto con su autor, puede hacerlo en encuerpoyalma@movistar.es. En Twitter  @LuisAntequeraB

jueves, 4 de diciembre de 2014

Triduo de Santa Bárbara: hoy, biografía de la santa 04122014

Triduo de Santa Bárbara: hoy, biografía de la santa




            La entrada de Santa Bárbara en la tradición cristiana es tardía. De hecho, no aparece en la obra de ninguna de las primeras plumas del cristianismo, y la primera referencia que nos llega de su persona se contiene en sus “Actas”, escritas hacia principios del s. VII y recogidas en la colección de Simeón Metafrastes, que son utilizadas en los martirologios posteriores. Jacobo De la Vorágine le dedica un largo capítulo, el que hace el número 202, de su “Leyenda Dorada” (1264).

  
Santa Bárbara. Meister Francke (principios s. XV).
           En tiempos que según unos relatos, -el de Vorágine entre ellos- son los del Emperador Maximino I (235-238) y según otros los de Maximino II Daza (308-313), Bárbara era la bellísima hija de un rico pagano llamado Dióscoro, a la que éste encierra en una torre para protegerla de las miradas de los hombres. Cuál no sería la sorpresa de su padre cuando a la vuelta de uno de sus viajes se la encuentra cristianizada, lo que habría ocurrido, según Vorágine, a través del contacto con el importante padre de la Iglesia Orígenes de Alejandría, a quien la santa se habría dirigido en busca de respuestas relacionadas con la divinidad, y más concretamente con un discípulo que éste le envía personalmente, de nombre Valentín, que la catequiza y bautiza.

            Como quiera que sea, la irritación de su padre ante el hecho es tan irrefrenable que después de flagelarla él mismo, la denuncia al prefecto de la provincia, Martiniano o Marciano, el cual, dentro de un género que ya hemos conocido en otros martirologios, ordena un elenco sucesivo de torturas que ponen a prueba la santidad de la joven. Primero, según Vorágine, “mandó que desnudasen a la doncella y que la azotaran con látigos hechos de nervio de toro”. Curada por el mismísimo Jesucristo en persona, Martiniano “mandó que aplicaran a los costados de la doncella las llamas de varias candelas encendidas”. La tortura no queda aquí, sino que “acto seguido el inicuo gobernador mandó a uno de los verdugos que con la punta de las espada cercenara y arrancara de cuajo los pechos de la santa […] y que la exhibieran completamente desnuda por las calles de la ciudad”. Como en un nuevo milagro, un ángel bajara con un manto para tapar su desnudez, su propio padre Dióscoro pide permiso al gobernador para poner fin con sus propias manos a la vida de su hija, llevándosela al monte y decapitándola.

            El crimen de Dióscoro no quedará impune, porque inmediatamente que ha degollado a su hija, cae un rayo del cielo y lo mata, rayo que va a ser muy importante en la devoción que la santa suscitará, como vamos a ver estos días. Supuestamente, el tutor de la joven, Valentín, da sepultura a su cuerpo, en algunas tradiciones junto a Santa Julia, convirtiéndose el enterramiento en lugar de culto en el que muchos enfermos hallan sanación.

            En cuanto a la localización geográfica de los hechos es confusa. Según Simeón Metafrastes el escenario sería Heliópolis, en Egipto. El historiador eclesiástico Baronio, a quien el lector de esta columna conoce bien (pinche aquí para recordar su figura), los sitúa en Nicomedia, y con él, Jacobo de la Vorágine. El “Martyrologium Romanum parvum” de principios dl s. VIII los sitúa en Tuscia, mientras otros martirologios hablan de Antioquía o la misma Roma, lo que, una vez más y como tantas hemos visto, se antojan adaptaciones locales de una tradición muy extendida y popular, lo que habla, despojado de los aspectos fantásticos del relato, de su veracidad.

            Aunque durante algún tiempo se ha celebrado su fiesta el 16 de diciembre, hoy día se adelanta al 4 del mismo mes. Vorágine emplaza la fecha de su martirio en un 5 de diciembre (si se dan Vds. cuenta, el 16 de diciembre gregoriano).

            A Santa Bárbara acostumbra a representársela con una torre de tres ventanas, que ella habría mandado abrir en honor a la Santísima Trinidad, sosteniendo un cáliz y la hostia sacramental, y a menudo junto a cañones.

            Se veneran sus restos en muchos lugares diferentes de Italia: así, en la capilla de Santa Bárbara de Piacenza, en la iglesia de San Martino en la isla de Burano en Venecia, en la catedral de Rieli y en la basílica de Santa Bárbara, en Mantua.

            Y nada más por hoy, queridos amigos sino que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos. Por aquí nos vemos mañana, si lo tienen Vds. a bien, con una nueva entrada del triduo que vamos a dedicar a Santa Bárbara.


            ©L.A.
            Si desea suscribirse a esta columna y recibirla en su correo cada día, o bien ponerse en contacto con su autor, puede hacerlo en encuerpoyalma@movistar.es. En Twitter  @LuisAntequeraB



Otros artículos del autor relacionados con el tema
(puede hacer click sobre ellos si desea leerlos)

De San Lorenzo, la luna y las perseidas
Del Santo Lauro, santo de las lauras españolas, en el día de su festividad
De Santo Tomás Moro: una breve reseña histórica con ocasión de su festividad
De Santa Lucía de Siracusa, patrona de los ciegos, en el día de su festividad
De Santa Prócula, esposa de Poncio Pilatos, cuya festividad celebramos hoy
De los historiadores de la Iglesia. Hoy, Cesare Baronio