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martes, 31 de diciembre de 2024

01 de enero: María, Madre de Dios

 

01 de enero: María, Madre de Dios

La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de "María Madre de Dios". Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: "María, Madre de Dios".

Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener.

Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.

Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: "La Madre de Dios es también madre mía". Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: "He ahí a tu madre", ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?

Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.

Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios". Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

El título "Madre de Dios" es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.

Los santos muy antiguos dicen que en Oriente y Occidente, el nombre más generalizado con el que los cristianos llamaban a la Virgen era el de "María, Madre de Dios".


Benedicto XVI habló sobre esta festrividad en el año 2008

"El título de Madre de Dios, tan profundamente vinculado a las festividades navideñas, es, por consiguiente, el apelativo fundamental con que la comunidad de los creyentes honra, podríamos decir, desde siempre a la Virgen santísima. Expresa muy bien la misión de María en la historia de la salvación. Todos los demás títulos atribuidos a la Virgen se fundamentan en su vocación de Madre del Redentor, la criatura humana elegida por Dios para realizar el plan de la salvación, centrado en el gran misterio de la encarnación del Verbo divino.

Y todos sabemos que estos privilegios no fueron concedidos a María para alejarla de nosotros, sino, al contrario, para que estuviera más cerca. En efecto, al estar totalmente con Dios, esta Mujer se encuentra muy cerca de nosotros y nos ayuda como madre y como hermana. También el puesto único e irrepetible que María ocupa en la comunidad de los creyentes deriva de esta vocación suya fundamental a ser la Madre del Redentor. Precisamente en cuanto tal, María es también la Madre del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia. Así pues, justamente, durante el concilio Vaticano II, el 21 de noviembre de 1964, Pablo VI atribuyó solemnemente a María el título de "Madre de la Iglesia".

Precisamente por ser Madre de la Iglesia, la Virgen es también Madre de cada uno de nosotros, que somos miembros del Cuerpo místico de Cristo. Desde la cruz Jesús encomendó a su Madre a cada uno de sus discípulos y, al mismo tiempo, encomendó a cada uno de sus discípulos al amor de su Madre. El evangelista san Juan concluye el breve y sugestivo relato con las palabras: "Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa" (Jn 19, 27). Así es la traducción española del texto griego: εiς tά íδια; la acogió en su propia realidad, en su propio ser. Así forma parte de su vida y las dos vidas se compenetran. Este aceptarla en la propia vida (εiς tά íδια) es el testamento del Señor. Por tanto, en el momento supremo del cumplimiento de la misión mesiánica, Jesús deja a cada uno de sus discípulos, como herencia preciosa, a su misma Madre, la Virgen María.

- Benedicto XVI, 2008 
(fuente: www.corazones.org)

domingo, 31 de diciembre de 2023

01 de enero: María, Madre de Dios

 

01 de enero: María, Madre de Dios

La Iglesia Católica quiere comenzar el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María. La fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente es la de "María Madre de Dios". Ya en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma y donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa, en tiempos de las persecuciones, hay pinturas con este nombre: "María, Madre de Dios".

Si nosotros hubiéramos podido formar a nuestra madre, ¿qué cualidades no le habríamos dado? Pues Cristo, que es Dios, sí formó a su propia madre. Y ya podemos imaginar que la dotó de las mejores cualidades que una criatura humana puede tener.

Pero, ¿es que Dios ha tenido principio? No. Dios nunca tuvo principio, y la Virgen no formó a Dios. Pero Ella es Madre de uno que es Dios, y por eso es Madre de Dios.

Y qué hermoso repetir lo que decía San Estanislao: "La Madre de Dios es también madre mía". Quien nos dio a su Madre santísima como madre nuestra, en la cruz al decir al discípulo que nos representaba a nosotros: "He ahí a tu madre", ¿será capaz de negarnos algún favor si se lo pedimos en nombre de la Madre Santísima?

Al saber que nuestra Madre Celestial es también Madre de Dios, sentimos brotar en nuestro corazón una gran confianza hacia Ella.

Cuando en el año 431 el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años) e iluminados por el Espíritu Santo declararon: "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios". Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

El título "Madre de Dios" es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos y cualidades y privilegios que Ella tiene.

Los santos muy antiguos dicen que en Oriente y Occidente, el nombre más generalizado con el que los cristianos llamaban a la Virgen era el de "María, Madre de Dios".


Benedicto XVI habló sobre esta festrividad en el año 2008

"El título de Madre de Dios, tan profundamente vinculado a las festividades navideñas, es, por consiguiente, el apelativo fundamental con que la comunidad de los creyentes honra, podríamos decir, desde siempre a la Virgen santísima. Expresa muy bien la misión de María en la historia de la salvación. Todos los demás títulos atribuidos a la Virgen se fundamentan en su vocación de Madre del Redentor, la criatura humana elegida por Dios para realizar el plan de la salvación, centrado en el gran misterio de la encarnación del Verbo divino.

Y todos sabemos que estos privilegios no fueron concedidos a María para alejarla de nosotros, sino, al contrario, para que estuviera más cerca. En efecto, al estar totalmente con Dios, esta Mujer se encuentra muy cerca de nosotros y nos ayuda como madre y como hermana. También el puesto único e irrepetible que María ocupa en la comunidad de los creyentes deriva de esta vocación suya fundamental a ser la Madre del Redentor. Precisamente en cuanto tal, María es también la Madre del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia. Así pues, justamente, durante el concilio Vaticano II, el 21 de noviembre de 1964, Pablo VI atribuyó solemnemente a María el título de "Madre de la Iglesia".

Precisamente por ser Madre de la Iglesia, la Virgen es también Madre de cada uno de nosotros, que somos miembros del Cuerpo místico de Cristo. Desde la cruz Jesús encomendó a su Madre a cada uno de sus discípulos y, al mismo tiempo, encomendó a cada uno de sus discípulos al amor de su Madre. El evangelista san Juan concluye el breve y sugestivo relato con las palabras: "Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa" (Jn 19, 27). Así es la traducción española del texto griego: εiς tά íδια; la acogió en su propia realidad, en su propio ser. Así forma parte de su vida y las dos vidas se compenetran. Este aceptarla en la propia vida (εiς tά íδια) es el testamento del Señor. Por tanto, en el momento supremo del cumplimiento de la misión mesiánica, Jesús deja a cada uno de sus discípulos, como herencia preciosa, a su misma Madre, la Virgen María.

- Benedicto XVI, 2008 
(fuente: www.corazones.org)

sábado, 7 de enero de 2023

Homilía completa de Francisco en el funeral de Benedicto XVI: sincatábasis y humildad en el pastoreo 05012023

 

Homilía completa de Francisco en el funeral de Benedicto XVI: sincatábasis y humildad en el pastoreo

Francisco, el féretro de Benedicto y el pueblo fiel
Francisco, el féretro de Benedicto y el pueblo fiel... si el pueblo, dijo el Papa, el pastor no puede servir

ReL

Los humanos solo pueden hablar de Dios con palabras humanas e imágenes humanas. El Dios cristiano se hace hombre y sufre como hombre y habla como hombre. Cuando Dios quiere comunicarse con los hombres ha de hacer como un adulto que se agacha para hablar con un niño pequeño, con palabras que el niño pueda entender. Ese se expresa en griego con la palabra "sincatábasis", el abajamiento para comunicarse y acompañar, que en latín se suele traducir como 'condescendencia'.

Este es el concepto que Francisco quiso utilizar en su homilía del funeral de Benedicto XVI, quizá porque el difunto pontífice sumaba esas dos características, la del maestro que buscaba siempre enseñar de forma clara y comprensible, y la de la persona humilde que se abaja para poder llegar al otro. En ambas cosas imitaba a Jesucristo.

La homilía de Francisco sólo mencionó a Benedicto al final, pero al hablar sobre la tarea del pastor que se entrega y acompaña, Francisco señalaba una y otra vez al ejemplo de su predecesor. Reproducimos a continuación la Homilía completa en español.

***

Homilía del Papa Francisco en la Misa de Exequias por el Sumo Pontífice Emérito Benedicto XVI

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc23,46). Son las últimas palabras que el Señor pronunció en la cruz; su último suspiro —podríamos decir— capaz de confirmar lo que selló toda su vida: un continuo entregarse en las manos de su Padre.

Manos de perdón y de compasión, de curación y de misericordia, manos de unción y bendición que lo impulsaron a entregarse también en las manos de sus hermanos. El Señor, abierto a las historias que encontraba en el camino, se dejó cincelar por la voluntad de Dios, cargando sobre sus hombros todas las consecuencias y dificultades del Evangelio, hasta ver sus manos llagadas por amor: «Aquí están mis manos» (Jn20,27), le dijo a Tomás, y lo dice a cada uno de nosotros: “aquí están mis manos”.

Manos llagadas que salen al encuentro y no cesan de ofrecerse para que conozcamos el amor que Dios nos tiene y creamos en él (cf.1 Jn4,16).[1]

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» es la invitación y el programa de vida que inspira y quiere moldear como un alfarero (cf. Is 29,16) el corazón del pastor, hasta que latan en él los mismos sentimientos de Cristo Jesús (cf.Flp2, 5).

Entrega agradecida de servicio al Señor y a su Pueblo, que nace por haber acogido un don totalmente gratuito: “Tú me perteneces… tú les perteneces”, susurra el Señor; “tú estás bajo la protección de mis manos, bajo la protección de mi corazón. Permanece en el hueco de mis manos y dame las tuyas”.[2]

Es la condescendencia de Dios y su cercanía, capaz de ponerse en las manos frágiles de sus discípulos para alimentar a su pueblo y decir con Él: tomen y coman, tomen y beban, esto es mi cuerpo, cuerpo que se entrega por ustedes (cf.Lc22,19). La synkatabasis total de Dios.

Entrega orante que se forja y acrisola silenciosamente entre las encrucijadas y contradicciones que el pastor debe afrontar (cf.1 P1,6-7) y la confiada invitación a apacentar el rebaño (cf.Jn 21,17).

Como el Maestro, lleva sobre sus hombros el cansancio de la intercesión y el desgaste de la unción por su pueblo, especialmente allí donde la bondad está en lucha y sus hermanos ven peligrar su dignidad (cf.Hb 5,7-9). Encuentro de intercesión donde el Señor va gestando esa mansedumbre capaz de comprender, recibir, esperar y apostar más allá de las incomprensiones que esto puede generar. Fecundidad invisible e inaferrable, que nace de saber en qué manos se ha puesto la confianza (cf.2 Tm1,12).

Confianza orante y adoradora, capaz de interpretar las acciones del pastor y ajustar su corazón y sus decisiones a los tiempos de Dios (cf.Jn21,18): «Apacentar quiere decir amar, y amar quiere decir también estar dispuestos a sufrir. Amar significa dar el verdadero bien a las ovejas, el alimento de la verdad de Dios, de la palabra de Dios; el alimento de su presencia».[3]

Y también entrega sostenida por la consolación del Espíritu, que lo espera siempre en la misión: en la búsqueda apasionada por comunicar la hermosura y la alegría el Evangelio (cf. Exhort. ap.Gaudete et exsultate, 57), en el testimonio fecundo de aquellos que, como María, permanecen de muchas maneras al pie de la cruz, en esa dolorosa pero recia paz que no agrede ni avasalla; y en la terca pero paciente esperanza en que el Señor cumplirá su promesa, como lo había prometido a nuestros padres y a su descendencia por siempre (cf.Lc1,54-55).

También nosotros, aferrados a las últimas palabras del Señor y al testimonio que marcó su vida, queremos, como comunidad eclesial, seguir sus huellas y confiar a nuestro hermano en las manos del Padre: que estas manos de misericordia encuentren su lámpara encendida con el aceite del Evangelio, que él esparció y testimonió durante su vida (cf.Mt25,6-7).

San Gregorio Magno, al finalizar la Regla pastoral, invitaba y exhortaba a un amigo a ofrecerle esta compañía espiritual: «En medio de las tempestades de mi vida, me alienta la confianza de que tú me mantendrás a flote en la tabla de tus oraciones, y que, si el peso de mis faltas me abaja y humilla, tú me prestarás el auxilio de tus méritos para levantarme».

Es la conciencia del Pastor que no puede llevar solo lo que, en realidad, nunca podría soportar solo y, por eso, es capaz de abandonarse a la oración y al cuidado del pueblo que le fue confiado.[4]

Es el Pueblo fiel de Dios que, reunido, acompaña y confía la vida de quien fuera su pastor. Como las mujeres del Evangelio en el sepulcro, estamos aquí con el perfume de la gratitud y el ungüento de la esperanza para demostrarle, una vez más, ese amor que no se pierde; queremos hacerlo con la misma unción, sabiduría, delicadeza y entrega que él supo esparcir a lo largo de los años. Queremos decir juntos: “Padre, en tus manos encomendamos su espíritu”.

Benedicto, fiel amigo del Esposo, que tu gozo sea perfecto al oír definitivamente y para siempre Su Voz.

[1] Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 1.
[2] Cf. Íd., Homilía en la Misa Crismal, 13 de abril de 2006.
[3] Íd., Homilía en la Misa de inicio del pontificado, 24 de abril de 2005.
[4] Cf. ibíd.

martes, 3 de enero de 2023

GRATIS online en Famiplay: Benedicto XVI el Papa Emérito

 

 

Disponible a nivel mundial en español

Hoy ha fallecido Benedicto XVI y en su honor, Famiplay y Goya Producciones publican el documental "Benedicto XVI, el Papa Emérito" completamente gratis en Famiplay hasta el 6 de enero de 2023. Para acceder al documental es necesario registrarse en ver.famiplay.com.

Benedicto XVI, el Papa Emérito - Trailer Oficial (2021)

“El Papa Emérito” es un documental centrado en la época de Joseph Ratzinger al servicio de la Iglesia como Cardenal Prefecto de la Doctrina de la Fe y más tarde como Papa. En estos años se enfrenta a dos inmensas tareas: cara afuera, defender la doctrina católica frente a la “dictadura del relativismo” y, cara adentro, la reforma de la Iglesia, empezando por la confusa estructura de las finanzas vaticanas. Años de servicio a la Iglesia y aplastantes tareas cuyo peso piensa no poder soportar. ¿Hizo bien en dimitir? El documental no juzga, pero sí revela que hubo en su entorno que intentó disuadirle.

VER PELÍCULA »

Joseph Ratzinger será el último papa que haya vivido los horrores de la segunda Guerra Mundial y del nazismo. Fue reclutado a los 16 años, mientras luchaba por defender su vocación sacerdotal. Luego, como profesor de teología, enseña en las más prestigiosas universidades alemanas. Su nombre suena entre los expertos más escuchados en el Concilio Vaticano II. Acabado éste, deberá tomar una dura decisión: o la continuidad, o la ruptura con la tradición de la iglesia. Ratzinger elige la fidelidad a las enseñanzas conciliares. Esa será su guía, como arzobispo, cardenal y Papa, en medio de incontables contradicciones de dentro y de fuera de la Iglesia.


“El Papa Emérito” documental escrito y dirigido por Andrés Garrigó, se centra en su época al servicio de Juan Pablo II como Cardenal prefecto de la Doctrina de la Fe y más tarde como Papa. En esta época tuvo que afrontar crisis como la de la Teología de la Liberación en su versión marxista afín a la guerrilla, y la de los casos de pedofilia que empezaban a aflorar entonces. Como Papa, elegido en 2005, se enfrenta a dos inmensas tareas: cara afuera, defender la doctrina católica frente a “dictadura del relativismo” y, cara adentro, la reforma la Iglesia, empezando por la confusa estructura de las finanzas vaticanas.


Años de servicio a la Iglesia y aplastantes tareas cuyo peso piensa no poder soportar. ¿Hizo bien en dimitir? El documental no juzga, pero sí revela que hubo en su entorno quien intentó disuadirle. Lo admite sin ambages en el documental su secretario Mons. Georg Gänswein, a lo que el papa le contestó que lo había rezado y no habría marcha atrás… como así ha sido.
Todas estas preocupaciones no le impidieron seguir escribiendo libros de teología, que forman hoy parte de su gran legado.


Entre los otros expertos que intervienen en el documental figuran cardenales como Müller, Herranz, o Rouco, historiadores como el francés Ardura, vaticanistas como los italianos Valli, de la RAI, o Tornielli, actualmente en el dicasterio de la Comunicación, y Andrea Monda hoy director de l’Osservatore Romano. También aportan nuevas perspectivas algunos amigos de Benedicto XVI como el teólogo canadiense Tremblay, y la socióloga alemana Gabriele Kuby.

 

 

 

FICHA TÉCNICA


Título original:
Benedicto XVI, el Papa Emérito
Género: Documental
Duración: 54 minutos
Idioma: Español
País: España
Año: 2021
Director y guionista: Andrés Garrigó
Producida por:  Goya Producciones

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INTERVIENEN


Mons. Georg Gänswein – Secretario del papa emérito Benedicto XVI
Cardenal Gerhard Müller – Pref. emer. Congr. Para la Doctrina de la Fe
Cardenal Julián Herranz – Pte. emer. Consejo Pontificio textos legislativos
Cardenal José Manuel Estepa – Colaborador del Card. Ratzinger
Cardenal Antonio María Rouco – Arzobispo emérito de Madrid
Aldo Maria Valli – Vaticanista, exdirector telediario RAI, Roma
Prof. Bernard Ardura – Pte. Com. Pontif. Ciencias Históricas, Roma
Mons. Ricardo García – Obispo-Prelado de Yauyos, Perú
Andrea Tornielli – Director editorial del Dicasterio para la Comunicación
Prof. Réal Tremblay – expresidente, Academia Pontificia de Teología
Guzmán Carriquiri – Embajador de Uruguay ante la Santa Sede
Andrea Monda – Director de L’Osservatore Romano
Prof. Pablo Blanco Sarto – Biógrafo de Ratzinger, Universidad de Navarra
Prof. Alfred Sonnenfeld – Universidad Humboldt, Berlín y Catedrático UNIR
Gabriele Kuby – Escritora y socióloga alemana

 

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domingo, 1 de enero de 2023

Benedicto XVI muere a los 95 años 31122022

 

Benedicto XVI muere a los 95 años

Benedicto XVI retratado por el artista español Raúl Berzosa.

El Papa Emérito Benedicto XVI murió este 31 de diciembre a los 95 años, poniendo fin a la transcendental vida de un hombre de Iglesia que se llamó a sí mismo un humilde trabajador en la viña del Señor.

Su muerte fue anunciada en un comunicado oficial por Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa del Vaticano, quien señaló que "con tristeza les informo que el Papa Emérito, Benedicto XVI, falleció hoy a las 9:34, en el Monasterio Mater Ecclesiae en el Vaticano".

"Más información seguirá tan pronto como sea posible", expresó.

Joseph Aloisius Ratzinger fue elegido Papa en abril de 2005. Tomó el nombre de Benedicto XVI tras décadas de servicio a la Iglesia Católica como teólogo, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal y uno de los más cercanos colaboradores de San Juan Pablo II, a quien sucedió en el papado.

El 11 de febrero de 2013, Benedicto, de 85 años entonces, sorprendió al mundo con el anuncio, en latín, de su renuncia, convirtiéndose en el primer Papa en renunciar en 600 años.

Dijo que daba ese paso porque su edad avanzada y su falta de fuerzas lo hacían inadecuado para el servicio petrino.

MÁS EN VATICANO

Ampliamente reconocido como un destacado teólogo del siglo XX, el pontificado de Benedicto estuvo marcado por un profundo entendimiento de los desafíos de la Iglesia, ante la creciente agresión ideológica y la perspectiva cada vez más secular de Occidente, dentro y fuera de la Iglesia.

Como se recuerda, advirtió de la “dictadura del relativismo” en una homilía previa al cónclave de 2005, en el que fue elegido Papa.

Nacido en el pequeño pueblo de Baviera llamado Marktl am Inn el 16 de abril de 1927, el futuro Papa creció en una región de Alemania conocida por su piedad y su gran devoción mariana.

Fue el tercero de los hijos de Joseph y María Ratzinger.

Su juventud en el pueblo cercano, también bávaro, de Traunstein, se vio ensombrecida por el partido nazi, un régimen al que consideró “siniestro” y que “desterró a Dios y así se hizo impermeable a todo lo bueno y verdadero”.

Luego de un periodo forzado de dos meses en el ejército alemán al final de la Segunda Guerra Mundial, Ratzinger y su hermano mayor, Georg, retomaron sus estudios para el sacerdocio, primero en Freising y luego en Munich.

.Ordenado sacerdote con su hermano el 29 de junio de 1951, Ratzinger concluyó su doctorado en teología y se convirtió en profesor universitario y vicepresidente de la prestigiosa Universidad de Ratisbona en Baviera.

Su reputación como intelectual hizo que el Cardenal Joseph Frings, Arzobispo de Colonia, lo invitara a servir como experto o perito en el Concilio Vaticano II.

Rápidamente se distinguió como un eminente teólogo.

En 1977 el Papa San Pablo VI lo nombró Arzobispo de Múnich y Freising. Más tarde, ese mismo año, lo designó Cardenal.

Solo cuatro años después, en 1981, el Papa Juan Pablo II lo nombró prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el dicasterio del Vaticano dedicado a promover y defender las enseñanzas de la fe católica. Estuvo en el cargo hasta la muerte de San Juan Pablo II en 2005.

Luego de su renuncia en 2013, estableció su residencia en el monasterio Mater Ecclesiae, un pequeño convento construido en 1994 dentro del Vaticano, donde se dedicó a una vida de oración y estudio.

En conferencia de prensa este 31 de diciembre de 2022, Matteo Bruni anunció que el funeral del Papa Emérito Benedicto XVI se realizará el jueves 5 de enero de 2023 a las 9:30 a.m. (hora de Roma) en la Plaza de San Pedro, y lo presidirá el Papa Francisco.

Además, desde la mañana del lunes 2 de enero, el cuerpo de Benedicto XVI estará en la Basílica de San Pedro para que los fieles católicos puedan tener "un último encuentro con el Papa Emérito, para saludarlo y para decirle adiós".

10 frases memorables de Benedicto XVI 31122022

 

10 frases memorables de Benedicto XVI

Benedicto XVI en la logia de bendición de la Basílica de San Pedro después del anuncio de su elección como Papa, el 19 de abril de 2005. Crédito: Vatican Media.

A lo largo de su pontificado de casi ocho años, Benedicto XVI, fallecido este 31 de diciembre de 2022, dejó importantes mensajes.

A continuación recordamos algunas de sus frases más memorables.

1. Sus primeras palabras tras ser elegido Papa

El 19 de abril de 2005, luego del Cónclave donde fue elegido, Benedicto XVI pronunció sus primeras palabras desde el balcón de la Basílica de San Pedro:

Queridos hermanos y hermanas: después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar incluso con instrumentos insuficientes, y sobre todo me encomiendo a vuestras oraciones”, declaró.

2. El sentido del sufrimiento 

MÁS EN VATICANO

“La locura de la Cruz es convertir el sufrimiento en grito de amor a Dios”. Esta es una de las frases más conocidas de Benedicto XVI.

Lo dijo el 14 de septiembre de 2012, el día que la Iglesia celebra la Exaltación de la Cruz y al firmar la exhortación Ecclesia in Medio Oriente en la Basílica greco-melquita de San Pablo de Harissa.

3. La fe y la razón 

Fue en este lugar donde aseguró que "la razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana".

4. Sobre el aborto 


El Papa Benedicto XVI defendió tenazmente el derecho a la vida de todas las personas durante un discurso en 2007, donde aseguró que el aborto “no puede ser un derecho humano, es totalmente opuesto. Es una gran herida en la sociedad”.

5. La importancia del matrimonio 

“El amor es la única fuerza que puede verdaderamente transformar el mundo”. 

Esta frase la pronunció Benedicto XVI en su homilía durante la Misa de clausura del VII Encuentro Mundial de las Familias en 2012, en el Parque Bresso de Milán ante más de un millón de fieles.

6. El significado de ser cristiano

“Ser cristiano no es una especie de traje que se usa en lo privado”, afirmó Benedicto XVI  el 30 de mayo de 2011 en la audiencia a los participantes de la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

7. ¿Dónde estaba Dios durante las masacres del nazismo?

El 28 de mayo de 2006 Benedicto XVI llegó al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, en Polonia.

En un intenso discurso, el Papa rogó por “la gracia de la reconciliación” y cuestionó: “¡Cuántas preguntas se nos imponen en este lugar! Siempre surge de nuevo la pregunta: ¿Dónde estaba Dios en esos días? ¿Por qué permaneció callado? ¿Cómo pudo tolerar este exceso de destrucción, este triunfo del mal?”.

“No podemos escrutar el secreto de Dios. Sólo vemos fragmentos y nos equivocamos si queremos hacernos jueces de Dios y de la historia. En ese caso, no defenderíamos al hombre, sino que contribuiríamos solo a su destrucción”, subrayó.

8. Su mensaje a los jóvenes

En la homilía de la Vigilia que pronunció en septiembre de 2011 ante miles de jóvenes reunidos en la Feria de Friburgo, el Papa Benedicto XVI alentó a todos los presentes a tener “la osadía de ser santos brillantes, en cuyos ojos y corazones reluzca el amor de Cristo, llevando así luz al mundo” que vive en la oscuridad.

9. En una de sus visitas a España

Durante su discurso en Cuatro Vientos, en España, Benedicto XVI pronunció la siguiente frase, aún recordada: "Queridos amigos, que ninguna adversidad os paralice. No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad. El Señor os ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando su Nombre en toda la tierra”.

10. Su despedida

Tras renunciar al Pontificado, Benedicto XVI afirmó: “Gracias de corazón y pido perdón por mis errores”.