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viernes, 5 de julio de 2024

Verdaderos expertos ( Dios comparte con los hombres y mujeres humildes la plenitud de su verdad).

 Aprende a orar


Verdaderos expertos
Dios comparte con los hombres y mujeres humildes la plenitud de su verdad.


Autor: Robert Hurtgen | Fuente: Catholic.Net



La época actual está llena de “expertos”. Con la ayuda de nuestros programas universitarios y de enseñanza superior, estos expertos aumentan de a miles año tras año. Se los puede ver con frecuencia en programas de televisión y escribiendo para periódicos y blogs. Utilizando el “vocabulario aceptado” de hoy, nos informan con confianza sobre los “matices” que hemos pasado por alto, las “perspectivas” que nos faltan y los “ángulos” que no hemos tenido en cuenta.

Si bien estos expertos pueden conocer bien ciertos campos (muy selectivos), es posible que le sorprenda lo poco que saben en realidad. Debemos estar en guardia contra la suposición de que las personalidades que nos hablan desde la televisión o Internet son conocedoras simplemente porque aparecen en la televisión, escriben para publicaciones importantes o tienen títulos universitarios.

Como católicos, profesamos amar y seguir el “Camino, la Verdad y la Vida”. El cristianismo profesa abiertamente su convicción de que la Verdad es una Persona, Cristo. Debemos preguntarnos: si uno no conoce a Cristo y su Verdad, ¿qué es lo que realmente sabe? La respuesta es: no mucho.

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Los expertos de nuestra época no parecen conocer muy bien a Cristo. De hecho, muchos de ellos lo consideran irrelevante. Lo mismo ocurre con aquellos que dicen creer en Él. Todos conocemos la mirada vacía y santificada de incomprensión que visita los rostros de los sabios de nuestro tiempo cuando se encuentran con un cristiano sincero. Usan la palabra "religioso" como si fuera una palabra sucia, con una clara nota de siniestra indiferencia. El hombre o la mujer que va a misa los domingos -y que programa su tiempo en torno a esa santa obligación como si realmente importara- se considera que no está lejos del fanatismo. Cualquiera que sea la triste y lamentable conspiración de influencias que dio lugar a tales actitudes, el hecho de que estas actitudes nos rodean es obvio.

La impactante afirmación de San Pablo resuena hoy tan claramente como hace milenios: “La sabiduría de Dios es más sabia que la sabiduría de este mundo”. El hombre que sabe y entiende que Dios creó el mundo de la nada, y que lo hizo por amor, sabe mucho más sobre nuestro universo que el físico que trabaja en su laboratorio. La mujer que sabe que Dios creó su alma y la redimió con la sangre de su Hijo sabe mucho más sobre la condición humana que el más erudito de los psicólogos de hoy. Si el físico y el psicólogo tienen fe, entonces están mucho mejor. Pero, hoy, eso es cada vez más improbable e incluso improbable.   



El Señor encarnado habló de una pequeña semilla de mostaza, que crece hasta convertirse en un gran arbusto. Para el que cree, tiene en su mente y en su corazón la semilla de mostaza del conocimiento, la sabiduría y el entendimiento: el Credo. Es una profesión de fe más bien pequeña, corta y modesta, de menos de trescientas palabras . Sin embargo, el que sabe y cree lo que se profesa en el Credo sabe las cosas más grandes, más altas y más excelentes, las cosas que realmente importan. Sabe mucho más que nuestros expertos. Puede que no sea capaz de ofrecer las explicaciones de los artículos del Credo que hizo Santo Tomás, pero sabe lo que en última instancia importa. Así, la humilde semilla que es el Credo, cuando se riega con una fe viva, crece hasta convertirse en un árbol, que abarca al hombre, al mundo y al universo. Llega hasta Dios mismo.

Los sabios de nuestro tiempo siempre se apresurarán a mostrarnos cuán atrasados ​​y desconectados estamos. A menudo, no seremos condecorados con los títulos y certificados que ellos poseen. Sin embargo, debemos recordar que conocemos la verdad de las cosas mucho mejor que ellos. Esta confianza preservará los cimientos de nuestra casa del derrumbe. También podemos regocijarnos de que Dios haya querido tan amorosamente compartir con hombres y mujeres humildes la plenitud de su Verdad. Ningún “experto” puede robarnos este tesoro. Nuestra alegría será más pura cuando permitamos que nuestras mentes piensen en aquella que conoció y amó la Verdad mejor que todos: la humilde, modesta y pobre Madre de Dios. Ella albergó de manera tan inefable la Verdad que lo llevó en su naturaleza humana. Pero ¿quién entre los sabios de nuestra época iría a consultarla?

martes, 5 de noviembre de 2019

Una clave para la felicidad: dejar que se haga la voluntad de Dios

Una clave para la felicidad: dejar que se haga la voluntad de Dios
Hemos de buscar, encontrar y realizar la voluntad de Dios de nuestra vida


Por: Qriswell Quero de Pérez | Fuente: PildorasdeFe.net



Aún en las cosas que consideremos simples o pequeñas, tareas que podemos hacer en el hogar, en el trabajo, en los distintos caminos que transitemos o en los lugares que nos encontremos, siempre es importante pedir a Dios que su voluntad se haga en nosotros

La voluntad de Dios: clave para la felicidad

Jesús nos ofrece una de las claves más importante de nuestra vida para lograr la felicidad: ¡hacer la voluntad de Dios! Esto no es sencillo, por nuestra condición humana siempre queremos darnos riendas sueltas en todo y seguir nuestros propios deseos.
Para Jesús, los más cercanos a Él, son aquellos que realizan en sus vidas la voluntad de Dios, y la voluntad de Dios es que todos nos respetemos, nos ayudemos, nos amemos, nos valoremos y que no nos hagamos daño. Esto es un camino importante para la felicidad
Es importante proteger la familia, uno de los pilares fundamentales de la sociedad. Pero por encima de los vínculos familiares, tantas veces resquebrajados por intereses superficiales, hemos de buscar, encontrar y realizar la voluntad de Dios de nuestra vida.

Que se haga su voluntad

Una de las cosas que más nos preocupan en la vida cristiana, es saber cuándo responderá Dios a nuestras peticiones. ¿Cuándo responderá el señor? No lo sabemos, no lo sabremos, pero lo que sí sé es que prefiero que su voluntad se cumpla en mi vida y no la mía.
Cierra tus ojos allí donde estás, deja que Dios te abrace fuertemente, deja que Él te haga sentir lo importante que eres en su rebaño.

Oración de confianza

Padre celestial, gracias por amarme y por bendecirme cada día en mi proyecto hacia la felicidad.
Para Ti sólo tengo palabras de agradecimiento. Te entrego los pensamientos y acciones de este día, te suplico que me llenes de fuerzas para salir adelante.
Gracias, Dios mío, porque en medio de las dificultades, estoy seguro que extiendes tu mano para salvarme.
Tú actúas en mi vida en el momento que Tú consideras que es mejor para mi bienestar y sabes qué es lo que necesito.
Confío en Ti.
Amén.
Este artículo fue publicado originalmente por nuestros aliados y amigos:PildorasDeFe.net



 

martes, 19 de febrero de 2019

"Que Dios te bendiga" (Meditación para hoy) 19022019

"Que Dios te bendiga"
Reparte bendiciones donde vayas, no sólo de palabras, sino de hechos. Ellas volverán a ti, cuando menos lo esperes.


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net 



Cuando alguien te dice ´QUE DIOS TE BENDIGA´ no solo te está deseando lo mejor para ti, sino que también esta actuando en favor suyo. Pues cuando bendices a alguien también atraes el favor de Dios hacia ti.

El efecto de la Bendición es multiplicador, ya que es dado por Dios a sus Hijos.

¡¡¡BENDICIONES!!!

La bendición invoca el apoyo activo de Dios para el bienestar de la persona, habla del agradecimiento, implica salud, provisión y felicidad en la persona que recibe buenos deseos de nuestra parte.

La bendición comienza en el hogar, en las relaciones de padres e hijos. Los niños que reciben el regalo de la bendición de parte de sus padres, tienen un buen comienzo espiritual y emocional en la vida.

Reciben un firme fundamento de amor y aceptación. Este principio también se aplica a la íntima relación de pareja. Las amistades se profundizan y fortalecen, la hermandad de las Iglesias se incrementa, trayendo compañerismo, sanidad y esperanza a muchos que nunca han recibido una palabra de bendición.

EL poder de la vida y la muerte está en la Palabra. Al bendecir, se otorga vida, no sólo al que recibe la bendición, sino también al que la da.

Por eso, hoy te bendigo, mi bendición va para ti, porque al bendecirte de todo corazón, me bendigo a mí mismo. Reparte bendiciones donde vayas, no sólo de palabras, sino de hechos. Ellas volverán a ti, cuando menos lo esperes. En general, la persona que vive en la presencia de Dios, amándole y obedeciéndole, goza de la bendición divina siempre.


DIOS TE LLENE DE BENDICIONES

jueves, 29 de noviembre de 2018

Oración con el Salmo de la victoria para combatir y derrotar la soledad

Oración con el Salmo de la victoria para combatir y derrotar la soledad

mujer con gorro sentada  mirando por una ventana

Si no sabes enfrentar apropiadamente la soledad, eso podría causarte estragos y desequilibrio emocional. Oración con el Salmo de la Victoria

 
¿Has sentido la soledad? ¿Te has sentido deprimido últimamente? ¿Sientes que no le importas a nadie y que nadie te entiende? ¿Te sientes triste, sombrío, desconcertado y confundido? ¿Sientes como si la vida no tuviera ningún significado o propósito? ¿Sientes que es hora de tirar la toalla y decir: ¡basta, he tenido suficiente!?
San Ignacio de Loyola llama a ese estado: desolación, soledad profunda. Una de las manifestaciones más comunes de la desolación es la soledad, sentir que estás solo en el mundo y que nadie parece interesarse en ti y hacia dónde vas en la vida.
Si no sabemos cómo enfrentar apropiadamente la soledadentonces ese estado puede causar estragos en nuestro día a día, y hacer un daño irreparable en nuestra vida espiritual, e incluso en nuestra vida natural.
Una mala decisión hecha en estado de desolación puede ser determinante, ¿Cuántos jóvenes hoy en día recurren a la violencia hacia otros y caen en un aparente océano de interminable desolación?
"Nuestro auxilio está en el nombre del Señor, quien hizo el cielo y la tierra". (Salmo 121,2)
Ese estado de desolación, manifestado a través de un profundo sentimiento de soledad, está presente, hoy más que nunca, en todas las sociedades y situaciones. Sin embargo, somos personas de esperanza. San Pablo no los recuerda con estas palabras esperanzadoras en estas citas bíblicas:
"Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?". (Romanos 8,31)
"Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte". (2da Cotintios 12,10)
La fuerza es por supuesto Dios, los Salmos dicen que Dios es una roca, así como la luz y la salvación.
Para sobreponernos al estado devastador de la soledad que todos experimentamos en algunos periodos de nuestras vidas, recurramos a estas simples pero eficaces prácticas que pueden ser llevadas a cabo en cualquier lugar con un mínimo esfuerzo.

Salmo 23: El Salmo de Dios el Pastor

Cuando las nubes negras descarguen una tormenta torrencial sobre tu solitaria y desamparada alma, abre tu Biblia y ve al Antiguo Testamento, al más famoso de todos los Salmos, el Salmo 23:
Salmo de David.
  1. El Señor es mi pastor, nada me faltará;
  2. En verdes pastos Él me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce,
  3. Y reconforta mi alma; me guía por senderos de justicia, por amor de su nombre.
  4. Aunque pase por el valle de sombra y muerte, no temo ningún mal, porque Tú estás conmigo con tu vara y tu bastón, y al verlas voy sin miedo.
  5. La mesa la has preparado para mí frente a mis adversarios, has ungido mi cabeza con aceites y mi copa está rebosando.
  6. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días.

Silencia tu alma y tu corazón.

Encuentra un lugar silencioso, así puedes leer, orar, meditar, escuchar y permitir que Dios le hable a las profundidades de tu corazón. Él habla al silencio de nuestros corazones si se lo permitimos.
"El Señor es mi pastor, nada me faltará..."
Con estas palabras el Salmo 23 se dirige personal e íntimamente a tu solitaria y abandonada alma. Reza estas palabras de forma tranquila y en calma y con un espíritu abierto, rézalas una segunda o tercera vez, entonces ¡algo maravilloso pasará! La gracia gentil pero poderosa de Dios tocará las profundidades de tu alma con este conocimiento:
"No estoy solo; Nunca he estado solo en mi vida; Realmente nunca estaré solo, por esta simple pero profunda razón: El Señor es mi pastor, nada me faltará..."
Escena contemplativa: A partir de allí se formara una escena en tu mente, tú caminando junto a Jesús el Buen Pastor en un verdoso y aromático pasto.
Detente y mira en los ojos del Buen Pastor, quien realmente te ama como la luz de sus ojos, eres de gran importancia para Él, ahora y siempre. Él vino al mundo para salvarte, y a tu alma inmortal, como si fueras la única persona en todo el universo creado.
Descárgate: Ahora es el momento de abrir tú herido, solitario, triste y deprimido corazón y hablarle.De todas las personas en el mundo, el Buen Pastor es quien mejor escucha, no solo escucha nuestras palabras, sino que también puede leer los secretos más profundos de nuestro corazón.
No hay necesidad de usar una máscara con Él, te conoce incluso mejor que tú mismo. Si alguna vez hubo un lector de mentes o un lector de corazones, en definitiva es Jesús, el Buen Pastor.
No tengas miedo: San Juan Pablo II, insistía al principio de su pontificado, que el mundo en general, así como los corazones individuales, no deberían estar asustados de abrir una puerta a Jesucristo, en otras palabras abrir sus corazones a Jesús, el Buen Pastor de sus vidas.

Qué y cómo decirlo

Utiliza palabras simples; el Señor no es exigente ni quisquilloso en el lenguaje, dile todo. Recuerda las palabras del Apóstol San Pedro "Reparte tus preocupaciones con el Señor, porque Él cuida de ti".
  • ¿Estás temeroso del futuro y de lo que depara para ti?: ¡Díselo al Señor!
  • ¿Dudas del pasado debido a la cantidad y gravedad de los pecados que cometiste?: reparte tus pecados en el corazón del Buen Pastor, Él no viene por los santos sino por los pecadores.
  • ¿Está tu corazón severamente herido incluso desde la infancia?: ¡no temas! El Profeta Isaías nos enseña sobre las heridas de Jesús: "Por sus heridas fuimos sanados".
  • ¿Estás sufriendo alguna enfermedad que parece no tener cura?: Nunca olvides que Jesús curó a los ciegos, los lisiados, los sordos, los paralíticos, los leprosos; incluso los trajo de vuelta a la vida. Él es el Camino, la Verdad, y la Vida. Permite que Jesús sea el Doctor de tus dolores y enfermedades.
  • ¿Hay muchos miedos y dudas ante tus ojos?: entonces dilo con todo tu corazón: ¡Jesús en ti confió!

El Buen Pastor escucha al corazón

De todo lo que le dices al Buen Pastor, Él escucha más atentamente a un amable, compasivo y amoroso corazón. Más aún, el Buen Pastornunca está impaciente con nadie, no, Él es la paciencia viva, además, nunca está demasiado ocupado para caminar con nosotros, escucharnos y consolarnos.
En los momentos de extrema soledad no caigas en los falsos dioses de este mundo: la bebida, las drogas, la pornografía, o la sexualidad ilícita. Esto solo te llevará a un pozo más profundo de soledad.
Más bien, ve hacia el Buen Pastor, y ábrele tu solitario corazón porque la verdad es que:
"El Señor es mi Pastor, nada me faltará..."
 
 
Adaptación y traducción por Qriswell Quero, del artículo publicado en: Catholic Exchange, autor: Fr. Ed Broom

lunes, 3 de septiembre de 2018

¿Por qué nadie es profeta en su tierra? (Meditación para hoy) 03092018

¿Por qué nadie es profeta en su tierra?
Responderemos a la pregunta sobre por qué Jesús dice que un profeta solamente es mal recibido en su propia casa y por los suyos


Por: Mons. Salvador Martínez Ávila | Fuente: Siame.mx 



Podemos iniciar nuestra investigación buscando en el Antiguo Testamento si efectivamente los profetas fueron mal recibidos en su propia casa o pueblo. Podemos observar que varios de los profetas, auténticos, del Antiguo Testamento, fueron llamados por Dios a ejercer la profecía lejos de su lugar de origen.
Por ejemplo, el profeta Amos era originario de Tecoa en Judá, y ejerció su profecía en el Santuario de Betel, santuario del Reino del Norte, y fue rechazado por las autoridades. Eliseo era originario de Abel Mejolá, y nunca ejerció la profecía en medio de su familia, sino con grupos proféticos cerca de Guilgal; en general su ministerio profético fue aceptado. Jeremías e Isaías fueron profetas que ejercieron en Jerusalén, el primero era de los sacerdotes de Anatot en la tierra de Benjamín. De Isaías no se dice su origen, pero es probable que ejerciera muy cerca o en su mismo lugar de origen.
Pasemos ahora al Nuevo Testamento. En el Evangelio de san Mateo (Mt 23,32; Lc 13,34) Jesús se queja con Jerusalén de que mata a los profetas que le son enviados. Si pensamos en que todos los profetas escritores fueron miembros del pueblo de Dios y que a muchos de ellos los mataron, no solamente en Jerusalén sino sus propios paisanos, entonces podemos pensar que Jesús recoge un pensamiento que era común en su entorno socio religioso. En el Evangelio de san Lucas (Lc 11,51-53) dentro de una serie de “ayes”, es decir, dentro de un discurso de denuncia contra fariseos y doctores de la ley, Jesús les dice que a ellos se les pedirá cuenta de la sangre de los profetas y los justos que ha sido derramada desde Abel hasta Zacarías. En este caso se particulariza la responsabilidad, no se trata del pueblo en su conjunto, sino particularmente de las autoridades que se hacen resistentes a la voluntad de Dios.
Pero en otros pasajes (Marcos 6, 1-6; Lucas 4, 16-30) no fueron las autoridades, sino los que conocían a Jesús y a su familia, con lo cual podemos comprobar que no es un factor determinante la situación social o incluso de consanguineidad para aceptar o rechazar al Señor. El evangelista nos da la clave, a saber, es la decisión de creer en Jesús aquello que hace posible que se opere la salvación. Podemos preguntarnos si no resulta más o menos comparable a grupos de personas que desde su niñez estuvieron muy cercanas a la formación religiosa y que más adelante en la vida nadie les resulta suficiente para convencerlos pues ellos, desde niños, ya lo saben todo de su religión.

viernes, 12 de mayo de 2017

5 estrategias de la Virgen de Fátima para que los niños recen el Rosario

5 estrategias de la Virgen de Fátima para que los niños recen el Rosario

 
nino muchacho sosteniendo santo rosario mano rezando
 

Podría ser demasiado pedir que los niños recen el Rosario diario, pero la Virgen se lo pidió a los 3 pastorcitos en Fátima

 
A lo largo de los años he intentado animar a mis hijos a rezar el Rosario con una mezcla de éxitos y fracasos, y por tanto admiro a las madres que me dicen que rezan el Rosario todas las noches en familia y también la labor de la Armada Blanca.
Uno podría pensar que quizá es demasiado pedir a niños pequeños rezar el Rosario todos los días, pero eso es precisamente lo que hizo la Santísima Virgen María cuando se apareció a tres pastorcillos en Fátima.
Cuando empezaron sus apariciones el 13 de mayo de 1917, Lucía tenía 10 años, Francisco 8 años, y Jacinta solo 7 años y no se pasaban todo el día en la iglesia.
¿Qué estrategias usó nuestra Sra. de Fátima para lograr que esos tres niños rezaran el Rosario cada día con devoción?

1.- Dar ejemplo de cómo rezar antes de mencionar el Rosario

Antes de las apariciones de la Virgen, Dios mandó al Ángel de Portugal para decirles a los niños: “¡Orad conmigo!”. Les dio ejemplo y les enseñó simples oraciones, asegurándoles:
"Los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras súplicas”.
Cuando les encontró no rezando al aparecerse a ellos la segunda vez, les exhortó:
"¿Qué están haciendo? Recen... Recen mucho"... Los corazones de Jesús y de María tienen sobre ustedes designios de misericordia".
En la tercera aparición del Angel, este les demuestra la Presencia del Señor en el Santísimo Sacramento, postrándose ante Él. Ya les demuestra la necesidad de la oración y la actitud que deberían de tener, como podemos hacer los padres con nuestros hijos desde su infancia.

2.- Insistir amablemente.

En cada una de sus seis apariciones en Fátima, la Santísima Virgen María repite su petición de que los pastorcillos recen el Rosario todos los días y que continúen a hacerlo.
Si la Virgen María no se contentó con decirlo una vez, no deberíamos de desanimarnos si hemos de insistir con cariño una y otra vez para que nuestros hijos tomen la costumbre de rezar el Rosario todos los días.

3.- Demostrar que nos importa.

La Virgen se mostró a veces triste, apelando a la compasión de los pastorcillos. Explica Lucía: Delante de la palma de la mano derecha de nuestra Señora estaba un corazón rodeado de espinas que parecían clavarse en él.
Entendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que quería reparación (segunda aparición de la Virgen)
Sor Lucía añade también que en su última aparición, la Santísima Virgen María tomando aspecto más triste dijo:
"Que no se ofenda más a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido"
Si de verdad nos importa la oración, los niños se darán cuenta de ello.

4.- Recordarles la necesidad de reparación para evitar el infierno.

A veces podríamos pensar que hablar sobre el infierno y sobre los pecados podría asustar demasiado a los niños, pero la Santísima Virgen María no se anduvo con rodeos y hasta les mostró una visión del infierno en su tercera aparición, pidiéndoles:
"Cuando recen el rosario, digan después de cada misterio: Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de tu misericordia".
En su cuarta aparición, La Virgen de Fátima insistió:
"Recen, recen mucho y hagan sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas".
Si la más tierna de las Madres no les evitó a los pastorcillos pensar en el infierno, tampoco deberíamos de tener miedo de hacerlo con nuestros hijos, por su bien.

5.- Recordarles que el esfuerzo será premiado.

La Virgen motivó a los pastorcitos también revelándoles lo que podrían obtener rezando el Rosario. En su primera aparición dijo que Francisco iría al Cielo, "pero que tiene que rezar antes muchos rosarios" y les animó a todos: "Recen el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra".
Nuestra Señora, dio el mismo objetivo en su tercera aparición, añadiendo además que se rezara para impedir mayores castigos.
En sus cuartas y quintas apariciones prometió hasta la cura física de algunos enfermos. Les alentó con recompensa inmediata, apareciéndose su segunda y tercera vez tras el rezo del Rosario. Para que no se desanimaran, les aseguró:
"Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará"
La Iglesia Católica anima de la misma forma a los fieles, concediendo indulgencia plenaria al rezo del Rosario en la iglesia o en familia, según el Manual de Indulgencias de la Penitenciaría Apostólica (1986) bajo las condiciones usuales indicadas en las “Normas sobre las indulgencias” [Si no se cumplen las condiciones, la indulgencia es parcial]:
  • Basta el rezo de sólo una tercera parte del rosario: pero las cinco decenas deben rezarse seguidas.
  • A la oración vocal hay que añadir la piadosa meditación de los misterios.
  • En el rezo público, los misterios deben enriquecerse de acuerdo con la costumbre admitida en cada lugar; en el rezo privado, basta con que el fiel cristiano junte a la oración vocal la meditación de los misterios. (48)
De esta forma concreta los fieles están asegurados de que sus oraciones hacen una gran diferencia a sí mismos o a las almas en el Purgatorio (a quienes se les puede aplicar las indulgencias obtenidas).
El mismo Señor concedió a la Iglesia por medio de sus apóstoles este poder como administradora de gracia:
"Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedarán retenidos” (Juan 20,23)
Confiemos, pues, en los consejos de la Virgen María de rezar el Rosario todos los días y también en el poder de su intercesión ante el Señor.
 
Autor: María Lourdes Quinn | Publicado originalmente en: InfoCatolica

sábado, 31 de diciembre de 2016

Oración de agradecimiento y perdón para despedir el año que termina 31122016

Oración de agradecimiento y perdón para despedir el año que termina

 
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Gracias Señor, por haber llegado al final de este año creyendo, confiando y amándote. Fueron muchas veces las que animaste mi fe

 
Al mirar hacia atrás durante el año pasado, ¿has visto todas aquellas situaciones desesperantes de las cuales saliste victorioso? ¿Aquellas que necesitaron ser enmendadas, malos hábitos y actitudes de los cuales te desprendiste? ¿Te sientes agradecido por este año que terminó tanto de las cosas buenas como aquellas no tan buenas?
Si quieres seguir adelante, empezar de nuevo, y experimentar un año de alegría, fe y victoria, entonces primero agradece a Dios por todos los momentos vividos durante este año que termina.
Tal vez la siguiente oración, puede guiarte en este proceso de agradecimiento

Oración de agradecimiento por el año que termina

Gracias Señor...
Por haber llegado al final de este año creyendo, confiando y amándote.
Fueron muchas veces las que animaste mi fe, las que corriste a mi encuentro.
Siempre sentí el calor de tu mano, aún en plena oscuridad.
Gracias, también, por esa otra fe que he conservado.
Gracias por las ayudas, la compañía y la alegría que me han brindado las personas.
Gracias por tantos ojos como me miraron con ternura.
Gracias por tantas manos como se adelantaron a estrechar la mía.
Gracias por tantos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron.
Gracias por tantos oídos que me escucharon.
Gracias, Señor, por tanto como he recibido, que no fueron méritos míos, sino dones tuyos...
Gracias por el mérito que me estimuló.
Por la salud que me sostuvo, por el trabajo que desempeñé y por el descanso de que disfruté.
Gracias Señor, por aquel fracaso y aquella desilusión.

Oración de perdón por las faltas de omisión

Señor, te pido perdón:
Por la palabra que callé.
Por esa mano que no tendí.
Por la sonrisa que escatimé.
Por el saludo que negué.
Por la mirada que desvié.
Por la disculpa que no pedí.
Por esos oídos que no presté.
Por ese gozo que no compartí.
Por tanta lágrima que no enjugué.
Por esa verdad que omití.
Por tantas veces, Señor,
como me marché de Ti o como no te abrí.
Ayúdame, Señor, quiero comenzar con fuerza
este nuevo año de mi vida.
Amén