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sábado, 16 de mayo de 2015

El Papa Francisco recibió al Presidente de Rumanía 15052015


El Papa Francisco recibió al Presidente de Rumanía

El Papa Francisco recibió en Audiencia al Presidente de Rumanía. - REUTERS
15/05/2015 13:42
(RV).- El Papa Francisco recibió esta mañana en Audiencia en el Palacio Apostólico del Vaticano al Presidente de Rumanía, el Sr. Klaus Werner Iohannis, quien posteriormente se entrevistó con el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin y con Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las relaciones con los Estados.
Durante el cordial encuentro, transcurrido en el marco del 25 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y Rumanía, realizado el 15 de mayo de 1990, se habló sobre las relaciones bilaterales, caracterizadas por una fructífera colaboración, además de las relaciones entre las Autoridades estatales con las comunidades católicas locales, así como de la buena convivencia entre las minorías. Posteriormente, se afrontaron temas que interesan a diferentes regiones del mundo.
(RM – RV)

    lunes, 4 de mayo de 2015

    Comprométanse a reconciliar su pueblo, el Papa a los obispos del Congo 04052015

    Comprométanse a reconciliar su pueblo, el Papa a los obispos del Congo

    Papa Francisco con los Obispos de la República del Congo en visita ad Limina - ANSA
    04/05/2015 15:28
    (RV).- La formación de los sacerdotes y de los laicos, la ayuda a los refugiados, la pastoral familiar. Son algunos de los temas fuertes del discurso del Papa Francisco a los obispos de la República del Congo recibidos en audiencia en ocasión de la “v ad Limina”. El servicio es de nuestro compañero Alessandro Gisotti.
    “Cicatrices profundas”: así define el Papa Francisco las consecuencias todavía presentes en el cuerpo de la sociedad del Congo, después de las violencias que han golpeado al país al final de los años ’90 y exhorta a la Iglesia local a comprometerse para reconciliar los corazones de quienes están todavía divididos.
    La Iglesia reconcilie los corazones y acerque las comunidades
    Es precisamente en este ámbito la exhortación del Papa dirigiéndose a los obispos congoleños:  la Iglesia está llamada a comprometerse en la “misión de reconciliar los corazones, acercar a las comunidades divididas y de construir una nueva fraternidad basada en el perdón y en la solidaridad”. Francisco destaca aquello que la Iglesia local está haciendo por los más necesitados, en particular, por los refugiados de los países vecinos y pide a los prelados que sigan el modelo del Buen Samaritano, desarrollando una pastoral social – en la educación, en la sanidad y en la promoción humana – que sea percibida como “una obra de evangelización y no como acción de una Ong”.
    Papel de los laicos y promoción de la familia
    En su discurso, el Pontífice pone el acento en la importancia de la misión de los laicos que deben ser “acompañados y formados en el testimonio del Evangelio en el ámbito socio-político” y se detiene luego en la pastoral de la familia. “Las reticencias de los fieles ante el matrimonio cristiano – advierte – revelan la necesidad de una evangelización en profundidad, que implica no sólo la inculturación de la fe sino también la evangelización de las tradiciones y de la cultura local”.
    Los obispos sean libres de ejercitar la propia misión
    El Papa Francisco dirige luego su pensamiento a la formación de los sacerdotes quienes – observa – son seguidos por el pueblo cuando edifican el propio testimonio de vida en el celo apostólico, el celibato y el espíritu de pobreza evangélica. Se alegra por las numerosas vocaciones sacerdotales que florecen en las diócesis del país. Y subraya que los obispos deben ser vigilantes “para que las ayudas económicas otorgadas a las iglesias particulares para sostenerlos en su misiones específicas, no limiten su libertad de pastores ni interfieran en la libertad de la Iglesia”, que debe poder anunciar el Evangelio “con credibilidad”.
    Reforzar la comunión eclesial entre las Iglesias particulares
    El Papa se dice consciente de que en algunas diócesis del Congo, los pastores están llamados a enfrentar grandes dificultades a causa de la insuficiencia de los recursos materiales. Por esto, exhorta a las Iglesias particulares a reforzar la solidaridad recíproca y la comunión eclesial. Es importante, subraya Francisco, que puedan hablar con una sola voz inspirada por el Evangelio “para orientar e iluminar a sus ciudadanos sobre cada aspecto de la vida común”, especialmente en los momentos difíciles. Finalmente, recordando que recientemente, en la diócesis de Dolisie fue inaugurado un Santuario dedicado a la Divina Misericordia, expresa el deseo que este lugar se transforme en un espacio en donde reforzar la fe durante el próximo Jubileo extraordinario de la Divina Misericordia.

    (MCM-RV)

      martes, 31 de marzo de 2015

      Francisco convoca oficialmente el Jubileo de la Misericordia el próximo 11 de abril 31032015

      Francisco convoca oficialmente el Jubileo de la Misericordia el próximo 11 de abril

      El Papa Francisco convoca oficialmente el Jubileo de la Misericordia. - ANSA
      31/03/2015 16:49
      (RV).- El Jubileo de la Misericordia, que iniciará el próximo 8 de diciembre, será convocado oficialmente por el Papa Francisco la tarde del sábado 11 de abril, en la Basílica de San Pedro, con la publicación de la Bula de Convocatoria del Año Santo de la Misericordia.
      “La Misericordia – dijo el Papa – es un camino que inicia con una conversión espiritual y todos estamos llamados a recorrer este camino”, fueron algunas de las palabras del Santo Padre cuando anunció el Jubileo extraordinario de la Misericordia el pasado viernes 13 de marzo, en el ámbito de la iniciativa “24 horas para el Señor”. Escuchemos al Obispo de Roma:
      El Rito
      El rito de la publicación, informa una nota oficial, “prevé la lectura de algunos pasajes de la Bula ante la Puerta Santa de la Basílica Vaticana. Sucesivamente, el Papa Francisco presidirá la celebración de las primeras vísperas del Domingo de la Misericordia, poniendo así de relieve de manera particular el tema fundamental del Año Santo extraordinario: la Misericordia de Dios”.
      Fecha, tiempo y frutos que se esperan
      La bula de convocatoria de un Jubileo, “especialmente en el caso de un Año Santo extraordinario – prosigue la nota – además de indicar el tiempo, con las fechas de apertura y cierre, y las modalidades de desarrollo, constituye el documento fundamental para reconocer el espíritu con el que se convoca, las intenciones y los frutos deseados por el Pontífice que lo convoca para la Iglesia”.
      Historia de la Bula
      En el caso de los dos últimos Años Santos extraordinarios, en 1933 y 1983, la Bula de Convocatoria, se precisa en la nota, “fue publicado en la Solemnidad de la Epifanía del Señor. Para el próximo Año Santo extraordinario, también la elección de la fecha en que se publicará la Bula manifiesta claramente la atención especial del Santo Padre al tema de la Misericordia”.
      La Bula (el término bolla, que deriva del latín bulla = burbuja o más en general, objeto redondo) antiguamente indicaba la cápsula metálica utilizada para proteger el sello de cera unido a través de un cordón a un documento de especial importancia, con el fin de certificar su autenticidad y consecuentemente su autoridad. Con el tiempo, “el término ha pasado a indicar primero el sello y más tarde el documento en sí, por lo que hoy en día se utiliza para todos los documentos pontificios de especial importancia que llevan, o al menos tradicionalmente deberían llevar, el sello del Pontífice”.
      (RM - RV)

      lunes, 30 de marzo de 2015

      Oraciones del Papa por inundaciones en Chile y Perú 28032015

      Oraciones del Papa por inundaciones en Chile y Perú

      Francisco pide al Señor “consuelo y fortaleza” a todos aquellos golpeados por esta desgracia - EPA
      28/03/2015 16:42
      (RV).-  En nombre del Papa Francisco el card. Pietro Parolin envió sendos telegramas a mons. Ivo Scapolo, Nuncio Apostólico en Chile, y a mons. James Patrick Green, Nuncio Apostólico en el Perú, por las recientes graves inundaciones en ambos países sudamericanos. El Santo Padre reza por las personas afectadas por las inundaciones que han provocado muertos y daños, y pide al Señor conceder “consuelo y fortaleza” a todos aquellos que han sido golpeados por esta desgracia.  El Papa exhorta también a las instituciones y a todas las personas de buena voluntad para que, “movidas por sentimientos de solidaridad fraterna y de caridad cristiana”, presten una “ayuda eficaz para superar estos momentos difíciles”.
      (RC-RV)
      TEXTO COMPLETO DEL TELEGRAMA
      Vaticano, 28 de marzo de 2015
      Señor Nuncio:
      Ruego a Vuestra Excelencia que tenga a bien transmitir el siguiente mensaje:
      «ANTE LAS GRAVES INUNDACIONES QUE HAN TENIDO LUGAR EN ZONAS DE CHILE Y DE PERÚ, OCASIONANDO VÍCTIMAS Y CUANTIOSOS DAÑOS MATERIALES, EL SANTO PADRE OFRECE SUFRAGIOS POR EL ETERNO DESCANSO DE LOS FALLECIDOS Y PIDE AL SEÑOR QUE CONCEDA SU CONSUELO Y FORTALEZA A LOS AFECTADOS POR LA DESGRACIA.
      ASIMISMO, EL PAPA FRANCISCO EXHORTA A LAS INSTITUCIONES Y A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD A QUE, MOVIDOS POR SENTIMIENTOS DE SOLIDARIDAD FRATERNA Y CARIDAD CRISTIANA, PRESTEN UNA AYUDA EFICAZ PARA SUPERAR ESTOS DIFÍCILES MOMENTOS, A LA VEZ QUE LOS BENDICE DE CORAZÓN.
      CARDENAL PIETRO PAROLIN
      SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDAD»

      domingo, 29 de marzo de 2015

      No hay humildad sin humillación, dijo el Papa en su homilía 29032015

      No hay humildad sin humillación, dijo el Papa en su homilía

      Celebración del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro - REUTERS
      29/03/2015 10:36
      (RV).-  En una soleada Plaza de San Pedro, adornada para esta ocasión con numerosos olivos y flores, el Papa Francisco presidió la Procesión y la bendición de las Palmas y celebró la Santa Misa del Domingo de Ramos, en coincidencia con la 30ª Jornada Mundial de la Juventud, que este año se celebra a nivel diocesano.
      Ante miles de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países, el Obispo de Roma afirmó en su homilía que en el centro de esta celebración, que se presenta tan festiva, está la palabra escuchada precedentemente en el himno de la Carta a los Filipenses, en que leemos que Jesús “se humilló a sí mismo”.
      Palabra que – como dijo el Papa Bergoglio –  nos desvela el estilo de Dios y del cristiano: la humildad. Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis: nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde.
      Tras explicar que humillarse es ante todo el estilo de Dios; porque  Dios se humilla para caminar con su pueblo, para soportar sus infidelidades, Francisco destacó que en esta semana, la Semana Santa, que nos conduce a la Pascua, seguiremos este camino de la humillación de Jesús, puesto que sólo así será “santa” también para nosotros.
      En efecto, el Pontífice dijo que veremos el desprecio de los jefes del pueblo y sus engaños para acabar con él. Asistiremos a la traición de Judas, uno de los Doce, que lo venderá por treinta monedas. Veremos al Señor apresado y tratado como un malhechorabandonado por sus discípulos; llevado ante el Sanedrín, condenado a muerte, azotado y ultrajado. Escucharemos cómo Pedro, la “roca” de los discípulos, lo negará tres veces. Oiremos los gritos de la muchedumbre, pidiendo que Barrabás quede libre y que a él lo crucifiquen. Veremos cómo los soldados se burlarán de él, vestido con un manto color púrpura y coronado de espinas. Y después, a lo largo de la vía dolorosa y a los pies de la cruz, sentiremos los insultos de la gente y de los jefes, que se ríen de su condición de Rey e Hijo de Dios.
      Esta es la vía de Dios – dijo el Papa – el camino de la humildad. Es el camino de Jesús, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación.
      Después de recordar que el Hijo de Dios tomó la “condición de siervo”, Francisco  afirmó que “la humildad quiere decir servicio, significa dejar espacio a Dios negándose a uno mismo, “despojándose”, como dice la Escritura, porque ésta es la humillación más grande.
      Además destacó que hay otra vía, contraria al camino de Cristo que es la mundanidad. La mundanidad que nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo y del éxito, que el maligno también se la propuso a Jesús durante cuarenta días en el desierto. Pero el Señor la rechazó sin dudarlo. Y, con él, nosotros podemos vencer esta tentación, no sólo en las grandes ocasiones, sino también en las circunstancias ordinarias de la vida.
      De ahí que el Santo Padre haya puesto de manifiesto la ayuda que nos da el ejemplo de muchos hombres y mujeres que, en silencio y sin hacerse ver, renuncian cada día a sí mismos para servir a los demás como a un familiar enfermo, a un anciano solo o una persona con discapacidad.
      Y concluyó pidiendo que  también nosotros emprendamos con decisión este camino, movidos por el amor a nuestro Señor y Salvador, quien nos guiará y nos dará fuerza.
      (María Fernanda Bernasconi - RV).
      Texto y audio de la homilía del Domingo de Ramos del Papa Francisco:
      En el centro de esta celebración, que se presenta tan festiva, está la palabra que hemos escuchado en el himno de la Carta a los Filipenses: “Se humilló a sí mismo” (2, 8). La humillación de Jesús.
      Esta palabra nos desvela el estilo de Dios y, en consecuencia, el que debe ser del cristiano: la humildad. Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis: nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde.
      Humillarse es ante todo el estilo de Dios: Dios se humilla para caminar con su pueblo, para soportar sus infidelidades. Esto se aprecia bien leyendo la historia del Éxodo: ¡Qué humillación para el Señor oír todas aquellas murmuraciones, aquellas quejas! Estaban dirigidas contra Moisés, pero, en el fondo, iban contra él, contra su Padre, que los había sacado de la esclavitud y los guiaba en el camino por el desierto hasta la tierra de la libertad.
      En esta semana, la Semana Santa, que nos conduce a la Pascua, seguiremos este camino de la humillación de Jesús. Y sólo así será “santa” también para nosotros.
      Veremos el desprecio de los jefes del pueblo y sus engaños para acabar con él. Asistiremos a la traición de Judas, uno de los Doce, que lo venderá por treinta monedas. Veremos al Señor apresado y tratado como un malhechor; abandonado por sus discípulos; llevado ante el Sanedrín, condenado a muerte, azotado y ultrajado. Escucharemos cómo Pedro, la “roca” de los discípulos, lo negará tres veces. Oiremos los gritos de la muchedumbre, soliviantada por los jefes, pidiendo que Barrabás quede libre y que a él lo crucifiquen. Veremos cómo los soldados se burlarán de él, vestido con un manto color púrpura y coronado de espinas. Y después, a lo largo de la vía dolorosa y a los pies de la cruz, sentiremos los insultos de la gente y de los jefes, que se ríen de su condición de Rey e Hijo de Dios.
      Esta es la vía de Dios, el camino de la humildad. Es el camino de Jesús, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación.
      Al recorrer hasta el final este camino, el Hijo de Dios tomó la “condición de siervo” (Flp 2, 7). En efecto, “humildad quiere decir también servicio, significa dejar espacio a Dios negándose a uno mismo, “despojándose”, como dice la Escritura (v. 7). Esta – este vaciarse – es la humillación más grande.
      Hay otra vía, contraria al camino de Cristo: la mundanidad. La mundanidad nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo, del éxito... Es la otra vía. El maligno se la propuso también a Jesús durante cuarenta días en el desierto. Pero Jesús la rechazó sin dudarlo. Y, con él, sólo con su gracia, con su ayuda, también nosotros podemos vencer esta tentación de la vanidad, de la mundanidad, no sólo en las grandes ocasiones, sino también en las circunstancias ordinarias de la vida.
      En esto, nos ayuda y nos conforta el ejemplo de muchos hombres y mujeres que, en silencio y sin hacerse ver, renuncian cada día a sí mismos para servir a los demás: un familiar enfermo, un anciano solo, una persona con discapacidad, un sin techo...
      Pensemos también en la humillación de los que, por mantenerse fieles al Evangelio, son discriminados y sufren las consecuencias en su propia carne. Y pensemos en nuestros hermanos y hermanas perseguidos por ser cristianos, los mártires de hoy – hay tantos – no reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes. Lo siguen por su camino. Podemos hablar en verdad de “una nube de testigos”: los mártires de hoy (cf. Hb 12, 1).
      Durante esta Semana Santa, pongámonos también nosotros en este camino de la humildad, con tanto amor a Él, a nuestro Señor y Salvador. El amor nos guiará y nos dará fuerza. Y, donde está él, estaremos también nosotros (cf. Jn 12, 26).