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sábado, 13 de febrero de 2016

10 claves para entender el encuentro del Papa Francisco y el Patriarca de Moscú 12022016

10 claves para entender el encuentro del Papa Francisco y el Patriarca de Moscú

Por : María Ximena Rondón y Andrea Gagliarducci

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Foto : El Patriarco Kiril - El Papa Francisco / Crédito : Wikipedia (CC-BY-SA-3.0) - ACIPrensa
Foto : El Patriarco Kiril - El Papa Francisco / Crédito : Wikipedia (CC-BY-SA-3.0) - ACIPrensa








ROMA, 09 Feb. 16 / 12:32 pm (ACI).- El Papa Francisco se encontrará este viernes 12 de febrero con el Patriarca Kirill de Moscú y de toda Rusia en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana en Cuba. Esteencuentro ha generado mucha expectativa y una serie de interrogantes que aquí buscamos responder.
Por ello, presentamos diez claves para entender este acontecimiento histórico que marcará una nueva etapa en las relaciones de la IglesiaCatólica con los ortodoxos rusos.
1.- Católicos y ortodoxos han permanecido separados casi mil años
El cisma que causó la separación de la Iglesia Católica y los ortodoxos se remonta al siglo IX cuando el emperador Miguel III depuso y exilió a Ignacio, el entonces Patriarca de Constantinopla, y lo reemplazó por un hombre llamado Focio. Su nombramiento fue considerado como una falta grave porque fue ordenado por un patriarca excomulgado y ocupó una sede que había sido usurpada.
El reconocimiento de la legitimidad de Focio como patriarca generó una tensión entre el Papa Nicolás I y el clero de Constantinopla. Cuando el Pontífice pidió reponer a Ignacio y amenazar a Focio con la excomunión si no dejaba el puesto. Este último llegó a negar la autoridad del Papa y así se inició el proceso de lo que sería luego el cisma de Oriente que ocurrió en el año 1054.
2.- Será el primer encuentro entre un Papa y el Patriarca de Moscú
Los Papas han intentado acercarse al Patriarca de Moscú pero hasta ahora no habían tenido éxito para encontrarse.
El Papa Juan Pablo II quiso encontrarse varias veces con Alexei II, el entonces Patriarca de Moscú, pero nunca lo consiguió. Esto se debió a la oposición de los ortodoxos “conservadores”.
En el año 1996 Alexei II, rechazó una invitación para encontrarse con SanJuan Pablo II en Hungría. En junio de 1997, cuando ya habían concretado el encuentro, el mismo Patriarca Alexei II canceló unos días antes el esperado encuentro con Juan Pablo II, que se iba a realizar el día 21 de ese mes en un monasterio cisterciense en las afueras de Viena (Austria).
En 2004, se anunció que Juan Pablo II y Alexei II se encontrarían en Varsovia en el año 2005. Lamentablemente el Santo Padre falleció en abril de ese año.
Benedicto XVI también intentó un encuentro, pero Alexei II indicó que se reuniría con el Santo Padre solo si la Santa Sede cumplía con el pedido del Patriarcado de que disminuya el trabajo de los misioneros católicos en Rusia y en Europa del Este, al que calificaban de “proselitismo”.
3.- El Papa nunca ha estado en Rusia
Durante su pontificado, Juan Pablo II quiso viajar a Rusia, pero tampoco se lo permitieron. En el año 2003 manifestó su deseo de visitar Rusia, específicamente Kazán, como escala en su viaje a Mongolia. La intención del Pontífice era devolver el ícono de Nuestra Señora de Kazán.
El gobierno ruso recibió positivamente la noticia pero lamentablemente el patriarcado ortodoxo manifestó que el viaje no era “una razón para que el Papa Juan Pablo II visite Rusia”.
En 2005, Mons. Giovanni Lajolo, el entonces Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, indicó que Benedicto XVI no visitaría Rusia si su llegada iba a causar tensión o descontento… así que el ahora Papa Emérito tampoco pudo ir.
4.- Unidad  frente a la persecución que sufren los cristianos
La persecución religiosa del Estado Islámico (ISIS) y los grupos extremistas en Medio Oriente afecta a los católicos y a los ortodoxos por igual. Los terroristas no reconocen diferencias entre las distintas confesiones cristianas, basta que sean “adoradores de la cruz” para identificarlos como enemigos, perseguirlos y acabar con ellos.
Este genocidio contra los cristianos es una “señal de que la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa de Moscú deben estar más unidas. Se necesita esta unidad para responder al fundamentalismo religioso y para denunciar la persecución a los cristianos”, explicó a ACI Stampa -agencia del grupo ACI en italiano- Ioan Guaita, un monje ortodoxo de la parroquia San Cosme y San Damián de la capital rusa.
5.- ¿Por qué Cuba?
Porque es un territorio neutral. Según explicó Guaita, ni en Rusia ni en Italia existen las condiciones para realizar un “encuentro de esta naturaleza”.
“Pero América es el nuevo mundo. Europa es el continente de la división mientras que América representa a un continente más joven. La elección de Cuba puede representar un mensaje de esperanza, una señal de que se pueden comenzar nuevas relaciones”, indicó.
6.- San Juan Pablo y la “Protectora de Rusia”
San Juan Pablo II tuvo un gesto muy importante con los rusos. En el año 2004 les devolvió el ícono de la Virgen de Kazán, las reliquia y el ícono más importante para los ortodoxos. Se le conoce como la Kazanskaya, la “Protectora de Rusia”. Es un símbolo de victoria y libertad y es patrona de millones de hogares rusos.
En 1918, luego de la revolución rusa, los bolcheviques enviaron el ícono de Nuestra Señora de Kazán a Moscú. No se supo de él hasta después del a Primera Guerra Mundial, cuando apareció en una subasta de objetos preciosos en Polonia. Fue comparado por un magnate inglés y tras su muerte fue vendido. Los ortodoxos rusos recaudaron fondos para comprarlo pero el dinero fue robado.
En 1970 el ícono fue subastado de nuevo y fue adquirido por el “Blue Army of Our Lady” (Ejército Azul de Nuestra Señora), una organización católica estadounidense que lo llevó a Portugal. Entonces dijeron a los rusos que se lo devolverían luego que se cumpliera la profecía de la Virgen de Fátima sobre la conversión de Rusia.
La imagen permaneció en Portugal hasta 1993, hasta que se lo entregaron a San Juan Pablo II. Este ícono se convirtió en una de las devociones personales del Pontífice, que le encomendó a la Virgen de Kazán la protección y la conversión del pueblo ruso. El Pontífice lo mantuvo a su lado hasta que resolvió devolverlo.
7.- Apertura de Rusia al mundo
Esta es una razón netamente política. Actualmente Rusia está en un aislamiento diplomático con occidente. Por lo tanto, tener una relación con el Vaticano y una cercanía con el Papa, representa una oportunidad para pensar en “una Rusia con mayor apertura” y de acercarse a occidente.
8.- Los ortodoxos rusos y los católicos tienen varias similitudes
La iglesia ortodoxa tiene diversas semejanza con la Iglesia Católica porque ambas tienen la misma raíz en Jesucristo. Ambas tienen la misma fe en el Evangelio, veneran a la Virgen, reciben los sacramentos, celebran la Eucaristía, creen en la Santísima Trinidad y tienen ritos similares como la liturgia de las horas, celebran a los mismos santos, entre otros.
El monje ortodoxo Guaita indicó que la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa son “baluartes de los valores tradicionales” en un mundo que se vuelve cada vez más inhumano. Por ello deben “estar más unidas”.
9.- San Juan XXIII ya ha dejado una semilla en los ortodoxos rusos
El llamado “Papa bueno”, adquirió una gran estima por las Iglesias ortodoxas cuando invitó a sus representantes a participar del Concilio Vaticano II como observadores.
Asimismo, el fallecido Cardenal Johannes Willebrands, que fue presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, dijo que San Juan XXIII era considerado especialmente por los ortodoxos rusos como el “patrón del movimiento ecuménico”.
10.- Tiene una importancia especial para los ortodoxos
El Patriarcado de Constantinopla ha tenido un acercamiento progresivo hacia la Iglesia Católica. En los últimos años el líder de esa Iglesia, el Patriarca Bartolomé, se ha encontrado con el Papa Francisco en distintas ocasiones. Incluso durante su visita a Turquía el Santo Padre le pidió que lo bendijera.
Este encuentro se realiza poco antes del Sínodo Panortodoxo (en el que participan todas las iglesias ortodoxos) en el que los líderes de todo el mundo se reunirán después de muchos años para dialogar sobre los temas más importantes para esta confesión cristiana
Según explicaron fuentes próximas al Patriarcado Ortodoxo de Moscú aACI Stampa, ya que Bartolomé y Kirill tienen el mismo peso dentro de la Iglesia ortodoxa, y en vista de la importancia del próximo sínodo, conviene que Kirill tenga la misma apertura que ha demostrado el primero con la Iglesia Católica.

El Papa sobre el encuentro con Kirill: ‘Me he sentido delante de un hermano’ 13022016

El Papa sobre el encuentro con Kirill: ‘Me he sentido delante de un hermano’

En el vuelo de Cuba a México, el Santo Padre comenta con los periodistas sus impresiones tras el encuentro con el Patriarca de Moscú
Firma de la declaración conjunta en La Habana
CTV
“Sentía una alegría interior que era del Señor. Él hablaba libremente y también yo hablaba libremente, pero se sentía la alegría”. Con estas palabras ha descrito el papa Francisco, conversado unos minutos con los periodistas del vuelo papal en su viaje de Cuba a México,el encuentro con el patriarca Kirill. De este modo, ha indicado que ha sido una conversación de hermanos: “puntos claros que nos preocupan a los dos, hemos hablado con mucha franqueza. Yo me he sentido delante de un hermano y también él me ha dicho lo mismo”. Dos obispos –ha precisado– que hablan de las situaciones de sus Iglesias.
Por otro lado, el Santo Padre ha explicado que han podido conversar sobre la situación del mundo, de las guerras, “guerras que ahora se corre el riesgo de no ser por partes sino de implicar todo”. Y finalmente han hablado también de la situación de la ortodoxia y del próximo sínodo panortodoxo.  
Asimismo, el Santo Padre ha indicado que se ha hecho “un programa de posibles actividades en común porque la unidad se hace caminando”.  A propósito de la declaración que han firmado, Francisco ha precisado que “no es una declaración política, ni sociológica, es una declaración pastoral”.
El Papa ha agradecido al presidente Raúl Castro la “acogida y disponibilidad”. Ha explicado que ya habló con él sobre esta posibilidad la otra vez que se reunieron y “él estaba dispuesto a hacer todo y hemos visto que ha preparado todo” y por eso le ha dado las gracias.

viernes, 12 de febrero de 2016

Texto completo del documento firmado por el Papa y el Patriarca Kiril: 30 puntos para hacer historia 12022016

Texto completo del documento firmado por el Papa y el Patriarca Kiril: 30 puntos para hacer historia

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13 febrero 2016
Texto completo del documento firmado por el Papa y el Patriarca Kiril: 30 puntos para hacer historia
Momento de la firma en La Habana de la declaración conjunta entre Kirill y el Papa Francisco
Publicamos a continuación el texto completo oficial en español de la declaración conjunta del Papa Francisco y el Patriarca Cirilo, firmado en La Habana este 12 de febrero. La crónica de ese momento histórico se puede leer aquí.
***

Declaración conjunta del Papa Francisco y del Patriarca Kiril de Moscú y Toda Rusia
“Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la participación del Espíritu Santo estén con todos vosotros” (2 Corintios 13,13).
1. Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda del Espíritu Santo Consolador, nosotros, Francisco, Papa y Obispo de Roma, y Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia, reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Santísima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia.
Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para “hablar… personalmente” (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana.

2. Nuestro encuentro fraterno se llevó a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de América Latina y de otros continentes.
Nos alegra el hecho de que hoy en día aquí la fe cristiana evoluciona dinámicamente. El potencial religioso de gran alcance en América Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta región.

3. Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza (1 Pedro 3, 15).

4. Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a través de la venida al mundo de su Hijo Unigénito. Compartimos la Tradición espiritual común del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradición son la Santísima Madre de Dios, la Virgen María, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos están innumerables mártires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en “la semilla de cristianos”.

5. A pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Eucaristía. Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios, un ser único que existe como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lamentamos la pérdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oración del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: “Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17, 21).

6. Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.

7. Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias históricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio común de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desafíos del mundo moderno. Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta.

8. Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Medio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios – a la profanación, los monumentos – a la demolición. En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas.

9. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.

10. En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a través del diálogo, a contribuir a la pronta obtención de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los países vecinos.
Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Alepo, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberación.

11. Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de la justicia (Isaías 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situados en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curación de los heridos y el reposo de almas de las víctimas inocentes.
Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar buena voluntad y llegar a la mesa de negociación. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo mediante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a todos los países involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Hacemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Señor Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creación de la destrucción y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

12. Admiramos la valentía de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuración de Cristo. Creemos que los mártires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento común, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Apóstol del Señor: “Queridos hermanos,… alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también os llenéis de alegría cuando su gloria se manifieste” (1 Pedro 4, 12-13).

13. En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ningún crimen puede ser cometido en el nombre de Dios, “porque Dios es Dios de paz y no de confusión” (1 Corintios 14, 33).

14. Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y escuelas teológicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los católicos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual común de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evangélicos.

15. Al mismo tiempo, nos preocupa la situación que tiene lugar en tantos países, donde los cristianos enfrentan cada vez más la restricción de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformación de algunos países en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitación de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminación contra ellos, cuando algunas fuerzas políticas, guiadas por la ideología del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los márgenes de la vida pública.

16. El proceso de la integración europea, que comenzó después de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integración que no respeta la identidad religiosa. Respetamos la contribución de otras religiones a nuestra civilización, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianos. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil años de la tradición cristiana.

17. Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los países ricos. El consumo incontrolado, típico para algunos estados más desarrollados, agota rápidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribución de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se está implantando.

18. Las Iglesias cristianas están llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que “para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por débiles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. Así nadie podrá presumir delante de Dios” (1 Corintios 1, 27-29).

19. La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países. Los ortodoxos y los católicos, compartiendo la misma visión de la familia, están llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.

20. La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.

21. Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia. (Génesis 4, 10).
La divulgación de la así llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto.
Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consideramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.

22. Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los jóvenes, no debéis esconder dinero en la tierra (Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evangélicos del amor a Dios y al prójimo. No tengáis miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.

23. Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que seáis sus discípulos y apóstoles. Sed la luz de este mundo, para que otros, viendo el bien que hacéis, alaben todos a vuestro Padre que está en el cielo (Mateo 5, 14-16). Educad a los niños en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvidéis que “Dios os ha comprado por un precio” (1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.

24. Los ortodoxos y los católicos están unidos no sólo por la Tradición común de la Iglesia del primer milenio, sino también por la misión de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contemporáneo. Esta misión requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo.
No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Estamos llamados a poner en práctica el mandamiento de San Pablo Apóstol y “anunciar el evangelio donde nunca antes se había oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros” (Romanos 15, 20).

25. Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos. Hoy en día es obvio que el método de “la unión” de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separación de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesiásticas que han aparecido como resultado de circunstancias históricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.

26. Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobró muchas vidas, causó sufrimientos innumerables a los civiles, hundió la sociedad en una profunda crisis económica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armonía social, abstenerse de participar en la confrontación y de apoyar el desarrollo del conflicto.

27. Esperamos que la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía, y que las comunidades católicas del país contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea aún más evidente.

28. En el mundo de hoy, multifacético y al mismo tiempo unido por el destino común, los católicos y los ortodoxos están llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvación, dar testimonio común de la dignidad moral y la auténtica libertad humana, “para que el mundo crea” (Juan 17, 21). Este mundo, en el que se están socavando rápidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social. ¿Podremos en la época crucial dar testimonio conjunto del Espíritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.

29. Que Jesucristo, Dios Hombre, Nuestro Señor y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvación. El Señor nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: “No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino” (Lucas 12, 32).
Cristo es una fuente de alegría y de esperanza. La fe en él transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Apóstol: “Antes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os tenía compasión, pero ahora tiene compasión de vosotros” (1 Pedro 2, 10).

30. Llenos de gratitud por el don de comprensión mutua que se manifestó en nuestra reunión, nos dirigimos con esperanza a la Santísima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oración: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. Que la Santísima Virgen María con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el único pueblo de Dios, ¡sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!

Francisco, Obispo de Roma, Papa de la Iglesia Católica

Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia

12 de febrero de 2016, La Habana (Cuba)

Francisco y Cuba, la persona y el lugar justo para encontrar a Kirill 12022016

Francisco y Cuba, la persona y el lugar justo para encontrar a Kirill

Favorece que el actual Papa no sea europeo y que La Habana sea de tradición política filo-rusa
Stefano Caprio - PIO
El Profesor Del Pontificio Instituto Oriental, Stefano Caprio. (Foto Copyright ZENIT
El encuentro entre el papa Francisco y el patriarca de Rusia Kirill, “es un hecho de innegable importancia histórica”. La particularidad es que “el papa Francisco es la persona justa para poder hacerlo y Cuba un lugar ideal para en el encuentro”.
Lo indicó este jueves el sacerdote Stefano Caprio, docente del Pontificio Instituto Oriental (PIO) de historia y de cultura rusa, y uno de los primeros sacerdotes que fue a Rusia después de la caída del imperio soviético. Lo hizo durante un desayuno de trabajo con periodistas, organizado en el cuadro de los cursos de actualización para comunicadores que realiza la Universidad de la Santa Cruz y en una posterior conversación con ZENIT.
Juan Pablo II era un papa polaco que vivió las dictaduras y, al ser muy anti-soviético, existía en Rusia “una cierta desconfianza hacia él”. Al ser primero el período del comunismo y después el de la salida, “existía el miedo a ser invadidos por Occidente”, precisó el docente.
Benedicto XVI era un pontífice, indicó el sacerdote del PIO, que “sabía explicar la crisis de la civilización cristiana, dar respuestas fuertes para defender los valores en el mundo de hoy y ante el relativismo, pero también contra los radicalismos”, temas que interesaban a los rusos temerosos de ser invadidos por el consumismo occidental. Pero también les daba “un cierto temor de volverse sus discípulos al hacer propios estos argumentos”.
Mientras que el Papa actual, precisó el docente, “es para ellos la visión pastoral”. Y recordó que “cuando Francisco salió la primera noche en la logia de San Pedro y dijo que él era el Obispo de Roma, en comunión con todas las Iglesias, el primado de amor, hablando con un lenguaje patrístico muy conocido por los orientales, los ortodoxos dijeron: ‘este es el tono que queremos del Papa’”.
Para que se realice este encuentro, prosiguió, “seguramente ha favorecido el tipo de apertura de Francisco, por venir de un mundo geográficamente lejos de Europa, ante el cual los ortodoxos siempre se enfrentaron”. Pesa mucho “el hecho de no ser un papa europeo, lo que creó las mejores circunstancias para evitar polémicas y encontrarse con serenidad”.
Los temas de actualidad que abordarán, añadió, son: “la defensa de los cristianos en Oriente Medio, la crisis del mundo y de la globalización, del ambiente, requiere una mayor unidad pastoral, dejar de lado las teorías y unirse en la práctica”.
En el actual contexto histórico de Rusia, “Kirill quiere presentarse como el verdadero representante del cristianismo ruso que encuentra al representante del cristianismo occidental. En cambio antes eso no era posible”.
“El patriarca de Constantinopla -precisó el profesor Caprio- no tuvo nunca este problema porque desde tiempos antiguos es el interlocutor natural de los ortodoxos con Occidente, no obstante los cismas y peleas medievales. Con el Concilio Vaticano II esta relación se intensificó aún más. El patriarca Atenágoras, que abrazó a Pablo VI en 1964 en Jerusalén, quitó junto al Santo Padre las excomuniones recíprocas”.
Por último, recordó que “Bartoloméo estudió en Roma en el Instituto Oriental, vino muchas veces y es un gran amigo nuestro. Además es considerado por todos como el ‘patriarca verde’, y muy cercano a Francisco después de su última encíclica”. Y concluyó diciendo que se trata de tres papas diversos, con visiones diversas pero con un aporte propio en este camino ecuménico.

Arcipreste Andrey Kórdochkin: ‘El Papa y el Patriarca no van a hablar siguiendo un guión’ 12022016

Arcipreste Andrey Kórdochkin: ‘El Papa y el Patriarca no van a hablar siguiendo un guión’

Entrevista con el rector de la parroquia ortodoxa rusa de Santa María Magdalena en Madrid sobre el significado del encuentro entre Francisco y Kirill de Moscú
El Arcipreste Andrey Kórdochkin
ZENIT - IDV
El Papa Francisco y el Patriarca Kirill de Moscú están a punto de celebrar un encuentro histórico en Cuba, que puede marcar el inicio de un acercamiento entre las Iglesias de Oriente y Occidente, separadas desde el año 1054.
La Santa Sede y el Patriarcado de Moscú anunciaron el pasado 5 de febrero que durante su viaje hacia México, el Pontífice haría este viernes una escala en el aeropuerto internacional José Martí de la isla caribeña, para reunirse con la cabeza de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Los dos líderes religiosos han elegido un lugar neutral, La Habana, para facilitar el diálogo. Al término de la reunión, se espera que firmen una declaración conjunta.
Para valorar este acontecimiento sin precedentes en el último milenio, ZENIT ha entrevistado al arcipreste Andrey Kórdochkin, rector de la parroquia ortodoxa rusa de Santa María Magdalena en Madrid.
¿Qué valoración hace del inminente encuentro entre el papa Francisco y el patriarca Kirill de Moscú?– Arcipreste Andrey Kórdochkin: Me presento para los lectores de ZENIT. Soy el párroco de la iglesia de Santa María Magdalena en Madrid, que es el único templo ortodoxo ruso en la capital de España. En Madrid existe nuestra comunidad, junto con la comunidad griega, la comunidad rumana y la comunidad georgiana.
Personalmente, creo que el encuentro que estamos esperando entre Su Santidad Francisco y nuestro Patriarca es importante por dos aspectos. En primer lugar, porque aquí estamos en un país que es tradicionalmente católico. El otro aspecto tiene que ver con mi historia personal. Yo estuve ocho años estudiando Teología en las universidades de Inglaterra. De estos ocho años, cinco los pasé en comunidades religiosas católicas. Estudié cuatro años con los benedictinos y un año con los jesuitas. Creo que, en el mundo ortodoxo, soy algo privilegiado al conocer el mundo latino un poco desde dentro. Recuerdo que, desde los años 90, hemos hablado de que este encuentro debía tener lugar. Estoy muy muy contento de que ya no sea una cosa que se retrasa de un año para el otro. Esto también significa que hemos llegado a algún nivel de entendimiento con la Iglesia Católica sobre algunas dificultades que tuvimos antes.
¿Cuáles?– Arcipreste Andrey Kórdochkin: Para mí, la causa fundamental de que haya alguna dificultad entre las personas, incluso por asuntos religiosos, se debe siempre a la falta de comunicación, la falta de trasparencia y la falta de contacto directo.
La historia de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Madrid es bastante larga. La fundación de la capilla de Santa María Magdalena en la embajada del Imperio Ruso se remonta a 1761. Ya han pasado más de 250 años de este hecho, pero la migración ortodoxa de los países ortodoxos a España en cantidades grandes es una cosa relativamente nueva. Por eso, en Madrid y en otros lugares, aunque no necesitemos nada y no pidamos nada a la Iglesia Católica, nosotros nos presentamos ante los obispos católicos para hablarles de nuestra vida. Aquí, en Madrid, tenemos una muy buena relación con el Arzobispado y con la Conferencia Episcopal. Monseñor Juan Antonio Martínez Camino estuvo en nuestro templo muchas veces. Y cuando abrimos las puertas del templo, hace dos años y medio, la primera visita que tuvimos fue la de todos los sacerdotes católicos de la zona. Les invité para que vieran y conocieran la parroquia. Creo que cuando hay trasparencia todo es más sencillo.
Me parece que el punto más delicado de las relaciones entre la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica ha sido el tema de los uniatas en Ucrania. Este tema sigue siendo complicado, y no solo en Ucrania, también en España, donde hay comunidades uniatas. Personalmente, conozco muchos casos en los que los sacerdotes uniatas se presentan a los católicos como católicos y a los ortodoxos como ortodoxos. Como el rito es igual, ellos no saben donde están. Sé que, a la mayor parte de las personas que van a la comunidad uniata del Buen Suceso en Madrid, cuando les preguntan quiénes son ustedes no les dicen que son católicos de rito oriental. Les dicen que son ortodoxos. El rito es igual, por lo que estas personas piensan que están en una iglesia ortodoxa. Esto sucede cuando no se conoce la historia, lo que ha pasado en la unión de Brest en 1596, que ha sido un proyecto político y no un proyecto litúrgico.
¿Qué cabe esperar de esta reunión?– Arcipreste Andrey Kórdochkin: Creo que este hecho significa que hemos avanzado en el diálogo. El encuentro siempre es posible cuando ambas partes están preparadas para el diálogo. No se trata de que uno quiera dominar al otro, sino que ambos son capaces de dialogar. Creo que tanto Su Santidad, el Santo Padre, como Su Santidad Kirill, nuestro Patriarca, son capaces de dialogar. Nuestro Patriarca conoce el mundo católico desde hace muchas décadas. Lo conoce bastante bien. Pero, según me dijeron las personas que le conocieron en Buenos Aires, lo mismo sucede con Su Santidad. Él participaba muchas veces –si no cada año– en la celebración de la Natividad de Cristo, que según el calendario juliano es dos semanas después del calendario gregoriano. Él ha ido a la parroquia del Patriarcado de Moscú en Buenos Aires, ha rezado en el templo y se ha quedado a comer. Para él, el mundo ortodoxo tampoco es algo extraño, que desconozca. Espero que este encuentro no sea algo protocolario, sino que sea un testimonio para el mundo de la fe que compartimos, la fe en Nuestro Señor Jesucristo, ante las dificultades que estamos sufriendo. Nos encontramos ante una nueva época de persecución y exterminio de los cristianos en varias zonas del mundo.
Tanto el Pontífice como el Patriarca de Moscú han manifestado reiteradamente su preocupación por la persecución de los cristianos en Oriente Medio. ¿Podría ser este uno de los temas que recoja la declaración conjunta?– Arcipreste Andrey Kórdochkin: Creo que no van a hablar siguiendo un guión. Eso es lo bueno de este encuentro. Se trata de una comunicación entre personas vivas. Además, creo que pueden hablar no solo del tema de la persecución de los cristianos en Oriente Medio, sino también de la situación de los cristianos en el mundo occidental ante la secularización, que ya tiene formas muy agresivas. Aunque nosotros no podemos decir que estemos perseguidos, pero sí puede ser que nos encontremos sometidos a presión. Nuestra libertad para confesar la fe puede estar limitada. En este sentido, creo que los cristianos rusos podemos recordar la situación que vivimos en la Unión Soviética. La Constitución de Stalin garantizaba la libertad de confesión de todos, pero no se cumplió. Creo que hay un conflicto entre el discurso secular y el discurso religioso. ¿De qué estamos hablando cuando nos referimos a la confesión de la fe? En el debate secular hacen referencia a la libertad de culto, una cuestión privada que cada hombre y cada mujer tiene la libertad de ejercer. Para nosotros, profesar nuestra fe no es solo celebrar el culto. Para nosotros, el cristianismo no es el culto. Implica el culto, pero es la forma de vivir la vida según nuestra fe y lo que creemos. No queremos dominar a los demás, pero tampoco queremos sentirnos ciudadanos de segunda clase. Y no debemos vivir a escondidas todo lo que creemos y profesamos. Creo que también este puede ser un tema que traten entre los dos.
La reunión, ¿supondrá una nueva etapa en las relaciones entre las dos Iglesias?– Arcipreste Andrey Kórdochkin: Nos enfrentamos ante una hoja en blanco. Creo que todavía no sabemos lo que vamos a escribir en esta hoja. Pero siempre existe la esperanza de que, a las próximas generaciones, les dejemos algo más que un conflicto y un estrés en las relaciones. También creo que es importante entender que nosotros no estamos hablando de una unión. En la historia, durante el segundo milenio, tuvimos varios intentos de llegar a una unión. Por ejemplo, en Brest o en Florencia por razones políticas. Pero esto siempre hizo empeorar las cosas y no mejorarlas. Por eso, creo que en el mundo en que vivimos ahora, si tenemos una relación buena, fraterna, trasparente… cuando somos capaces de dialogar, aunque no podemos compartir la Eucaristía, podemos compartir muchos más aspectos. Llegamos a esa relación fraternal y trasparente cuando estamos dispuestos a ayudarnos los unos a los otros. Creo que esto no es malo y no es poco después de todos los problemas que hemos sufrido.
¿Por qué se elige La Habana para el encuentro?– Arcipreste Andrey Kórdochkin: Creo que tiene su significado. Entiendo que nuestro patriarca no quiso que el encuentro sea en Europa, porque la historia de Europa soporta el peso de todas nuestras dificultades –de las de todas las tradiciones cristianas– en el último milenio y más allá. Pero cuando hablamos del Nuevo Mundo no existe esta historia pesada a causa de nuestras memorias históricas, porque las memorias históricas pueden llegar a ser complicadas. Por ejemplo, muchas veces, cuando hablo con los griegos sobre el mundo católico la primera cosa que ellos mencionan es la cruzada de 1204. Puede parecer muy raro que estemos hablando de una cosa que sucedió hace ocho siglos, pero a veces con la memoria histórica funciona así. Por eso, creo que hicieron una buena cosa al decidir hacer el encuentro allí. También creo que es importante para nuestro patriarca el hecho de que se celebre en el marco de una visita pastoral a Cuba, donde tenemos a unos 15 mil rusos y el templo que él mismo ha bendecido en La Habana, que hizo el mismo arquitecto que diseñó el de Madrid. Después, entiendo que él va a seguir con su viaje a otros países de América Latina. Creo que ha sido una elección sabia, porque la relación entre los católicos y los ortodoxos en América Latina es muy buena. Esto se debe a que no tienen ese ralentí histórico.
En un corto espacio de tiempo, se han anunciado dos acontecimientos históricos: el Santo y Gran Concilio en Creta y la reunión del papa Francisco con el patriarca Kirill de Moscú. ¿Existe algún tipo de relación entre ambos?– Arcipreste Andrey Kórdochkin: Creo que hay que tener muy claro que la agenda de la reunión en La Habana y la agenda del Concilio son dos cosas muy distintas. No se está manteniendo el encuentro por el Concilio y no se está celebrando el Concilio por el encuentro. Creo que eso hay que tenerlo muy claro. Además, creo que todavía están trabajando sobre los temas que se van a hablar en el Concilio. Se trata de temas complicados y hay que entender que las cabezas de las Iglesias Ortodoxas nunca se encontraron en más de un milenio. Creo que todavía tendremos algo que descubrir a este respecto.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a los lectores de ZENIT?– Arcipreste Andrey Kórdochkin: Creo que siempre es un descubrimiento conocer al otro. Y para mí, pasar algún tiempo dentro del ambiente católico ha sido importante no solo para conocer el mundo católico, sino también para entender mi propia tradición. Creo que es importante que nuestra vida sea trasparente y que tengamos contacto con el mundo católico en los países donde estamos. Creo que es igualmente importante que, cuando las comunidades católicas se encuentren en un ambiente tradicionalmente ortodoxo, estén buscando la misma trasparencia, el mismo diálogo. Creo que si nosotros tenemos un nivel de relación personal, podemos ser críticos con algunas cosas de nuestra propia situación o de la situación del otro, pero al menos no estamos limitados por la herencia medieval. Creo que hay que entender que las relaciones que tenemos, los unos con los otros, somos nosotros los que tenemos que decidir cuáles son. No tienen que ser el reflejo de las relaciones del siglo XIII, del siglo XV o de cualquier otro siglo. Ya somos adultos en nuestra fe. Creo que ya podemos asumir la responsabilidad mutua sobre quiénes somos y cómo estamos con los demás. Por eso, creo que el encuentro de La Habana es una señal de este diálogo, de esta trasparencia y de esta capacidad de ver y oír, pero también de ser visto y ser oído por el otro.