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domingo, 30 de marzo de 2025

Presbíteros y obispos rotos 28032025

 

Presbíteros y obispos rotos

Los porqués de un goteo constante.

Un hombre se derrumba sentado leyendo la Biblia.

¿Por qué motivo el ministerio acaba siendo un peso insoportable para sacerdotes e incluso obispos?Malachi Cowie / Unsplash.

28.03.2025 | 19:30

Actualizado: 

El abandono de los compromisos sacerdotales es, con mayor o menor medida, un goteo constante. Afecta a varias generaciones y con motivos bastante complejos en su origen y diagnóstico.

1. Tan importante como la "formación" es también la "forma"

No señalamos aquí como causa la problemática de una vida célibe y sus posibles grietas afectivas una vez recibido el orden sagrado. Tampoco ponemos el foco en las alteraciones psicológicas o psíquicas que, en determinados momentos de la vida, pueden provocar algún tipo de crisis o bloqueo existencial. 

Constatamos, más bien, de qué modo se pone a prueba la identidad, tanto del presbítero como del obispo, a la hora de ser modelo de perfección evangélica, representación sacramental e imitador de la caridad pastoral de Cristo. Hablamos, pues, de esas condiciones pastorales que acaban creando una forma de vida desfavorable y que el ministro de Cristo asimila desde una sensación real de ahogo anímico y de fracaso vocacional

Por eso, más allá de quienes proponen la vida conyugal como solución afectiva definitiva o de quienes creen que el ejercicio del ministerio, por sí mismo, puede perjudicar la salud mental de los ministros... hay que prestar atención a una perturbación más sutil: aquella que tiene que ver con la forma de vida, con las obligaciones ministeriales o el tipo de entrega requerida, cuando es percibida como una losa pesada y, a veces, insoportable.

2. Los hechos

Un presbítero decide abandonar el ministerio después de casi siete años: “Durante muchos meses, por muchas razones, la carga pastoral se ha vuelto cada vez más pesada para mí, física, moral e incluso espiritualmente”. Enterado su obispo, respetando la decisión, se hace esta pregunta: “Tengo entendido que su carga era pesada, ¿lo podríamos haber sostenido mejor?” 

Un obispo renuncia al gobierno pastoral de su diócesis y pone en manos del Santo Padre el mandato recibido. En el discernimiento y la posterior decisión se expresa así: “Iba creciendo en mí un cansancio interior hasta eliminar el impulso y la serenidad. Los aspectos más públicos, de gestión y administrativos, se han vuelto insostenibles. El esfuerzo y la presión continua me han llevado a estar más lejos de lo que soy y de lo que es mi deber como pastor y padre. Ya no puedo imaginarme en la posición que he intentado hacer mía. Ya no veo una forma de interpretar y vivir la misión del obispo que sea auténtica, sostenible para mí y provechosa para todos”. 

Tres años después de la ordenación un presbítero abandona el ministerio. Haciendo memoria de su recorrido vocacional concluye: “El discernimiento no fue el mejor. Me faltó algo de acompañamiento. Creo que no tenía la profunda convicción de mi vocación. El camino del sacerdocio es muy diferente a la formación en el seminario. Vi que no podía más. Mi soledad me pesó tanto que me di cuenta de que necesitaba vínculos firmes y estables. Mis motivaciones vocacionales eran nobles, pero no auténticas. Dejar el sacerdocio implicó un verdadero luto”. 

Y otro presbítero, en la misma situación, afirma: “Mi problema no estaba con Dios. Yo no he dejado de creer, no he dejado de rezar, nunca he tenido dudas. Yo empecé a tener problemas de soledad porque me hizo falta la gente, los vínculos fraternos no eran tan fuertes como uno quisiera”.

3. Vínculos firmes y estables

Estamos, pues, ante un abandono que no es "reivindicativo" sino que responde a un conjunto de circunstancias que afectan directamente a aquel "hacerse" con el propio estado de vida, presente y activo, humana y espiritualmente, tal y como pide una inserción coherente en la misión pastoral de la Iglesia.

¿Cuáles son estas "condiciones pastorales adversas" que, tarde o temprano, generan una "forma" capaz de herir el corazón del ministerio ordenado? 

Señalemos una principal que tiene que ver, ahora sí, con el celibato apostólico. Tanto el presbítero como el obispo, en la específica espiritualidad presbiteral o episcopal, ya sea a nivel diocesano o parroquial, personalizan a Cristo Pastor desde el vínculo místico de la comunión íntima con el afecto de su Corazón y con la estabilidad de unas relaciones comunitarias y personales firmes. Así, ambos ministerios aseguran la expansión de la pureza del amor de la Cabeza hacia su Cuerpo. Es evidente que, sin esta estabilidad y firmeza en las relaciones, sino al contrario, favoreciendo la provisionalidad y la inestabilidad en la praxis pastoral, estamos preparando un gran estropicio.

Ni la urgencia o agilidad que requiere la actual misión evangelizadora, ni el apoyo espiritual del sello sacramental indeleble, ni la caricatura fácil del “todo terreno” pueden justificar la irresponsabilidad de conducir a muchos hacia una intemperie como esta.

Las condiciones adversas mantenidas en el tiempo pueden hacer disminuir el mejor celo y debilitar los propósitos más santos

Así lo entendía ya el Papa Pío XII cuando en 1950 escribía a los obispos y presbíteros sobre la santidad sacerdotal: “Os exhortamos, pues, Venerables Hermanos, que se evite, como sea posible, lanzar hacia la plenitud de la actividad sacerdotal sacerdotes todavía inexpertos o enviarlos a lugares muy apartados de la capital de su diócesis o de las ciudades más importantes de esta; porque si se encontraran en semejante situación, aislados, inexpertos, expuestos a los peligros o lejos de maestros prudentes tan sólo conseguirán graves daños tanto para ellos como para su actividad ministerial. (...) Aprobamos y recomendamos vivamente que se introduzca y extienda la vida en común de los sacerdotes de una misma parroquia o de parroquias colindantes” (exhortación apostólica Menti nostrae, parte III).

4. ¿Qué estamos haciendo hoy?

Ciertamente, en el caso de gozar de una forma ministerial saludable, la carne es débil (cf. Mt 26,41). Dicho esto, hay que procurar no exponerse deliberadamente a unas condiciones que, objetivamente, tengan la arena y no la roca por cimiento (cf. Mt 7,26). 

Y esto ocurre... 

  • cuando no se valora suficientemente una inserción pastoral progresiva, 
  • cuando se está al servicio de una comunidad -rural o de barrio- casi inexistente, 
  • cuando se presentan equipos en lugar de personas, 
  • cuando la celebración eucarística no tiene un altar propio, 
  • cuando la disponibilidad se evalúa por los kilómetros recorridos, 
  • cuando las responsabilidades pastorales no tienen un referente claro, 
  • cuando la dispersión es el pan de cada día, 
  • cuando hay que asumir tareas más propias de la vida religiosa, 
  • cuando uno no puede ejercer ni ser reconocido en paternidad espiritual, 
  • cuando hay carencia de medios materiales dignos y básicos de vida, 
  • cuando se envía a una soledad que no es la inherente al ministerio, 
  • cuando el ritmo de vida conduce a la imposibilidad de mantener cuidadosamente los medios de vida espiritual, 
  • cuando se anima a continuar a quienes ya sobrepasan el límite de su dedicación o 
  • cuando la autoridad se ejerce de forma arbitraria o interesada… 

Entonces es cuando, coloquialmente, decimos que “la gente se rompe”.

5. Entre las exigencias de la realidad y el don del Espíritu

Seguramente es una reflexión mucho más amplia. Pero esto no es óbice para poner manos a la obra y afrontar algunos aspectos más operativos

Para una ulterior reflexión, la lectura de Sacerdotes rotos (Sígueme, 2023) de Gérard Daucourt, obispo emérito francés, nos puede ayudar a adentrarnos en estos retos y arrojar luz sobre nuestras realidades diocesanas y ministeriales. 

Gérard Daucourt, 'Sacerdotes rotos'.

Gérard Daucourt, 'Sacerdotes rotos'.Sígueme

El Papa Francisco nos recuerda que echarlo todo por la ventana no es la solución: “A todos, antes o después, nos pasa que experimentamos decepciones, dificultades y debilidades, con el ideal que parece desgastarse entre las exigencias de la realidad mientras se impone cierta costumbre; y algunas pruebas, antes difíciles de imaginar, hacen que la fidelidad parezca más difícil que antes. (...) Crear armonía es lo que Él desea, especialmente a través de quienes ha derramado su unción. Hermanos, crear armonía entre nosotros no es sólo un método adecuado para que la coordinación eclesial funcione mejor, no es una cuestión de estrategia o cortesía, sino una exigencia interna de la vida en el Espíritu” (Jueves santo, 2023). 

Está en juego devolver la belleza, la alegría y el amor al ministerio en la Iglesia.

miércoles, 10 de julio de 2024

Sybil, la enfermera de la resistencia antijaponesa: fue torturada... y recibió una profética visión 09072024

  Personajes

Sybil, la enfermera de la resistencia antijaponesa: fue torturada... y recibió una profética visión

Sybil Kathigasu
Sybil tuvo una visión en la que Dios le decía que en el futuro tendría que soportar muchos sacrificios. Pero, en vez de desmoralizarse, la enfermera colgó un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús en un lugar estratégico de la casa.

ReL

Sybil Kathigasu nació en 1899 y era una enfermera católica que atendía a las personas sin recursos. Durante la Segunda Guerra Mundial apoyó la resistencia contra Japón junto con su marido, sufrió graves torturas y murió de septicemia en 1948. El portal Asianews recoge su historia. 

El cardenal y obispo de Penang, Sebastian Francis, acaba de anunciar la apertura de la causa de beatificación.

"Hoy celebramos el comienzo de un camino para elevar al honor de los altares a una hija de la Iglesia de Malasia" que "con una vida de fe y acciones valientes ha inspirado a muchos de nosotros. Esforcémonos en seguir sus huellas y rezar para que se reconozca su santidad", comentó.

El Sagrado Corazón, de cara a la guerra 

Sybil nació en Medan, Sumatra, que entonces formaba parte de las Indias Orientales Holandesas. Quinta hija (única mujer) de Joseph Daly, florista de origen irlandés, y Beatrice Matilda Martin, partera de familia francesa. Después de estudiar obstetricia y enfermería durante tres años, Sybil colaboró con su esposo, el Abdon Clement Kathigesu, en una clínica en la pequeña ciudad de Papan, Ipoh, en el Estado de Perak.

El matrimonio levantó un consultorio médico privado exitoso que también ofrecía servicios gratuitos a las personas sin recursos que no podían pagar la atención médica. Pero la guerra no se hizo esperar, y en 1941 se produjeron los primeros bombardeos en Ipoh y la incursión de las tropas japonesas en la ciudad, conocida por sus yacimientos de estaño. Sybil tuvo una visión en la que Dios le decía que en el futuro tendría que soportar muchos sacrificios.

Sybil

Sybil, junto a su marido, que también fue torturado, y su hija.

Pero, en vez de desmoralizarse, la enfermera colgó un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús en un lugar estratégico de la casa, desde donde podía observar todo lo que ocurría en el exterior. El matrimonio Kathigesu apoyó la resistencia suministrando en secreto medicamentos a las fuerzas aliadas y compartiendo información, ayudados por el conocimiento del cantonés de Sybil, que le permitía comunicarse con los guerrilleros chinos que luchaban contra la ocupación japonesa.

La mujer fue arrestada junto con su marido y la Kempeitai, la policía militar japonesa, la sometió a terribles torturas, pero Sybil se negó a revelar la información que tenía. Aferrada a su rosario, rezaba en voz alta todas las noches e invocaba el nombre de Jesús. De esa manera pudo resistir incluso cuando la arrastraron para ver a su hija Dawn, de cinco años, colgada de un árbol sobre una fogata que amenazaba con quemarla viva.

Pero, según su biografía, fue su hija quien la alentó a no ceder: "Tienes que ser muy valiente, mamá. No hables. Cuando las dos muramos, Jesús nos estará esperando en el cielo", le dijo la pequeña.

Cuando terminó la guerra, Sybil fue liberada de la cárcel de Batu Gajah el 6 de septiembre de 1945 con heridas muy graves, entre ellas una fractura de columna. Lo primero que pidió fue que la llevaran en camilla hasta la entrada de la iglesia de San José, donde se arrastró por la nave para dar gracias.

El ejército antijaponés formado por la población malaya también liberó a su marido y a sus hijos. En 1947, el rey Jorge VI le concedió la Medalla George en el Palacio de Buckingham, por su valentía durante la ocupación japonesa, y fue la única mujer malaya que recibió ese reconocimiento. Siete meses después, el 12 de junio de 1948, a los 49 años, Sybil murió a causa de una septicemia.

Su cuerpo fue enterrado en Lanark, Escocia, pero al año siguiente fue llevado de regreso a Ipoh y enterrado en el cementerio católico de la iglesia de San Miguel en Brewster Road. La revista Time la llamó la "Edith de Malasia" en referencia a la enfermera británica Edith Cavell, quien atendió a soldados de ambos bandos sin distinción durante la Primera Guerra Mundial. 

lunes, 17 de julio de 2023

Los lazos del ajedrez con la Iglesia: la pasión cruzada, el libro del monje, Isabel como «reina»... 16072023

 

Un tratado sobre este juego llegó a rivalizar con la Biblia

Los lazos del ajedrez con la Iglesia: la pasión cruzada, el libro del monje, Isabel como «reina»...

La partida de ajedrez que juegan el caballero cruzado (Max von Sydow) y la Muerte (Bengt Ekerot) en 'El séptimo sello' (1957) de Ingmar Bergman.
La partida de ajedrez que juegan el caballero cruzado (Max von Sydow) y la Muerte (Bengt Ekerot) en 'El séptimo sello' (1957) de Ingmar Bergman.

ReL

¿Qué influencia ha tenido la historia de la Iglesia sobre el ajedrez, y al revés? Una cuestión de la que pueden extraerse muchas lecciones, y que plantea Andrew Bartel en Catholic World Report (los ladillos son de ReL):

Las pistas y la evidencia de los acontecimientos históricos están por todas partes. A veces olvidamos que la historia no se limita a los libros de texto; sus influencias y repercusiones están a nuestro alrededor, desde los planos de nuestras casas hasta las carreteras por las que conducimos o las tiendas en las que compramos. El tiempo y el espacio son un continuo que se moldean mutuamente a medida que la realidad se expande y se despliega, y esta interconexión dinámica atraviesa desde las cosas más pequeñas hasta las más grandes de este universo.

Quizá esto suene un poco exagerado, así que pongámoslo a prueba: ¿podemos aprender algo sobre la historia de la Iglesia católica estudiando el antiguo juego de ajedrez? ¿O podemos mostrar cómo el desarrollo de la doctrina y la cultura de la Iglesia a lo largo del tiempo está simbolizado por treinta y dos piezas talladas que se mueven en sesenta y cuatro casillas? Muchos historiadores piensan que sí, y algunos profesores incluso recomiendan integrar el juego y su historia en los programas escolares para ayudar a los alumnos a comprender mejor la sociedad europea medieval.

El vínculo entre el ajedrez y la Iglesia

El ajedrez es un juego de guerra. De entrada, nos enfrentamos a una visión del tablero que se alinea con la cosmovisión judeocristiana. "¿No es acaso milicia la vida del hombre sobre la tierra?", dice Job (7, 1), y Cristo advierte a sus discípulos de que no piensen que ha venido a traer la paz a la tierra; más bien, ha traído la espada (Mt 10, 34). El ajedrez es una visualización y aplicación concretas de dos mentes enzarzadas en el combate de un mundo de ideas que, de otro modo, sería invisible, por lo que representa a la perfección la lucha espiritual que tiene lugar en el campo de batalla de la creación física.

¿La realidad está determinada por el destino, el azar o el libre albedrío de los seres inteligentes? A diferencia de los dados o las cartas, el ajedrez se decanta firmemente por el libre albedrío, al igual que la Iglesia católica. Los cristianos también reconocen que el mundo en el que opera el libre albedrío es inteligible y está regido por leyes, ya que Dios "todo lo ha dispuesto con peso, número y medida" (Sab 11, 20). Como observa Thomas E. Woods, esta visión de la racionalidad del universo fue el catalizador que lanzó la investigación científica moderna, un método cuantitativo para desentrañar los misterios del universo. Ya vemos que el mundo de un juego está en congruencia con un juego de los mundos, una pequeña epifanía de la guerra cósmica (Gn 3, 15).

El periodo que va desde la Edad Media hasta principios del Renacimiento en particular demuestra cómo la historia de la Iglesia dio forma al ajedrez, y cómo el ajedrez influyó en el pensamiento de los cristianos y en los hechos e instituciones de la época. Durante las largas campañas de las Cruzadas, se produjo una transferencia masiva de conocimientos y costumbres entre soldados, eruditos y líderes religiosos y políticos musulmanes y cristianos.

El historiador Richard Eales ha señalado que "es un hecho paradójico pero bien establecido que incluso en el periodo de las Cruzadas llegaron a Occidente más nuevos conocimientos procedentes del 'enemigo' musulmán que a través de la civilización cristiana oriental. Esto era cierto no solo para la ciencia y las matemáticas, algunas de las cuales, como el ajedrez, se originaron en la India, sino también para la literatura clásica". Así, en este campo de batalla entre Oriente y Occidente, el ajedrez hizo su gran entrada en la cultura cristiana.

Con el tiempo, el juego se convirtió en una especie de herramienta de pensamiento escolástico, un espejo para que los individuos comprendieran la moralidad y sus roles sociales en el feudalismo medieval. Esto se debió principalmente a un fraile dominico del siglo XIII, Jacobo de Cessolis, que escribió Liber de moribus hominum et de officiis nobilium super ludum scacchorum [Libro de las costumbres humanas y de los oficios nobles, a la manera del juego del ajedrez].

Miniaturas de ajedrez del 'Liber Scacorum'.

Miniaturas de ajedrez del 'Liber Scacorum', como también es conocido el libro de Jacobo de Cessolis. Foto: Facsimiles.com.

Este tratado se copió y tradujo más que ninguna otra obra de la Edad Media, y su popularidad casi rivalizó con la de la propia Biblia en aquella época. En él, de Cessolis describe los diferentes rangos sociales y las profesiones campesinas de la época, asignando a cada uno de ellos una pieza del tablero y esbozando las virtudes, los derechos y las responsabilidades propios de cada uno (la importancia que tiene la Iglesia en este sistema queda significada por los obispos que se sitúan a ambos lados del rey y la reina, dos piezas que originalmente eran elefantes en la versión india). El fraile también incluía instrucciones sobre cómo jugar al juego, animando a sus lectores a experimentar "el simbolismo en acción".

El ajedrez estaba ahora entretejido en el tapiz de la cristiandad y, a medida que esta crecía y se expandía, también lo hacía el ajedrez. Un ejemplo de ello fue el cambio de actitud hacia las mujeres y el emergente ideal de caballerosidad y amor cortés. El padre John Vidmar, O.P., historiador de la Iglesia, destaca este hecho como un desarrollo notable que surgió de la exposición de los cruzados al mayor respeto dado a las mujeres en Oriente, que también contribuyó a un aumento correlativo de la devoción a la Virgen Madre de Cristo durante este tiempo.

Isabel la Católica, la "Reina" por excelencia

Esto sentó las bases para el ascenso y el poder de ciertas religiosas, nobles y reinas en los siglos XIV y XV, como Brígida de SueciaCatalina de Siena e Isabel de España. Aunque fue probablemente en algún momento del siglo X cuando la pieza conocida como ministro del rey pasó a llamarse reina (inspirada por la reina Adelaida, esposa de Otón I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico), fue la inspiración de la indomable reina española Isabel la que dotó a la reina del ajedrez de los poderes superiores que ejerce hoy sobre el tablero (Shenk, pág. 66).

Desde la guerra espiritual cósmica entre el bien y el mal, pasando por los descubrimientos científicos y culturales durante las Cruzadas, hasta los desarrollos escolásticos en moral y sociología, la sociedad ha dado forma al ajedrez y el ajedrez ha dado forma a la sociedad. Esto incluye a la sociedad humana y divina de la Iglesia, que también ha tenido una relación histórica recíproca con este noble juego. Expresando con elocuencia esta fascinante realidad, Paula Rivera, del National Catholic Register, escribe: "La Iglesia católica siempre ha utilizado símbolos y arte para plasmar las batallas espirituales por nuestras almas, como se ve en nuestras catedrales con la ayuda de Miguel Ángel y Dante, y el juego del ajedrez continúa esa tradición. Jesús era y es el rey con la Santísima Virgen María, la reina, a su lado y en el centro del juego. Cada pieza de ajedrez confiere algunos atributos morales al juego y representa una muestra visual de la majestuosidad de la Iglesia en un tablero de juego".

Mosaico ajedrecístico en el suelo de la basílica de San Savino en Piacenza (Italia).

Mosaico ajedrecístico en el suelo de la basílica de San Savino en Piacenza (Italia).

Como se ha señalado, las ideas y las acciones históricas de la humanidad a lo largo del tiempo conforman y son conformadas por los espacios que creamos, incluso hasta algo tan mundano como un plano. Al entrar en iglesias católicas históricas de todo el mundo, descubriremos que muchas de ellas tienen suelos de baldosas con un diseño a cuadros.

Aunque puede argumentarse que en algunos casos se trata de una mera elección estética y que su relación con el ajedrez es, como mucho, implícita o casual, hay al menos una en la que es más explícito: se trata de la basílica de San Savino, del siglo XII, situada en Piacenza (Italia), en la que puede verse un mosaico de una partida de ajedrez. Se trata al menos de una prueba concreta, argumenta David Shenk, "de hasta qué punto el ajedrez se entretejió en el tejido -y literalmente se alicató en el suelo- de la sociedad medieval cristiana europea".

Traducido por Helena Faccia Serrano.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Mary E. Hunt: "Todos los curas son cómplices de la crisis de abusos. Necesitamos un nuevo modelo de Iglesia" 16092018

LA TEÓLOGA PIDE "DESHACERNOS DE LOS OBISPOS, DEL CLERO Y TENER UNA IGLESIA DIRIGIDA POR LAICOS"

Mary E. Hunt: "Todos los curas son cómplices de la crisis de abusos. Necesitamos un nuevo modelo de Iglesia"

"No creo que dentro de un año nadie extrañe a un obispo, y no creo que la mayoría de las parroquias extrañaran a un sacerdote"
Cameron Doody, 16 de septiembre de 2018 a las 08:13




(Cameron Doody).- Puede que la referente estadounidense de la teología feminista Mary E. Hunt no crea en la Iglesia institucional de abusos y encubrimientos, pero eso no quiere decir que no crea en Dios. Simplemente reconoce, con una lucidez poco habitual, que "estamos madurando en la posmodernidad hacia un tipo diferente de fe". Por eso -porque es fiel no solo al ejemplo evangélico de Jesucristo sino también a las personas- implora que, desde la jerarquía, se deje florecer a este nuevo modelo de catolicismo que ya ha empezado a brotar.
Sus impresiones, primero, sobre elCongreso de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII que acaba de finalizar.
Lo consideré muy interesante y coherente con el tipo de temas que el grupo ha venido tratando hasta aquí. Estuve aquí en el '92, y por entonces también trabajamos en lo divino y este tipo de cosas. Creo que se puede ver el desarrollo, el pensamiento de las personas y las expectativas de las personas sobre lo que la religión puede proporcionar, viniendo de la tradición católica: las limitaciones de esa tradición y lo que podemos hacer creativamente para desarrollar otras opciones. Creo que todo esto fue evidente este fin de semana.
Creo que fue muy importante tener la presentación sobre la perspectiva sufí, que fue muy importante tener una persona más joven para la última ponencia... y que fue muy importante tratar tanto el contenido del misticismo como lo que podría significar para las personas. Hubo un hilo conductor, habitual en este grupo, de compromiso serio con la justicia social y también con la espiritualidad.
Yo probablemente nunca había enfocado en estos términos el misticismo o la contemplación o la meditación, se llame cómo se quiera llamar nuestra dimensión espiritual. Pensé que fue muy útil: lo encontré personalmente muy útil y conocí a mucha gente interesante. Las presentaciones me parecieron muy estimulantes.
Mary E. Hunt, con la teóloga Rachel Bundang

¿Qué exactamente abordó usted en su presentación?
Le di un título bastante curioso: "El poder del silencio y el trabajo por la justicia". Cosas que normalmente no se yuxtaponen: o estás comprometido con la espiritualidad o estás haciendo el trabajo de la justicia. Pero mi punto de vista, mi experiencia y mi práctica son que tienen que ser ambos, al mismo tiempo, y traté de explicar, dada la triste situación del catolicismo institucional -y, viniendo de los Estados Unidos, la triste situación de nuestro gobierno- que muchas personas están muy descorazonadas, y es un momento difícil para no tener los recursos habituales a los que la gente suele recurrir en su espiritualidad.
Pero, ¿qué vamos a crear que sea nuevo? También con la Iglesia Católica en los Estados Unidos en ruinas, muchos católicos están buscando algo más, y creo que usando algunas de las raíces de nuestra tradición -Hildegarda de Bingen o Nancy Sylvester, por ejemplo (del Institute for Communal Contemplation and Dialogue)- podemos traer la práctica contemplativa al trabajo de justicia social, e incluir la justicia social en la práctica de la contemplación.
Es contemplación comunitaria: no es simplemente lo que uno hace mirándose al ombligo, sino lo que uno hace acompañado por otras personas tanto físicamente como no físicamente, y traté de describir algunas de las formas en las que eso ocurre.
Volviendo a la idea de la "Iglesia en ruinas". La crisis del abusos sexuales: ¿cómo llegamos aquí y cómo podemos salir de ella?
No tengo una forma mágica para que podamos salir de eso, pero entiendo cómo llegamos aquí. Creo que hay dos factores principales.
El primero, la duplicidad estudiada que ha sido rampante en la Iglesia Católica. Estoy hablando de la Iglesia en los Estados Unidos y la Iglesia Romana: no quiero decir nada sobre la Iglesia española, aunque considero que hay similitudes en esa situación.
La duplicidad ha crecido en torno a una falsa antropología, que es que de alguna manera hay una diferenciación, una diferenciación degradante, entre las personas.
Una vez que se comienza con una estructura con una división de clérigos-laicos, en la que los clérigos tienen todo el poder y los laicos tienen toda la responsabilidad de hacerla funcionar, y una vez que decidas que solo los hombres pueden ser parte del clero, que los homosexuales no pueden formar parte del clero... Lo que Rosemary Radford Ruether llamó "dualismos jerárquicos". Que a Dios está por encima del mundo. Que las personas están por encima de los animales. Hombres sobre mujeres. Los blancos sobre las personas de color. Personas heterosexuales sobre personas homosexuales ... Una vez que estableces ese hábito de pensar, arrasa.
Elisabeth Schüssler Fiorenza le dio un nombre: "kiriarcado". Cuando tomas estructuras de racismo, sexismo, xenofobia, disparidades económicas, etc, las pones todo junto y se entrelazan -de modo  que una mujer pobre, negra y lesbiana se encuentre en una situación mucho peor que un hombre blanco heterosexual - una vez que se estructura eso, hay muy pocas salidas.
La relación entre ese "señorismo" y la crisis de abusos sexuales es doble: la ignorancia colosal y culpable de la mayoría de los clérigos sobre la sexualidad en general y los tipos de prohibiciones en la Iglesia. No a la anticoncepción, a la masturbación, a otras formas de sexualidad, a que los sacerdotes practiquen el sexo debido al voto de celibato... Se escenifica eso y los involucrados tendrán que buscar una salida, que en este caso ha sido sexo con niños. Pero es un vertiente solo.
Lo que estamos viendo ahora es el abuso de poder por parte de clérigos con quienes están a su cargo. Seminaristas y otros sacerdotes, como en el caso de Theodore McCarrick. Qué irónico y triste que lo peor que le pueda pasar a este es que se le "reduzca" al estado laical, al igual que el resto de nosotros.
Lo que salió del caso McCarrick fue que no solo estaba acostándose habitualmente con seminaristas, y que el trabajo y el futuro de estos seminaristas dependía de su cumplimiento, sino que todos lo sabían. ¿Cómo podía suceder que este tipo cometiera abusos y que, encima, se llegara a compensaciones extrajudiciales con algunas víctimas?
¿Por qué cree usted?
Es esa duplicidad de la Iglesia. Que la institución protege a los suyos y miente al respecto: hay una falta de transparencia. Y luego están los casos de pedofilia de McCarrick... Alguien tenía que saber algo.
Hay historias sobre McCarrick en Nueva York... Salía a cenar con hombres, los llevaba a un hospital católico donde tenía un piso...
O la casa de mar.
La casa de mar era otro lugar ... ¿pero un hospital? Es extraordinario. Mucha gente debe haberlo ayudado a hacerlo, y mientras tanto él está subiendo puestos para convertirse no solo en arzobispo, sino en cardenal, y encima en Washington DC.
Se hizo muy cercano a los ricos y famosos y a la gente en política, y recaudó mucho dinero. Pero ahora, Viganò, el exnuncio papal, ha escrito su alegato... Es una situación complicada, porque hay factores en ambos lados: derecha e izquierda, pro-papa Francisco y anti-papa Francisco ... Pero Francisco debe haber sabido algo... Está mintiendo o es estúpido, esas son las únicas dos opciones. Y ahora con la nueva carta de Sandri... parece que todos mienten.
Lo que recojo de esto son dos cosas: una, que aparentemente todo esto es "aquí no pasa nada", todo normal. Si quieres subir de rango, lo haces acostándote con gente. Y dos, que este es un desastre que ha dejado a muchas personas -buenas personas, laicos- con enormes dificultades. Dificultades que se pueden achacar a personas concretas que no hicieron su trabajo correctamente, y que serían despedidos si se tratara de una organización secular. Despedidos y reemplazados, pero no con más obispos que fueron criados en el mismo sistema...
Considero cómplice a cada sacerdote: saben cómo funciona el sistema. Todos son espectadores cómplices en el mejor de los casos. ¡Necesitamos un nuevo sistema! Para deshacernos de los obispos, del clero y tener una Iglesia dirigida por laicos, donde las personas que tengan competencias en áreas particulares formen comités en cada región o diócesis. No creo que dentro de un año nadie extrañe a un obispo, y no creo que la mayoría de las parroquias extrañaran a un sacerdote.
Acabamos de salir de la liturgia final del Congreso, a cargo de la comunidad LGBTIQ ... Muy, muy bien hecha, y el papel del sacerdote ordenado fue mínimo en el mejor de los casos. Toda la comunidad participó, y nadie echaba de menos a alguien que usaba túnicas similares a las de Halloween. Creo que estamos madurando en la posmodernidad hacia un tipo diferente de fe.
Hunt eleva el pan en la eucaristía final del Congreso de la Juan XXIII

Pero, ¿por qué hay católicos que siguen resistiéndose a este nuevo modelo de Iglesia?
Creo que hay muchas personas que no piensan en estas cosas para ganarse la vida, como usted y yo, y lo toman como algo que aprendieron cuando eran niños, y para ellos la religión es lo que aprendieron en el colegio. Mucha gente lo deja allí. Y creo que muchas personas simplemente no tienen modelos...
Mi experiencia ha sido, especialmente a la luz de este escándalo -un escándalo de proporciones que no hemos visto antes- que aún no sabemos cuánto costará.
El informe de Filadelfia, un informe de trescientos sacerdotes abusadores y más de mil víctimas -y hecho por el Estado, y no por la Iglesia- dejó en claro que ni siquiera han salido la mitad de los crímenes. Y ahora tenemos 49 estados más que deben hacer sus informes.
Nueva York acaba de citar a todas las diócesis allí, y no creo que ninguna de ellas pueda resistir más. Es la ley que viene a por ellos. Es triste ver que una institución religiosa tenga que ser modificada por el sistema legal, pero vivimos en una sociedad donde la seguridad de los niños o de los trabajadores son ahora valores comunes. Así que mi sensación es que, aunque hay algunos que se resisten -como el Opus Dei y los grupos de extrema derecha que están instrumentalizando esto para sus propósitos, diciendo, por ejemplo, que los homosexuales tienen la culpa, lo cual no es cierto- muchas personas que están en contacto con los valores posmodernos están buscando algo más. Creo que la resistencia se erosionará, especialmente a medida que el panorama financiero se aclare.
No hay dinero en la Iglesia Católica de los Estados Unidos para pagar estos casos de abusos. Verdaderamente, cada diócesis deberá estar en bancarrota. No solo moralmente, sino también financialmente. Y la Iglesia es un negocio, al fin y al cabo. Cuando las personas se den cuenta de que cuando ponen dinero en el cepillo, un porcentaje de eso va a la diócesis, y eso es lo que paga los abogados, y las indemnizaciones a las víctimas... No querrán pagar los honorarios de esos abogados, y no querrán pagar para encubrir. Las personas no son estúpidas: están contentas de compartir, pero no quieren que se aprovechen de ellas.
Votarán con sus carteras.
Eso es.
Y esta Iglesia del futuro... ¿Será ecuménica? Interreligiosa?
Yo esperaría que sí.
Yo pertenezco a un grupo de mujeres-iglesia: "Iglesia de mujeres" (Women Church) es el nombre que se le da a los grupos feministas que se han estado reuniendo durante los últimos treinta años. Entendimos que la palabra ekklesia tiene que ver con la asamblea regular de ciudadanos masculinos libres, y dado que no éramos ciudadanos masculinos libres, solo cuando pones la palabra "mujer" junto a la de "Iglesia" puedes realmente tener algo inclusivo. Es una ironía.
Hemos tenido casas-iglesias pequeñas durante los últimos treinta años, y hay muchas comunidades eucarísticas intencionales ... Nuestro grupo de Mujeres-Iglesia tiene mujeres judías, ministras protestantes ... Comenzó como un grupo de monjas. Entonces creo que habrá muchas configuraciones nuevas y muchas nuevas formas de adoración.
En WATER, por ejemplo, donde yo trabajo - la Alianza de Mujeres para la Teología, la Ética y el Ritual - cuando tenemos rituales o meditaciones, no hay verificación de identificación en la puerta. Simplemente vienes. Así que esto ya está pasando, pero que la Iglesia Católica Romana como la conocemos vaya a transformarse en esto, nadie puede saberlo, y de todos modos probablemente no en mi vida. Pero la tendencia más general es en esta dirección.
Hunt, con compañeras de la WATER

Y su opinión acerca del Papa Francisco. ¿Ha traído aire fresco a la Iglesia? ¿O es más de lo mismo?
Bueno ... Recientemente hice una presentación sobre el Papa Francisco desde la perspectiva feminista, en Brasil, en la conferencia de UNISINOS. Y yo era una voz minoritaria: la gente de la conferencia apoyó mucho al Papa, estando allí algunos de sus biógrafos y demás. Pero hice un caso muy fuerte, creo, por que al Papa Francisco se le deba considerar un regalo envenenado, en el mejor de los casos.
Creo que entró en una situación en la que el listón era muy, muy bajo, después de 37 años de Juan Pablo II y Ratzinger... Las personas progresistas, en particular, estaban tan desilusionadas que a Francisco se le veía como algo maravilloso.
Resulta que yo viví en Argentina durante dos años, viviendo y enseñando, en Buenos Aires, durante el tiempo en que él era el superior de la comunidad jesuita. Nunca me encontré con él, y tuvimos un grupo interreligioso, protestantes, judíos y católicos, que se reunieron regularmente para reflexionar sobre la Guerra Sucia: cómo apoyar a los jóvenes, especialmente, que eran parte de la resistencia a la Guerra Sucia... Pero yo nunca vi a un jesuita.
También le seguía [a Bergoglio] en Argentina con la cuestión del matrimonio entre personas del mismo sexo, y al final llegó a un equilibrio jesuítico al decir que tal vez estaría bien tener alianzas domésticas. Bueno, no, Bergoglio: queríamos el matrimonio. Y [Bergoglio] ha sido terrible con respecto a los problemas de las mujeres en todos los ámbitos; hace bromas sobre las suegras, y es en gran medida un producto de su entorno.
Su única fuente feminista es su abuelita Rosita, su abuela Rosa, que ha estado muerta desde hace mucho tiempo. Simplemente no tiene idea de cómo es la mitad de la Iglesia, o tal vez un poco más de la mitad.
Así que he estado decepcionada y frustrada con él desde esa perspectiva. Dicho esto, creo que su trabajo sobre el medio ambiente, sobre la lucha contra la pobreza, la pena de muerte...  en esas cosas estoy completamente de acuerdo con él. Pero en lo que respecta a las cuestiones de las mujeres, en particular - no solo la cuestión de la ordenación, sino también el control de la natalidad y el aborto - sobre cuestiones queer en general... Creo que su declaración "¿Quién soy yo para juzgar?" fue lamentable. A pesar de que la gente hizo lo imposible para elogiarlo.
"Quien soy yo para juzgar...?" Bueno, déjame decirte: tú eres el Papa, eres un católico, eres una persona, eres un pastor ... Tu trabajo es juzgar: juzgar dónde está el amor. Así que estaba muy desilusionada con esa afirmación, a pesar de que la mayoría de la gente la veía como una apertura muy importante. Como persona, como católica, como feminista, como mujer, como lesbiana, no quiero la pregunta. Quiero la afirmación. No porque seamos nosotras -tengo una pareja y una hija- sino porque es el amor.
La otra cosa es que hacer esa declaración como jesuita es bastante hipócrita, porque en mi experiencia la Compañía es mayoritariamente gay. Por lo tanto, [Francisco] tiene muchos hermanos gay. Así que al menos podría ser honesto y decir: "Aquí tenemos un problema con la sexualidad, y tenemos que salir de eso".
No es mi problema, y ​​no voy a arreglarlo para ellos ... y de hecho soy muy escéptica de que las mujeres lleguen y sean ordenadas: no quiero ordenar a nadie. Soy muy escéptica de recurrir a personas que no han creado el problema. He visto que esto ya ha pasado: por ejemplo, en una universidad católica, con una presidenta y abogada, intentando arreglar el caso McCarrick. Es una pesadilla que sean estas mujeres las que la tienen que arreglar.
No tengo una solución, y no estoy buscando una solución, más allá de la de amor y cuidado hacia las víctimas y los sobrevivientes [de abusos]. Cualquier cosa que podamos hacer en su nombre es una solución, pero las preguntas institucionales ... los hombres están solos, a menos que vayan a abrir esto a nuevos modelos serios de comunidades dirigidas por laicos, no simplemente abiertas a ellos.
Se acabó el tiempo para ellos.