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jueves, 23 de abril de 2020

El extraño caso de los dos papas Esteban II 23042020

El extraño caso de los dos papas Esteban II

 

            Sí porque efectivamente, dos son los papas que podrían haber portado el nombre regnal de Esteban II, aunque evidentemente, sólo uno lo hará. ¿Cómo entender semejante suceso? Pues bien, a explicarlo dedicamos el artículo que sigue.
             Uno de estos dos papas Esteban II, -cuyo nombre de pila desconocemos aunque evidentemente no sería Esteban pues los papas se cambiaban ya el nombre para sentarse en el trono de Pedro-, y al que, para entendernos, nos referiremos como “el segundo Esteban II”, es un papa al que, efectivamente, le toca vivir momentos muy especiales de la historia de la Iglesia.
             Consagrado en 752, habrá de hacer frente a la amenaza que representan los lombardos, los cuales, tras tomar la ciudad de Rávena en 751 y expulsar de Italia a los bizantinos, se preparaban para capturar también Roma. En una maniobra muy original, casi inesperada, Esteban se dirige entonces al rey de los francos, Pipino, a quien visita en 753 en la ciudad francesa de Quiercy-sur-Oise. Allí el papa lo consagra rey con una ceremonia especial que quedará perpetuada en la vida de la monarquía francesa, y consigue del rey la promesa de asumir la defensa de la Iglesia.
             De hecho, al presentarse el lombardo Astolfo en Roma, cuyos extramuros saquea, Pipino, en cumplimiento de su palabra, va a cruzar los Alpes, y tras tomar Rávena y su Exarcado, hace entrega de ellos a Esteban, que se convierte así en el primer papa-rey, es decir, no sólo gran pastor de la cristiandad, sino señor también de un vasto territorio en Italia allende Roma.
             Lo más curioso de su papado son, sin embargo, dos cosas referidas las dos a la línea de sucesión que le lleva a la silla de Pedro. La primera tiene que ver con su sucesor, pues éste no es otro que su propio hermano, Paulo I, San Paulo I… dos hermanos papas pues, un caso poco frecuente aunque no único en la historia de la Iglesia (también son hermanos Benedicto VIII y Juan XIX en el s. XI).
             La segunda, que da título a este artículo, está referida a su predecesor, que es ese otro Esteban II al que, para entendernos, nos referiremos como “primer Esteban II”. Y bien, ¿cómo es ello posible?, ¿cómo es posible que dos papas compartan el mismo nombre regnal con el mismo número regnal?
             Pues bien, la historia comienza cuando el 22 de marzo de 752 se produce la muerte del papa Zacarías y es elegido papa un sacerdote romano de nombre Esteban. Ocurre que para ser papa era necesario ser obispo, pero siempre cabía la posibilidad de elegir un simple sacerdote y luego consagrarlo obispo, aunque eso sí, hasta producida la consagración, ni se le podía considerar papa ni empezaba a correr el pontificado.
             Pues bien, tal es el caso de nuestro primer Esteban II, el cual, aunque elegido de manera perfectamente legal por ser de hecho sacerdote, muere de apoplejía sólo tres días después de la elección, sin tiempo ni de ser consagrado obispo, momento que habría puesto fecha de inicio a su pontificado, lo que obliga a proceder a la elección de un nuevo papa, recayendo esta vez la elección en la figura de nuestro segundo Esteban II, el cual no halla el menor inconveniente en reinar con el mismo nombre del presbítero que acaba de morir unos días antes.
             Si entonces queda bastante claro que el primer Esteban no ha llegado a ser papa por no haber podido ser consagrado obispo, algunos siglos después se determinará que llegado el caso de elegir un presbítero sin consagrar, el pontificado empieza a correr en el momento de la elección, no en el de la consagración, que aunque necesaria, no invalida la elección. Así, en un caso muy parecido al de nuestro primer Esteban II,  Celestino IV, elegido el 25 de octubre de 1241 y muerto catorce días después de electo sin tiempo de ser consagrado obispo, sí será considerado papa por todos, sin duda de ninguna clase.
             Así las cosas, se van a producir listas papales que otorgan a nuestro primer Esteban II la condición de papa, con lo que el ordinal de los esteban posteriores se corre, y listas en las que dicha condición no se le otorga, con lo que el verdadero Esteban II es nuestro segundo Esteban II. Incluso habrá listas de papas que se refieren a cada Esteban con dos ordinales: así por ejemplo Esteban III (o IV), o Esteban IV (o V).
             Será Juan XXIII, un papa cuyo ordinal, por cierto, es objeto también de polémica, el que con el reordenamiento pontifical de 1961 determine definitivamente que el primer Esteban II no fue papa, y que, por lo tanto, el segundo Esteban II es el verdadero y definitivo Esteban II.
             Por otro lado, la inclusión del primer Esteban II en las listas papales en las que está presente lo convierte en poseedor de una nueva marca nunca superada, la del papa más efímero en la historia de la Iglesia, por serlo, como lo habría sido, apenas tres días.
             Y bien amigos, que hagan Vds. mucho bien y que no reciban menos.
  
            ©L.A.
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domingo, 19 de abril de 2020

San Expedito (19 de abril)

San Expedito

Su fiesta se celebra el 19 de Abril
San Expedito

Biografía de San Expedito

San Expedito vivió a principios del siglo IV bajo el imperio de Diocleciano, emperador que años más tarde lo mandaría asesinar, y era el comandante de una legión de soldados romanos.
A pesar de defender al Imperio Romano de los Bárbaros Asiáticos, cierto día fue tocado por la gracia de Dios y recibió la Luz Divina; este episodio cambiaría para siempre su vida convirtiéndose inmediatamente al cristianismo.
Al momento de su conversión, un cuervo se hizo presente simbolizando al Espíritu del Mal y le dijo Cras... Cras... Cras... , (lo que en latín siginifica Mañana ... Mañana... Mañana...) intentando persuadirlo en la misma hora de su conversión al Cristianismo a que lo dejara para después. San Expedito reaccionó enérgicamente aplastando al cuervo con su pie derecho mientras exclamaba Hodie... Hodie... Hodie (que en latín significa Hoy... Hoy... Hoy... ) no dejaré nada para mañana, a partir de hoy seré Cristiano.
El 19 de abril de 303 DC, por orden del Emperador Diocleciano, fue sacrificado en Melitene, sede de una de las Provincias Romanas en Armenia, junto con sus compañeros Caio, Gálatas, Hermógenes, Aristónico y Rufo. El motivo fue porque al haberse hecho cristianos, se negaron a rendir culto a los dioses paganos.
San Expedito es un Santo que atiende los casos urgentes en los que de producirse una demora, habría un gran perjuicio.

Súplicas a San Expedito

(I)
¡Glorioso San Expedito, mártir, protector nuestro! Conociendo tu valimiento ante Dios, venimos a presentarte nuestras súplicas. Tú conoces nuestras necesidades más urgentes. Las ponemos en tus manos. Esperamos que nos alcances ante Dios una pronta solución. Deseamos sentir hoy mismo tu protección. A la vez te pedimos que nos obtengas de Dios una fe firme que jamás desfallezca, una ardiente caridad que nos inflame en su amor y en el amor a los demás, y una esperanza alegre aún en medio de nuestros problemas. Lo suplicamos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
(II)
Glorioso mártir de la fe, San Expedito, que asistido de la gracia divina confesaste valerosamente a Cristo; en la vida, con los ejemplos de una santidad heroica, y en el martirio, con la serena y humilde población de tu sangre generosa derramada por Él. Admíteme, te lo ruego, en el número de los devotos que confiadamente se encomiendan a ti, para que presentada por tus manos al Señor la petición que hoy humildemente le dirijo, sea pronta y favorablemente despachada, para gloria de Dios, resplandor de tu nombre y bien de mi alma. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
(III)
"Acudo a ti, San Expedito, para que me remedies (indicar la causa). Que tu fuerza y tu apoyo me concedan por obra de Jesús, del Espíritu Santo y de nuestro santo Padre lo que te pido. Por esto te suplico, y que mejorándome en mi vida diaria, me consigas lo que tanto deseo en estos momentos. Amén.
(Se acompaña con un padrenuestro, una avemaría y gloria) ".

Triduo a San Expedito

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo..
Acto de contrición
(para todos los días)
Padre, contra ti solo pequé. Este es mi dolor y esta es mi vergüenza. Señor, sé cómo ser bueno con los demás. No hago daño a nadie. No me gusta causar penas. Y sin embargo, a ti y sólo a ti, sí que he causado pena. He traicionado tu amistad, y he herido tus sentimientos. "Contra ti, contra ti, solo pequé". Nadie tiene quejas contra mí, pero tú sí que las tienes, Señor. He faltado a tu ley, he desobedecido tu voluntad, te he ofendido.
"Oh Señor, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme". Dame la alegría de tu perdón. Quiero contarles a todos la amargura de mi pecado y la bendición de tu perdón. Que pueda proclamar ante el mundo la grandeza de tu misericordia. Bendita sea tu misericordia y bendito tu amor, Padre, que me acoges aún siendo pecador. Gracias, Padre, por tu perdón. Amén.
Día 1. - La fe de San Expedito
Expedito fue un buen soldado y un buen cristiano. Llevaba el uniforme del legionario romano sobre su cuerpo y la señal de la cruz sobre su frente. "El Señor derrochó su gracia en él dándole la fe y el amor a Cristo-Jesús". Aprendió muy bien la lección de Jesús: "dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César". Luchó por los intereses y la gloria del imperio, y aún con más ardor por los intereses y la gloria de Jesús, sintiéndose y comportándose como cristiano.
En la hora de confesar su fe dió testimonio de su fe y confesó que Jesús era su Señor y an-migo, y permaneció siempre fiel a la amistad. "Doy gracias a Cristo-Jesús, Nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí".
Piensa en San Expedito, Señor, cuando narres tus victorias a los hombres.
Oración
Jesús te eligió, Expedito, como amigo y se fió de tí. Sabía bien lo que hacía. Aunque de profesión soldado, llegando de una mentalidad pagana, en un mundo con muchas debilidades, en medio de las debilidades brilló una vez más la fuerza de la fe.
Te pido que a pesar de la mentalidad pagana que ha invadido mi mundo, que no decaiga ni sea vacilante mi fe.
Concédeme la totalidad de la fe. No quiero medias tintas ni ambigüedades. Quiero para mí la integridad de la Palabra, la totalidad de la revelación. Por nada deseo cambiar las verdades del Evangelio de Jesús, por modas pasajeras. Que mi fe resplandezca sin sombras. Que sea la fidelidad al Señor la que rija mi vida por siempre. Amén.
Día 2. - La fortaleza de San Expedito
En el nombre del Padre...
Acto de contricción...
(para todos los días)
Expedito, en unión de otros cinco compañeros sufrió arresto, cárcel, interrogatorios. Confesó su fe en Cristo, oyó la sentencia y la condena a muerte sin desánimo. A la sentencia siguió la aplicación. Fue martirizado en fecha desconocida, en la era de las persecuciones de los cristianos.
Se le representa de pie, joven, gallardo. Su mano derecha señala la cruz: "¡Cristiano, no faltará la cruz; pero la cruz termina por ser victoriosa! ".
Expedito, como san Pablo, pensó: "¿Quién me apartará del amor de Cristo? ¿la aflicción? ¿la angustia? ¿la persecución? como dice la Escritura, en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado" (Rm.8). "Pues nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos, el ánimo que nosotros recibimos de Dios" (2 Cor.1,3)
Oración
Expedito, dame tu fortaleza. Hay momentos en mi vida en que me parece encontrarme al final de la vida. Y a veces sin cuento, que la desolación en mi alma. Sé lo que significa sentir angustia, desesperación, soledad, abandono. Me he sentido como abandonado, no veo claro mi camino.
Te pido que me fortalezcas en mis debilidades. Que yo oiga claro que me dice "Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha repartiendo el ánimo que hemos recibido de Dios." (2 Cor. l). Que no pierda nunca de vista que "Dios nos contempla, que Cristo nos mira mientras luchamos por la fe. Que es gran felicidad luchar bajo la mirada Dios y ser coronados por Cristo.
Que esté siempre dispuesto para la lucha con una fe sincera, con una entrega total. (Cipri, carta 8). Amén.
(Récense tres Padrenuestros).
Día 3. La Protección divina
En el nombre del Padre...
Acto de contricción
(para todos los días)
San Expedito abogado de los casos difíciles.
La Iglesia ha acostumbrado en todo tiempo proclamar un especial patrono de entre los santos con el fin de que nos aproveche la poderosa intercesión de nuestro celestial patrono y nos ayude con el ejemplo de su vida.
La devoción a San Expedito Mártir, no es de hoy sino que viene de lejos y así se ha vivido en muchas naciones de Europa. Su devoción se apoya en el don singular que Dios le ha concedido para acudir con rapidez en ayuda del que le invoca con fe.
"Tengamos confianza en la intercesión de los santos mártires y encomendémonos a ellos pues sus súplicas son muy eficientes ante Dios" (San Alfonso de Liguori, Victoria de los mártires).
Si acudimos a San Expedito no es para que nos quite las dificultades, sino para que nos dé fuerzas para poderlas enfrentar. Si venimos buscando soluciones a nuestros casos difíciles, no es para imponerle nuestras soluciones, sino para aceptar la suya, sea la que sea. Si le presentamos nuestros casos difíciles, no es para forzarle a ver nuestras cosas como las vemos nosotros, sino como las ve él. No sabemos ni nosotros mismos lo que queremos o necesitamos. Pero solo con saber que estás ahí, que nos puedes ayudar, nos devuelves la tranquilidad al corazón.
Oración
Expedito, devuelve a mi alma la confianza. Necesito fuerzas, me hace falta valor para enfrentarme a la vida. Necesito una mano amiga que me salve de mis peligros y de mis dificultades de la vida. Necesito tu mano, tu visión, tu luz y tu poder. Necesito día a día la certeza de la protección divina y la firmeza de tu brazo. Si estás siempre a mi lado, aun los peligros de mi vida se convertirán en gozo de vivir. Si estás a mi lado, y me comunicas tu ayuda, volveré a vivir la fe y la esperanza que necesito para seguir.
Santo mártir, que también yo tenga la certeza de que gracias a tu protección "no se me acercará la desgracia... porque el Señor ha dado órdenes para que me guarden sus santos en mis caminos, y me lleven en la palma de sus manos para que mi pie no tropiece en la piedra" (sal.90).
Esta hermosa promesa me llena de consuelo. Es bello saber que los santos vigilan mis pasos para que no caiga. Que mediante tu protección Dios se me haga siempre visible como protección y amor, en mi vida.
Gracias, Señor, por el cuidado que tienes de mí. Gracias por tu ayuda y por tu amor.
Amén.
(Récense tres Padrenuestros).
Web católico de Javier

lunes, 16 de marzo de 2020

Santa Eusoye de Hamage, abadesa. (16 de marzo)

Santa Eusoye de Hamage, abadesa.

Santa Eusoye. Hamage.
Santa Eusoye. Hamage.

Hija y nieta de santas. Abogada para los embarazos.

Santa Eusoye (o Eusebia) de Hamage, abadesa. 16 de marzo y 18 de noviembre (elevación de las reliquias).
 
Fue hija de San Adalbald de Douai (2 y 4 de febrero) y de Santa Rictrudis (12 de mayo), y hermana de San Maroncio (4 de febrero), al que San Riquier (26 de abril) salvó milagrosamente de morir aplastado por un caballo. Sus hermanas fueron Santas Clotsindis y Adalsindis (30 de junio). Su madrina fue la reina Nanthildis. Sus padres se habían casado por amor, en contra de la oposición de los familiares de Rictrudis. Fue un matrimonio piadoso, amante de la caridad y la piedad. En 652, durante un viaje a Périgueux, los parientes de Rictrudis mataron a Adalbald.

San Amando (6 de febrero) aconsejó entonces a Rictrudis que tomara el velo monástico, cosa que hizo ella junto a sus dos hijas mayores Clotsindis y Adalsindis, en el monasterio de Marchiennes, diócesis de Bauvais, el cual junto a su marido había fundado. Eusoye quedó al cuidado de Santa Gertrudis (6 de diciembre), su abuela materna y a la sazón, abadesa del cercano monasterio de Hamage (a 500 pasos). La abuela murió cuando Eusoye tenía 12 años, y no sabemos si ya había tomado el hábito monástico, pero es probable que sí, pues a los 12 ya se consideraban a las mujeres aptas para el matrimonio o la vida religiosa.

La leyenda cuenta que, como era muy niña, su madre la llevó consigo a Marchiennes, pero Eusebia cada noche se transportaba milagrosamente a Hamage, donde tocaba la campanilla y las puertas del monasterio se abrían solas, para que pudiera entrar y pasar la noche en oración. Una noche la sorprendió su hermano San Maroncio y pensando se había escapado, pretendió pegarle con su vara, pero esta se partió en dos antes de tocar a la niña. Visto este portento, Rictrudis dejó que la niña regresara a Hamage, como se veía era voluntad de Dios. Allí fue Eusoye una religiosa ejemplar, pronta para la obediencia, la oración y el trabajo. La leyenda igualmente dice que a los 13 años ya fue elegida abadesa, y que llevó al monasterio a su culmen de piedad y sabiduría. No hay que exagerar, probablemente fue elegida mucho después.

A los 10 años de abadesa, falleció el 16 de marzo de 670, luego que Dios le revelara el día y la hora. Fue sepultada en Hamage, y pronto su sepulcro se hizo famoso por los milagros que la santa dispensaba a los que la invocaban. El 18 de noviembre de 686 se consagró una nueva iglesia abacial y las reliquias fueron elevadas solemnemente. Sobre 690 su nombre fue inscrito entre los santos de la diócesis, aunque luego sus reliquias se trasladaron a Marchiennes en el siglo X, por miedo a las invasiones normandas. De hecho saquearon la abadía en una incursión. Por las necesidades pasadas por las monjas de Marchiennes, el relicario fue vendido y las reliquias pasadas a un arca de madera. En 1133 los monjes (el monasterio pasó a ser masculino en el siglo XI) las pusieron en un nuevo y hermoso relicario de plata. En 1793 se trasladaron nuevamente a París por miedo a los revolucionarios. En el arzobispado de esta ciudad se conservaron hasta el 19 de julio de 1830, cuando este edificio fue incendiado y saqueado. Sin embargo, su culto en Hamage perduró y aún existe, siendo la patrona de la iglesia parroquial. Se le invoca como abogada para lograr embarazos y llegar a buen parto.

Fuentes:
-"Vie des saints du diocèse de Beauvais". Abbé AGATHON SABATIER. Beauvais, 1866.
-http://sainte-eusoye.fr

A 16 de marzo además se celebra San Heriberto de Colonia, obispo.

miércoles, 19 de febrero de 2020

San Euquerio de Orleans, obispo. (20 de febrero)

San Euquerio de Orleans, obispo.

Fiel al rey, pero más fiel a Cristo.

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San Euquerio hace la caridad.
San Euquerio hace la caridad.
San Euquerio de Orleans, obispo. 20 de febrero y 11 de agosto, traslación de las reliquias.
Este santo nació en Orleans hacia 690, en una noble familia, y fue su padre el célebre obispo-guerrero Savarico de Auxerre. Fue sobrino de San Severo de Orleans (5 de mayo) y de su infancia se cuentan numerosas leyendas tardías. Una de ellas cuenta que, volviendo su madre de maitines, se le apareció un ángel que le anunció que el niño que esperaba sería una gran bendición para la Iglesia, la familia y el mundo. Y lo mismo confirmó con gran consuelo San Ansbert de Autun (18 de abril) cuando le bautizó. Como esperaban, fue un niño piaoso, amante de la oración y la caridad. A los 7 años comenzaron a educarle y su formación abarcó todas las ciencias, las artes, la filosofía y teología, y con tanto provecho que a los 18 años ya era todo un sabio, pudiendo explicar las Escrituras y la teología, aunque por humildad nunca lo hacía.

En 714 tomó la sotana clerical y le confirieron las órdenes menores, que le fueron dadas por San Leodoberd (3 de mayo), siendo un ejemplo para los demás, incluso sacerdotes ancianos. Pero Euquerio, temiendo la vanidad del mundo, decidió vivir la soledad del claustro y se fue al monasterio de Jumièges, fundado por San Filiberto (20 de agosto) y San Ouen de Rouen (24 de agosto), donde fue recibido con aprecio. Durante 7 años vivió en oración penitencia y estudio, como deseaba. Obedecía puntualmente, era el primero en el coro y estaba siempre solícito a las necesidades de sus hermanos monjes. En el monasterio fue ordenado presbítero, siendo muy solícito celebrando la santa misa.

Sobre 721 murió su tío San Severo, que había dispuesto que su sobrino le sucediera en la sede. Aunque Euquerio se negó, tuvo que aceptar por las presiones del clero y del pueblo de Orleans. Incluso Carlos Martel envió una guardia a escoltarle, no fuera que huyese a la soledad de algún monasterio. Ya consagrado obispo, Euquerio comenzó su labor apostólica reformando al clero y reforzando la disciplina eclesiástica. Reparó iglesias, impulsó la evangelización de zonas rurales, y muchas veces él mismo visitaba a los más alejados de la ciudad para confirmarles en la fe o convertirles Y sobre todo, fue muy caritativo, atiendiendo por su misma mano a los pobres, viudas y huérfanos. Durante 16 años rigió la sede con paz, hasta que en 737 unos nobles, enfadados con él, porque se oponía a que administrasen bienes de la Iglesia, le calumniaron ante Carlos Martel, acusando a Euquerio de oponerse a las rentas eclesiásticas que el príncipe recaudaba para sus propios fines. Es cierto que el santo había denunciado dicho abuso, pero nunca se había opuesto directamente a la recaudación. Hay que recordar que el puesto de obispo de Orleans conllevaba ser mayordomo de palacio, por lo cual era gravísima.

Así, pasando por Orleans cuando volvía de Aquitania luego de vencer a los moros, tomó a Euquerio consigo y lo llevó consigo a Verneuil. Una vez allí, lejos de los fieles de Orleans, Carlos le dijo su verdadero propósito: desterrarlo a Colonia junto a su familia. No quiso oír Carlos la defensa de Euquerio, que se fue sin más. En Colonia el santo se retiró a un monasterio, pero de allí fue requerido por el pueblo para tratar asuntos espirituales o materiales, q ue el santo siempre dirimía con justicia y caridad. Sabiéndolo Carlos, le tomó más odio y mandó le llevasen prisionero a Hasbin, Lieja. Pero allí le tomó tanto afecto el señor del lugar que le trató como amigo y le nombró limosnero de su casa y de la Iglesia, pero al poco tiempo Euquerio le pidió le dejara retirarse a alguna abadía de Hasbin, y el señor se lo permitió.
Entonces Euquerio se retiró a la abadía de San Trudo, donde vivió santamente durante unos 12 años, en constante oración y penitencia, como siempre había deseado. Con su ejemplo reformó poco a poco a los monjes, que cambiaron de relajados a observantes. Allí, en la paz monástica subió al cielo el 20 de febrero de 743, siendo enterrado en la misma abadía. En 880 sus reliquias fueron elevadas junto a las de San Trudo (23 de noviembre). En 881 ambas reliquias fueron escondidas en una gruta por miedo a las invasiones normandas. El 11 de agosto de 1169 fueron trasladadas solemnemente a la abadía, donde aún se veneran. Un hueso del santo se cedió en 1606 a la catedral de Orleans.

En ocasiones se le confunde con el octavo obispo de Tongeren, de igual nombre. El origen de esto está en el culto a ambos en la misma zona.

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año. Febrero". RP. JEAN CROISSET. Logroño, 1851.
-"Compendio cronológico de la historia eclesiástica". Tomo II. PHILIPPE MÁCQUER. Madrid, 1791.

A 20 de febrero además se celebra a Santa Corona o Estefanía de Egipto, mártir.

martes, 11 de febrero de 2020

Santa Escolástica, abadesa (10 de febrero)


Santa Escolástica, abadesa

fecha: 10 de febrero
n.: c. 480 - †: c. 547 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: Memoria de la sepultura de santa Escolástica, virgen, hermana de san Benito, la cual, consagrada desde su infancia a Dios, mantuvo una perfecta unión espiritual con su hermano, al que visitaba una vez al año en Montecasino, en la Campania, para pasar juntos una jornada de santas conversaciones y alabanza a Dios.
Patronazgos: patrona de las monjas, y para pedir por la lluvia, contra los rayos y las tormentas, también contra las convulsiones en los niños.
refieren a este santo: Santa Margarita de Hungría

Oración: Te rogamos, Señor, al celebrar la fiesta de santa Escolástica, virgen, que, imitando su ejemplo, te sirvamos con un corazón puro, y alcancemos así los saludables efectos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén (oración litúrgica).
Por San Gregorio sabemos que esta santa, hermana gemela de san Benito, se consagró a Dios, según la tradición, desde su más tierna edad. No se sabe si vivía en su casa o en alguna comunidad religiosa, pero sí hay datos de que cuando su hermano residía en Monte Casino, ella se hallaba en Plombariola, probablemente fundando y gobernando un monasterio, a unos ocho kilómetros de distancia del convento de san Benito. San Gregorio nos dice que san Benito era superior de monjas y de monjes, y parece evidente que santa Escolástica debió ser la abadesa de las monjas dirigidas por su hermano. Tenía la costumbre de visitar a san Benito una vez al año, y como no estaba permitido que entrara al monasterio, él salía a su encuentro para llevarla a una casa de confianza, donde los hermanos pasaban la velada orando, cantando himnos de alabanza a Dios y discutiendo asuntos espirituales.
San Gregorio hace una notable descripción de la última de estas visitas. Después de haber pasado el día como de costumbre, se sentaron a cenar y entonces Escolástica, presintiendo quizá que no volvería a ver a su hermano, rogó que no partiera aquella noche sino hasta el día siguiente, para tener la oportunidad de pasar el tiempo dialogando sobre los gozos del cielo. Benito no era capaz de quebrantar sus reglas pasando una noche fuera de su monasterio y como resultaran inútiles los ruegos de Escolástica, apeló a Dios con una ferviente oración para que interviniera en su ayuda. Apenas había terminado su plegaria, cuando estalló una tormenta tan violenta, que san Benito y sus compañeros se vieron obligados a quedarse en la celda. El santo increpó a Escolástica con estas palabras: «Dios te perdone, hermana; ¿qué has hecho?» A lo que ella respondió: «Te pedí un favor y me lo negaste. Se lo pedí a Dios y él me lo ha concedido». Convencido Benito de la intervención divina, se manifestó dispuesto a hacer lo que su hermana deseaba y ambos pasaron la noche hablando de las cosas santas y de los bienaventurados que ya gozaban de una felicidad, a la que ambos aspiraban ardientemente. Al salir el sol, se separaron y tres días después, santa Escolástica murió. San Benito estaba en esos momentos solo en su celda, absorto en la oración y tuvo la visión del alma de su hermana ascendiendo al cielo con figura de paloma. Lleno de alegría, dio gracias a Dios y salió para anunciar a sus hermanos la muerte de Escolástica. Por mandato suyo, algunos monjes fueron a buscar el cuerpo y le dieron sepultura en una tumba que ya habían preparado. Allí mismo fue enterrado san Benito cuando murió y, como dice el cronista: «Fue así como un mismo sepulcro reunió los cuerpos de aquellos cuyas almas habían estado siempre íntimamente unidas en el Señor». Al parecer, sus reliquias fueron trasladadas a Francia en el siglo VII y depositadas en Le Mans.
No sabemos prácticamente nada de santa Escolástica, excepto los dos capítulos de Los Diálogos de San Gregorio, II,33-34, cuyo resumen puede leerse hoy mismo en el Oficio de Lecturas.

fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedido 8371 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_525

viernes, 7 de febrero de 2020

San Esteban de Muret, abad y fundador (8 de febrero)


San Esteban de Muret, abad y fundador

fecha: 8 de febrero
n.: c. 1046 - †: 1124 - país: Francia
otras formas del nombre: Etienne
canonización: 
C: Clemente III 21 mar 1189
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Muret, en la región aquitana de Limoges, san Esteban, abad y fundador de la Orden de Grandmont, que confió a los clérigos la alabanza divina y la contemplación, dejando la administración de los asuntos temporales a la caridad de los hermanos legos.
De san Esteban, algunas veces llamado «de Grandmont», se dice que era hijo de un vizconde de Thiers, en Auvernia. Acompañó a su padre a Italia y allí con el tiempo, decidió ser monje. Obtuvo la autoridad papal para establecer en Francia una comunidad parecida a la de otros religiosos que había conocido en Calabria. Sin embargo, la vida de Esteban, tal como la relata el séptimo prior de Grandmont, no es de fiar; presenta varias dificultades cronológicas que dejan mucho que desear. Lo cierto es que, probablemente cerca del año 1110, Esteban fundó un monasterio en el valle de Muret, cerca de Limoges, que se convirtió en una congregación monástica, que continuó penosamente existiendo hasta cerca de fines del siglo dieciocho. Era conocida como la Orden de Grandmont, por el nombre del sitio adonde sus discípulos emigraron después de la muerte de san Esteban, en 1124.
Aunque no escribió regla alguna que lleve su nombre («No hay ninguna regla -dijo- excepto el Evangelio de Cristo»), puede colegirse mejor qué clase de hombre era Esteban de Muret por la vida de sus monjes en sus principios. Se asemejaba bastante a la de los cartujos y camaldulenses, pero se distinguía por una extrema severidad. Tenían prohibida toda propiedad y rentas fijas; ningún monje podía salir fuera del recinto y los hermanos legos eran responsables casi por completo de la administración. Tales reglamentaciones combinadas con austeridades personales, le dieron a la orden un atractivo para las almas austeras. Pronto se difundió, pero poco después de medio siglo ya había comenzado su decadencia. Un buen ejemplo de los lugares aislados que escogieron los grandmontinos para sus conventos es el lugar donde se encuentran el priorato de Craswall en Herefordshire, bajo el borde noreste de las Montañas Negras. El rey Enrique II de Inglatrera fue bienhechor de Grandmont, y a petición suya, el papa Clemente III canonizó a san Esteban en 1189.
La Vita Sancti Stephani está publicada en el Acta Sanctorum, febrero, vol. II, y en Migne, PL., vol. CCIV, cc. 1065-1072. Véase de Marténe, Amplissima Collectio, vol. VI, pp. VIII ss.; de Heimbücher, Die Orden und Kongregationen, vol. I (1907), pp. 415-416; de D. Knowles, The Monastic Order in England (1949), pp. 203-204, y los dos artículos de R. Webster en la Catholic Encyclopedia, dedicados a al santo (vol. XIV, p. 291) y a la Orden (vol. VI, pp. 725-726). Imagen: placa esmaltada, casi contemporánea del santo (1189) en el altar mayor de la Abadía de Grandmont, san Esteban -a la derecha- y Hugo de Lacerta.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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lunes, 27 de enero de 2020

San Enrique de Ossó y Cervelló, presbítero y fundador (27 de enero)


San Enrique de Ossó y Cervelló, presbítero y fundador

fecha: 27 de enero
n.: 1840 - †: 1896 - país: España
canonización: 
B: Juan Pablo II 14 oct 1979 - C: Juan Pablo II 16 jun 1993
hagiografía: Vaticano
Elogio: En la villa de Gilet, en la provincia de Valencia, en España, san Enrique de Ossó y Cervelló, presbítero, que fundó la Sociedad de Santa Teresa, para la formación de las jóvenes, pero, obligado después a dejar dicha institución, pasó el resto de sus años en un convento de los Hermanos Menores.
Patronazgos: Patrono de los catequistas españoles
Nació en Vinebre, diócesis de Tortosa, provincia de Tarragona, el 16 de octubre de 1840. Su madre soñaba verlo sacerdote del Señor. Su padre le encaminó al comercio. Gravemente enfermo, recibió la primera Comunión por Viático. Durante el cólera de 1854 perdió a su madre, y en este mismo año -trabajaba como aprendiz de comercio en Reus- abandonó todo y se retiró a Montserrat. Vuelto a casa con la promesa de poder emprender el camino elegido, inició en el mismo año 1854 los estudios en el Seminario de Tortosa. Ordenado sacerdote en Tortosa, el 21 de septiembre de 1867, celebró la primera misa, en Montserrat, el domingo 6 de octubre, festividad de Nuestra Señora del Rosario.
Sus clases como profesor de Matemáticas y Física en el Seminario no le impidieron dedicarse con ardor a la catequesis, uno de los grandes amores de su vida. Organizó en 1871 una escuela metódica de catecismo, en doce Iglesias de Tortosa y escribió una "Guía práctica" para los catequistas. Con este libro inicia Enrique su actividad como escritor, apostolado que le convirtió en uno de los sacerdotes más populares de la España de su tiempo. Desde niño tuvo devoción entusiasta por Santa Teresa de Avila. La vida y doctrina de la Santa, asimilada con la lectura constante de sus obras, inspiró su vida espiritual y su apostolado, mantenidos por la fuerza de su amor ardiente a Jesús y María y por una adhesión inquebrantable a la Iglesia y al Papa.
Para acrecentar y fortificar el sentido de piedad, reunió en asociaciones a los fieles, especialmente a los jóvenes, para quienes la revolución y las nuevas corrientes hostiles a la fe católica resultaban una amenaza. Después de haber dado vida en los primeros años de sacerdocio a una "Congregación mariana" de jóvenes labradores del campo tortosino, fundó en 1873 la Asociación de "Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús". En 1876 inauguraba el "Rebañito del Niño Jesús". Los dos grupos tenían un fin común: promover una intensa vida espiritual, unida al apostolado en el propio ambiente. El Movimiento Teresiano de Apostolado (MTA) recoge en la actualidad el carisma teresiano de nuestro Santo para hacer de los niños, jóvenes y adultos cristianos comprometidos mediante la oración y el apostolado.
Para facilitar la práctica de la oración a los asociados, Enrique publicó en 1874 "El cuarto de hora de oración", libro que el autor mandó imprimir 15 veces y del que hasta la fecha se han publicado más de 50 ediciones. Convencido de la importancia de la prensa, inició en 1871 la publicación del semanario, "El amigo del pueblo" que tuvo vida hasta mayo de 1872, cuando por un motivo fútil de la autoridad civil, contraria a la Iglesia, lo suprimió. Sin embargo, en octubre de este mismo año inicia la publicación de la Revista mensual Santa Teresa de Jesús, que durante 24 años fue la palestra en la que el Santo expuso la verdadera doctrina católica, difundió las enseñanzas de Pío IX y León XIII, enseñó el arte de la oración, propagó el amor a Santa Teresa de Avila e informó de manera actualizada sobre la vida de la Iglesia en España y en el mundo. Para formar a la gente humilde publicó en 1884 un Catecismo sobre la masonería fundado en la doctrina del Papa. Y en 1891 ofreció lo esencial de la Rerum Novarum en un Catecismo de los obreros y de los ricos, prueba concreta de su atención a los signos de los tiempos, según el corazón de la Iglesia.
Su gran obra fue la Congregación de las Hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús que se extendió, viviendo aún el Fundador por España, Portugal, México y Uruguay. En la actualidad la Congregación se extiende por tres continentes: Europa, Africa y América. San Enrique quiso que sus hijas, llenas del espíritu de Teresa de Avila, se comprometiesen a "extender el reino de Cristo por todo el mundo", "formando a Cristo en la inteligencia de los niños y jóvenes por medio de la instrucción y en su corazón por medio de la educación".
Había soñado junto con la institución de "Hermanos Josefinos" la de una Congregación de "Misioneros Teresianos"", que viviendo santamente el propio sacerdocio en la mayor intimidad con Cristo y al servicio total de la Iglesia, siguiendo las huellas de Teresa, fuesen los apóstoles de los tiempos nuevos. En vida su proyecto no llegó a realidad. Sin embargo, desde hace pocos años, un grupo de jóvenes mexicanos se preparan al sacerdocio con el mismo espíritu teresiano de Ossó. Sacerdote según el corazón de Dios, el Santo fue un verdadero contemplativo que fundió en sí con equilibrio extraordinario un ideal apostólico abierto a todo lo bueno que ofrecían los nuevos tiempos. De fe viva, no miraba sacrificios ni oposiciones; en una época especialmente hostil a la Iglesia, anunció valerosamente el Evangelio con la palabra, con los escritos, con la vida.
Murió el 27 de enero de 1896 en Gilet (Valencia), en el convento de los Padres Franciscanos, donde se había retirado durante algunos días para orar en la soledad. Las últimas páginas que escribió antes de su muerte trataban de la acción de la gracia del Espíritu Santo en la vida de los cristianos dóciles a su amor. Es el mensaje de su vida: siempre fiel a las mociones del Espíritu Santo, vivió como apóstol que transmite la fuerza del Evangelio animada por la comunión constante con Dios y por un amor inmenso a la Iglesia. Su existencia, consumida al servicio de los hermanos en una entrega sin límites, revela que el verdadero amor de Cristo cuanto más posee a un ser lo hace más disponible a la caridad siempre nueva y siempre colmada de quien intenta ser reflejo de la presencia de Dios y de su amor en el mundo. Fue canonizado por SS Juan pablo II en Madrid, el 16 de junio de 1996. El mismo papa lo declaró patrono de los catequistas españoles el 6 de noviembre de 1998.

fuente: Vaticano
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