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sábado, 15 de diciembre de 2018

La mente vuelta hacia la eternidad: 80 años de vida (Leonardo Boff) 14122018


La mente vuelta hacia la eternidad: 

80 años de vida 

2018-12-14


            Mañana, 14 de diciembre, cumpliré 80 años de vida. Estoy descendiendo la montaña de la vida.
            En primer lugar, doy gracias a Dios por haber llegado hasta aquí y por haber sobrevivido. De pequeño, con sólo algunos meses, estaba destinado a morir. En aquellos interiores profundos del Estado brasileño de Santa Catarina, en mi ciudad Concórdia, todavía no había médicos. Todos, desolados, decían: “pobrecito, va a morir”. Mi madre, desesperada, después de hacer el pan familiar en un horno de piedra, lo dejó entibiar y sobre una pala de madera me colocó unos cuantos minutos allí dentro. A partir de este intento último, mejoré, y aquí estoy, como sobreviviente.
            Pensaba que nunca pasaría de la edad de mi padre que murió de un infarto fulminante a los 54 años. Sobreviví. Escribí un balance a los 50. Después pensaba que no pasaría de la edad de mi madre, que también murió de infarto con 64 años. Sobreviví. Hice otro balance a los 60. Entonces, estaba seguro de que no llegaría a los 70. Sobreviví. Tuve que escribir otro balance a los 70. Finalmente, pensé convencido, de todas maneras: no llegaré a los 80. Sobreviví. Y tengo que escribir otro balance. Como salí desacreditado en mis previsiones, ya no hago ninguna previsión más. Cuando llegue la hora que sólo Él conoce, iré alegremente al encuentro del Señor.
            Releyendo los distintos balances, sorprendentemente, y sin intención previa, veo que hay constantes que atraviesan todas las memorias. Voy a tratar de hacer una lectura de ciego, que sólo capta lo que sobresale. Siempre estuve como poseído por alguna pasión más fuerte, que me llevaba a hablar y a escribir.
            La primera fue la pasión por la Iglesia renovada por el Concilio Vaticano II. Escribí mi tesis doctoral en Múnich: La Iglesia como sacramento; Iglesia: carisma y poder (que me acarreó el ‘silencio obsequioso’) y Eclesiogénesis: las CEBs reinventan la Iglesia.
            La segunda pasión fue por el Jesús histórico, su gesta, que lo llevó a la cruz. Escribí: Jesucristo el Liberador; Nuestra resurrección en la muerte; El evangelio del Cristo cósmico; Vía Crucis de la justicia.
            La tercera pasión fue por san Francisco de Asís, el primero después del último (Jesús). Escribí: Francisco de Asís: ternura y vigor; San Francisco: nostalgia del Paraíso; Comentario a su Oración por la Paz.
            La cuarta pasión fue por los pobres y oprimidos. Nació la teología de la liberación y escribí: Teología del cautiverio y de la liberación; El caminar de la Iglesia con los oprimidos; y, junto con mi hermano Fray Clodovis, escribimos Cómo hacer teología de la liberación.
            La quinta pasión fue por la Madre Tierra, superexplotada. Escribí: La opción Tierra: la solución a la Tierra no cae del cielo; El Tao de la liberación: ecología de la transformación, junto con Mark Hathaway; Cómo cuidar la Casa Común.
            La sexta pasión fue por la condición humana sapiente y demente. Escribí: El destino del hombre y del mundo; El águila y la gallina: una metáfora de la condición humana; El despertar del águila: lo dia-bólico y lo sim-bólico en la construcción de la realidad; Saber cuidar; El cuidado necesario; Femenino-Masculino, con Rose-Marie Muraro; El ser humano como proyecto infinito.
            La séptima pasión fue por la vida del Espíritu: traduje la obra principal del místico Maestro Eckhart; retraduje actualizándola La Imitación de Cristo, de 1441, añadiéndole una parte nueva: El seguimiento de Cristo; Experimentar a Dios hoy; La Santísima Trinidad es la mejor comunidad; El Espíritu Santo: fuego interior, dador de vida y padre de los pobres; Espiritualidad: un camino de transformación.
            He publicado cerca de cien libros. Es trabajoso, con sólo 27 letras, componer las palabras, y después con las palabras formular las frases, y por fin con las frases concebir el contenido pensado de un libro. Cuando me preguntan: “¿Qué haces en la vida?”, respondo: “Soy un trabajador como cualquier otro, como un carpintero o un electricista. Sólo que mis instrumentos son muy sutiles: apenas, 27 letras”.
            “¿Y qué es lo que pretendes con tanta letra?”. Respondo: “sólo, pensar, en sintonía, las preocupaciones mayores de los seres humanos, a la luz de Dios. Suscitar en ellos la confianza en las potencialidades escondidas dentro de ellos mismos, para encontrar soluciones. Intentar llegar al corazón de las personas, para que tengan compasión por el sufrimiento injusto del mundo y de la naturaleza, para que nunca desistan de mejorar siempre la realidad, comenzando por mejorarse a sí mismos. Para que, independientemente de su condición moral, se sientan siempre en la palma de la mano de Dios-Padre-Madre de infinita bondad y misericordia.
            “¿Han valido la pena tantos sacrificios para escribir?”. Respondo con el poeta Fernando Pessoa: “Todo vale la pena si el alma no es pequeña”. Me esforcé para que no fuese pequeña. Dejo a Dios la última palabra. Ahora en el atardecer de la vida, reviso los días pasados, y tengo la mente vuelta hacia la eternidad.         

sábado, 17 de febrero de 2018

Pedro Casaldáliga: 90 años de vida, 50 del ‘obispo del pueblo’

Pedro Casaldáliga: 90 años de vida, 50 del ‘obispo del pueblo’

16 de feb de 2018
Tan mitificado por su lucha por los pobres brasileños como preso del "hermano Parkinson", el español más admirado del mundo católico vive recluido en Mato Grosso.
La última vez que Pedro Casaldáliga, el obispo del pueblo según sus numerosos partidarios y el obispo rojo para sus enemigos acérrimos, apareció ante una multitud pocos contaban con verlo. Era julio de 2016 y no estaba claro que esta vez el religioso claretiano, de 88 años fuese a participar en la Romería de los Mártires, un acontecimiento quinquenal que él había creado en 1986, cuando era obispo de esta región selvática del Mato Grosso brasileño. La Romería se celebra a 268 kilómetros de São Felix de Araguaia, el municipio donde él vive, y no se sabía si aguantaría las incomodidades de tanto viaje. Pero había aceptado a regañadientes venir en avioneta, y no en autobús, como hasta entonces acostumbraba a viajar por el país (para ir, según sus palabras, “a la altura del pueblo”), así que ahí estaba este catalán, discretamente dispuesto a ver la ceremonia de inauguración. Bañado en aplausos y flashes de móviles, el residente español más célebre de Brasil no dijo ni palabra. En parte, cabe imaginar, porque no había venido a dar una homilía; en parte por los estragos que ha ido causando en sus capacidades motoras lo que el llama “el hermano Parkinson”. Viéndolo, frágil, callado, postrado a su silla de ruedas, cualquier cosa que hubiera dicho hubiera sonado a despedida.
Desde entonces, el mundo ha sabido poco de él, como él del mundo. “La política local, la estatal, o la nacional, ya no las sigue mucho”, admite por teléfono el padre Ivo, uno de los cuatro agustinianos que se organizan para atender las 24 horas del día al obispo emérito en su casa de São Felix do Araguaia. Le mantienen en forma con la rutina: cuidados físicos por la mañana y lectura de correos -electrónicos o tradicionales- por las tardes. “No contesta todos los mensajes, porque ya le cuesta mucho trabajo hablar, pero la gente ya se los manda, llenos de cariño, sin esperar una respuesta. Son casi como un obsequio”, añade Ivo.
Así, medio custodiado y medio mitificado, cumple años esta semana uno de los nombres españoles más admirados del mundo católico. En su casa de siempre en São Felix do Araguaia, un municipio de poco más de 10.500 habitantes al que solo se llega tras 16 horas de carretera de tierra desde el aeropuerto más cercano, el de Cuiabá, capital del Estado de Mato Grosso. Aquí se encuentra a este sacerdote de Montjuïc desde que llegó a Brasil como misionero en 1968, huyendo de una España congelada por el franquismo. En 1971 fue nombrado primer obispo de la diócesis y él convirtió su casa, pequeña, rural y pobre, en la sede.
"No poseer, no llevar, no pedir, no callar y, de paso, no matar"
Fue en estas cuatro paredes donde Casaldáliga empezó a dar muestras de su espectacular adhesión a las enseñanzas del Evangelio, sobre todo la de identificarse con los más desfavorecidos. Y en este lado del Brasil selvático, los más desfavorecidos son cientos de miles de campesinos sin tierra, pobres, analfabetos y oprimidos por caciques y políticos. Así que él daba misa para los vecinos en el huerto de su casa, entre las gallinas, y por las noches, dejaba su puerta principal abierta por si alguien sin hogar necesitaba usar el catre que siempre estaba disponible. Iba en vaqueros y sandalias y tenía dos mudas de cada prenda. Cuando tenía que reunirse con el Episcopado en Brasilia, iba en autobús, en un viaje de tres días, porque era el medio de transporte de su gente. Su lema era innegociable: “No poseer nada, no llevar nada, no pedir nada, no callar nada y, de paso, no matar nada”.
Años después recordaría cómo al principio, en su diócesis “faltaba todo: en sanidad, educación, administración y justicia; faltaba, sobre todo, en el pueblo la conciencia de los propios derechos y el coraje y la posibilidad de reclamar”. Decidió que ese era el camino a seguir. Construyó escuelas, dispensarios y se puso de lado de los campesinos sin tierra. Fue acusado repetidas veces de interesarse demasiado por los problemas “materiales” de los pobres. Él contestaba que no concebía “la dicotomía entre evangelización y promoción humana”.
Estas ideas progresistas le ganaron un seguimiento de culto en las calles y un odio incontenible en varias instituciones. Se posicionó a favor de los indígenas del Amazonas, que para los interesados en enriquecerse eran los más fáciles de echar de cada territorio: se alió con los xavantes de Marãiwatsédé, los tapirapés y los carajás, y esto le enfrentó a los latifundistas y a las multinacionales y la dictadura militar. Vio cómo sicarios mataban a sus compañeros -la conclusión habitual a los conflictos en esta zona-, y él mismo tuvo que vivir escondido un mes de 2012 por amenazas de muerte. Rechazó tener escolta: “La aceptaré cuando se la ofrezcan también a todos los campesinos de mi diócesis amenazados de muerte como yo”, dijo.
“El Espíritu Santo tiene dos alas y a la Iglesia le gusta más recortarle la izquierda”
El Vaticano le convocó en 1988 para que diese explicaciones por tanta cercanía a la teología de la liberación y para que visitase al Papa Juan Pablo II, como debería haber hecho una vez cada cinco años según el Código de Derecho Canónico. Se plantó en camisa, sin anillo y con un collar indio al cuello. Aclaró al Pontífice: “Estoy dispuesto a dar mi vida por Pedro, pero por el Vaticano es otra cosa”. Al salir de la reunión, ofreció un resumen a la prensa: “Me escuchó y no me echó un rapapolvos. Podría haberlo hecho, como nosotros podemos echárselo a él”. Y matizó: “El Espíritu Santo tiene dos alas y a la Iglesia le gusta más recortarle la izquierda”.
En 2003, Casaldáliga cumplió 75 años, edad a partir de la cual se puede jubilar un obispo. El Vaticano le relevó de inmediato. “Si el obispo que me suceda desea seguir nuestro trabajo de entrega a los más pobres podría quedarme con él como sacerdote; de lo contrario buscaré otro lugar donde poder acabar mis días al lado de los más olvidados”, insistió entonces. Si las prisas se debían a que fue fácil encontrarle reemplazo, no dieron ninguna indicación de ello. No volvieron a manifestarse hasta enero de 2005, cuando anunciaron que ya tenían reemplazo y que Casaldáliga debía abandonar la diócesis. Él se negó y se quedó trabajando, con su reemplazo y luego con el siguiente.
Pedro Casaldáliga cumple 90 años en la casa de siempre y en el municipio de siempre pero lo demás no es lo de siempre. Araguaia se ha convertido, entre escándalos políticos, en una de las principales plantaciones de soja del Mato Grosso: es decir, las tierras de los indígenas y los campesinos están en manos de las grandes multinacionales agrícolas y de sus productos químicos. Quizá no se pueda hacer nada contra eso. Casaldáliga ha perdido esa batalla. Pero cuando uno ha entregado su vida entera a la lucha, ganar o perder es secundario.
Por Tom C. Avendaño
fuente: El País

viernes, 16 de febrero de 2018

Dom Pedro Casaldálida cumple 90 años: pobreza y liberación (Leonardo Boff) 2018-02-16

Dom Pedro Casaldálida cumple 90 años: 

pobreza y liberación

2018-02-16


            Al cumplir 90 años, este 16 de febrero de 2018, queremos homenajear a Dom Pedro Casaldáliga, pastor, profeta y poeta, con unos pensamientos que, a mi juicio, constituyen el hilo conductor de toda su vida de cristiano y de obispo: la relación que estableció entre la pobreza y la liberación. Arriesgando su vida, ha vivido y ha testimoniado tanto la pobreza como la liberación de los más oprimidos, que son los indígenas y los campesinos, expulsados por el latifundio en tierras de São Félix del Araguaia del Mato Grosso de Brasil.
            La pobreza es un hecho que siempre ha desafiado las prácticas humanas y todo tipo de interpretación. El pobre concreto nos desafía tanto, que la actitud hacia él acaba por definir nuestra situación definitiva ante Dios. Esto lo atestigua tanto el Libro de los muertos de Egipto como la tradición judeocristiana que culmina en el texto del evangelio de Mateo 25, 31ss.
            Tal vez el mérito mayor del obispo Dom Pedro Casaldáliga haya sido haber tomado absolutamente en serio los desafíos que los pobres del mundo entero, especialmente los de América Latina, nos lanzan, y su liberación.
            Seguramente vivió el siguiente proceso. Antes de cualquier reflexión o estrategia de ayuda, la primera reacción es de profunda humanidad: dejarse conmover y llenarse de compasión. ¿Cómo dejar de atender su súplica, o no entender lo que quieren decir sus manos suplicantes? Cuando la pobreza aparece como miseria, irrumpe en todas las personas sensibles, como en Dom Pedro también, el sentimiento de indignación y de iracundia sagrada, como se nota claramente en sus textos proféticos, especialmente, contra el sistema capitalista e imperial que produce continuamente pobreza y miseria.
            El amor y la indignación están en la base de las prácticas que pretenden abolir o mitigar la pobreza. Sólo está efectivamente del lado del pobre quien, ante todo, lo ama profundamente y no acepta su situación inhumana. Y Dom Pedro testimonió ese amor incondicional.
            Pero también somos realistas como nos advierte el libro del Deuteronomio: "Nunca faltarán pobres en la tierra; por eso te hago esta recomendación: abre, abre la mano a tu hermano, al pobre y al necesitado que está en tu tierra"(15,11). De la Iglesia de los orígenes en Jerusalén se dice como alabanza: "No había pobres entre ellos" (Hch 4,34) porque ponían todo en común.
            Estos sentimientos de compasión y de indignación hicieron que Dom Pedro dejara España, fuese después a África y, finalmente, desembarcase no simplemente en Brasil, sino en el interior del país, donde padecen campesinos e indígenas bajo la voracidad del capital nacional e internacional.
1. Lecturas del escándalo de la pobreza
            En función de una comprensión más adecuada de la anti-realidad de la pobreza, conviene hacer algunas aclaraciones que nos ayudarán a calificar nuestra presencia efectiva junto a los pobres. Tres comprensiones diferentes de pobre están presentes todavía hoy en el debate.
            La primera, tradicional, entiende al pobre como aquel que no tiene. No tiene medios de vida, no tiene renta suficiente, no tiene casa, en una palabra: no tiene bienes. Sobrevive en el desempleo, o en el subempleo, y con salario bajo. El sistema imperante los considera como ceros económicos, aceite quemado, sobrantes. La estrategia entonces es movilizar a quien tiene para que ayude a quien no tiene. En nombre de esa visión se organizó, por siglos, una amplia asistencia. Y una política de beneficencia, pero no participativa. Es una actitud y una estrategia que mantiene a los pobres dependientes; todavía no ha descubierto su potencial transformador.
            La segunda, progresista, ha descubierto ya el potencial de los pobres y ha percibido ya que ese potencial no es utilizado. Por la educación y la profesionalización el pobre viene a ser calificado y potenciado. Así, los pobres se insertan en el proceso productivo. Refuerzan el sistema, se hacen consumidores, aunque en menor escala, y ayudan a perpetuar las relaciones sociales injustas que continúan produciendo pobres. Se asigna al Estado la parte principal de la tarea de crear puestos de trabajo para esos pobres sociales. La sociedad moderna, liberal y progresista ha hecho suya esta visión.
            La lectura tradicional ve al pobre, pero no capta su carácter colectivo. La lectura progresista, sí descubre su carácter colectivo, pero no su carácter conflictivo. Analíticamente considerado, el pobre es resultado de mecanismos de explotación que lo hacen empobrecido, generando así un grave conflicto social. Mostrar tales mecanismos fue y sigue siendo el mérito histórico de Karl Marx. Previamente a la integración del pobre en el proceso productivo vigente, se debería hacer una crítica del tipo de sociedad que siempre produce y reproduce pobres y excluidos.
            La tercera posición es la liberadora, que afirma: los pobres sí tienen potencialidades, y no sólo para engrosar la fuerza de trabajo y reforzar el sistema, sino principalmente para transformarlo en sus mecanismos y en su lógica. Los pobres, concientizados, organizados por sí mismos y articulados con otros aliados, pueden ser constructores de otro tipo de sociedad. Pueden no sólo proyectar, sino poner en marcha la construcción de una democracia participativa, económica y ecológico-social. La universalización y la plenitud de esta democracia sin fin se llama socialismo. Esta perspectiva no es ni asistencialista ni progresista. Es verdaderamente liberadora, porque hace del oprimido el principal sujeto de su liberación y el forjador de un proyecto alternativo de sociedad.
            La teología de la liberación asumió esta concepción de pobre. La ha traducido por la opción por los pobres, contra la pobreza, y en favor de la vida y la libertad. Hacerse pobre en solidaridad con los pobres, significa un compromiso contra la pobreza material, económica, política, cultural y religiosa. Lo opuesto a esta pobreza no es la riqueza, sino la justicia y la equidad.
            Esta última perspectiva fue y es testimoniada y practicada por Dom Pedro Casaldáliga en toda su actividad pastoral. Aun a riesgo de su vida, apoyó a los campesinos expulsados por los grandes terratenientes. Junto con las Hermanitas de Jesús del P. Foucauld, colaboró en el rescate biológico de los tapirapés, amenazados de extinción. No hay movimiento social y popular que no haya sido apoyado por este pastor de excepcional calidad humana y espiritual.
2. La otra pobreza: la evangélica y esencial
            Hay todavía dos dimensiones de la pobreza que están presentes en la vida de Don Pedro: la pobreza esencial y la pobreza evangélica.
            La pobreza esencial es el resultado de nuestra condición de criaturas, una pobreza que tiene, por tanto, una base ontológica, independiente de nuestra voluntad. Parte del hecho de que no nos hemos dado la existencia. Existimos, dependiendo de un plato de comida, de un poco de agua y de las condiciones ecológicas de la Tierra. En este sentido radical, somos pobres. La Tierra no es nuestra, ni la hemos creado. Somos huéspedes en ella, pasajeros de un viaje que va más allá. Más aún: humanamente dependemos de personas que nos acogen y que conviven con nosotros, con los altibajos propios de la condición humana. Somos todos interdependientes. Nadie vive en sí y para sí. Estamos siempre enredados en una red de relaciones que garantizan nuestra vida material, psicológica y espiritual. Por eso somos pobres y dependientes los unos de los otros.
            Acoger esta condition humaine nos hace humildes y humanos. La arrogancia y la excesiva auto-afirmación no tienen cabida aquí porque no tienen base que las sustente. Esta situación nos invita a ser generosos. Si recibimos el ser, de los otros, debemos también darlo a los demás. Esta dependencia esencial nos hace gratos a Dios, al Universo, a la Tierra y a las personas que nos aceptan así como somos. Es la pobreza esencial. Este tipo de pobreza hizo a dom Pedro un obispo místico, agradecido por todas las cosas. También existe la pobreza evangélica, proclamada por Jesús como una de las bienaventuranzas. En la versión del evangelio de Mateo se dice: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos" (5,3). Este tipo de pobreza no está directamente vinculado al tener o al no tener, sino a un modo de ser, a una actitud que podríamos traducir por infancia espiritual. Pobreza aquí es sinónimo de humildad, desprendimiento, vacío interior, renuncia a toda voluntad de poder y de auto-afirmación. Implica la capacidad de vaciarse para acoger a Dios, y el reconocimiento de la naturaleza de la criatura, ante la riqueza del amor de Dios que se comunica gratuitamente. Lo opuesto a esta pobreza es el orgullo, la fanfarronería, la inflación del ego, y el encerramiento en sí mismo ante los demás y ante Dios.
            Esta pobreza significó la experiencia espiritual del Jesús histórico: no sólo fue pobre materialmente y asumió la causa de los pobres, sino que también se hizo pobre en espíritu, pues "se aniquiló a sí mismo, asumiendo la condición de siervo; presentándose como simple hombre, se humilló, hecho obediente hasta la muerte, hasta la muerte de cruz "(Flp 2,7-9). Esta pobreza es el camino del evangelio, por eso se llama también pobreza evangélica, sugerida por San Pablo: "tened los mismos sentimientos que Cristo tuvo" (Flp 2,5).
            El profeta Sofonías testimonia esta pobreza de espíritu cuando escribe: "Aquel día, no serás confundida, hija de Sión, a causa de todos los pecados que cometieron contra mí, jactanciosos y arrogantes; no te enorgullecerás ya en mi santo monte. Dejaré sobrevivir en medio de ti un pueblo pobre-humilde y modesto que pondrá su confianza en el nombre del Señor" (2,11-12).
            Esta pobreza evangélica e infancia espiritual constituyen una de las irradiaciones más visibles y convincentes de la personalidad de Dom Pedro Casaldáliga, que aparece en su modo pobre pero siempre limpio de vestir, en su lenguaje inundado de humor aun cuando se hace crítico contundente de los desvaríos de la globalización económico-financiera y de la prepotencia neoliberal, o cuando proféticamente denuncia las visiones mediocres del gobierno central de la Iglesia frente a los desafíos de los condenados de la Tierra, o de cuestiones que conciernen a toda la humanidad. Esta actitud de pobreza se manifiesta ejemplarmente cuando en los encuentros con cristianos de base, generalmente pobres, se pone en medio de ellos y escucha atentamente lo que dicen, o cuando se sienta a los pies de conferencistas, sean teólogos, sociólogos o portadores de otro saber calificado, para escucharlos, anotar sus pensamientos y humildemente formular preguntas. Esta apertura revela un vaciamiento interior que lo hace capaz de continuamente aprender y hacer sus sabias ponderaciones sobre los caminos de la Iglesia, de América Latina, de Brasil y del mundo.
            Cuando los actuales tiempos perturbados hayan pasado, cuando las desconfianzas y las mezquindades hayan sido tragadas por la vorágine del tiempo, cuando miremos hacia atrás y consideremos los últimos decenios del siglo XX y los inicios del siglo XXI, identificaremos una estrella en el cielo de nuestra fe, rutilante, después de haber atravesado nubes, soportado oscuridad y vencido tempestades: es la figura simple, pobre, humilde, espiritual y santa de un obispo que, extranjero, se hizo compatriota, lejano se hizo cercano, y se hizo hermano de todos, hermano universal: dom Pedro Casaldáliga, que cumple hoy noventa años.

            Leonardo BOFF, 1938, teólogo, filósofo y escritor, que se dejó fascinar e inspirar por Dom Pedro Casaldáliga.          

lunes, 29 de mayo de 2017

Aniversario del P. Antonio Oliver y Selección de frases (I Curso de Cristianismo) 1983-1984

Hoy 29 de mayo celebramos el 91 aniversario del nacimiento del P. Antonio Oliver Montserrat (29 de mayo de 1926).

Parte de sus cursos en audio y en texto, así como sus escritos, homenajes etc.. se pueden descargar escribiendo un correo a jjtostado3@gmail.com y yo les contesto, enviándole el enlace correspondiente para su descarga, mensualmente se van subiendo más cursos y escritos.







jueves, 24 de noviembre de 2016

La Conferencia Episcopal Española celebra 50 años junto a los Reyes de España 22112016

La Conferencia Episcopal Española celebra 50 años junto a los Reyes de España

Los Reyes de España visitan la CEE con motivo del 50 aniversario de la institución. - RV
22/11/2016 17:35
 
(RV).- Los Reyes de España han visitado esta mañana la sede de la Conferencia Episcopal con motivo del 50 aniversario de su creación. Les acompañaba en nombre del gobierno la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santa María. Los monarcas han sido recibidos por el Cardenal Blázquez, presidente de la CEE, José María Gil Tamayo, secretario general, y los dos vicesecretarios.
Posteriormente han saludado a los cardenales y obispos en la sala donde se encuentra reunida desde ayer la asamblea plenaria y al personal que trabaja en la Conferencia Episcopal. En su discurso Felipe VI ha hablado del papel de la iglesia en estos 50 años, en los que ha sabido mantener su independencia de la clase política pero cooperando al servicio del hombre. Ha destacado la labor caritativa y asistencial que realizan, especialmente en  tiempos de crisis, mediante Caritas, Manos Unidas y los voluntarios y ha mostrado su esperanza ante el futuro de una institución que, como ha dicho, nunca ha renunciado al dialogo. El Cardenal Blázquez por su parte ha expresado la satisfacción del episcopado español por esa labor asistencial de la iglesia. Tal y como marca nuestra constitución se inspira en la “mutua independencia y sana colaboración”. El respeto de las legítimas libertades, ha añadido, "propicia nuestro servicio a la sociedad según la identidad de la Iglesia".
(Para Radio Vaticano Pilar Pérez del Yerro desde Madrid)

jueves, 25 de agosto de 2016

Uruguay celebra el aniversario de la independencia de su país 25082016

Uruguay celebra el aniversario de la independencia de su país

Imagen de la Inmaculada en Uruguay - AP
25/08/2016 13:16
 
(RV).- El 25 de agosto Uruguay celebra el aniversario de su independencia que se produjo en 1825. El Embajador del país ante la Santa Sede, Francisco José Ottonelli, explica cómo Uruguay es una nación “amante de la paz”, para los que la religión católica es fundamental,  y además respetan todos los otros credos.
En declaraciones para Alberto Goroni, asegura que siguen muy de cerca toda la agenda de Papa Francisco, al que “no se le escapa nada”, según detalla el diplomático uruguayo “en cada viaje que hace Francisco, hay una explicación detrás”.
(MZ-RV)

viernes, 1 de julio de 2016

Festejamos la historia de una llamada que comenzó hace sesenta y cinco años 01072016

Festejamos la historia de una llamada que comenzó hace sesenta y cinco años

“Para que Dios habite en nosotros, hay que escucharlo, hay que dejarse interpelar por su Palabra cada día." Benedicto XVI - RV
01/07/2016 12:32
(RV).- En el marco del 65º aniversario de ordenación sacerdotal del Papa Emérito Benedicto XVI, recordamos las palabras que pronunció en español durante su homilía en la Misa que celebró en el parque Expo Bicentenario de León, durante su Viaje Apostólico a México en 2012: “Como el grano de trigo caído en tierra que muriendo, germina y da fruto abundante.Encontrarán a quien seguramente sin saberlo andaban buscando en su corazón, al verdadero Dios que se hace reconocible para todos los pueblos.” Afirmando que es a Cristo a quien le pedimos “que reine en nuestros corazones haciéndolos puros, dóciles, esperanzados y valientes en la propia humildad”.
Con motivo de su aniversario, el Santo Padre Francisco presidió el pasado martes 28 de junio en el Vaticano una ceremonia en su homenaje, en la que dedicó unas palabras al Papa emérito, destacando que: “la Providencia ha querido que Usted querido Hermano, llegara a un lugar por decirlo de alguna manera “propiamente franciscano”, del que brota una tranquilidad, una paz, una fuerza, una confianza, una madurez, una fe, una entrega y una fidelidad que me hacen tanto bien y me dan tanta fuerza a mí, y a toda la Iglesia”.
La audiencia de Radio Vaticana continúa felicitando y agradeciendo a nuestro Papa emérito Benedicto XVI, su vocación de servicio a la Iglesia que comenzó hace sesenta y cinco años. A continuación, los mensajes de felicitaciones de los oyentes de la radio del Papa:
 
Para concluir, recordamos este fragmento de la homilía de nuestro Santo Padre Emérito durante la Misa celebrada en el parque Expo Bicentenario de León (México), en el que nos invita a escuchar a Dios y saber interpretar qué espera de nosotros como hijos suyos: “para que Dios habite en nosotros, hay que escucharlo, hay que dejarse interpelar por su Palabra cada día, meditándola en el propio corazón, a ejemplo de María (cf. Lc 2,51). Así crece nuestra amistad personal con él, se aprende lo que espera de nosotros y se recibe aliento para darlo a conocer a los demás”.
¡Felicidades Benedicto XVI!
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(MB para Radio Vaticana) 

domingo, 9 de agosto de 2015

Nagasaki: 70 años de la bomba atómica que mató a dos tercios de los católicos 09082015

Nagasaki: 70 años de la bomba atómica que mató a dos tercios de los católicos

Por Eduardo Berdejo

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Hiroshima. Foto dominio público
Hiroshima. Foto dominio público










ROMA, 09 Ago. 15 / 08:13 am (ACI).- El 9 de agosto se cumplen 70 años de la segunda bomba atómica arrojada por Estados Unidos, esta vez sobre Nagasaki; ciudad japonesa que ya para entonces contaba con una rica historia de mártires cristianos del siglo XVI y XVII. El día del lanzamiento de “Fat Man” –nombre del proyectil–, la pequeña comunidad católica japonesa perdió en Nagasaki dos tercios de sus miembros.
Tras la destrucción de Hiroshima el 6 de agosto de 1945, el alto mando militar estadounidense liderado por el presidente Harry Truman –a quien se le suele vincular con la masonería–, puso la mira sobre Kokura para forzar la rendición de Japón; sin embargo el mal tiempo hizo que se cambiara por Nagasaki.
En ese entonces Nagasaki tenía unos 240 mil habitantes. Un error de cálculo de los aviadores estadounidenses hizo que la bomba no cayera en el centro de la ciudad; pero el efecto igual fue devastador y asesinó de manera inmediata a unas 75 mil personas. En los días siguientes murió un número similar a causa de heridas y enfermedades ocasionadas por la radiación.
Historia de la comunidad católica
Nagasaki fue desde el siglo XVI centro importante del catolicismo en Japón, impulsado por los misioneros jesuitas y franciscanos. Sin embargo, la persecución que vino casi de manera inmediata fue recordada en 2007 en el libro de las memorias del Cardenal Giacomo Biffi –fallecido este año–, y donde expresa el fuerte impacto que tuvo en él en 1945 la noticia de las bombas atómicas lanzadas sobre Japón.
"Ya había escuchado hablar de Nagasaki. La había encontrado repetidamente en el ‘Manual de historia de las misiones católicas’ de Giuseppe Schmidlin, tres volúmenes publicados en Milán en 1929. En Nagasaki desde el siglo XVI surgió la primera consistente comunidad católica del Japón”.
“En Nagasaki –señaló– el 5 de febrero 1597 habían dado la vida por Cristo treintaiséis mártires (seis misioneros franciscanos, tres jesuitas japoneses, veintiséis laicos), canonizados por Pío IX en 1862”.
Sin embargo, “cuando se retoma la persecución en el 1637 fueron asesinados hasta treinta y cinco mil cristianos. Después la joven comunidad vive, por decir así, en las catacumbas, separada del resto de la catolicidad y sin sacerdotes; pero no se extingue”.
Así, en 1865 “el Padre Petitjean descubre esta ‘Iglesia clandestina’, que se le dio a conocer después de haberse asegurado que él era célibe, que era devoto de María y que obedece al Papa de Roma; y así la vida sacramental puede retomarse regularmente”.
Casi veinte años después, en 1889 “se proclama en Japón la plena libertad religiosa, y todo reflorece. El 15 de junio de 1891 es erigida canónicamente la diócesis de Nagasaki, que en el 1927 acoge como pastor a monseñor Hayasaka, que es el primer obispo japonés y es consagrado personalmente por Pío IX. Del Schmidlin venimos a saber que en el 1929 de 94.096 católicos nipones unos 63.698 son de Nagasaki”.
Es decir que 16 años antes de la hecatombe atómica, vivían en Nagasaki un poco más de 63.000 fieles. Así, con luego de este breve resumen del catolicismo en esta ciudad, el Purpurado escribe:
“Podemos bien suponer que las bombas atómicas no hayan sido tiradas al azar. La pregunta es por lo tanto inevitable: ¿Cómo así se escogió para la segunda hecatombe, entre todas, precisamente la ciudad de Japón donde el catolicismo, aparte de tener la historia más gloriosa, estaba más difundido y afirmado?”