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jueves, 1 de febrero de 2018

La ley antiespionaje que prepara Australia podría considerar a los católicos «agentes extranjeros» 31012018

La ley antiespionaje que prepara Australia podría considerar a los católicos «agentes extranjeros»

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31 enero 2018
La ley antiespionaje que prepara Australia podría considerar a los católicos «agentes extranjeros»
Los sacerdotes y religiosos podrían ser considerados "agentes extranjeros" en Australia
Australia quiere defenderse de terceros países que intentan infiltrarse y condicionar la política interna del país y para ello está preparando una ley antiespionaje que, sin embargo, podría afectar muy negativamente a los católicos, al relacionarlos directamente con un país extranjero, en este caso el Vaticano.

Esta legislación se ha propuesto tras la investigación gubernamental  que sugiere que China habría estado interfiriendo en la política local mediante pagos y donaciones en organizaciones sociales y políticas con el objetivo de influir en la política del gobierno de Australia.

Registro ante el gobierno
Esta normativa que se debate en el Comité de Inteligencia y Seguridad del Parlamento quiere obligar a registrarse ante el gobierno a todo aquel que actúe en nombre de potencias extranjeras, de manera directa o indirecta, y de no hacerlo así podría enfrentarse a cargos criminales.

En la normativa existen exenciones por religión pero esta no protegía a sacerdotes y monjas católicos. En un comunicado, la Conferencia Episcopal Australiana asegura que “se basa en la creencia incorrecta de que la Iglesia Católica en Australia actúa en nombre de un gobierno extranjero, es decir, el Estado de la Ciudad del Vaticano”.


El obispo McGuckin ha sido uno de los que se ha manifestado con mayor contundencia contra esta ley

La declaración de la conferencia episcopal advierte que el proyecto de ley fue redactado con "amplitud excesiva" y agrega que términos "como director extranjero, lobby, actividades en los medios de comunicación o actividad de los donantes" son muy amplios, generales e incondicionales, lo que significa que hay un gran potencial para ser usados contra personas y contra comportamientos inocentes o involuntarios, lo cual implica que (los términos) son de dudosa utilidad y eficacia".

"Pone en peligro nuestra voz"
El obispo Robert  McGuckin ha asegurado que “la Iglesia Católica en Australia está formada por millones de ciudadanos australianos que practican su fe, y no están en deuda con un poder extranjero”.

"Nuestro análisis legal es que cada católico que invita a un político a un evento, cada católico que se topa con un senador en la calle, cada católico que escribe para obtener el apoyo de un políticoen un asunto local puede verse obligado a completar un formulario", afirmó el obispo McGuckin.

"Esta legislación puede poner en peligro nuestra voz en nombre de los jóvenes y los ancianos, los pobres y los marginados", agregó.

Millones de personas afectadas
Los obispos dijeron que, incluso con la exención, los funcionarios del Papa o del Vaticano podrían interpretarse como "agentes extranjeros" en virtud de la ley, en cuyo nombre los católicos llevan a cabo ciertas actividades.

El obispo McGuckin dijo que el proyecto de ley podría afectar a "uno de cada cinco australianos" y que el gobierno debería actuar para despejar la incertidumbre de las organizaciones religiosas. "La Iglesia Católica no es la única organización con vínculos internacionales que está en peligro de ser capturada, involuntariamente o no, por esta legislación", dijo el obispo McGuckin.

lunes, 13 de marzo de 2017

¿Hay que dejar a las personas autolesionarse? Una revista de ética médica lanza el nuevo «derecho» 13032017

En la estela de los ideólogos de género que defienden la mutilación sexual de niños

¿Hay que dejar a las personas autolesionarse? Una revista de ética médica lanza el nuevo «derecho»

¿Hay que dejar a las personas autolesionarse? Una revista de ética médica lanza el nuevo «derecho»
Las autolesiones son una inconsciente petición de ayuda: ¿hemos de negarla en nombre de la autonomía del sujeto?

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13 marzo 2017
Eutanasia, suicidio asistido, mutilaciones a personas transexuales... Es como si se fuese preparando el terreno para un "derecho a la autolesión", tanto que ya existe un artículo de ética médica que lo justifica. John M. Grondelski lo analiza en una colaboración para Crisis Magazine bajo el título "La moralidad de la autolesión" (los ladillos son de ReL):

El Journal of Medical Ethics, una publicación británica líder en bioética, lo ha vuelto a hacer. En 2011 nos ofrecieron la salvaje tesis de Alberto Giubilini y Francesca Minerva en defensa del infanticidio: ambos autores argumentaron a favor del "aborto después del nacimiento" afirmando que matar a un niño después de nacer estaría justificado si se hace bajo "circunstancias ... que habrían justificado el aborto". Pues bien, el Journal ha vuelto al ataque con su última contribución a la barbarie: la defensa de la autolesión, donde abogan por que se permita a la gente que la practica (por ejemplo, cortándose o quemándose) seguir haciéndolo, al menos en algunas circunstancias. Le agradezco a Wesley Smith que me haya señalado este artículo.

Déjenme decir, ante todo, que soy consciente del rechazo que causarán mis argumentaciones por haber ya tachado estas ideas de "bárbaras". Respecto a las tesis de Giubilini y Minerva, estoy de acuerdo con Robert George, de Princeton, que ha insistido, con razón, en que la respuesta a la "locura" no es un compromiso desapasionado, sino llamar a las cosas por su  nombre. Matar a recién nacidos es una locura, no una forma desconocida de aborto. Es el ejemplo sumo de lo que Zbigniew Stawrowski define como "bárbaros elegantes", que no están vestidos con pieles de animales, sino con batas de laboratorio y trajes de Gucci, pero que defienden ideas inhumanas.  ¿Es obligatorio que las consideraciones de un estudioso sean desapasionadas y se comprometa con ideas que, francamente, son salvajes? ¿Significa que tengo que tomarme en serio la idea de que Josef Mengele y Sigmund Rascher fueron "científicos"?

El último salvajismo bioético es un artículo de Patrick Sullivan, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Manchester. Sullivan argumenta que la gente que se autolesiona debería estar autorizada, por lo menos en algunas circunstancias, a hacerlo para que su "autonomía" no se vea perjudicada. Afirma que las personas que se cortan, se arañan, se queman, se pinchan, se agujerean, se perforan, se graban o se hieren a sí mismas podrían estar ejerciendo "una decisión autónoma" y que incluso si no la estuvieran ejerciendo, esto no indicaría "una falta de capacidad para participar en este tipo de programa terapéutico". ¿Cuál es esta terapia? Permitir que la persona siga cortándose, arañándose, quemándose, pinchándose, agujereándose, perforándose, grabándose o hiriéndose a sí misma, siempre que tenga acceso a "cuchillas limpias" y pueda consultar con "personal adecuado que la ayude a comprender como hacerse daño de manera más segura".

No me lo he inventado.

La mayoría de las personas afirmaría, instintivamente, que la gente que se automutila está mentalmente enferma. Que hay que parar a esta gente para que no se haga estas cosas. Que, objetivamente, cortarse, arañarse, quemarse, pincharse, perforarse, grabarse y/o herirse a uno mismo no es algo bueno, no importa lo "normal" o incluso "aliviado" que uno pueda sentirse. Que ayudar o instigar este tipo de comportamiento autodestructivo no le hace ningún favor a la víctima.



Pero la mayoría de las personas no ha estudiado la teoría de la bioética. En contraste con la ética médica católica, sus criterios objetivos de bueno y malo hace mucho que han desaparecido, sustituidos por el ídolo dorado de la "autonomía". En la bioética común, los fundamentos de las decisiones éticas son o una "autonomía" sin restricciones o el puro consecuencialismo, que llevan al "bien mayor" sin        que importe cómo transmite la respuesta deseada la persona que formula la pregunta. La bioética común normalmente no tiene nada que ver con βιος [vida], bien porque finge una ignorancia epistemológica sobre la cuestión, aplicando el principio de Caifás para calcular el "bien mayor" de quién vive y quién muere, o porque impulsa una "elección" autónoma a la que somete toda la vida.

Douglas Farrow reconoce, justamente, que la "autonomía" moderna se ha convertido en el nuevo nombre de un mal antiguo, uno que se remonta al árbol del Paraíso: la idolatría de un orgullo autosuficiente que niega la responsabilidad ante el Creador (y ante el orden real de los valores que Él creó) en nombre de "valores" acuñados por uno mismo; valores que, si rascamos su superficie, revelan los viejos elementos del fracaso humano. Vale la pena citar lo que escribe:

"Cuando Moisés vuelve a la montaña sagrada con su gente, les advierte de que no deben adorar ídolos. Ese mandamiento, junto al mandamiento de no matar, se rompe cuando defendemos el suicidio o la eutanasia. ¿Por qué? Porque declaramos que nuestras vidas son nuestras independientemente de Dios, que las poseemos de tal modo que tenemos el derecho de disponer de ellas a nuestro antojo. Lo hacemos también, en el otro extremo de la vida, cuando defendemos los anticonceptivos y el aborto. Lo hacemos en medio, cuando defendemos nuestro derecho a determinar nuestra 'identidad de género' o el matrimonio con alguien de nuestro mismo sexo. (...) Los dioses antiguos, a saber: el sexo, el dinero y la muerte, están vivos de nuevo y se imponen otra vez como los dioses de la autonomía".

Adán y Eva reclamaron su "autonomía". Y lo mismo hizo, en última instancia, Satanás. El problema es que a pesar de que reclamaran "ser libres para ser ellos mismos", esta libertad estaba y está circunscrita por un mundo real de valores reales, de lo bueno y de lo malo cuyo modo de hacer el bien o el mal no dependía, y no depende, del ojo del espectador.

Esto significa que hay criterios objetivos y reales en el mundo, incluyendo el mundo  médico. Pero la influencia de una "autonomía" desligada de esos criterios significa que la medicina se ha transformado en mero cumplimiento de los deseos. La extirpación quirúrgica de valores objetivos ha convertido algunas ramas de la medicina, como la ginecología, en derecho al cumplimiento de los deseos. De este modo, la fertilidad ya no es una característica normal y natural de una persona, sino un "ritmo biológico", cuyo valor depende de su utilidad en un determinado momento. El embarazo ya no es una característica normal y natural de una mujer en edad de tener hijos, sino que es un bien si se quiere tener un hijo y un mal si no se quiere tenerlo. Paliar el dolor vs. considerar el hecho de matar activamente son, cada vez más, distinciones sin ninguna diferencia. Y ahora, cortarse, rajarse o quemarse a uno mismo puede ser considerado como algo que está bien, siempre que lo hagas de una manera estéril y limpia.

Cuando estudié teología moral en los años 70 y 80, los libros de texto solían incluir algún tema de discusión sobre "la mutilación", pero siempre en el contexto de la esterilización porque, al contrario de lo que ocurre con la anticoncepción, la esterilización consigue la infertilidad mediante la extirpación, a petición propia, de órganos perfectamente sanos y normales. Algunos libros de texto incluían análisis sobre "la cirugía de cambio de sexo", reconociendo que había gente confundida que pensaba que extirpando los genitales o haciendo una reconstrucción mediante cirugía plástica en el pecho y la entrepierna uno podía pasar de hombre a mujer o viceversa, a pesar del testimonio que ofrece cada una de las células del cuerpo de esa persona. En la teología moral católica el tema terminaba, por lo general, con la conclusión obvia: era una actividad irracional, contraria a la realidad y finalidad de la persona sexuada y, en la medida en que dichas acciones eran más amplias y generalizadas, eran también más perversas.

Desde luego, hay quien afirma que la sociedad, e incluso la ética, "han avanzado", "han progresado", que el "bien objetivo" de una persona es lo que la persona cree que quiere autónomamente. Y suma y sigue. En lugar de ofrecer autocontrol a los que se autolesionan, les ofrecemos cuchillas limpias y agua oxigenada, orgullosos porque respetamos su "autonomía" y observándoles mientras se cortan. De este modo, estamos tirando por la borda el primer principio de la ética médica, primum non nocere, "primero, no hacer daño". Porque, ¿cómo puede hacer daño? En un mundo sin ningún criterio médico-moral objetivo, simplemente borramos el dolor.

El endemoniado geraseno
Evidentemente, Jesucristo era un mal bioeticista. En Marcos 5, 1-17 se habla de un hombre inclinado a autolesionarse: el endemoniado de Gerasa. La Biblia pone en evidencia su aislamiento. Vivía entre los sepulcros, lugares de muerte y decaimiento, impuros para los judíos. La propia región de Gerasa estaba situada, en realidad, fuera de Israel. El endemoniado se autolesionaba con piedras y gritaba. Algunas personas habían intentado, sin éxito, "sujetarle con cepos y cadenas" para que no se hiciera daño a sí mismo.


La piara arrojada al mar, cuadro de James Tissot (1836-1902).

Jesús, sabiendo que el hombre estaba poseído, no se dio cuenta de que el endemoniado tenía "capacidad para iniciar una terapia" si aliviaba su estrés usando piedras limpias. En vez de guiarle para que se autolesionara de una manera más antiséptica, Jesús le exorcizó. (Y para colmo de males violó los derechos de los animales e hizo entrar al diablo en los cerdos. ¿Cometieron ellos "autónomamente" suicidio al lanzarse por el acantilado? Esto me recuerda a alguien -creo que fue David Hume- cuyo comentario sobre esta perícopa no era alegrarse por la liberación de este hijo de Abraham, sino lamentarse por el daño causado a la propiedad en la persona del porquero.)

La ideología de género prepara el terreno 
Si en nuestra "desarrollada" sociedad la mutilación genital está justificada en nombre de la "identidad de género" (incluso para menores de edad), ¿realmente es ir demasiado lejos si dejamos aliviar el estrés a través de la autolesión? Como preguntó un comentarista, ¿por qué no deberíamos "celebrar" entonces que una persona que se siente realmente un parapléjico en un cuerpo que anda envuelva sus piernas en hielo seco para que así tengan que ser amputadas?

En el Antiguo Testamento, se asociaba la automutilación a la adoración a Baal, el falso dios de los cananeos (ver 1 Re 18, 28). Baal estaba asociado también al sacrificio de niños. Ahora ha vuelto en nombre de la autonomía, del derecho a "elegir" matar a nuestros niños y para justificar la autolesión. Pero a diferencia de los días de Elías, estos falsos profetas están ahora aprobados por sus colegas.

Traducción de Helena Faccia Serrano (diócesis de Alcalá de Henares).

domingo, 27 de noviembre de 2016

¿Persecución contra los cristianos en Occidente? Estas son las 5 etapas de la persecución religiosa 27112016

Estereotipos, difamación, marginación… y hasta la persecución directa

¿Persecución contra los cristianos en Occidente? Estas son las 5 etapas de la persecución religiosa

¿Persecución contra los cristianos en Occidente? Estas son las 5 etapas de la persecución religiosa

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27 noviembre 2016
Navidades sin belenes, multas por hacer sonar las campanas, ofensas a los sentimientos religiosos que quedan impunes… ¿Hay persecución religiosa? Monseñor Charles Pope es un sacerdote de la archidiócesis de Washington, y habitual columnista en diversos medios de comunicación norteamericanos, y ha querido dar una respuesta a este tema. Entre los medios en los que escribe está el National Catholic Register, una de las publicación más importantes de Estados Unidos, en donde ha señalado que existen cinco etapas en la persecución religiosa: desde estereotipar a los grupos hasta la persecución directa. Y él mismo aclara que hace referencia a Occidente, no a la persecución en los países musulmanes que vemos a diario en los informativos de la televisión.

Las cinco etapas no son algo mío, explica Charles Pope, vienen del mundo de la sociología y la teoría política y se observan comúnmente en las culturas que con el tiempo se vuelven contra segmentos dentro de ellos.

Como podrás ver las persecuciones no salen de la nada. Ellas crecen en una cultura hasta que en un momento dado aparecen en hechos terribles en los que los actores se sienten justificados a hacerlo.

Considerando la descripción de los 5 pasos es difícil decir que no estamos en el cuarto paso aquí en América y entrando en el quinto.



1. Estereotipar a los grupos
Estereotipar significa repetir continuamente, tomar una cualidad observada en un grupo limitado y generalizarla para describir al grupo entero. Esto implica la simplificación y estandarización de una idea del grupo en el que se basa en la observación de solo una parte del grupo. Por eso en los 60 y 70, los católicos y los cristianos que creían en la Biblia fueron caricaturizados en los medios de comunicación como enemigos de la ciencia, hipócritas, personas que consideraban que tenían toda la verdad, santurrones, pasados de moda…

Los católicos en particular fueron acusados de tener la culpa neurótica y de odiar la sexualidad. Nosotros fuimos denunciados como una institución sexista llena de clérigos que eran sexualmente reprimidos, homosexuales y pedófilos. Nosotros fuimos etiquetados como una organización autoritaria estancada en el pasado y con muchas reglas restrictivas.

El estereotipo era que los creyentes en la biblia eran gente triste, enfadada, aburrida, antigua y muy reprimida. Para muchos que aceptaron el estereotipo, nosotros fuimos un grupo ridículo, atrapado en la superstición del pasado e incapaz de ver más allá de la fe.

No todo el mundo encajaba con el estereotipo al mismo nivel. Pero estas eran básicamente las quejas que había, y preparaban el ambiente general para ir al segundo paso.




2. Difamar el grupo alegando crímenes y malas conductas
Como el estereotipo creció, los cristianos y católicos no encajaban con la nueva revolución cultural. Por ello fueron descritos como gente de mente cerrada, dañinos para la dignidad humana y la libertad, intolerantes, odiosos, racista, homófobos, reaccionarios… lo cual significa gente mala.

La historia de la Iglesia se describía de manera miope como poco más que una letanía de cosas malas y represivas: las cruzadas o la inquisición, el odio hacia Galileo y hacia la ciencia. No importa que pueda haber algo más en la historia como que la Iglesia fundó universidades y hospitales, que hubo grandes científicos que fueron sacerdotes, que la Iglesia ha sido un mecenas y promotor del arte y que ha predicado un evangelio que ha traído orden y civilización a la dividida y bárbara época que siguió al imperio romano. Los críticos no han oído nada de esto. Y si lo hicieran, ellos darán crédito a cualquiera menos a la Iglesia y a la fe.

Como un gran grupo que es la Iglesia, siempre hay católicos individuales que pueden manifestar características negativas, pero estereotipar, cruelmente e indiscriminadamente, a todo el grupo entero por unos pocos es injusto. El efecto es una indignación personal contra los creyentes que genera actitudes anticristianas que permite la discriminación hoy en día.

 
3. Marginar al grupo en su papel social
Habiendo establecido la falsa premisa de que la Iglesia y la fe eran malas e, incluso, dañinas para la dignidad humana y la libertad, los críticos proceden al siguiente paso que es relevar de los roles a la Iglesia confinándola a los márgenes de la sociedad.

En una cultura secularizada la religión es una cosa que debe desaparecer. Nos dejan tener nuestros himnos, pero siempre dentro de las cuatro paredes del templo y la fe debe desaparecer de las plazas públicas.

En esta etapa se vuelve más inaceptable e intolerable que se mencione a Dios: rezar en público y cualquier cosa que traiga la fe cristiana a los asuntos públicos. Los belenes se deben quitar, lo mismo los árboles de Navidad. E incluso los colores rojos y verdes, durante la época de vacaciones, están prohibidos en muchas escuelas públicas.

Ni se te ocurra mencionar a Jesús o mencionarle públicamente en tu carta de despedida porque tú podrás ser juzgado por haberlo hecho. En público puedes hablar de la cantante Madonna, pero de la Madonna (la Virgen María).

Los clubs LGTB son bienvenidos a poner un puesto, colocar sus banderas y repartir condones de colores en las escuelas de secundaria, pero no puede haber Biblias ni panfletos cristianos en los centros escolares. Existe separación de Iglesia-Estado. Ya sabes…



4.Criminalizar al grupo o a sus trabajos
Los cristianos hemos tenido que ir al juzgado muchas veces a luchar por el derecho a vivir nuestra fe abiertamente. Una cantidad cada vez mayor de litigios están siendo dirigidos contra la Iglesia y otros cristianos por atreverse a vivir nuestra fe.

Hay quienes han obligado a los hospitales católicos y clínicas provida a informar sobre temas referentes al aborto. Lo mismo a farmacéuticos obligándoles a proporcionar "anticoncepción de emergencia" (es decir, el abortiva conocida como la píldora del día después). Algunos grupos de caridad cristiana se les ha prohibido llevar a cabo tareas de mediación para la adopción porque ellos no asignaban niños en familias gays. En 2009, el estado de Connecticut quiso regular la organización y las estructuras de las parroquias católicas.

Recientemente un número no pequeño de católicos que han sido los primeros en su promoción escolar han sufrido penas legales cuando se supo que ellos planeaban mencionar a Dios en sus discursos de graduación.

Algunos de estos intentos de criminalizar la fe han sido rechazados con éxito en los tribunales, pero el número y la frecuencia de las demandas, y el tiempo y el costo involucrado en la lucha contra ellos imponen una carga enorme. Está claro que los intentos de criminalizar el comportamiento cristiano está creciendo en la nueva cultura y es signo del comienzo de una constante erosión de la libertad religiosa.

De hecho muchos se sienten indignados y encuentran políticamente correcto el separar en sus trabajos la práctica de la fe de las cosas públicas.



5. Perseguir abiertamente al grupo señalado
Si la actual corriente continua, especialmente los líderes religiosos no están muy lejos de sufrir multas o ser encarcelados. De hecho en Canadá y en algunos lugares de Europa sacerdotes católicos han sido arrestados y acusados por crímenes de odio por predicar la doctrina católica en temas como la homosexualidad.

En Estados Unidos hay muchas provisiones de libertad de opinión, pero como estamos viendo hay una constante erosión de la libertad religiosa y muchas diócesis están familiarizadas con perder mucho tiempo en juzgados defendiendo la libertad religiosa básica.

Las persecuciones van tomando forma creciente cada más fuerte: desde perder el empleo, pleitos, grandes multas y cárcel para aquellos que no se amoldan.

¿Es improbable lo que digo? ¿Es alarmista? Bueno, los pasos del 1 al 4 están bien asentados. Uno podría desear que no pase nada, pero parece que estamos entrando en el quinto paso. Tú decides. Nos tenemos que preparar.

Para aquellos que piensan que Dios no permitirá eso, recordad que Dios ha establecido tiempos y ha colocado gente para la persecución desde el primer día. Jesús no estuvo exento de esto. Él ya avisó de las persecuciones: “Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros” (Juan 15, 18-25). Y en Apocalipsis, 13, 10: “El que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir”.

El Señor ha señalado a algunos para sufrir y ser mártires en diversos grados. Por amor a la fe. Y nos pide resistir. Ninguno de nosotros busca esto, pero para algunos, en esta cultura secularizada tan militante, la persecución vendrá con frecuencia. Pero no lo olvidemos: aquellos que sufran por proclamar el Evangelio y viviéndolo con valentía son los más honrados en el Reino de Dios.

Permaneced firmes en la fe.
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