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miércoles, 24 de abril de 2019

Cada 24 de abril se recuerda el genocidio de los turcos contra más de 1 millón de armenios y asirios 24042019

Cada 24 de abril se recuerda el genocidio de los turcos contra más de 1 millón de armenios y asirios

Una ceremonia con líderes eclesiales en el Memorial del genocidio armenio en Erevan
Una ceremonia con líderes eclesiales en el Memorial del genocidio armenio en Erevan
Cada 24 de abril se conmemora el inicio de la persecución y matanzas del régimen de los Jóvenes Turcos que entre 1915 y 1923 mataron a más de un millón de cristianos orientales, sobre todo armenios, pero también asirios y caldeos.
Los Jóvenes Turcos depusieron al último sultán en 1909 y establecieron un régimen militar, nacionalista, "modernizador". Muchos estaban organizados en logias masónicas. En las matanzas, planificadas, se emplearon deportaciones y "marchas de la muerte". Islamistas fanáticos y bandidos kurdos también participaron. Hubo algunos funcionarios desobedientes o jefes locales que intentaron salvar vidas: muchos lo pagaron caro (léalo aquí).
La masacre comenzó el 24 de abril de 1915: las autoridades otomanas detuvieron a 235 miembros de la comunidad de armenios en Constantinopla, especialmente a líderes intelectuales y comunitarios. La cifra de detenidos ascendió a 600 los siguientes días.
Deportaciones y marchas de la muerte al desierto
El Gobierno ordenó la expulsión de toda la población armenia, que tuvo que caminar cientos de kilómetros por el desierto, sufriendo hambre, sed, pérdidas de vidas humanas, robos y violaciones por parte de los gendarmes musulmanes que debían protegerlos, a menudo en combinación con bandas de asesinos y bandoleros.
Como parte de las actividades en Armenia para conmemorar a las víctimas del genocidio, las autoridades políticas y religiosas se reunieron en el Memorial de Tzitzernakaberd, construido en Erevan, la capital del país.
En Erevan, la capital armenia, el Estado mantiene un Museo del Genocidio Armenio(www.genocide-museum.am, web en inglés, francés, turco, ruso y armenio) inaugurado en 1995, al conmemorar los 80 años del inicio de las masacres. En la web se pueden ver fotos de cuerpos decapitados, cadáveres de niños, familias enteras quemadas vivas, etc.. siempre en grupos. 
Un reconocimiento centenario
El 12 de abril del 2015, el Papa Francisco celebró una Misa especial en la Basílica de San Pedro, a la que asistieron miles de fieles para conmemorar los 100 años del genocidio.  
“La humanidad conoció en el siglo pasado tres grandes tragedias inauditas: la primera, que generalmente es considerada como ‘el primer genocidio del siglo XX’, afligió a su pueblo armenio –primera nación cristiana–, junto a los sirios católicos y ortodoxos, los asirios, los caldeos y los griegos”, expresó en su homilía.
Recordó que “fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos e incluso niños y enfermos indefensos”. Es “necesario recordarlos, es más, es obligado recordarlos, porque donde se pierde la memoria quiere decir que el mal mantiene aún la herida abierta; esconder o negar el mal es como dejar que una herida siga sangrando sin curarla”, afirmó el Papa.
Dos días después, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan acusó al Pontífice de sacar los hechos de su “contexto”Turquía aún no reconoce este genocidio. 
Sin embargo, el 15 de abril de ese año, el Parlamento Europeo aprobó una resolución donde elogia el discurso de Francisco y exhorta a Turquía a que reconozca lo sucedido entre 1915 y 1917 como un “genocidio”.
Por su parte, la Iglesia Apostólica Armenia (cristianos no católicos) proclamó oficialmente como mártires cristianos en 2015 al millón y medio de víctimas del holocausto.
En 2016 se lanzó la película The Promise (La Promesa) basada en el Genocidio Armenio. Dirigida por Terry George, en la cinta actúan el ganador del Oscar a mejor actor de reparto en 2010, Christian Bale, el actor de origen guatemalteco Oscar Isaac; la franco-canadiense Charlotte Le Bon; y el conocido actor francés Jean Reno, entre otros.

viernes, 10 de agosto de 2018

Campeón de lucha, guardaespaldas, superviviente de accidentes tremendos... y monje por una promesa 08082018

El padre Serafín quien cantó un salmo en arameo ante el Papa durante su viaje a Armenia

Campeón de lucha, guardaespaldas, superviviente de accidentes tremendos... y monje por una promesa

El padre Serafín es ahora diácono, tras una vida que hacía improbable su camino al sacerdocio.
El padre Serafín es ahora diácono, tras una vida que hacía improbable su camino al sacerdocio.
Uno de los momentos más impresionantes durante el viaje apostólico de Francisco a Georgia tuvo lugar en la tarde del 30 de septiembre de 2016. Durante su encuentro con la comunidad siro-caldea en la iglesia católica caldea de San Simeón Bar Sabas, fue cantado en arameo el Salmo 53 ("Dice el necio es su corazón: no hay Dios").
El intérprete fue el archimandrita ortodoxo Serafín Bit-Haribi, que habla perfectamente esa lengua y es asirio, y ha hecho del canto una de sus principales formas de apostolado.
Un concierto del padre Serafín en San Petersburgo, con la Orquesta Filarmónica de Krasnodar, el pasado 1 de mayo.
El padre Serafín tiene ahora 36 años, y ha recibido el encargo del catolicós Elías II, patriarca de la Iglesia ortodoxa de Georgia, de realizar para su propio pueblo, los asirios, el culto público en la lengua que habló Jesucristo.
"Me confió una gran responsabilidad", explicó en una entrevista concedida al Georgian Journal: "Elías II trata los asuntos asirios con gran atención, responsabilidad y amor", afirma de quien le nombró pastor sobre su propio pueblo natal.
"Estamos muy agradecidos por darnos el derecho de alabar a Dios en nuestra propia lengua viviendo en Georgia", confiesa, porque cantar en esa lengua es "algo único, una cultura completamente distinta... Lo replicamos exactamente como sonaba en la antigüedad. Bueno, casi exactamente..."
Está vivo de milagro...
El padre Serafín tuvo una vida bastante agitada hasta los 24 años. Se especializó en artes marciales (en particular lucha libre, donde fue campeón trans-caucásico) y entró al servicio de un dirigente político ucraniano como jefe de seguridad y guardaespaldas.
Pero eso es casi lo de menos, comparado con sus múltiples accidentes: "Pasé buena parte de mi infancia y juventud en la cama de un hospital. Sufrí un trauma devastador al caerme dentro de una hormigonera. Ningún hombre en la historia ha salido vivo de un hecho así... salvo yo. Durante dos años fui incapaz de andar. Estuve primero encadenado a una cama, luego a una silla de ruedas, luego a unas muletas..."
Además, le atropelló un coche, se bebió una botella de agua oxigenada que confundió con agua potable, se cayó desde una altura de varios metros... "He sobrevivido a muchas cosas por los pelos", admite.
En aquella época "podía entrar en una iglesia, encender una o dos velas y considerarme un creyente", pero "realmente no creía en Dios" y aunque había leído la Biblia cuando tenía once años, la veía como "un cuento de hadas": "Fue cuando realmente me di cuenta de que Dios existe, cuando me convertí en monje".
...y es monje por un milagro
¿Cómo fue eso? Se debió a algo de lo que no ofrece muchos detalles. 
Él había hecho una promesa: "Alguien muy cercano a mí, un pariente, estaba en peligro de muerte. Acudí a la tumba del último santo georgiano, el monje Gabriel ['confesor y loco en Cristo', 1929-1995], y le dije: 'Si le conservas la vida, si Dios quiere me haré monje'. Y aunque habíamos perdido toda esperanza, sucedió un milagro y este hombre sobrevivió".
Pero... Serafín no cumplía su promesa. Hasta que, tiempo después, cuando vivía en Kiev (Ucrania), sucedió algo: "Algo de lo que no quiero hablar", aclara, "puedes denominarlo iluminación o sueño. Se me recordó lo que había ofrecido y que era ya hora cumplir la promesa que había hecho a Dios de convertirme en sacerdote. Ese milagro me recordó mis palabras diariamente durante dos meses, hasta que en el monasterio de la Santísima Trinidad de San Jonás morí metafóricamente y renací como monje".
Masacrados por fidelidad a Cristo
Y fue así como llegó un pastor muy especial para un pueblo muy especial, los asirios, de quienes recuerda que "probablemente son el único grupo étnico en el mundo que sigue pagando con su vida rendir culto a Cristo", pues en Irak, Irán o Siria, sus templos son atacados y ellos decapitados si rechazan convertirse al islam. Dice la tradición que ellos fueron los primeros cristianos en convertirse, cuando el rostro de Cristo apareció en un lienzo que veneró el último rey Asirio, Abgaro V, coetáneo de Jesús.
Actualmente viven en Georgia cuatro mil asirios, la mitad de ellos en Kanda, donde él vive y constituyen el 95% de la población. Casi el 90% de ellos habla el nuevo arameo... y reza en esa lengua con la música rescatada por el padre Serafín, un hombre de palabra.