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jueves, 17 de marzo de 2016

Monseñor Osoro entrega el premio Madrimaná 2016 a Joseph Fiennes por su papel en ‘Resucitado’ 17032016

Monseñor Osoro entrega el premio Madrimaná 2016 a Joseph Fiennes por su papel en ‘Resucitado’

La película se estrena en España el próximo 23 de marzo. Nos sitúa en el Jerusalén del siglo primero, el día de la muerte de Cristo
Poster de Risen
Poster De La Película 'Risen' (Sony Pictures)
(ZENIT – Madrid).- Será una de las películas de esta Semana Santa. “Resucitado” (Risen), protagonizada por Joseph Fiennes, Tom Felton, Cliff Curtis, Peter Firth y María Botto, nos sitúa en el Jerusalén del siglo primero, el día de la muerte de Cristo.
En la ciudad no se habla de otra cosa y por ello Poncio Pilato manda a Clavius, un centurión romano agnóstico, a que investigue lo que está sucediendo. La misión que le encomienda consiste en localizar el cuerpo desaparecido de Jesús de Nazaret para así sofocar un inminente levantamiento en Jerusalén y los rumores de que es el Mesías.
Cuando finalmente localiza a los apóstoles, y conoce a María Magdalena, Clavius ya no sabe qué pensar: las dudas respecto a la existencia de lo sobrenatural aumentan y se ve confrontado con los misteriosos acontecimientos que tuvieron lugar después de la crucifixión. Se trata de una épica historia bíblica sobre la resurrección, contada desde los ojos de un no creyente.
La cinta, producida por Sony Pictures y dirigida por Kevin Reynolds, se estrena en toda España el próximo 23 de marzo. Cuenta con el visto bueno del arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, que ha accedido a posar con los actores en la sesión de fotos promocional que ha tenido lugar este miércoles en una de las iglesias más bellas de la capital, San Antonio de los Alemanes.
Durante el acto, el arzobispo Osoro ha entregado el Premio Madrimaná 2016 a Joseph Fiennes. Con este galardón, se reconoce al actor británico por su interpretación de Clavius en la citada película, que se preestrenó precisamente en la última edición de la Muestra Internacional de Cine y Realidades Madrimaná. A juicio de la organización, Fiennes demuestra su versatilidad al ponerse en la piel de “un personaje que cautiva al espectador en una búsqueda apasionante hasta el encuentro con Jesús Resucitado”.

martes, 8 de marzo de 2016


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Uno de los productores de «Resucitado» vio siendo niño cómo apedreaban a su madre por llevar la cruz

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7 marzo 2016
Uno de los productores de «Resucitado» vio siendo niño cómo apedreaban a su madre por llevar la cruz
Peter Shilaimon (derecha), en una pasua del rodaje de Resucitado, junto a Tom Felton, uno de los protagonistas.
Pete Shilaimon, uno de los productores deResucitado [Risen] (que se estrena en España el 23 de marzo), es uno de los muchos iraquíes que tuvieron que abandonar su hogar para vivir su fe sin tener que ocultarse. Esta es su historia.

-Cuéntenos más de su familia. ¿Huyeron de Irak cuando usted era un niño? 

-Sí, yo tenía cinco años y huimos por dos grandes razones. La primera fue el gobierno de Saddam; era la época en la que Irak e Irán iban a empezar una guerra entre los dos. La segunda razón fue la libertad religiosa. Somos cristianos asirios caldeos, y nos resultaba muy difícil vivir según nuestra fe al cien por cien sin tener que ocultarnos. Creo que para mí la historia fue algo así: mi madre y yo habíamos salido a por comida siendo yo muy pequeño, y con cinco años -cuatro y medio, cinco años- no recuerdas las historias. Lo que sí recuerdo y lo que sí he visto me impactó profundamente. Básicamente, habíamos salido a comprar comida o algo así y llevábamos colgantes con crucifijos. Mi madre tenía uno y se le salió…

-Su colgante… 
-Sí, y al momento lo escondió. Así que, con lo joven que yo era, recuerdo el momento de “esconderlo”, algo extraño para un niño de cinco años. Pero es que luego, camino de vuelta a casa, a mi madre le empezaron a tirar piedras. Ella tenía que estar escondiendo su fe constantemente. Y mi padre y mi madre… no estábamos dispuestos a vivir con miedo y escondiendo nuestra fe. En cuanto a mí, hoy llevo mi cruz con orgullo, y eso es algo que no se puede hacer en muchos países. Así que aquí somos libres de ser quienes somos de verdad y practicar lo que queramos.

-Con sólo cinco años fue testigo de cómo lapidaban a su madre… 
-Sí, es un recuerdo que nunca… es un recuerdo que no creo que uno pueda sacarse de la cabeza, jamás. Mis hermanos y mi hermana también están aquí y guardan muchos recuerdos de ese tipo. Pero bueno, sólo fueron tiempos difíciles, fueron tiempos difíciles. Para nosotros, al venir a Estados Unidos y descubrir nuestra libertad, descubrimos nuestra propia voz. Así que ahora es muy duro ver el problema de los refugiados de Siria e Irak. Tengo dos tíos que han huido. Uno de ellos está en Turquía, el otro en Alemania. Lo han perdido todo. Es muy duro. La historia se repite y estamos en las mismas otra vez.

Publicado en Aleteia.


¿Por qué arrasa «Resucitado [Risen]»? Porque ve a Jesús como los romanos... y somos como ellos 08032016

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Las películas cristianas suelen adoptar la perspectiva de los apóstoles

¿Por qué arrasa «Resucitado [Risen]»? Porque ve a Jesús como los romanos... y somos como ellos

¿Por qué arrasa «Resucitado [Risen]»? Porque ve a Jesús como los romanos... y somos como ellos
Resucitado nos sitúa en una perspectiva casi inédita: como romanos... lo que somos.

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8 marzo 2016
[John Zmirak es el editor de The Stream. Es licenciado por la Universidad de Yale y experto en literatura inglesa. Ha escrito en publicaciones como First Things, The American Conservative o National Catholic Register y es autor de seis libros de pensamiento, economía y narrativa. Por la interesante perspectiva con la que presenta la película Resucitado [Risen], que se estrena en España este 23 de marzo, reproducimos a continuación su correspondiente crítica cinematográfica.]

Resucitado: una película cristiana para romanos como nosotros

Resucitado (ver abajo el tráiler) es una nueva y potente película sobre la Resurrección de Cristo y los primeros días de la Iglesia. Tiene suspense, intriga, tensas secuencias de persecuciones e incluso algunas buenas escenas de guerra. El film es riguroso, entretenido y veraz sin resultar sermonenante ni melodramático. Casi diría "reverente", pero la palabra no es correcta: sugiere una lentitud prudente y delicada que casa más con la liturgia que con el cine. ¡Y en Resucitado hay acción!

Sus personajes, poderosamente interpretados, y su bien trabado argumento te mantienen atado al sillón desde los títulos de apertura. Yo la vi en un cine que te sirve margaritas, pero no vi a nadie corriendo ni un momento al servicio: no querían perderse ni un minuto. Así que vayan y véanla. Y no, no cuenta como sacrificio cuaresmal, porque van a disfrutarla, con o sin margaritas.

Y ahora que les he dado resuelto qué hacer el viernes por la noche, permítanme explicar otra cosa especial en esta película. Contempla la historia de la muerte y resurrección de Jesús exactamente desde la perspectiva correcta: la de un tribuno romano y de corazón duro, Clavius (Joseph Fiennes).



Ver Resucitado me obligó a admitir algo que me ha preocupado en todas las películas similares: en cada una de ellas, desde Jesús de Nazaret y El Evangelio de Juan a La Pasión de Cristome he encontrado a mí mismo identificándome no con los judíos sino con los romanos.

Son éstos gente razonable, que traen el orden y la ley, constructores de carreteras y acueductos. Van afeitados y limpios, con cortes de pelo normales y preocupaciones sanas y universales: quieren un país tranquilo, donde la gente pague sus impuestos y cumpla las leyes.

Pero el pueblo al que gobiernan parece ajeno a nuestros ojos: una horda de gentes de Oriente Medio con pelo largo, barbudos, a menudo descalzos, propensos a discutir sobre profecías... y eso cuando no salen de las cavernas dando saltos como esos zelotes cuasi-suicidas de ojos desorbitados.



Cuando los soldados romanos de Resucitado se dispersan por todo Jerusalén registrando las casas de quienes piensan que son terroristas impulsados por la religión, no puedo dejar de pensar en escenas similares de El francotirador [American Sniper]. Lo cual es turbador, lo sé.

Solía justificar ante mí mismo esta reacción recordando que el Imperio un día se convertiría y serviría como bastión de la Iglesia que evangelizó Occidente. Estando de parte de los romanos, me ponía de lado de una especie de proto-Iglesia que sólo estaba esperando un Constantino que la llevase a su perfección final. No es necesario ser protestante para comprender que esta teoría no es correcta.

Como cristiano de toda la vida, me sentiría mejor conmigo mismo si asumiese la perspectiva de los apóstoles, o la de la madre de Jesús, o al menos la de los judíos largo tiempo oprimidos que en multitud buscaban a Cristo para su liberación temporal. Pero, simplemente, no puedo. Y adivino que usted tampoco.

En la mayor parte de las películas hay un problema, y es que los cineastas intentan ayudarnos a ver a Jesús a través de los ojos de sus seguidores. Pero nosotros no somos como ellos. No somos miembros de una pequeña tribu de elegidos de raza y religión idénticas, que han padecido durante siglos una ocupación extranjera y ahora ansían un héroe conquistador. (Aunque si usted ha visto a algunos de los partidarios más entusiastas de Donald Trump, tal vez piense de otra manera.)

Nos parecemos mucho más a los romanos del siglo I, ciudadanos de un poder mundial decadente que se ha apartado de las virtudes que lo hicieron grande, donde la religión sirve cada vez más para una función puramente decorativa... y nos gusta mantenerla así.

Como los romanos, disfrutamos de las ventajas de una cultura humana elaborada que celebra el poder de la mente. Como los romanos, desechamos a nuestros hijos no deseados. Es triste, pero es lo único "razonable" que hacer. La vida es fabulosa, la vida no vale mucho.

Resucitado parte de este problema narrativo fundamental y lo convierte en una virtud. Vemos a Clavius conspirando con Poncio Pilato entre las maquinaciones internas del gobierno de Roma, y suena parecido a nuestras conversaciones sobre las elecciones primarias o las intrigas de los despachos políticos. Les escuchamos comentar sobre cómo frenar a un movimiento religioso, y nos recuerda las noticias desde Irak. O con más chispa, escuchamos disimuladamente a estos romanos hablar de las cosas divinas y citar a sus dioses favoritos con la misma mirada vacía en sus ojos con la que cualquier moderno alega ser "espiritual, pero no religioso".

Todos hemos sufrido dudas y vivimos en una cultura que se afirma sobre ellas. Así que podemos ponernos en la piel de Pilato cuando resume indolentemente el precio de una vida de calculada ambición. Señala un cadáver. "Hacemos todo por... esto". El cero enorme y final que multiplica todos nuestros esfuerzos en la tierra pende sobre estos romanos que abordan la muerte negándola o purgan ese miedo con espectáculos llenos de emoción y sangre.



Como admite Clavius ante Pilato, lo que él busca realmente en la vida es "un día sin muerte". No quiere esto decir que él huya del combate, o del repulsivo trabajo de dirigir crucifixiones. Quiere un día de vida que no esté marcado, manchado, envenenado por la muerte. Y nos dice con una sonrisa triste que sabe que nunca lo encontrará. A no ser que...

¿Qué es esa historia ridícula de que el mesías de los judíos realmente ha resucitado, y justo en la forma que Él prometió? Y ahí nuestros corazones paganos son escépticos y nostálgicos a la vez. ¿Es posible que esas historias sean más que historias, esto es, hechos sobrios y tangibles? ¿Y si pudiésemos encontrarnos con ese Mesías en carne y hueso, comer con Él y verle hablando y sonriendo con sus seguidores, sus amigos? ¿Cómo se sentiría eso? ¿A qué se parecería? ¿Cómo nos cambiaría?

Encontramos las respuestas en Resucitado, a través de los mismos pasos vacilantes que debe seguir Clavius. Su escepticismo es nuestro escepticismo, sus vagas esperanzas y dudas son las nuestras, no importa lo fieles que seamos como gente que va a la iglesia. El aire que respiramos, las vidas que vivimos, son romanas de la cabeza a los pies. A nosotros nos corresponde haller la antigua chispa judía que puede encenderlos.Resucitado nos recuerda que debemos buscar, y nos asegura que encontraremos.