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viernes, 9 de agosto de 2019

Santa Edith Stein. Mística y mártir del régimen nazi. Patrona de Europa (9 de agosto)

Santa Edith Stein. Mística y mártir del régimen nazi. Patrona de Europa

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Santa Edith Stein fue una judía conversa a cristiana capturada por los nazis. Murió en la cámara de gas en el campo de exterminio de Auschwitz

Santa Edith Stein, conocida también como Santa Teresa Benedicta de la Cruz, fue una filósofa judía alemana que se convirtió al catolicismo y se hizo monja carmelita descalza. Fue apresada por los Nazis para luego ser asesinada en la cámara de gas en el campo de exterminio de Auschwitz. Fue canonizada como mártir y santa de la Iglesia Católica.

Fiesta: 09 de agosto

Martirologio Romano: Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), virgen y mártir de la Orden de los Carmelitas Descalzos, quien nació y se educó en la religión judía, después de haber enseñado por años filosofía, con grandes dificultades, recibió el bautismo de una nueva vida en Cristo, prosiguiendo desde ese momento bajo el velo de las vírgenes consagradas, hasta que, bajo un régimen ateo contrario a la dignidad humana y cristiana fue arrojada a la cárcel lejos de su tierra natal, y en el campo de exterminio de Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, fue asesinada en una cámara de gas.

Biografía de Santa Edith Stein

Santa Edith Stein no nació católica, ella era judía, en Breslau (entonces ciudad alemana, y hoy polaca con el nombre de Wroclaw), en 1891. Era la menor de una familia numerosa, y perdió repentinamente a su padre apenas dos años después. Su madre se hizo cargo con fortaleza del negocio familiar de maderas y de la educación de sus hijos.
Su madre infundió un elevado código ético a sus hijos: Edith aprendió algunas virtudes que nunca perdería: sinceridad, espíritu de trabajo de sacrificio, lealtad... Pero, aunque se educó en un ambiente claramente judío, la fe era más bien superficial.
A los diez años, Santa Edith Stein, supo de la muerte de un tío muy querido, y acabó enterándose de la causa: suicidio, tras la quiebra de su negocio.
Santa Edith Stein acudió al funeral. El rabino inició la oración fúnebre. Yo ya había escuchado otras oraciones fúnebres. Eran un resumen de la vida del muerto, en que se realza todo lo bueno que había hecho durante la vida, removiendo el dolor de los familiares y sin que por ello se recibiese ningún consuelo. Por fin, con solemne y engolada voz, dijo el rabino:
"Si el cuerpo se convierte en polvo, el espíritu vuelve a Dios, que es quien se lo dio".
Pero, detrás de todo esto, no había una fe en la pervivencia personal y en un volver a encontrarse tras la muerte.

El atractivo católico

Más adelante, en otra experiencia, Santa Edith Stein comentaría:
"Tuve una impresión totalmente distinta cuando al cabo de muchos años participé en un culto funerario católico, por primera vez. Se trataba del entierro de un sabio famoso. Pero nada se dijo en la oración fúnebre de sus méritos, ni del apellido que había llevado en el mundo. Solamente se encomendaba a la Misericordia de Dios su pobre alma mediante el nombre de pila. Ciertamente, ¡qué consoladoras y serenantes eran las palabras de la liturgia que acompañaban a los muertos a la eternidad!".
Santa Edith Stein supo de bastantes más suicidios: sucedían cuando se derrumbaban las esperanzas terrenas de quienes hasta entonces parecían llenos de amor a la vida.

Santa Edith Stein: Inteligente, destacó en los estudios

Las virtudes aprendidas en casa, junto a una profunda y despierta inteligencia, hicieron progresar a Santa Edith Stein en el mundo académico, a pesar de los prejuicios contra las mujeres y los judíos de aquella Alemania rígida.
Destacó en el colegio, y fue a Göttingen a estudiar filosofía. Allí conoció a Husserl, y, junto con muchos otros, quedó deslumbrada por la nueva fenomenología.
"Las Investigaciones lógicas (de Husserl) habían impresionado, sobre todo porque eran un abandono radical del idealismo crítico kantiano y del idealismo de cuño neokantiano. Se consideraba la obra como una nueva escolástica. (...) Todos los jóvenes fenomenólogos eran unos decididos realistas".
Edith, en filosofía, buscaba la verdad. Pero, a la vez, un intenso trabajo la absorbía, y no dejaba tiempo para la consideración de otras cosas; de hecho, no tenía fe.

Curtida por el dolor y la muerte

Dios preparaba la mente de Santa Edith Stein, pero también otros aspectos que permitirían descubrirle; entre otros, el contacto con el dolor.
En 1914 apareció de improviso la guerra. Muchos de los amigos de Santa Edith Stein fueron al frente. Ella no podía quedarse sin hacer nada, y se apuntó como enfermera voluntaria.
La enviaron a un hospital austríaco. Atendió soldados con tifus, con heridas, y otras dolencias. El contacto con la muerte le impresionó. Tras ver morir a uno de los primeros, ella comentaría:
"Cuando ordené las pocas cosas que tenía el muerto reparé en una notita que había en su agenda. Era una oración para pedir que se le conservase la vida. Esta oración se la había dado su esposa. Esto me partió el alma. Comprendí, justo en ese momento, lo que humanamente significaba aquella muerte. Pero yo no podía quedarme allí".
Tras los trámites pertinentes, se volvió a refugiar en la incesante actividad. Santa Edith Stein recibió la Medalla al Valor por su trabajo en el hospital.

Por ser mujer no consiguió una cátedra

Tras dejar el hospital, siguió a Husserl a Friburgo, y trabajó como su asistente. Ordenó y recopiló los trabajos del maestro, pero, sin un futuro claro en ese puesto, decidió dejar a Husserl e intentar aspirar a una cátedra universitaria.
No lo pudo conseguir por ser mujer, y se tuvo que conformar con la dirección de un colegio privado.
No tenía fe, leyó La Vida de santa Teresa, y exclamó: ¡Esto es la verdad!
Algunas conversiones de amigos y algunas escenas de fe que pudo ver habían impresionado a Santa Edith Stein. Empezó a leer obras sobre el cristianismo, y el Nuevo Testamento.
Un día, Santa Edith Stein tomó un libro al azar en casa de unos amigos conversos. Resultó ser la autobiografía: La Vida- de Santa Teresa de Jesús. Le absorbió por completo. Cuando lo acabó, sobrecogida, exclamó:
"¡Esto es la verdad!".
Inmediatamente, compró un catecismo y un misal.
Al poco tiempo se presentó en la parroquia más cercana pidiendo que le bautizaran inmediatamente. Santa Edith Stein demostró conocer bien la fe, pero había que hacer algunos trámites, y se bautizó el día 1 de enero de 1922, con el nombre de Teresa Edwig.

El dolor de su madre

Lo más duro que le esperaba a la recién conversa era decírselo a su familia. Santa Edith Stein era un orgullo para su madre. Por eso mismo se derrumbó y se echó a llorar cuando su hija se reclinó en su regazo y le dijo: "Madre, soy católica".
Santa Edith Stein la consoló como pudo, e incluso le acompañaba a la sinagoga. Su madre no se repuso del golpe -lo consideraba una traición-, aunque no tuvo más remedio que admitir, viendo a su hija, que "todavía no he visto rezar a nadie como a Edith".

Carmelita descalza

Todavía les resultó más costoso aceptar la decisión de Santa Edith Stein de hacerse carmelita descalza. Era una decisión meditada durante años, que se hizo realidad en 1934.
Santa Edith Stein emite sus votos en abril de 1935, en Colonia. Se convirtió en Sor Benedicta de la Cruz.

Santa Edith Stein y la guerra

Mientras todo esto sucede, el ambiente en Alemania se va haciendo progresivamente hostil contra los hebreos, desde la llegada al poder de Hitler en 1933.
En 1939 sus hermanas del Carmelo de Colonia deciden que es prudente salga de Alemania, y se traslada al convento de Echt, en Holanda.
Viviendo su entrega y unida a la cruz de Cristo por el sufrimiento, aquí escribe La Ciencia de la Cruz, Estudio sobre san Juan de la Cruz, obra cumbre de su espiritualidad

Apresada por las SS Alemana

En la primavera de 1940 Holanda es ocupada por los nazis. A principios de 1942 se decide en las afueras de Berlín la "solución final": el exterminio programado de los judíos.
Unos meses después, la Jerarquía católica holandesa escribe una carta al Comisario del Reich, Seyss-Inquart, protestando contra el trato vejatorio a los judíos; se oyen también protestas en los púlpitos, como la del Obispo de Utrecht.
Las SS alemanas reaccionan con represalias, entre ellas la detención de los católicos de origen hebreo.
En agosto de 1942 se presentan en el convento de Echt, en busca de Santa Edith Stein y su hermana Rosa, refugiada allí. Al cabo de pocos días, salen de Holanda con destino desconocido.
Pocos datos se conocen a partir de este momento, pero todos coinciden en testimoniar la serenidad y entrega ejemplar de Edith.

Santa Edith Stein en la cámara de gas

Más tarde se supo el destino final de Edith Stein: las cámaras de gas de Auschwitz. Allí entregó santamente su alma al Señor el 9 de agosto de 1942
Santa Teresa Benedicta de la Cruz fue canonizada el 11 de Octubre de 1998 en Roma por el Papa Juan Pablo II. Es copatrona de Europa. Su fiesta se celebra el 9 de agosto.
"Lo que no estaba en mis planes estaba en los planes de Dios…"

domingo, 23 de julio de 2017

Santa Brígida. Madre, esposa, religiosa. Patrona de Europa (23 de julio)


Santa Brígida. Madre, esposa, religiosa. Patrona de Europa
 
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Santa Brígida recibió varias revelaciones místicas del Señor. Llegó a ser religiosa al morir su esposo. Fundó la orden de las Brigidinas

 
Santa Brígida o Santa Brígida de Suecia (1303-1373), es una de las pocas santas católicas de Escandinavia. En algunos lugares se le conoce como "la mística del Norte". Brígida era una mujer perteneciente a la nobleza, pero también era muy piadosa. Ella experimentó visiones religiosas a muy temprana edad en su infancia. Después de que su esposo murió, ella fundó una orden religiosa: las Brigidinas, y trabajó arduamente para sanar una brecha en la Iglesia que había dado lugar a la remoción del papado en Aviñón, Francia. Fue canonizada por el Papa Bonifacio IX. En 1999 el Papa San Juan Pablo II la nombró una de las santas patronas de Europa, junto con Santa Teresa Benedicta de la Cruz y Santa Catalina de Siena.

Fiesta: 23 de julio

Martirologio romano: Santa Brígida, religiosa, nacida en Suecia, que fue entregada en matrimonio a un hombre de la nobleza llamado Ulfo, con el que tuvo ocho hijos, a los cuales fueron educados rigurosamente en la piedad cristiana, consiguiendo al mismo tiempo con sus consejos y con su ejemplo, que su esposo llevase una vida de fe. Cuando su marido murió, ella hizo muchas peregrinaciones a lugares santos y dejó varios escritos, en los que habló de la necesidad de una reforma tanto de la cabeza como de los miembros de la Iglesia. Recibió varias revelaciones místicas de nuestro Señor Jesús. Puestos los fundamentos de la Orden del Santísimo Salvador, en Roma pasó de este mundo al cielo en el año 1373

Biografía de Santa Brígida

Santa Brígida de Suecia fue uno de los personajes más carismáticos de su época. Nació 14 de junio de 1303. Su padre Birgerio, fue un gobernador, juez y rico propietario de tierras, y su Madre, Ingeborg, era una mujer profundamente piadosa.
Birgerio era uno de los terratenientes más ricos del país, pero eso no le impidió, al igual que a su esposa, distinguirse por la una profunda piedad
Brígida recibió una cuidadosa educación religiosa. Cuando ella tenía sólo siete años tuvo una visión en la que la Virgen le colocó una corona sobre su cabeza, y a los diez, después de haber escuchado un sermón sobre la Pasión de Jesús, vio en un sueño Cristo herido y sangrando. Estas dos experiencias tuvieron gran influencia en su vida religiosa.
Su madre murió cuando ella tenía 12 años. Antes de cumplir los 14 años, fue entregada en matrimonio con un joven de 18 años de edad, el príncipe Ulfo Gunmarsson, con quien disfruto de 28 años de matrimonio.
Tuvo ocho hijos, entre ellos: Santa Catalina de Suecia. Uno de sus varones fue religioso y otras dos de sus hijas también se hicieron religiosas.
Brígida era la dama principal de las que ayudaban al rey y la reina de Suecia. Pero en el palacio se dio cuenta de que gastaban mucho dinero en lujos y parrandas. Exhortó a los reyes a vivir mejor sus vidas, pero estos no le hicieron caso.

Sanación milagrosa de su esposo

A principios de los años cuarenta (1341-1343) en compañía de su marido que ella hizo una peregrinación a Santiago de Compostela. En el viaje, Ulfo enfermó gravemente.
Brígida oró por él y se le apareció San Dionisio en un sueño quien le dijo que le concedería la curación, si ella llevaba una vida santa. Ella aceptó, su esposo sanó y con el consentimiento de su esposa, Ulfo ingresó en un monasterio cisterciense, donde murió poco después, en olor de santidad. Después de su muerte Santa Brígida renunció a su rango de princesa y cambió su hábito.
La vida santa y la gran caridad de Brígida pronto se dieron a conocer a lo largo y ancho.
Ella conoció a varios piadosos teólogos de los cuales aprendió mucho la caridad y humildad, entre ellos a su confesor, Pedro, Prior de Alvastrá, y a Matías, un canónigo muy sabio y experimentado de Linkoping

Revelaciones místicas a Santa Brígida

Santa Brígida recibió una serie de revelaciones sublimes, todo lo cual ella escrupulosamente sometió al juicio de su confesor. Durante una famosa peregrinación que hizo a Roma por orden de su Señor, Él le dictó las "Quince Oraciones de Santa Brígida", en honor de su Pasión.
Este pequeño libro de extractos de las Revelaciones de Santa Brígida de Suecia es uno de los clásicos espirituales de la Iglesia.
En esta, se mencionan detalles muy íntimos de la vida de Nuestro Señor y su Santísima Madre, incluyendo la vida temprana de Nuestra Señora, el nacimiento y la vida oculta de Jesús en Nazaret, la dolorosa Pasión de Nuestro Señor, y la asunción de la Virgen a los Cielos.
Las descripciones de la amarga Pasión de Nuestro Señor y del dolor indecible de su beatísima madre, son realmente conmovedores, se describe como la Santísima Virgen acompañó a Jesús en su viaje hacia el Calvario y fue testigo de las crueles torturas a la que fue sometido.
Santa Brígida también se fue en peregrinación a Tierra Santa con su hija, Santa Catalina, y en medio de las mismas escenas de la Pasión fue instruida aún más en los misterios sagrados.
Ella fundó una orden religiosa de monjas, llamada Las Brigidinas, 1346, en Vadstena, Suecia, recibió la confirmación por el Papa Urbano V en 1370.
En 1349 ella viajó a Roma, donde permaneció hasta su muerte, excepto en algunas ocasiones donde se ausentó por las peregrinaciones que hizo a Tierra Santa.
San Brígida estableció un hospicio para los estudiantes suecos y peregrinos a Roma. Ella jugó un papel importante en la Iglesia, escribió cartas muy emotivas al Papa Urbano V para que regresara a Roma desde Aviñón (1367).
Santa Brígida es conocida por las revelaciones que ella recibió sobre las heridas y la pasión de Jesús, conocido como "las 15 Oraciones de Santa Brígida".
Murió 23 de julio 1373 y fue canonizada el 07 de octubre de 1391. En 1999, el Papa Juan Pablo la nombró patrona de Europa

Oración de Santa Brígida

Oh Señor, date prisa e ilumina la noche. Ven y dile a mi alma que no sucede nada sin que Tú lo permitas, y que nada de lo que Tú permites se queda sin consuelo.
Oh Jesús, Hijo de Dios, Tú que guardaste silencio en presencia de tus acusadores, refrena mi lengua hasta que encuentre lo que deba decir y cómo decirlo.
Muéstrame el camino y hazme estar lista para seguirlo. Peligroso para demorar y peligroso para seguir adelante.
Responde a mi súplica y muéstrame el camino. Voy a Ti como el herido va al médico en busca de ayuda. Oh Señor, otorga la paz a mi corazón.
Amén
 
Redacción : PildorasdeFe.net | Biografía de Santos y Beatos