Mostrando entradas con la etiqueta Mundo en crisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mundo en crisis. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de julio de 2016

Este irónico video nos muestra que la principal causa de los divorcios no es la infidelidad. ¿Sabes cuál es? 13072016

Este irónico video nos muestra que la principal causa de los divorcios no es la infidelidad. ¿Sabes cuál es?

Mezclar las palabras dinero y matrimonio es tan o más complicado que combinar política y/o religión en una reunión social. Y estos videos, si bien lo muestran de manera irónica, señalan un problema real que existe en muchísimas parejas actuales, en las que cada vez se habla más de lo «mío» y de lo «tuyo», y mucho menos de lo «nuestro».
Efectivamente, en la sociedad de hoy el dinero es poder. Pero esta premisa empeora su connotación cuando la ponemos como regla de convivencia familiar. Como en todo lo que tiene que ver con las relaciones interpersonales, hay que considerar las características particulares y el contexto en el que se desenvuelve la relación. Sin embargo, en esta ocasión, nos centraremos en aquellos casos en los que no existe algún tipo de patología identificada en alguna de las partes —ludopatía, gasto compulsivo, entre otros—, sino simple y llanamente pocas ganas de compartir o mucho ánimo por dominar.


Lo opuesto al amor es el egoísmo

El egoísmo es el peor mal que puede encontrarse en una relación familiar. Una persona egoísta no solo lo es con sus bienes materiales sino también con la cantidad y calidad de amor que puede brindar a su familia.  Por ejemplo, es muy raro ver que alguien avaro con el dinero sea generoso con su tiempo. Y es tal vez en esa personalidad completamente centrada en un mismo donde recaen los problemas esenciales en un matrimonio. Es decir, no se trata únicamente de si el otro comparte con justicia su dinero, sino lo que esta falta de generosidad implica en el resto de ámbitos relacionales, como son la comunicación, el espacio, el tiempo, la mirada, la atención, el cariño, el respeto, entre otros.
Al hablar de egoísmo en términos materiales no pensemos solo en los problemas que puede tener la otra persona. Puede suceder que teniendo al frente a alguien muy generoso seamos nosotros los egoístas. Un ejemplo de esto es cuando una esposa sale de compras superfluas y no le importa más que gastar, sin considerar lo que cuesta generar dicho dinero o que, peor aún, se podría destinar a cubrir necesidades reales. Esto ciertamente generará problemas económicos a la familia. A esta situación se contrapone, de la misma manera tóxica, el esposo al que absolutamente todo le parece prescindible y no permite ni un solo «gusto». O esa persona que no quiere recibir absolutamente nada, ya sea por orgullo o por sacrificio mal entendido, lo cual también es un acto de egoísmo pues no le permite al otro ejercer la generosidad y, por lo tanto, crecer en dicha virtud. Tampoco es un acto generoso, por ejemplo, que el esposo le dé dinero a su esposa como una manera de «comprar» tranquilidad, paz o evitar cuestionamientos.
Ser generoso implica atender la necesidad real del otro. No es dar lo que sobra, lo que no implica esfuerzo, ni mucho menos darlo como un mal menor. Tampoco la generosidad nos debe llevar a satisfacer caprichos o dar lo que, creemos, es «suficiente» para el otro.

¿Cuál sería el modelo perfecto de manejo económico en una pareja?

Considerando que ambos cónyuges son responsables y saben priorizar las necesidades reales, podría intentarse:
1. Elaboración de un presupuesto familiar: Esto es imprescindible. Si ambos se ponen de acuerdo en qué y cómo gastar el dinero, de una manera responsable y que busque, sobre todo, el bienestar de la familia, los siguientes pasos son muy fáciles de seguir. Es importante, si es que alcanzan los ingresos, que cada uno disponga de un monto mensual para sus gastos personales o «gustos».
2. Cuenta mancomunada: Sin importar quién gana más, funciona muy bien que todo el dinero generado por ambos sea depositado en una cuenta bancaria a la que puedan acceder los dos cónyuges en igualdad de condiciones. Si se utiliza correctamente el presupuesto familiar, no tendría que haber ningún problema en hacerlo de esta manera.
3. Emergencias o gastos no previstos: Si bien en el presupuesto familiar debe haber una partida que considere imprevistos, cuando estos aparezcan ambos cónyuges deben discutir cómo afrontarlos.
4. Lujos, viajes y algo más: Igual que en el punto anterior, cuando haya excedentes, tanto el esposo como la esposa deben decidir juntos en qué se debe gastar dicho dinero. Suele suceder que el que gana más es quién decide qué hacer con esos extras. Sin embargo, es mucho más sano para el matrimonio que también se considere como parte del patrimonio familiar y que la disposición de su uso sea decidido en diálogo por la pareja.
5. La generosidad más allá de la familia: Por otro lado, no debemos olvidar que la generosidad también debe ir más allá del matrimonio y de la familia más cercana. El compartir con otros, que pueden tener muchas necesidades, es un acto de amor que trae como principal beneficio el crecimiento y fortalecimiento de la familia porque se crece en la virtud y esto es fundamental para llegar a ser plenos. Y no es necesario, en esto, pensar necesariamente en una cruzada para eliminar el hambre del mundo. Lo más probable es que entre miembros cercanos de nuestra familia o amigos haya muchas personas que podrían necesitar una mano generosa que les salga al encuentro.
6. Valorar correctamente: Un punto clave cuando hablamos de dinero y familia es el evaluar si somos capaces de valorar lo importante. ¿Qué vale más: tener el dinero metido en el banco con afán acumulativo —más allá del destinado al ahorro— o disponer un poco del mismo para pasar un lindo tiempo en familia en algún lugar fuera de casa?
Finalmente, como mencionamos más arriba, debemos desterrar del matrimonio cualquier indicio de egoísmo. Esto no es algo opcional. Como dice David Isaacs en su libro Virtudes para la convivencia familiar: «El egoísmo fomentado por la sociedad de consumo, por la comodidad y por el abandono debe ser contrarrestado por la fortaleza y por la entrega incondicional de aquellas personas que actúan responsable y generosamente como hijos de Dios. Allí está raíz de una buena convivencia familiar».

matri

Un irónico video que nos muestra cómo «degeneró» la teoría de género 19072016

Un irónico video que nos muestra cómo «degeneró» la teoría de género

Teoría o perspectiva de género llamaron los sociólogos a una corriente de pensamiento nacida en el campo de las ciencias sociales en la segunda mitad del siglo XX. La perspectiva sostiene que la sexualidad humana no debería reducirse a lo meramente biológico, sino que debería tener en cuenta la autopercepción de la propia sexualidad como factor determinante del género. En base a este cambio de perspectiva, ya no existen hombres y mujeres propiamente dichos, sino que una persona se define por su «elección sexual», «preferencia sexual» o por el ejercicio de su sexualidad.
A partir de allí, comenzaron a surgir grupos de reivindicación de cada uno de estos «géneros», y surgieron las primeras agrupaciones de lesbianas (mujeres homosexuales) y gays (hombres homosexuales). Luego se sumaron los transexuales y bisexuales (hombres o mujeres que tenían relaciones sexuales con ambos sexos). Hasta ahí, las cosas venían «manejables» por decirlo de alguna forma. Las agrupaciones originalmente llamadas LG (lesbianas y gays) pasaron a llamarse LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales).
A partir del inicio del siglo XXI, comenzaron a llegar más «invitados» a la perspectiva del género. Ya no alcanzaba con las pocas categorizaciones de los primeros años, y la sigla se convirtió en casi una palabra: «LGBTTTI», que identificaba a lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero e intersexuales respectivamente.


Como cada vez más «preferencias» se sumaban, las mismas agrupaciones intentaron resumir la sigla a LGBTQ es decir: lesbianas, gays, bisexuales, travestis y «queers», es decir raros.  Muchos de los no incluídos en las primeras clasificaciones de LGBT comenzaron a quejarse de que les dijeran raros porque consideraban al término peyorativo y discriminatorio. Y allí comenzó la debacle. Es que cuando uno prescinde de los datos de la realidad y comienza a «construirla» de acuerdo a sus preferencias, la realidad misma nos golpea en las narices para hacernos comprender que ella sigue tan campante a pesar de nuestras pobres categorizaciones mentales.
La sexualidad humana, como la de todos los animales superiores, está genética y hormonalmente determinada, y se manifiesta en la etapa intrauterina. En la abrumadora mayoría de los casos, la sexualidad genética corresponde con la genital y la conductual. El problema surge de que cuando no hay una correspondencia entre la sexualidad genital y la percibida, la ciencia no sabe realmente qué hacer. Hace 100 años, la homosexualidad en cualquiera de sus manifestaciones era considerada un delito. Luego se la consideró una enfermedad, hasta 1973, cuando fue retirada de las enfermedades psicológicas del manual de diagnóstico psiquiátrico. Lo que pretende la perspectiva de género es «normalizarla» o convertirla en norma. El primer problema que surge es que muchas personas perciben esta disconformidad (o disforia) de género como un drama tremendo en su vida. A lo largo de los últimos años se pretendió que la normalización de la conducta homosexual iría minimizando el impacto de ese drama en las personas que lo sentían.
En la misma línea, se comenzaron a dictar leyes de «identidad de género», para permitir a quienes sufrían disforia de género, cambiar su nombre e identidad de acuerdo a su sexualidad percibida, y también, mediante tratamientos hormonales y quirúrgicos, «adecuar» la genitalidad externa a la percibida. Pero, lejos de solucionar los problemas de las personas trans, muchas veces estos tratamientos no hicieron sino agravarlos hasta extremos de un padecimiento insoportable. En muchos casos, lo que aparentemente constituía un triunfo de la «identidad transgénero» terminaba en un suicidio. El caso de«Effy Beth», alias de un hombre que quiso ser mujer y luego de conseguir la sanción de la ley de identidad de género en Argentina, obtener su documento femenino y completar una transgenerización parcial (se denominaba a sí mismo como “una mujer con pene”) terminó suicidándose.
El video que vemos hoy, nos muestra a un diputado alemán, Steffen Königer, en una sesión del parlamento regional de Brandenburgo, contestando a una moción presentada por el partido verde, para una «campaña por la aceptación de la diversidad sexual y de género y la autodeterminación; y contra la homofobia y la transfobia en Brandenburgo». El diputado podría haber declarado sencillamente: «nuestro partido no acompaña la moción» y terminado con la cuestión. Pero el toque de genialidad que tuvo fue llamar a cada «orientación» por su nombre. Si queremos evitar la discriminación, tenemos que llamar a cada uno por su nombre, que es lo que reclaman los activistas de todas las orientaciones. Pero allí hay una gran complicación: cada vez hay más orientaciones y preferencias y esa nominación pasa a ser imposible, por no decir grotesca. A veces, la mejor forma de entender la locura detrás de lo que otro quiere, es darle precisamente lo que pide.
Cuando alguna teoría contradice la razón, se debe imponer a la sociedad por el miedo.Miedo a la fuerza bruta, por ejemplo cuando un estado invade otro e impone una ley marcial, o miedo al castigo legal. En este caso, las iniciativas como la que se trataba en el parlamento de Brandenburgo, buscaban castigar con todo el peso de la ley a quienes contradigan o cuestionen los postulados de género. Luego, cuando ya nadie puede cuestionar los postulados, porque están «legalmente blindados», esos mismos postulados se enseñan compulsivamente a los niños desde la más tierna infancia. De ese modo se logra cambiar la cultura y quienes hasta hace algunos años eran oprimidos se convierten en opresores sin necesidad de declarar una guerra u ocupar un país.
En Estados Unidos, por ejemplo, la administración Obama está amenazando con retirar fondos federales a aquellas instituciones que no tengan baños mixtos o «igualitarios», o multando severamente a aquellas personas que por razones religiosas no quieran participar prestando servicios en bodas gay. En Alemania y otros países, están encarcelando a padres que no envían a sus hijos a clases de educación sexual. En España se acaba de aprobar una ley para que el adoctrinamiento de género sea obligatorio en todas las escuelas, públicas y privadas. Y actualmente en muchos países de latinoamérica, las iniciativas de leyes a favor de la agenda de género están siendo impulsadas por legisladores locales.
¿Qué podemos hacer para contrarrestar esta persecución que se avecina? ¡En primer lugar, rezar al Señor de la historia, que tiene previsto que ni un cabello caiga de nuestra cabeza sin que su Padre lo sepa. Nada de lo que está pasando escapa a Dios, y tenemos que confiar en que la lucha es nuestra, pero la victoria de Él. En segundo lugar, enterarnos, informarnos e informar a quienes no sepan de la ideología de género. Es clave la formación de los padres de familia, para que puedan educar, guiar y orientar a sus hijos, que con argumentos científicos y solamente lógica elemental, incluso con humor caritativo, tal como hace el diputado alemán, se puede combatir esta ideología. Y por último, pero no menos importante, fortalecer las familias, ayudar a las familias que atraviesan dificultades y dar apoyo y contención a quienes sufren por tener un hijo transgénero o son perseguidos por negarse al adoctrinamiento en las escuelas, que cada día es más fuerte.

viernes, 15 de julio de 2016

Un cuento sin hadas: El viaje de Malak, una niña refugiada

Un cuento sin hadas: El viaje de Malak, una niña refugiada

Porque algunas historias no están hechas para los niños

Hace aproximadamente un mes, tras un viaje por trabajo a Ámsterdam, tomé algunos días de vacaciones y visité la ciudad de Barcelona. Mientras paseaba por esa hermosa ciudad, un día por la noche llegué a la Plaza Sant Jaume y me topé con un enorme letrero que colgaba del Ayuntamiento (o Municipio como le llamamos en Sudamérica), que decía:«Refugees Welcome». Antes había leído noticias y visto reportajes, pero por primera vez pensé: «esto de los refugiados es real, ¡hay un conflicto muy reak que está pasando ahora!». Entendí que hay realidades dolorosas y muy duras que requieren de nuestra atención y preocupación (esto lo confirmé cuando encontré varias de ellos  pidiendo limosna en las calles).
El video que te presento busca mostrarnos la realidad de millones de niños que están huyendo de sus hogares debido a los conflictos y a la inestabilidad en sus países de origen, particularmente en Oriente Medio. Huyen solos o con sus familias, buscando un lugar seguro, una vida en paz. Necesitan muchas cosas: estabilidad, protección, apoyo, alimentación, ropa, pero sobre todo, que les permitan ser niños.


Con el slogan «Un pequeño acto de humanidad puede hacer la diferencia»unicef, que si bien es cierto en ciertos temas puede generar controversia y críticas, viene promoviendo esta campaña. No son los únicos, la Iglesia y muchas otras organizaciones se han puesto a trabajar en serio por los refugiados buscando garantizar que se dé una respuesta a esta crisis, poniendo los derechos y necesidades de todos los niños en primer lugar, buscando que se respete su dignidad y que se amplíen los servicios humanitarios para ellos.
«Ellos son nuestros refugiados. Pero tantos los consideran excluidos, ¡son nuestros hermanos! Un cristiano no excluye a nadie, da lugar a todos» (Papa Francisco).
Hagamos el ejercicio de pensar que podrían ser nuestros propios niños, ¡ellos podrían estar cruzando en balsa un océano que les roba la niñez y la vida misma! Como nos dice el Papa, son nuestros hermanos y hay que actuar, al menos desde la lejanía con la preocupación y con la oración. 

refugees

¿Qué hacer desde el lugar donde vivimos?

Rezar: La oración es poderosa. Preocuparnos por tener siempre presentes en nuestras plegarias diarias a nuestros hermanos refugiados y en especial a los niños que pasan por esta situación. Hay que ser capaces de ponernos en sus zapatos.
Comunicar: Es importante no ser indiferentes. Hay que compartir lo que leemos y vemos con respecto a los refugiados, obviamente sin caer en el amarillismo de cierta prensa. Ya sea verbalmente, o en nuestras redes sociales. Podemos buscar medios confiables que nos informen de lo que está ocurriendo. Por ejemplo algunos son: Amigos de Irak S.O.S. Cristianos en Siria.
Ser generosos: La generosidad nunca está demás. Si tenemos las posibilidades, podemos realizar alguna donación con alguna institución que destina recursos a ayudar a los refugiados. Algunas pueden ser «Ayuda a la Iglesia Necesitada» o «Cáritas».
Vencer el mal con el bien: San Pablo dijo esta frase y tuvo mucha razón. En tiempos donde pareciera que el mal va ganando cada vez más terreno con tantas guerras y violencia, es importante que desde nuestro propio hogar, en nuestras acciones del día a día, hagamos un esfuerzo por realizar acciones de bien que ayuden a ir «sumando». Vivir la caridad con los que nos rodean puede ser un buen comienzo. De hecho no podemos pretender ayudar a personas que están tan lejos, si primero no ayudamos a quienes están a nuestro alrededor (y en especial a los más necesitados).