lunes, 2 de agosto de 2021

Santos del día 31 de julio

 

Santos del día 31 de julio
Pridie Kalendas augusti
   San Ignacio de Loyola, presbítero y fundador (4 coms.) - Memoria litúrgica   
Memoria de san Ignacio de Loyola, presbítero, el cual, nacido en el País Vasco, en España, pasó la primera parte de su vida en la corte como paje hasta que, herido gravemente, se convirtió a Dios. Completó los estudios teológicos en París y unió a él a sus primeros compañeros, con los que más tarde fundó la Orden de la Compañía de Jesús en Roma, donde ejerció un fructuoso ministerio escribiendo varias obras y formando a sus discípulos, todo para mayor gloria de Dios.
En Milán, en la región Transpadana, san Calimero, obispo.
En Sinnada, en Frigia, santos Demócrito, Segundo y Dionisio, mártires.
En Cesarea de Mauritania, san Fabio, mártir, que fue encarcelado por negarse a llevar la insignia del gobernador en una asamblea general de la provincia, y como permaneciese fiel en la confesión de Cristo, el juez le condenó a muerte.
En Roma, en la vía Latina, san Tertulino, mártir.
En Rávena, en la vía Flaminia, tránsito de san Germán, obispo de Auxerre, defensor de la fe de los británicos frente la herejía pelagiana, el cual, habiendo acudido a Rávena para obtener la paz para la región de Armórica, fue recibido triunfalmente por los emperadores Valentiniano y Gala Placidia, subiendo después desde allí al reino celestial.
Cerca de Foro Cornelio (hoy Imola), en la misma vía Flaminia, tránsito de san Pedro Crisólogo, obispo de Ravena, del que se hizo memoria ayer.
En Skövde, en Suecia, santa Elena, viuda, a quien se considera mártir por haber sido injustamente asesinada.
En Acquapendente, de la Toscana, tránsito del beato Juan Colombini, rico comerciante que, dejándolo todo, abrazó la pobreza, y con quienes le siguieron fundó la Orden de los Jesuatos, a cuyos componentes quiso pobres de Cristo y desposados con la dama Pobreza.
En la ciudad de Londres, en Inglaterra, beato Everardo Hanse, presbítero y mártir, que desde el día en que abrazó la fe católica fue siempre fiel a ella, la propagó entre sus conciudadanos y, en tiempo de la reina Isabel I, confirmó su fe con el martirio en Tyburn.
En la colina Nishizaka, Nagasaki, beato Nicolás Nagawara Keyan Fukunaga, hermano jesuita, mártir.
En el mar, frente al puerto de Rochefort, en Francia, beato Juan Francisco Jarriges de la Morelie du Breuil, presbítero y mártir, que durante la Revolución Francesa, cuando la persecución contra la Iglesia se hacía sentir más intensa, fue encerrado en una vieja nave destinada al trasporte de esclavos, en la que murió al enfermar de tisis.
En Cây Mét, lugar cercano a la ciudad de Saigón, en Cochinchina, santos Pedro Doàn Con Quý, presbítero, y Manuel Phung, mártires, que, tras pasar cerca de siete meses en la cárcel, fueron decapitados por ser cristianos.
En el valle de Alighede, en Etiopía, san Justino de Iacobis, obispo, de la Congregación de la Misión, que, manso y lleno de caridad, se entregó al apostolado y a la formación del clero indígena, y por esto tuvo que sufrir pronto hambre, sed, tribulaciones y cárcel.
En Niederbronn-les-Baines, Francia, beata Alfonsa María Eppinger, en el siglo Elisabeth, fundadora de la congregación de las Hermanas del Divino Redentor.
En la ciudad de Granollers, cerca de Barcelona, en España, beatos mártires Dionisio Vicente Ramos, presbítero, y Francisco Remón Játiva, religioso, ambos de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, que en la persecución desencadenada contra la fe, con su martirio siguieron los pasos de Cristo.
En Valencia, también en España, beato Santiago Buch Canals, religioso de la Sociedad de San Francisco de Sales y mártir, que, durante la misma persecución, murió confesando a Cristo.
Cerca de Munich, ciudad de Baviera, en Alemania, en el campo de concentración de Dachau, beato Miguel Ozieblowski, presbítero y mártir, el cual, ocupada Polonia, su patria, por un régimen político contrario a la religión, por su fe fue deportado a una cárcel de exterminio, donde llevó a cumplimiento el martirio bajo crueles torturas.
En Kalisz, en Polonia, beato Francisco Stryjas, mártir, que durante la misma persecución, tras pasar por terribles tormentos, voló triunfador al encuentro del Señor.
En la ciudad de Trnava, en Eslovaquia, beata Sidonia (Cecilia) Schelingová, virgen de la Congregación de Hermanas de la Caridad de la Santa Cruz y mártir, que, en tiempos difíciles para la Iglesia de su país, sufrió mucho en el cuerpo y en el espíritu por haber protegido a un sacerdote y, afectada finalmente por una enfermedad, se mostró testigo alegre y constante de Cristo.
En Detroit, Michigan, U.S.A., beato Solanus Casey, franciscano capuchino profeso y presbítero
En Kham Hè, Nhommalath, Khammouan, Laos, beato Marcel Denis, sacerdote de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y mártir.

Santos del día 30 de julio

 

Santos del día 30 de julio
Tertio Kalendas augusti
   San Pedro Crisólogo, obispo y doctor de la Iglesia (2 coms.) - Memoria litúrgica   
San Pedro, «Crisólogo» de sobrenombre, obispo de Rávena y doctor de la Iglesia, que, habiendo recibido el nombre del santo apóstol , desempeñó su ministerio tan perfectamente que consiguió captar a multitudes en la red de su celestial doctrina y las sació con la dulzura de su palabra. Su tránsito tuvo lugar el día treinta y uno de este mes en Imola, en la región de Emilia Romagna.
En Roma, en el cementerio de Ponciano, en la vía Portuense, santos Abdón y Senén, mártires.
En Cesarea de Capadocia, santa Julita, mártir, que por haberse negado con firmeza a ofrecer incienso a los ídolos, como se lo mandaba el juez, fue arrojada al fuego.
En Tuburbo Lucernaria, ciudad de África, santas Máxima, Donatila y Segunda, vírgenes y mártires. Las dos primeras, durante la persecución llevada a cabo bajo el emperador Diocleciano, rechazaron sin amedrentarse la orden imperial que mandaba sacrificar a los ídolos, por lo que, en cumplimiento de la sentencia dictada por el procónsul Anulino, junto con la joven Segunda fueron arrojadas primero a las fieras y después decapitadas.
En la ciudad de Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Urso, obispo.
En Ghistelles, en Flandes, santa Godeleva, mártir, la cual, casada con el señor del lugar, tuvo que sufrir mucho por parte de su esposo y de su suegra, y finalmente fue estrangulada por dos criados.
En Caleruega, en la región de Castilla, en España, conmemoración del beato Manés de Guzmán, presbítero, hermano de santo Domingo y colaborador suyo en la propagación de la Orden de Predicadores, prudente consejero de religiosas.
En Londres, en Inglaterra, beatos Eduardo Powell, Ricardo Featherstone y Tomás Abel, presbíteros y mártires, doctores en sagrada teología, que por oponerse con firmeza al divorcio del rey Enrique VIII y por permanecer fieles al Sumo Pontífice, después de pasar un tiempo encarcelados en la Torre de la ciudad, fueron ahorcados en Smithfield.
En Daying, pueblo cercano a la ciudad de Zaoqiang, en la provincia china de Hebei, san José Yuan Gengyin, mártir, comerciante en el mercado de su localidad, que, por ser cristiano, fue asesinado durante la persecución religiosa llevada a cabo por los secuaces del movimiento Yihetuan.
En Calafell, pueblo cercano a Tarragona, en la costa de España, beatos mártires Braulio María (Pablo) Corres Díaz de Cerio, presbítero, y catorce compañeros, miembros todos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que, detenidos durante la persecución desencadenada en tiempo de guerra contra los religiosos, perdonaron a sus enemigos y merecieron la felicísima corona del martirio. Sus nombres son: beatos Julián (Miguel) Carrasquer Fos, Eusebio (Antonio) Forcades Ferraté, Saturnino Jaime Fernando (Constancio) Roca Huguet, Benito José Labre (Arsenio) Mañoso González, Vicente de Paul Canelles Vives, religiosos; Tomás Urdánoz Aldaz, Rafael Flamarique Salinas, Antonio Llauradó Parisi, Manuel López Orbara, Ignacio Tejero Molina, Enrique Beltrán Llorca, Domingo Pitarch Gurrea, Antonio Sanchís Silvestre y Manuel Jiménez Salado, novicios.
En el lugar de Castelserás, cerca de Teruel, también en España, beatos mártires José María Muro Sanmiguel, presbítero, Joaquín Prats Baltueña, religioso, ambos de la Orden de Predicadores, y Zósimo Izquierdo Gil, presbítero, que consiguieron la corona de la gloria al morir por Cristo durante la misma persecución.
En la ciudad de Barcelona, igualmente en España, beato Sergio Cid Pazo, presbítero de la Sociedad de San Francisco de Sales y mártir, víctima en la citada persecución por haber dado, sin temor alguno, testimonio de su fe cristiana.
En Pavia, ciudad de Italia, san Leopoldo (Bogdan) de Castelnuovo Mandic, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que ardió de celo por la unidad de los cristianos y dedicó toda su vida al ministerio de la reconciliación.
En la ciudad de Guadalajara, en México, beata María Vicenta de Santa Dorotea Chávez Orozco, virgen, fundadora del Instituto de Siervas de los Pobres, que, confiando sólo en Dios y en la ayuda de la Providencia, dio pruebas elocuentes de humanidad y diligencia para con los desamparados y los pobres.
En la misma ciudad mexicana, santa María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre, virgen, que pasó cincuenta y cuatro años curando enfermos pobres en una pequeña enfermería, en la cual fundó la Congregación de Hijas del Sagrado Corazón de Jesús.