lunes, 30 de abril de 2018

CRISTIANISMO III Lección 11/11 Partes 3/6 y 4/6 (Lo que al creer esperamos. Curso del Profesor Antonio Oliver) Reflexión de Unai


CUANDO LA MUJER O LA PARTE FEMENINA DE LA VIDA FALLA, 
EL SISTEMA INTERPRETATIVO DE LA VIDA SE DESMORONA 


Todo aquello que tiene de verdad las religiones de la superficie es la esencia de la religión, y Jesús no vino a hablar de ninguna religión de la superficie sino de la esencia de la religión. Aquello que hace que tengas una religión es tu caminar sincero hacia dios y dios se encarna en el hombre (Jesús) para que el hombre camine hacia dios. Cualquier hombre desde su religión camina hacia dios, está haciendo lo que Jesús enseñó.
Cada vez más, las religiones se dan cuenta que son situaciones provisionales porque el hombre camina al centro
Si el cristianismo camina siguiendo a Jesús y Jesús es el cogollo del hombre, el cristiano camina hacia dentro de sí, deja la superficie y con ello la religión, y entra dentro de sí. Ahí, dentro de sí, se puede encontrar con el judío que también va en busca de sí, y ahí, que antes casi cristianos y judíos se mataban, en la superficie, ahora en el interior del hombre se encuentran y abrazan sin religión, porque las religiones se quedan en la superficie, lo que diferencia y separa a las personas está en la superficie y lo que las une y abraza, está en su interior.

Dios es amor y el que camina hacia el amor, porque el amor atrae, no es dios sino el hombre. El amor siempre une mientras que el odio separa
Si la religión es el caminar de la superficie al centro, de la dispersión a la coexión, ésto, que significa desde la antropología?
Para el hombre mientras se mueve en la superficie, en qué religión se está más cerca de dios?
Si las religiones son las que nos separan, el cristianismo está tan cerca de dios como el judaísmo o cualquier otra religión. Entonces, qué es lo que nos acerca realmente a dios?

LA CAPACIDAD DE ALEJARNOS DE LA DISPERSIÓN O SISTEMA RELIGIOSO ORGANIZADO

Qué es entonces lo que nos acerca al amor unificador de toda la humanidad?
LA CAPACIDAD DE DESPEGARNOS DE CUALQUIER SISTEMA RELIGIOSO MUNDANO O TRADICIONAL

Dónde un hombre desde su religión periférica, emprende el camino hacia su cogollo?
Cómo se hace para desinstalarse de una religión?
Jesús lo dijo a la samaritana
La conversación alrededor de un pozo (el pozo tiene un simbolismo muy importante), el pozo más antiguo de la historia. Y Jesús a quien elige para contarlo?
A una mujer

LAS MUJERES SON LAS DEPOSITARIAS DE LOS VALORES RELIGIOSOS, TRANSMISORAS DE LOS VALORES A SUS HIJOS, UNIFICADORAS DEL SENTIMIENTO DE INTERPRETACIÓN DEL MUNDO Y LA DESPENSA DE LAS SEMILLAS DE LA HUMANIDAD

es decir, 

CUANDO FALLA LA MUJER , FALLA LA RELIGIÓN

Si las religiones dan vueltas intentando encontrar el camino del centro, es un problema femenino
"De los males del mundo, la mujer tiene la culpa" es un piropo, de los mejores que le pueden decir a una mujer.
CUANDO LA MUJER O LA PARTE FEMENINA DEL HOMBRE FALLA, EL SISTEMA INTERPRETATIVO DE LA VIDA SE DESMORONA

Estamos hablando de LO IMPRESCINDIBLE que es lo femenino para la vida humana

Si detrás de cada hombre grande hay una mujer grande, detrás de Jesús, está MARÍA. María es la que dio sentido a toda la vida de Jesús aún cuando ella no lo entendía y fue tan grande que no sólo aceptó lo que entendió sino que también aceptó lo que no entendió y esto es típicamente de la mujer o parte femenina. El hombre o parte masculina, acepta lo que entiende y lo que no entiende, lo deja
La mujer acepta lo que entiende y no entiende porque

INTUYE

el lado femenino de la persona, de la mujer y del hombre, que también tiene un lado femenino
El hombre acepta lo pequeño, lo pequeño porque acepta lo que entiende y lo que entiende es pequeño, en cambio lo que no entiende, y no lo entiende porque es muy grande y no le cabe, eso no lo acepta porque no usa la intuición para aceptarlo. Lo grande sólo se puede 

ENTREVER

y se entreve con la INTUICIÓN, la intuición del lado femenino y así se acepta. 

Cuando el hombre tiene capacidad y valentía para despredenderse de instalaciones y emprender el camino que le aleja de la instalación, emprende el camino hacia la aventura del amor (acordaros, que el amor cuanto más amor es, más ininteligible es. El que está enamorado de verdad, no sabe de qué está enamorado), bueno pues este hombre, éste que se desprende de la instalación, de la comodidad de la instalación, este hombre está caminando en religión, pero visto desde fuera dirán: 

mirar!! Está abandonando la religión!! 

El cristiano como el musulmán o cualquier persona que toma en serio el amor (o su religión para acercarse al amor), más fiel es a sí mismo, más disiente del sistema y más busca su vertical hacia el centro, y por eso los desinstalados, lo que abandonan la comodidad, 

TIENEN PROBLEMAS CON LA RELIGIÓN 

Los grandes místicos han sido siempre perseguidos porque se DESINSTALAN, caminan, se desacomodan, y al desacomodarse, INCOMODAN, o mejor dicho, 
CUANDO TE DESACOMODAS, LES INCOMODAS. 

El hombre que camina hacia dios, se desinstala. 
Qué es lo que le puede separar del amor a jesús? 
El hambre? El papa? La espada? La ley? Los demás? 

NADA, INCLUSO NI LA VIDA NI LA MUERTE LE SEPARARÁN DEL AMOR A JESÚS 

Y este camino que significa concretamente? 
Pues significa que el hombre que emprende este camino hacia dios, lo emprende sabiendo que esto no se hace a través de UNA RELIGIÓN sino a través de LA RELIGIÓN, de aquello que lleva al hombre hasta lo que es llamado a ser. 

Lo femenino pregunta siempre, lo masculino responde. Fijaros en la samaritana que lo había probado todo en este mundo, todo! Probó el agua de todos los pozos!! hasta tuvo 7 maridos, y cuando le ve y escucha a Jesús, le pregunta si es profeta y dónde se adora a dios. Esta mujer samaritana, con su gran experiencia de vida, tenía problemas religiosos! Es muy importante, aunque te hayas equivocado muchas veces, aunque seas el más pecador de los pecadores de la existencia, es muy importante mantener VIVAS LAS GRANDES PREGUNTAS DE LA VIDA  


San José Benito de Cottolengo (30 de abril)

San José Benito de Cottolengo

image Saber más cosas a propósito de los Santos del día


 


Como San Juan Bosco, San Luis Orione y San Leonardo Murialdo, San José Benito Cottolengo vino al mundo en el Piamonte, una región marcada por los avatares trágicos de la Revolución Francesa, donde en el siglo XIX llevó a cabo una heroica labor en pro del desamparado y el necesitado

El 3 de mayo de 1786 vino al mundo en la pequeña población de Bra, provincia de Cuneo, José Benito Cottolengo, el primero de los doce hijos de un comerciante de lanas y de una devota y piadosa dama piamontesa de quien aprendió los principios de la Fe cristiana.

La infancia y adolescencia del muchacho estuvieron marcadas por los avatares trágicos de la Revolución Francesa, que estremeció al Piamonte casi tanto como a la misma Francia, y por la posterior invasión napoleónica que sujetó toda Europa a su dominio.

Encontrándose su tierra sometida al imperio francés, José Benito debió cursar sus estudios sacerdotales en la clandestinidad y como no le resultaron fáciles se encomendó a Santo Tomás de Aquino. ¡Su intercesión ante Dios fue tan eficaz que aprobó con éxito todos los exámenes!

El 8 de junio de 1811 fue ordenado sacerdote en la capilla del seminario de Turín y al poco tiempo se lo designó vicepárroco de Corneliano d’Alba. Doctorado en Teología en 1816, fue convocado a integrar la Congregación de los Canónicos de la iglesia de Corpus Domini en Torino (Turín), pero rápidamente comenzó a sentir una profunda insatisfacción por lo que suponía era una suerte de inacción de su parte. En esas circunstancias comenzó a profundizar y meditar sobre las grandezasde la vida y las enseñanzas de San Vicente de Paul, actitud que, según sus biógrafos lo condujo a una madurez espiritual sin precedentes.

Fue entonces que ocurrió un hecho que habría de marcarlo para toda la vida. El 2 de septiembre de 1827, una humilde mujer de origen francés que viajaba desde Milán a Lyon con su esposo y sus tres hijos, llamó a las puertas de su parroquia en busca de auxilio. La mujer, gravemente enferma, se hallaba en el sexto mes de embarazo y necesitaba urgente atención. Benito al verla en ese estado la condujo en su carruaje hasta el cercano hospital de tuberculosos con la intención de que la atendiesen lo más rápidamente posible pero, grande fue su sorpresa cuando sus autoridades le manifestaron que no estaban en condiciones de hacerlo por tratarse de una extranjera que no reunía los requisitos legales para ser internada. Además, dada su extrema pobreza, no podía costearse ningún tratamiento. De inmediato, partió Benito rumbo a otro nosocomio, el Hospicio de Maternidad, donde obtuvo los mismos resultados. Afligido, hizo nuevos intentos en otras instituciones sanitarias pero todo fue en vano: la pobre mujer expiró en sus brazos tras una larga agonía y mucho sufrimiento.

Grande fue su desconsuelo, tremendo su dolor; dolor que se tornó insoportable al ver los rostros desolados del marido y los tres niños, ahora huérfanos. «Esto no  puede volver a ocurrir. Debo hacer algo para que la gente desamparada tenga un  sitio al que acudir», pensó Benito, atormentado por el recuerdo de la mujer  muerta en sus brazos.
El 17 de enero de 1828 José Benito Cottolengo alquiló a un particular una sencilla habitación frente a la iglesia parroquialy en ella instaló cuatro camas, abriendo de esa manera un pequeño hospital llamado la «Valle Rossa». Lo asistían el médico Lorenzo Granetti y el farmacéutico Pablo Anglesio, bajo la atentadirección de doña Mariana Nasi Pullini, rica viuda de la región que efectuó los primeros aportes a la naciente obra, llamada en un primer momento Damas  de la Caridad. La institución fue creciendo y al cabo de tres años contaba  con 210 internados y 170 asistentes.
Necesitado de más colaboración, el P. Benito fundó una congregación dedicada exclusivamente a prestar asistencia al nosocomio recientemente fundado y designó superiora a Mariana Nasi.

En 1831 estalló una epidemia de cólera que azotó ferozmente a Turín. Las autoridades, temerosas de que el hospital se convirtiese en un centro de propagación del temible flagelo, ordenaron clausurarlo y dejaron una vez más a los pobres enfermos totalmente desamparados.

Lejos de amilanarse, Cottolengo se encaminó al barrio de Valdocco, por entonces en las afueras de la ciudad, y allí fundó la Pequeña Casa de la Divina Providencia«La caridad de Cristo nos anima». que, andando el tiempo, habría de convertirse en un magnífico hospital con capacidad para 10.000 pacientes. Y sobre sus puertas mandó esculpir las palabras de San Pablo:

Su fuerza de espíritu y la ayuda de almas caritativas le permitieron inaugurar nuevos pabellones que engrandecieron considerablemente el establecimiento. Así vieron la luz la Casa de la  Esperanza, la Casa de la Fe, la Casa de Nuestra Señora y el Arca  de Noé, donde fueron internados pacientes de extrema pobreza. El pabellón  denominado Amigos Queridos fue destinado a los enfermos mentales,  siguiéndole el de los huérfanos, los inválidos, los desamparados y los  sordomudos.

Tal fue la grandeza y amplitud de la obra que un escritor francés de visita en Turín en aquellos días manifestó asombrado: «Esto es la universidad de la caridad cristiana».



Hechos prodigiosos
El Padre Cottolengo jamás llevó cuentas ni hizo inversiones. Solía gastar todo en su obra sin guardar nada para el día siguiente. En cierta oportunidad uno de sus asistentes le dijo que no había alimento para los enfermos y que la situación era apremiante. El padre Benito reu-nió a la comunidad y preguntó si alguno de los presentes tenía dinero. Cuando alguien le dio un par de billetes los alzó a la vista de todos y los arrojó por la ventana. Poco después llegó desde la ciudad todo lo necesario para los internados.

Otro día, a la misma hora, ocurrió un hecho similar. No había nada para los pacientes. En vista de ello el santo se retiró con sus religiosas y algunos enfermos a rezar. Y enfrascado se hallaba en sus oraciones cuando cerca del medio día se detuvieron frente al hospicio ¡varios carros del ejército con el almuerzo que los regimientos no iban a utilizar por encontrarse en maniobras a mucha distancia!  
Rumbo a los altares

Tanto trabajo y tanta vocación, minaron la salud de Cottolengo. Intuyendo que su fin estaba cerca, escribió al conde Castegnetto manifestándole, entre otras cosas, que temía llegar a la siguiente Pascua sin ver extendida la mano de Dios sobre la Pequeña  Casa. Hacía alusión a un importante crédito que se debíacubrir y que lo tenía sumamente angustiado. Y una vez más el Señor respondió a su pedido ya que a los pocos días el rey Víctor Manuel le envió sorpresivamente 5.000 liras, seguidas de otras 36.000 que le dejaba en herencia el canónico Valletti. Para la Pascua, ¡el crédito estaba cubierto!.

En 1842 la peste de tifus se abatió sobre Turín. San José Benito enfermó y el 30 de abril falleció, a los 56 años de edad, después de recibir la Unción de los Enfermos en Chieri, el día anterior. Esa misma tarde se casaba el rey Víctor Manuel y para no amargar tan fastuoso acontecimiento, su cuerpo fue trasladado en el más absoluto silencio a la capilla de la Pequeña Casa donde fue velado sin  pompa y con sencillez.
El 29 de abril de 1917 el Papa Benedicto XIV lo declaró beato y el 19 de marzo de 1934 Pío XI lo proclamó santo.

San José Benito Cottolengo conoció y trabó amistad con otro hombre de Dios, San Juan Bosco, a través del cual un discípulo de este último, el joven estudiante Luis Orione, supo de sus obras, su grandeza y su fortaleza espiritual. Y tanto fue lo que Cottolengo influenció en el futuro seminarista, que cuando varios años después él mismo inició su camino de santidad, bautizó a su naciente congregación con el nombre de Pequeña Obra de la Divina Providencia, en recuerdo de la  fundada por el gran apóstol de Valdocco.

Hoy se denomina a  las instituciones que cobijan a huérfanos y desvalidos con el nombre de «cottolengos»,  prueba evidente de la grandeza de su mentor.
El Piamonte es tierra de grandes santos que hicieron de la piedad y la ayuda al necesitado, su cruzada y evangelio. San José Benito Cottolengo fue quizás el precursor de todos ellos.








Oremos

Señor Dios todopoderoso, que de entre tus fieles elegiste a San José Benito de Cottolengo para que manifestara a sus hermanos el camino que conduce a ti, concédenos que su ejemplo nos ayude a seguir a Jesucristo, nuestro maestro, para que logremos así alcanzar un día, junto con nuestros hermanos, la gloria de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.







Calendario de Fiestas Marianas: Nuestra Señora del África, Argel (1876)


San Quirino de Neuss, tribuno mártir. (30 de abril)

San Quirino de Neuss, tribuno mártir.

Pidió un milagro, lo obtuvo, se convirtió y entregó su vida por ello.

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30 abril 2018
San Quirino de Neuss, tribuno mártir.
San Quirino.
San Quirino de Neuss, tribuno mártir. 30 de abril.El culto de este santo se desarrolla en Alemania, tanto que ha perdido su coletilla "de Roma", para ser "de Neuss". El martirologio lo recoge a 30 de marzo, pero su más conocida memoria es a 30 de abril se recuerda su traslación, vestigio de su potente culto en Alemania, quedando relegada la memoria del 30 de marzo.
Su leyenda, del siglo V, se incluye en la leyenda del culto a las Cadenas del apóstol San Pedro, recordada en la memoria de San Pedro Ad Víncula (1 de agosto). A partir de la "Leyenda Áurea" del Beato La Vorágine (13 de agosto) ganaría popularidad este santo. Se nos cuenta que, imperando Adriano, fue encarcelado el papa San Alejandro I (3 de mayo) y con él San Hermes (28 de agosto), prefecto de Roma, quien había sido convertido por Alejandro. Quirino, que era tribuno, habló a Hermes diciéndole: "Es curioso que un hombre sensato renuncie a todos los beneficios del cargo de prefecto para soñar con una vida tan diferente". Hermes le respondió: "Yo también creí un tiempo en todo terminaba con nuestra vida terrenal". Quirino le replicó: "¡Si me demuestras que hay otra vida, puedes hacerme tu discípulo!". Hermes le señaló al obispo Alejandro y le dijo: "Es mejor que preguntes a tu otro prisionero, porque él puede hacer eso mejor que yo". Pero Quirino le dijo amargamente: "te pido pruebas, ¿y me envías a Alejandro, que está preso como tú? Esto haré, les separaré en celdas distantes y les pondré doble guardia. Si vuelven a juntarse de algún modo, entonces estoy dispuesto a creer en lo que dices".
Y así lo hizo Quirino, llevando a Alejandro a un extremo de la prisión. Estando el santo papa en oración, un ángel se le apareció y abriendo la puerta de la celda, lo llevó a la celda de Hermes, pasando entre la guardia. Ante este milagro Quirino aceptó la fe cristiana. Hermes le contó a Quirino como Alejandro había resucitado a su hijo, y Quirino quiso que Alejandro sanara a su hija Santa Balbina (31 de marzo), enferma de mal de garganta. Alejandro consintió, regresando a su celda de modo milagroso otra vez. Cuando Balbina estuvo frente a él se arrodilló para besar sus pies, pero Alejandro le dijo: "No beses mis cadenas, sino las de Pedro. Búscalas, venéralas y recuperarás tu salud". Y así pasó, Quirino halló las cadenas que había llevado el mismo San Pedro y cuando Balbina las besó quedó sana. Otra versión dice Alejandro tocó las cadenas al cuello de la joven. En fin, que sana Balbina, Quirino devolvió la libertad a Alejandro, quien le bautizó a él y a su familia.

Quirino moriría mártir en, entre los años 105 y 130, aunque primero le cortaron la lengua, las manos y los pies y luego sería decapitado. Balbina, Alejandro y Hermes también serían mártires. El cuerpo de San Quirino fue arrojado a los perros, pero estos lo respetaron, siendo sepultado luego en las catacumbas de Pretextato. El papa San León IX (19 de abril) entregó las reliquias de San Qurino a su hermana Geppa, abadesa en Neuss, y desde allí se extendió su devoción. Es abogado de los militares, del ganado, contra las epidemias de peste y viruela, contra las fracturas, el reuma, la cojera, la parálisis, dolor de garganta y oídos.
Aunque todos estos personajes sean mencionados en este relato legendario, ciertamente consta su martirio y sepultura en las catacumbas romanas, la cercanía de sus sepulcros forjaría la leyenda. Es abogado contra la gota, las piedras en los riñones y los dolores de las piernas. No hay que confundirle con San Quirino de Siscia (4 de junio).
Fuentes:
-https://www.heiligenlexikon.de/
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 30 de abril además se celebra a:
San Eutropio de Saintes, obispo y mártir.Â
Santa María de la Encarnación Guyart, viuda y ursulina.
San José Benito Cottolengo, presbítero fundador.

Decir palabras que hagan bien a los demás (Los cinco minutos del Espíritu Santo) 30042018

Los cinco minutos del Espíritu Santo

Decir palabras que hagan bien a los demás

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30 abril 2018
Decir palabras que hagan bien a los demás
Pidiendo la venida del Espíritu Santo.
"Ven Espíritu Santo. Ilumíname para que sepa decir las mejores palabras, esas que puedan hacer bien a los demás.

Tómame Espíritu Santo, para que a través de mis gestos se exprese el amor de Jesús y los demás puedan crecer en la amistad que les ofreces.

Dame flexibilidad y apertura, para que me adapte con sencillez a las necesidades de los otros.

Dame un oído atento, para escuchar lo que tú me digas a través de ellos.

Fecunda y reaviva los carismas que derramaste en mi vida para cumplir mi misión en el mundo.

Guíame, Espíritu Santo. No dejes que confunda el camino.

Enséñame a discernir, para que no me desgaste cuidando la apariencia o buscando fama.

No dejes que ponga mi apoyo en falsas seguridades que me alejan de ti.

Toca mi interior, Espíritu Santo, para que viva de ti, para que me deje llevar por ti donde quieras, como quieras, cuando quieras.

Para que mi camino me oriente siempre a ti, para que siempre esté contigo, para que sepa de verdad que sólo en ti está la fuente de la vida.

Gracias, Espíritu Santo, porque puedo participar en la construcción del Reino de Dios, y así puedo crecer en tu amor.

Amén."

Santos del día 30 de abril

Santos del día 30 de abril
Pridie Kalendas maii
   San Pío V, papa (2 coms.) - Memoria litúrgica   
San Pío V, papa, de la Orden de Predicadores, que, elevado a la sede de Pedro, se esforzó con gran piedad y tesón apostólico en poner en práctica los decretos del Concilio de Trento acerca del culto divino, la doctrina cristiana y la disciplina eclesiástica, promoviendo también la propagación de la fe. Se durmió en el Señor en Roma, el día primero del mes de mayo.
En Fermo, en el Piceno, santa Sofía, virgen y mártir.
En Roma, en el cementerio de Pretextato, en la vía Apia, san Quirino, mártir, el cual, siendo tribuno, coronó su confesión de fe con el martirio.
En Saintes, en Aquitania, san Eutropio, primer obispo de esta ciudad, que, según la tradición, había sido enviado a la Galia por el Romano Pontífice.
En Afrodisia, lugar de Caria, santos Diodoro y Rodopiano, mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano fueron lapidados por sus conciudadanos.
En Evorea, en la región de Epiro, san Donato, obispo, que en tiempo del emperador Teodosio brilló por su eximia santidad.
En Novara, ciudad de Liguria, san Lorenzo, presbítero y mártir, que construyó una fuente bautismal en la que bautizaba a los niños que le confiaban para su educación. Un día, después de haber llevado a un número elevado de niños a Dios mediante el bautismo, unos impíos lo mataron junto con los neófitos.
En Forlí, en la Emilia, san Mercurial, obispo, a quien la tradición considera como el instaurador de esta sede episcopal.
En Nápoles, de la Campania, san Pomponio, obispo, que dentro de esta ciudad construyó una iglesia dedicada a la Santísima Virgen, y en tiempo de la ocupación por los godos defendió a su grey contra la herejía arriana.
En Roma, beato Pedro Diácono (o Levita), monje del monasterio del Celio, que por mandato del papa san Gregorio Magno administró con prudencia el patrimonio de la Iglesia Romana y, ordenado diácono, sirvió con fidelidad al pontífice.
En Viviers, junto al río Ródano, en Neustria, san Aulo o Augulo, obispo, que, según cuenta la tradición, fundó en esta ciudad el primer hospital y consiguió la libertad de muchos esclavos.
En Barking, lugar de Inglaterra, muerte de san Earconvaldo, obispo de Londres, que fundó dos monasterios, uno de varones, que presidió él mismo, y otro de mujeres, que puso bajo la autoridad de su hermana santa Ethelburga.
En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santos mártires Amador, presbítero, Pedro, monje, y Luis, los cuales, durante la persecución desencadenada por los musulmanes, fueron cruelmente martirizados por predicar insistentemente el evangelio de Cristo.
En Verona, en la región de Venecia, san Gualfardo, que, oriundo de Alemania y guarnicionero de profesión, después de pasar varios años en la soledad fue recibido por los monjes del monasterio de San Salvador, cercano a esta ciudad.
En Vernon, cerca del río Sena, san Adiutor, que, hecho prisionero en tiempo de guerra, fue torturado por razón de su fe y, vuelto a su patria, se retiró a un lugar apartado practicando una vida de penitente.
En Newcastle-upon-Tyne, en Inglaterra, beato Guillermo Southerne, presbítero y mártir, que, tras haber estudiado en Lituania, España y Douai, una vez ordenado sacerdote se dirigió a Inglaterra para ejercer su ministerio, razón por la cual, en tiempo del rey Jacobo I, sufrió atroces suplicios que le causaron la muerte.
En Fossombrone, del Piceno, en Italia, beato Benito de Urbino, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, que fue compañero de san Lorenzo de Bríndisi en la predicación entre los husitas y luteranos.
En Québec, en Canadá, santa María de la Encarnación Guyart Martin, la cual, siendo madre de familia, después de la muerte de su esposo confió a su hijo, aún pequeño, a los cuidados de su hermana e, ingresando en las Ursulinas, estableció la primera casa de este Instituto en Canadá, distinguiéndose por su actividad.
En Chieri, cerca de Torino, en el Piamonte, san José Benito Cottolengo, presbítero, que, confiando solamente en el auxilio de la Divina Providencia, abrió una casa para acoger a pobres, enfermos y marginados de toda clase.
En la aldea de An Bái, en Tonkín, san José Tuan, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que, detenido a causa de una delación por haber administrado a su madre enferma los sacramentos, en tiempo del emperador Tu Duc fue cruelmente decapitado.
En Paderborn, en Alemania, beata Paulina von Mallinckrodt, virgen, fundadora de la Congregación de Hermanas de la Caridad Cristiana, para atender a los niños pobres y ciegos y auxiliar a los enfermos y menesterosos.
En Shkodrë, Albania, beato Dedë Plani, presbítero de la arquidiócesis de Shkodrë-Pult y mártir.